Blog de Eugenio Saenz

Pommard: ¿el “patito feo” de Borgoña?

Nueva cata del interesantísimo ciclo “Vinos de pueblo” de Borgoña que venimos desarrollando desde un tiempo ha en la Enoteca Barolo y de la mano de Luis Gutiérrez. Esta vez le tocó el turno a Pommard, uno de los dos principales pueblos tintos de una zona que ante todo es blanca, como es la Côte de Beune. Y si una de esos dos pueblos tintos, Volnay, está considerado como un auténtico representante de lo que debe ser el tipo estilístico ideal de la Pinot Noir por sus vinos elegantes, sedosos y voluptuosos, el otro, Pommard, sería algo así como el “patito feo” por sus vinos más austeros, poderosos, tánicos y terrosos. Dos pueblos cercanos y que nos ofrecen dos vertientes de la mejor pinot noir dentro del paraíso de la chardonnay.

Pommard es un pueblo pequeño de unos 560 habitantes situado entre Beune y Volnay y en sus aledaños hay 339 has de viñedos que forman parte de la segunda AOC más extensa de la Côte d’ Or, tras Beune. Dicha AOC se creó en 1927 y técnicamente permite el uso de un 15% de uva blanca en los vinos, práctica que está casi en desuso. Las 339 has de viñedo se encuentran divididas en 204 de villages y 135 de premier cru. Entre los viñedos villages hay una serie de ellos que pueden ser referenciados por su nombre y son los llamados “lieu-dits”. Y entre los premier crus, tenemos un total de 27 viñas siendo Les Epenots y su parte alta Clos des Epenots, además de Les Rugiens, los dos mejores según todos los expertos. No hay grand crus. La producción total es de aproximadamente 1.700.000 botellas. Los suelos son calizos, en especial en la parte norte, sin embargo en la parte sur hay un componente más argílico, otorgando a los suelos un aspecto más rojizo, siendo este componente responsable en parte del carácter más tánico de los vinos de este pueblo.   Leer más

El Bulli y Can Miá: dos caras de una misma moneda (y II)

En las pocas pero provechosas ocasiones en las que tenemos la oportunidad de dejar la gran ciudad y visitar alguna de los rincones de nuestra rica geografía, siempre pretendemos ponernos unos deberes fijos, que no son otros que intentar quedar con amigos y conocidos que, a través de catas, encuentros o de la propia Verema, hemos tenido la oportunidad de conocer a lo largo de los últimos años, siempre alrededor de una buena mesa y de unos mejores vinos.

Esta vez y aprovechando nuestro viaje a tierras gerundenses para la visita a El Bulli, nos pusimos en contacto con unos cuantos lugareños y no resultó muy complicado realizar una “quedada” en toda regla. Nuestra única premisa no fue otra que, tras acudir a un restaurante tan sofisticado como El Bulli, queríamos conocer algo más sencillo, casero y ante todo típico de la zona. El día después del gran homenaje en casa de Ferrán Adriá amaneció suave y soleado, con una preciosa vista de la bahía de Rosas desde la terraza del hotel. Era un poco tarde y no daba tiempo a realizar muchas visitas, así que simplemente dimos una vuelta por la zona para hacer algo de tiempo hasta la una de la tarde, hora en la que habíamos quedado para acudir a Can Miá, el restaurante elegido para la comida del sábado. Si El Bulli es algo más que un restaurante, una cosa parecida podemos comentar sobre Can Miá, ya que es igualmente algo más, es un concepto, una filosofía, una manera diferente de entender lo que debe ser un restaurante basado en el respeto a la naturaleza, en perfecta integración con  su entorno.   Leer más

El Bulli y Can Miá: dos caras de una misma moneda (I)

La historia que vamos a contarles a continuación es la narración de poco más de 24 horas de auténtica locura que pasamos por tierras gerundenses un suave y soleado fin de semana de febrero. Un fin de semana de esos que permanecerán para siempre en un lugar de nuestra saturada memoria e igualmente de nuestro corazón. Vayamos poco a poco y sin prisas, tal y como nos gusta siempre contar las cosas.

