Viña Ardanza Reserva 1970

Vino Viña Ardanza Reserva 1970

Puntuación del vino
Puntuación sobre 100:
94
Puntuación Media:
8,8
Calidad-precio:
9,6

Bodega: Bodega La Rioja Alta S.A.
D.O./Zona: D.O.Ca Rioja
País: España
Tipo de vino: Tinto
Graduación (vol): 12,50%
Varietales: 75% de tempranillo de las localidades de Haro, San Vicente, Laguardia y Labastida, 20% garnacha de Tudelilla y el Redal en la Rioja Baja y el 5% restante Graciano, Mazuelo y Viura.
Precio aproximado: Desconocido
Descripción
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Elaboración: Fermentación en tinas de roble. Tras realizar un coupage previo de todas las variedades, pasa a barrica de roble americano en Diciembre de 1.971, donde permanece durante 36 meses. Es embotellado en Enero de 1.975. Graduación 12.6% / Acidez Total: 5.9 / Acidez volátil: 0.80

Varietales: 75% de tempranillo de las localidades de Haro, San Vicente, Laguardia y Labastida, 20% garnacha de Tudelilla y el Redal en la Rioja Baja y el 5% restante Graciano , Mazuelo y Viura.

12 Opiniones de Viña Ardanza Reserva

Y dos años después volvemos para ver si resolvemos la incógnita de la valoración anterior. Esta botella presenta un nivel de líquido algo bajo, unos 2 cms por debajo del corcho. No obstante la sacamos de la vinoteca a 16°C, la abrimos con el abridor estándar de tijeras y el tapón salió enterito y en perfectas condiciones, tintado al 90% de su longitud pero muy compacto todavía. Dejamos respirar por espacio de una horita antes de proceder a su valoración a 17°C.

VISUAL: Nos muestra un color rojo cereza de capa baja con el ribete amplísimo y sin lágrima apreciable (82).

OLFATIVA: A copa parada hay fruta fresca, arándanos, fresas y frambuesas. A agitar asoman especiados dulzones de canela y vainilla, herbáceos mentolados, té negro, regaliz de palo, fúngicos de trufa blanca, rosas marchitas, naftalina, cuero curtido y cacao en polvo. Al final nos deleita con unos elegantes apuntes de ebanistería fina y guindas en licor de una intensidad media (89).

GUSTATIVA: En boca es amoroso, sedoso y lácteo. Acidez media-alta y taninos totalmente pulidos. Gran amabilidad, redondo por los cuatro costados, una delicia!. Retronasal con aromas de flor marchita y arcilla húmeda acompañados por notas acompotadas dulzonas. Al final algo de madera pero muy sutil. Un vino totalmente redondeado, sedoso y lácteo. Y para responder a la duda de si aguantaría mucho más, al menos por lo que esta botella sugiere... para beberse ya, no le veo ningún potencial de crecimiento, más bien al contrario. Pero quedan un par más si no recuerdo mal, así que ya veremos (91).

La RCP la mantendremos en excelente.

MARIDAJE: En esta ocasión nos tomamos la botella con un surtido de embutidos artesanales delicioso: Butifarra negra, blanca, del perol, chorizo ibérico y longaniza casera (normal y picante) con un poquito de jamón reserva de Teruel. Espectacular maridaje, armonía absoluta entre los sabores acompotados y especiados, y los apuntes cárnicos y grasos de los embutidos. Uhmmmm!!

Salud-os!!

Vamos con los vinos catados durante mis vacaciones de Navidad. Interesantes experiencias las acumuladas las cuales por fin tengo el tiempo requerido para transcribir.

Empezamos con este Viña Ardanza RVA 1970. Nos agenciamos unas cuantas botellas y nos gusta tanto que nos cuesta dejarlas en la bodega. Abrimos ésta con el abridor estándar de tijeras y aunque con alguna dificultad conseguimos sacar el tapón (húmedo en un 60% de su longitud)  de una pieza. Dejamos la botella respirar por espacio de dos horas y media y catamos a 18°C.

