Imperial Gran Reserva 1968

Vino Imperial Gran Reserva 1968

Puntuación del vino
Puntuación sobre 100:
98
Puntuación Media:
9,7
Calidad-precio:
10,0

Bodega: CVNE - Compañía Vinícola del Norte de España
D.O./Zona: D.O.Ca Rioja
País: España
Tipo de vino: Tinto
Graduación (vol): 13,00%
Precio aproximado: Más de 100 €
Descripción
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5 Opiniones de Imperial Gran Reserva

De color rubí rojizo de capa media-alta, extraído, tapado, muy luminoso. Reflejos grandinos y cobrizos, vivos, brillante. Aspecto extremadamente límpido aunque con un rastro de precipitado en la base de la botella. Borde muy amplio, anaranjado, con marcada diferencia respecto al menisco.

Un bombazo de vino!! Aromas de gran intensidad, potente, profundo, vital, amplio. Se presenta con tostados finísimos, granos de café y un listado interminable de maderas exóticas, piezas de granadillo, chips de sándalo, cedro, aceite de thuja, de linaza. De carácter "palaciego", señorial, a estancias nobles, salón de fumadores, cajas de puros, ceniza, antigua notaría, cartapacios de cuero... Va dando un mínimo de espacio para que se cuele un resquicio de fruta roja escarchada, ligeramente licorosa, con notas especiadas a pieles secas de naranja y un fondo de clavos y pimienta negra.

En boca está rebosante de energía. Intenso, firme, de fuerte impronta inicial, concentrado, acídulo, limpio, fresco, amplísimo. Un vino que nos ha llegado en plenitud, entregado, sin regatearnos nada. Mantiene un espinazo enorme, de una solidez granítica que no le resta tersura ni brillo al conjunto. Resplandece!! Profundamente especiado, sabroso, con mucho punch. Junto a su hermano de 1970 forma un duo insuperable de pintas imperiales, con tanta o más energía que los Viña Real correspondientes. Este vino es un sepulturero: acabará por enterrarnos a todos.

Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2014/11/imperial-1968-gran-reserva.html

Es espectacular. De una elegancia sublime, mágico.
Tiene aromas que recuerdan al pimentón, a la madera noble, cedro y especias. Es diferente, muy placentero, dan ganas de pasar de todo y gozarlo. Sale la canela, naranja amarga, arrope, sin pesadez. Luego te mete en el bosque con un recital de hongo y hojas secas, brea y mineral, tierra húmeda. Para hablar a solas en paz con tu espíritu. El laurel manda recuerdos.

En boca no iba a ser menos, es especial y grande, diria que inmenso, vivo, muy vivo, que maravilla. Con una buena evolución (que gusto da pillar un vinazo de 44 tacos armado hasta los dientes, deja en calzoncillos a muchos vinos del momento, que entre nosotros ya nos veremos las caras dentro de 44 tacos) la madera recuerda a los armarios antiguos, al sandalo, ambar, cacao en polvo. Y para rematar la boca esta llenita de fruta fresca y acida, muy viva, parece un vino actual, llama la atención, esta hecho todo un chaval.

Cata realizada en Rekondo junto a la enologa Maria Larrea, dentro de una vertical de Imperiales y Viña Reales.

Rubí intenso, ribetes ligeramente atejados, capa media-baja.

La nariz es un auténtico espectáculo desde el primer momento y sin decaer con el tiempo en la copa. Es intenso y poderoso y nos muestra unos ligeros recuerdos frutales, de fruta licorosa, higos, ciruelas, toques especiados de clavo y nuez moscada, unos mínimos balsámicos y una creciente y elegante gama de terciarios, con maderas nobles, marroquinería, tierra mojada, humus, tabaco de pipa y ahumados. Complejo, poderoso, elegante, fantástico.

En boca sorprende por su fuerza y juventud, pese a haber pasado los 40. Hay acidez, hay esqueleto, hay estructura. Vino fino, elegante, pero con pegada y sabor, de un paso redondo y estructurado. Final largo de especias y frutas maduras, con ese toque de maderas finas tan placentero. Taninos pulidos pero todavía presentes, sin duda es un vino que vivirá más años. Persistente y duradero.

Esta es una de las mejores añadas de Imperial y se nota a la legua. Está salvaje, pletórico, atravesando por un momento perfecto de consumo, se puede decir que es su momento. Confirma algo que ya sabíamos y es que las cuvées clásicas de CVNE (Imperial y Viña Real) son de lo más grande que ha salido de Rioja y por tanto de lo más grande del mundo. Siempre es un placer poder disfrutar de estos vinos. ¡Qué bonito es mirar hacia atrás!

Comienza asustando un poco con esa nota de lata de espárragos que habíamos visto en algun otro vino, pero rápidamente se limpia y sale una buena carga de frutos negros, ciruelas maduras, entre una amalgama de texturas de chocolate (estos postres que estan tan de moda), alguna nota ahumada y recuerdos de su crianza. Bastante sotobosque se intuye al fondo de todo el conjunto.
En boca es un vino jugoso, de estos que beberías sin cansarte, muy elegante y equilibrado, tanino y acidez en su justa medida, con un final fresco y suavemente amargoso. Muy agradable de tomar.

Mostraba unos tonos más ocres en su color, pero una nariz franca desde el principio, intensa y compleja, con abundantes sensaciones de bombones, frutos secos, higos y pasas, hojarasca y un matiz terroso. Una boca apabullante, con buena acidez, estructurada y a la vez equilibrada, largo, inmenso.

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