Viña Ardanza Reserva Especial 1973
Vino Viña Ardanza Reserva Especial 1973
FICHA TÉCNICA
Bodega
D.O./Zona
Pais:
España
Tipo de Vino:
Tinto
Crianza:
Con crianza
Graduación (vol):
12,80%
Varietales:
70% tempranillo y 30% garnacha.
Precio aproximado
Precio Aprox:
De 30 a 49,9 €
PUNTUACIÓN
Nota de cata NOTA MEDIA:
9.07
/
95
Nota de cata CALIDAD-PRECIO:
8,5
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ELABORACIÓN
Fermentación alcohólica en depósitos de acero. Envejecido durante 36 meses en barricas de roble americano de 3 años de edad media, con seis trasiegas manuales, y, posteriormente, 4 meses en botella hasta su salida al mercado.
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Opiniones de Viña Ardanza Reserva Especial 1973
OPINIONES
6

Decir que la botella que abro no indica reserva especial sino tan solo cosecha 1973 y en la contraetiqueta, vino de crianza. Tras consultar con la bodega me indican amablemente que de 1973 sólo hubo un embotellado y fue el reserva especial, aunque también se etiquetaron botellas como cosecha 1973, siendo el mismo vino. Dicho ésto, comentar que el nivel de líquido estaba bastante bien, menos de 2 cms por debajo del corcho. La abrimos con el abridor de lamas y dejamos respirar por espacio de media hora tan solo antes de proceder con su valoración a 18°C.

VISUAL: De color rojo atejado de capa media, con un ribete muy amplio y bastante limpio. Presenta lágrima escasa, densa, gruesa y transparente (89).

OLFATIVA: Los primeros aromas que asoman a copa parada son dulzones, a fruta acompotada (mermelada de fresas y arándanos). Al agitar se despliega toda una pátina de prescriptores viejunos: hay hojarasca húmeda, fúngicos de níscalos, notas de desván y armario cerrado, recuerdos minerales de polvorilla, algo de naftalina y también pelo animal (crin de caballo). De la madera apreciamos un toquecito de duelas envinadas y guindas en licor. Muy elocuente aromáticamente termina emanando fragancias especiadas de canela, nuez moscada y pimienta blanca. Su intensidad es media pero su complejidad es más que sobresaliente (92).

GUSTATIVA: Magnífico en boca, de acidez media-alta y de tremenda amplitud. Pero llama la atención su untuosidad, con un cuerpo medio que proporciona gran placer en su cremoso paso por boca, con un tacto sedosito con los taninos magníficamente dulcificados y viniendo de menos a más. En retronasal hay duelas envinadas y fruta en compota. Y el post-gusto... uhmmmm... de cerrar los ojos amigos... que amabilidad la de este vinazo, puro terciopelo y a la vez mostrando un carácter bastante licoroso pese a su edad aderezado con recuerdos de regaliz y de nuevo fruta roja a mansalva (fresas y frambuesas), en este caso fruta fresca, increíble después de 48 años. Su persistencia es de 2 minutos y 50 segundos de un disfrute memorable amigos. Otro rioja del 73 maravilloso que nos deja atónitos, que nos embelesa y nos tiene expectantes sorbo tras sorbo, pues sabemos que nos espera algo delicioso y emocionante. Placer a la enésima potencia (95).

La RCP de esta compra fue excelente, conseguimos la botella por 22 euros, un regalo para lo que nos hemos encontrado.

MARIDAJE: El primer día lo abrimos para acompañar un solomillo de cerdo con tomillo y nuez moscada en salsa de frutos del bosque. Al día siguiente nos lo tomamos con unos frijolitos con costilla, salchicha, chorizo y "patacón pisao" y otro día lo disfrutamos con un Cowboy Steak de 800 grs al romero. Nos terminamos el último "culito" con un delicioso arroz al horno. Nos quedamos con el maridaje con el solomillo pues las notas herbáceas, especiadas y frutosas del plato armonizaron espectacularmente en intensidad y en variedad con los apuntes acompotados y licorosos de nuestro viejuno. Qué maravilla de vino amigos y qué disfrute en todas y cada una de las comidas, sensacional!!

Salud-os!!

Color rojo rubí de capa media baja, brillante y muy limpio, sin precipitados. De libro.

Nariz muy fina y de notable intensidad; guindas al marrasquino, cueros y especias finísimas, tremendamente elegante, con notas terrosas al fondo aportando complejidad.