VISUAL: Mantiene un color rojo entre cereza y rubí, de capa media con un brillante ribete anaranjado. Lágrima gruesa, escasa y transparente (86).

OLFATIVA: A copa parada nos vuelve a embelesar. Intensidad alta mostrando notas típicamente viejunas, arcilla mojada, flores marchitas, hojarasca húmeda y recuerdos a níscalos recién cogidos. Al agitar la copa su vasto catálago aromático es admirable, montebajo, eucalipto, uvas pasas y fruta negra en compota. También nos deleita con una compleja pátina de terciarios: toques sanguíneos a carne cruda, caja de puros, cuero curtido, caco en polvo, guindas en licor y un persistente recuerdo al roble que lo crió. Una vez más sorprendente nariz, intensa y compleja (94).

GUSTATIVA: En boca mantiene un buen ataque con una acidez importante aunque esta botella parece más evolucionada que las anteriores. Sedoso, amplio y de taninos bastante pulidos. Sensación de vino empezando su declive (muy al contrario que botellas anteriores) pero manteniendo una clase y una elegancia descomunales. Retronasal acompotado, licoroso y terciario con clara presencia de la madera. Persistencia de dos minutos. Aún nos quedan más botellas con las que esperamos dilucidar este dilema: ¿Está decayendo o se mantendrá en todo lo alto algunos años más? Bendito dilema, je,je...(91).

La RCP tal y como he comentado en otras valoraciones fue excelente, 20 euros / botella.

MARIDAJE: Éste fue el primero de los vinos que abrimos en la comida de Navidad que organizamos anualmente en nuestra Colla. Nos lo fuimos tomando al principio acompañando una ensalada de aguacate con langostinos, unas gambas encebolladas y unas gulas con almejas. Me encantó con las gulas especialmente, sedoso y aterciopelado para dejar el espacio necesario a los finos sabores de nuestro suculento plato.

Salud-os!!

Para no perder la costumbre, otro año más y catamos de nuevo este Ardanza del 70. Botella con un nivel excelente y etiqueta con alguna mancha de humedad pero nada importante. Abrimos y dejamos respirar por espacio de 90 minutos. El tapón salió aunque no sin alguna dificultad con el abridor estándar de tijeras. Muy compacto y tintado en un 80% de su longitud. Catamos a 18°C:

VISUAL: De color rojo cereza de capa media con tonos anaranjados. Ribete teja clarito muy muy amplio. Lágrima escasa, transparente, gruesa, densa y lenta (85).

OLFATIVA: A copa parada desprende potentes aromas a fruta roja y negra en compota (fresas y ciruelas). Al agitar el líquido nos sorprenden notas balsámicas, herbáceos de orégano y tomillo, té inglés, especiados de vainilla y coco, flores marchitas y hojarasca húmeda. Es un no parar de perfumes el que nos hace llegar, trufa negra, caja de puros, cacao ecuatoriano, café torrefacto, notas animales de pelo y sangre así como unos sutiles y elegantes apuntes amaderados a roble. Es una bestia, con una intensidad muy alta, digno exponente de la cosecha de 1.970 que siempre se desmarca con una potente nariz. Complejidad exquisita con los matices perfectamente definidos. La nariz prácticamente idéntica a la botella de hace un año, espectacular!! (95).

GUSTATIVA: Nos lo llevamos a la boca y de nuevo sorprende por su extraordinario ataque de alta acidez y gran amplitud. Sedoso y aterciopelado al tacto, muy elegante dando sensación de estar perfectamente redondeado, en pleno clímax aunque con cuerda para rato. Los taninos del tipo ave fénix, al principio muy puliditos pero a cada sorbo emergen para sustentar su rocosa estructura. Retronasal muy afrutado con recuerdos minerales y fúngicos. Persiste durante casi cuatro minutos, un monstruo vamos, con un post-gusto avainillado y ligeramente licoroso muy amable. Delicioso paladar el de este Ardanza, pura elegancia. Nos quedan algunas botellitas más por suerte así que volveremos a disfrutarlo. Magnífico viejuno que manteniene año tras año un nivel sobresaliente. Hasta cuándo...buufffff... tela le queda por cortar... (94).

La RCP como dije en su día excelente pues saqué varias botellas por 20 euros cada una.

Para disfrutar de nuestro Ardanza nos "arreamos" el primer día el socorrido plato de jamón y embutidos ibéricos con queso de oveja curado, y el segundo fueron unos entrecottes con pimientos y champiñones los que le acompañaron. En ambos casos un disfrute enorme, pero con los jugosos entrecottes las notas animales y los apuntes fúngicos armonizaron maravillosamente yendo y viniendo de un lado al otro mientras que su potente acidez era el elemento equilibrador. Qué gran cosecha y qué vinazo que elaboraron nuestros amigos de Rioja Alta. Delicioso!!

Salud-os!!

Y casi un año después estamos ante este viejuno riojano de la afamada añada de 1.970. La botella anterior fue apoteósica...veamos esta. Abrimos la botella con el abridor de dos tiempos con mucho cuidado y conseguimos sacar el tapón íntegro. El nivel de la botella estaba bastante bien aunque la etiqueta un poco perjudicada. Le dimos una horita de oxigenación y lo catamos a 18°C.

VISUAL: Presenta un color rojo cereza un tanto atejado, de capa baja, sin diferencia con el ribete, brillante y cristalino. De lágrima escasa, lenta, muy densa, gruesa y transparente (84).

OLFATIVA: En primer término encontramos aromas balsámicos a eucalipto, con una alta intensidad, como buen 70 que es. Al agitar tenemos especiados pimentosos, frutales de mermelada de frambuesa, herbáceos de tomillo y hierbabuena, fúngicos de trufa negra, aromas a rosas marchitas, a desván, a regaliz y a duelas envinadas. Menuda exhibición... Al seguir olfateando se abren paso unas maravillosas notas animales que delatan su edad, 46 años... crin de caballo, sangre y cuero curtido con un fino y sutil recuerdo a caja de puros habanos. Al final la madera se hace notar, nos recuerda que no en vano estuvo tres años en barrica. Aromas realmente definidos y muy variopintos que conforman un exquisito bouquet con una intensidad fuera de lo normal, apabullante (96).

GUSTATIVA: En boca es una bomba, explosivo, de alta acidez, con un punch portentoso y muy amplio. Los taninos muy dulcificados en su paso por boca, pero de inmediato levantan la cabeza, resurgen de los adentros de este increíble vinazo para remarcar una pétrea y robusta estructura. Su inmensa acidez ensalza un retronasal maravilloso, fruta roja en compota, duelas envinadas, tabaco habano y finas y delicadas maderas, cedro, abedul y roble. Su persistencia es larga, de unos tres minutos y medio. Un perfecto ejemplo de lo que fue la fantástica añada del 70 en la Rioja, vino poderoso, con carácter, con una intensidad y acidez descomunales, que perdura como un campeón en un estado de forma admirable y lo que te rondaré morena. Nos quedan 4 botellitas más para seguir deleitándonos los próximos años (94).

Respecto a la anterior botella quizás ésta sea superior en nariz y ligeramente inferior en boca, aunque en conjunto se trata de un vino sobresaliente sin lugar a dudas.

La RCP ya dije que fue una ganga y la considero excelente.

En esta ocasión nos metimos entre pecho y espalda un jugosito solomillo de res acompañado de una suculenta salsa de tomate de árbol y quinoa y de unos trigueritos plancha. Bárbaro el maridaje!! La salsa y el vino con sus notas frutales coquetearon descaradamente a cada sorbo y a cada bocado. Incluso la combinación del espárrago con el viejuno fue sublime, todo armonía y puro disfrute... Una vez más me quito el sombrero ante las maravillas que se elaboraban antaño y en este caso ante este Rioja Alta. Bravoooo !!!