En boca está bastante pulido ya, taninos aterciopelados vertebrados por una acidez magnífica que da frescura al conjunto, notas de fruta un punto licorosa sobre delicadas notas de laurel, toques cremosos de la madera, desembocando en un sabroso potsgusto de fruta roja confitada con un ligero matiz amargoso.

Un vino bastante hecho que se bebe con deleite y que es un ejemplo perfecto de eso antaño tan manido de “vino fino de Rioja”. De calidad, añado yo.

Rojo rubí, ribete rojizo, capa media-alta.
En nariz es medianamente intenso y se muestra como es desde el principio: un Rioja de manual. Frutos rojos muy maduros, especias, tonos animales, cueros, caza de pluma y finas maderas viejas. Con más aire van surgiendo los ahumados y una mineralidad terrosa muy atractiva. No decae en copa.
En boca no llega al nivel de la nariz pero es un vino muy agradable, iniciando ya poco a poco su cuesta abajo pero con una calidad fuera de toda duda, tiene acidez, el paso es limpio y redondo y el final resulta muy placentero, quedando recuerdos especiados y de frutas maduras, con un tanino ya perfectamente integrado. Buena persistencia.
Si se quiere poner un auténtico Rioja clásico de libro en una cata, pocas opciones se nos ocurren mejores que ésta, porque este vino es La Rioja de verdad, el tipo de vinos que ha hecho grande esta inigualable región vinícola. No hay que guardarlo ya más, ahora es puro placer.

El jueves pasado caté este vino con unos amigos y salió muy bueno. Hoy he abierto una botella en casa absolutamente sublime.
Sublime por el corcho que ha salido intacto. Sublime por su color, de un rojo todavía muy vivo. Sublime por una nariz que tenía de todo: algo de fruta negra y roja, hojarasca, balsámicos, trufa, pólvora, desván, cueros, sangre, tierra, piedras, humedad... ¡Y qué decir de la boca!, pues que mantenía la tensión, que ha aguantado arriba en todo momento, que ofrecía corpulencia y distinción a partes iguales, que conservaba intacta la acidez, que el paso era sedoso, pero con longitud y pegada y que la paleta, compleja y madura, era al mismo tiempo perfilada y nítida.
Sonará repetitivo, pero vinos como este Ardanza hacen que se te encienda una lucecita y se te dibuje una sonrisa en la cara. Hoy no puntuaré, no hace falta.

A juzgar por su aspecto - etiqueta anticuada llena de dorados, con la mención " Reserva Especial " escrita en letras rojas - esta botella nos remite a tiempos remotos, a los últimos años del franquismo : por eso, abrirla era como abrir un libro de historia. De color ladrillo, el vino aparenta exactamente la edad que tiene pero es un anciano que está más sano que una manzana. Es verdaderamente encantador en nariz : notas refinadas de rosas viejas y de zumo de fruta roja sobre un fondo especiado y terroso. En boca es pura seda : en él todo es armonía y alquimia. Recuerda a la grosella cocida, al hueso de cereza, al agua de regaliz, a la carne asada y a la trufa : es comparable - en calidad y sobre todo en lo que concierne al estilo - a los tintos de Borgoña de antes de la guerra. ( PVP : 33 € )

En primer lugar tengo que decir aunque ya me lo esperaba sacar el corcho sin que se desmenuzara, pero con paciencia y delicadeza lo he conseguido.
Mi segunda gran alegría es comprobar que el vino no estaba picado, seguía vivo, aunque mas bien lo he pillado en la estremauncion, pero ha merecido la pena. Doy paso a la cata.
Vino color marron con ribete amarillento, se perciben abundantes precipitaciones, apagado y con una lágrima abundante y muy densa.
En nariz con buena intensidad, se muestra floral, aunque son flores marchitas con una leve evolución hacia una frambuesa muy madura y sobre todo mucha madera con notas fuertes de humedad, para quedarse estacionado ahí sin llegar a mas.
El paso por boca, suave, fragil, de paso sencillo y facil, buena acidez, quizás un poco aguachado, con unos taninos ya muy maduros y con unas flores marchitas que seguimos apreciando.
Retronasal, floral.
Posgusto, corto.

Le voy a poner una nota alta porque el vino tiene mas años y considero que para llegar hasta hoy en día tiene que estar bien hecho, y para mi ha sido una gran sorpresa el poder bebermelo y no tirarlo por el fregadero, pero no vale lo que cuesta, no se si en su día lo valía.

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