Nos cae por casualidad un botella más o menos bien conservada, de este reserva Riojano.
Al abrirlo el tapón se hace añicos, mal empieza la cosa, pero poco a poco va arreglándose, aunque muere relativamente pronto, más pronto de lo que nos habíamos imaginado, tan solo aguanta por un par de horas.
Visual: color amarronado, capa baja.
Olfativa: Bien de intensidad, primeras impresiones de evolución y humedad, mucha tierra húmeda, no muerto, recuerdos añejos, pasas, gama aromática bastante interesante y nada despreciable, caja de puros, finos cacaos.
Gustativa: Seda y elegancia, fino sensible, amable, te acaricia, largo, final suave.

Por fin tengo la oportunidad de catar este vino que tenía "gafado". Me explico, se rompieron dos de las seis botellas que me envió el vendedor y muy amablemente me las cambió. Pero es que se rompió otra botella que intentamos llevar a la India el año pasado y no pudimos catar. Pues bien...ésta sí ha llegado a Ecuador y vamos a catarla con todo nuestro cariño. Se trata de un coupage con 75% de tempranillo de las localidades de Haro, San Vicente, Laguardia y Labastida, 20% garnacha de Tudelilla y el Redal en la Rioja Baja y el 5% restante Graciano, Mazuelo y Viura. 36 meses de crianza en barrica de roble americano. Abrimos la botella una hora y media previa a la cata. Presentaba un nivel de líquido excelente y se pudo abrir con el abridor de tijera, sin necesidad de usar el de lamas, lo cual fue un buen augurio. Servimos a 18°C:

VISUAL: De color rojo rubi, atejado, sin menisco apreciable y de capa media-baja. Muy brillante y transparente. Esta botella desde luego no presentaba turbidez ninguna.

OLFATIVA: En nariz nos deleita con una intensidad alta. A copa parada hay notas de duelas envinadas y fruta roja en compota, mermelada de moras. En movimiento nos muestra sus interioridades, desprende de sus entrañas las esencias que atesoró durante 45 años...agradables aromas de eucalipto y laurel, herbáceos de orégano y tomillo, especiados de canela y pimienta negra. Tiene una gran variedad de matices. Aparecen ahora toda una serie de terciarios, cuero curtido, tabaco habano y un recuerdo a regaliz de palo que me retrocede a mi niñez. Son aromas puros, perfectamente descifrables, una amalgama de perfumes sabiamente entremezclados con ese fondo de madera, de esa bendita crianza. Un espectáculo de nariz que me hace disfrutar como un enano.

GUSTATIVA: En boca es un portento, de una acidez marcada, con los taninos muy domados, carnoso y opulento. El velo del paladar se excita brutalmente al percibir esa descomunal acidez y nos deja en retronasal notas de fruta roja, fresas y moras en compota, de guindas en licor y de nuevo recuerdos terciarios de cuero, tabaco y roble. La persistencia es bárbara, de casi 4 minutos. Es increíble lo joven que se conserva este vino, la vida que le queda por delante. Creo que aguantará una década sin inmutarse, manteniendo esa estructura recia y ese porte tan señorial. Una delicia que ha perdurado en el tiempo, una maravilla más de la Rioja. Que gozada compañeros, brutal este vinazo!!

La RCP la califico de excelente pues compramos estas joyas a 20 euros la botella. Menuda ganga!

Para disfrutar de esta obra de arte preparamos unas lonchas de jamón de bellota, salchichón y chorizo ibéricos con unas ricas porciones de queso curado "Flor de Esgueva". Es un clásico para nosotros, es como un ritual, los "jodidos Lunes" (con perdón) hay siempre embutido, acompañado de algún vinazo para alegrar ese día tan odioso, je,je... Qué decir tiene lo bien que marida un buen viejuno con semejante surtido de ibéricos...Que el Dios Baco nos ilumine y nos permita repetir muchos años estos rituales!!
Adjunto unas fotos en comentarios.

Rojo rubí, ribete ligeramente atejado, capa media.
En nariz es medianamente intenso y va claramente de menos a más en la copa. Comienza cerrado y reducido, muchas humedades, maderas, pero poco a poco se va abriendo y con ello mostrando una fruta licorosa, trazas especiadas, piel curtida, ahumados, tabaco de pipa y algo de cacao. Muy clásico en su paleta.
En boca nos gusta mucho más y se encuentra en plena forma, ligero pero con chicha, con una magnífica acidez, de paso liviano y directo, con un final muy placentero que nos deja sensaciones de frutas licorosas, finas maderas y especias, además de un tanino perfectamente integrado. Persistente.
Viña Ardanza Reserva es un clásico que raras veces falla y este 70 desde luego que no lo hace, vino de clasicismo inconfundible, elegante, largo y armónico, que da gusto comer con él por su redondez. Quizá un poco por debajo del 73 pero aun así a un nivel muy elevado. Es La Rioja Alta y…punto.

Si fuera Borgoña, que no se parece en nada, sería Gevrey.
Compacto, agudo y con acidez. Evoluciona tanto, que la primera copa que servimos sale limpísima y clara, con un color guinda. A la hora y media parece que la composición molecular cambia: aparece turbio, denso y de capa alta, como si exprimiéramos el zumo de alguna fruta roja. Nunca me había pasado algo así con un vino. Me encantaría que algún químico me supiese explicar la reacción. Quizá sea por la edad, por la ausencia de conservantes o por su exceso, quién sabe...
Por lo demás, todo increíbe; al principio aromas cerrados a pescado, pero al rato notamos las rosas y las grosellas. Los terciarios hacen acto de presencia, pero tampoco invaden. Frescura y abanico. Estos vinos viejos muchas veces sorprenden. El de hoy, uno de los más peculiares que hemós bebido.

Granate algo desvaído y con matices anaranjados asomando en el ribete, capa media.

Nariz de gran calidad, compleja y fina, destacando los tonos terciarios (tabaco, pimienta, cuero) sobre la fruta roja licorosa, setas y toques terrosos, bosque umbrío, incluso algo de carne cruda.

La boca está ya muy pulida, es muy elegante y clásica, de nuevo con predominio de los toques terciarios (cuero viejo, tabaco) sobre la fruta roja y negra, con una acidez aún presente, y un final de gran calidad (setas, especias) y buena longitud.

Destaca su nariz, superior claramente a la boca; no parece a juzgar por esta botella que vaya a mejorar mucho ya, aunque la acidez aún lo sostendrá un tiempo.

Un vino y una añada relativamente fáciles de conseguir a buen precio, merece la pena y gustará a todos.

Botella en excelente estado, como recién salida de fábrica. Corcho perfecto, aún flexible, con escasos 3 mm de tintado. Abierta 20 minutos antes, sin decantar.

Vista: Rubí marronoso, con ribete mínimo cobrizo. Capa baja, brillante. Muy limpio, con presencia de unas mínimos precipitados. Sin lagrima.

Nariz: Amplia y muy sugerente, de muy buena intensidad. Suaves sanguinolentos iniciales que, con el tiempo, se atemperan hasta casi desaparecer para dejar paso a la fruta compotada y una fina pátina de licor. Tierra húmeda, matices minerales, bosque umbrío, trufados, hongos.

Boca: Con una buena entrada, el vino muestra, inicialmente, un cierto peso de fruta roja, acompañado de notas de toffe, chocolate, especias (canela y clavo) y notas de madera. Con un buen paso por boca inicial, aasadas un par de copas el vino se desinfla perdiendo esa inicial entereza, sin rastro de cuerpo ni amplitud, sin “chicha”, mostrándose plano y en exceso acético.

Pese a su apariencia inicial no fue, sin duda, la mejor botella.

12 euros.

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