Debo confesarles que este asunto del Bulli era para nosotros algo lejano, inalcanzable, sabíamos que estaba ahí, habíamos visto los fabulosos documentales y programas televisivos que se han rodado explicando su historia e influencias, conocíamos a personas que han probado sus excelencias, pero sinceramente dábamos por cerrada cualquier posibilidad de poder visitarlo, máxime cuando, como todos sabemos, se encuentra en los últimos momentos de su trayectoria como restaurante, trayectoria que tiene una fecha final en el 30 de julio de 2011. Es más, estábamos ahorrando un dinero desde hace un tiempo para poder acudir al Celler de Can Roca, quizá el restaurante que más ganas tenemos de visitar, algo que haremos salvo catástrofe mundial a primeros de abril. Pero un día nos llegó un correo de uno de los tantos buenos amigos que hemos conocido gracias a este tan maravilloso mundo del vino y la gastronomía y que decía a las claras: "tengo mesa en El Bulli, si queréis veniros cuento con vosotros". La verdad es que se nos nubló la vista y no sabíamos que contestar. "Déjame que hable con mi mujer y mañana te digo", le contesté, "pero va a ser que sí", apostillé.   Leer más

Apuntes vinícolas de enero: dos ilustres visitas

Suele ser enero un mes tranquilo en los asuntos vinícolas, ya que la actividad de catas y eventos comienza a arrancar con más fuerza en el segundo mes del año. Pero eso no quiere decir que hayamos practicado la abstinencia vinícola en estos días, así que en los siguientes renglones les comentaremos algunas de las buenas botellas que hemos disfrutado como casi siempre, en inmejorable compañía.

A mitades de mes recibimos la visita de nuestros amigos de Vinialia, una importadora y distribuidora ya conocida por los lectores de este espacio. Además de puros motivos profesionales, el motivo de la visita no era otro que presentarnos los vinos de su última bodega importada, Gelt-Zilliken, los vinos de Goyo García Viadero y por supuesto, compartir unas buenas botellas en torno a una mesa y a una conversación. Yendo por orden, nos situamos en la cena del sábado que tuvo lugar en el Restaurante El Padre, una dirección que en estos momentos consideramos imprescindible para quien guste de comer y sobre todo de beber bien en Madrid. Y quien haya probado sus croquetas  de gallina vieja, sus huevos estrellados, sus tomates de temporada o sus asados castellanos no hará sino confirmarlo, a lo que si además añadimos la presencia de David y de Mario, pues eso, que es un lugar donde estamos siempre muy a gusto.   Leer más

Quince vinos de 2010, quince momentos para el recuerdo

En los ya casi cuatro años de vida de este espacio hemos mantenido la costumbre de echar un vistazo hacia atrás en la primera entrada de cada año recordando alguno de los mejores vinos que hemos disfrutado durante la anualidad recién finalizada y así pues, y como siempre nos gusta recordar los buenos momentos vividos, aquí tienen quince vinos, quince grandes momentos del año que completa la primera década del siglo XXI. Igual no fueron todos los mejores en términos puramente cualitativos, pero si lo fueron por el momento y el lugar en que se cataron, siempre afirmamos que los grandes vinos se recuerdan sobre todo por el momento en el que fueron degustados y por eso nos agrada volver a revivirlos en los siguientes renglones.

La Grande Dame Rosé 1998

Dom Perignon Rosé 2000

Como bien sabrán quienes nos conocen e igualmente los pacientes lectores de este blog, el champagne es nuestro vino preferido y el que más veces bebemos a lo largo del año. Y si bien casi siempre bebemos botellas de esos fantásticos pequeños productores que pueblan la champaña y realizan en muchas ocasiones productos originales y de una gran calidad, lo cierto es que cuando existe la posibilidad de catar alguna grande cuvée entonces nos damos cuenta de la dimensión y de la categoría que puede llegar a alcanzar este vino que tanto apreciamos. Y eso ocurrió a mitades de noviembre en una de las mejores catas del año, en la que comparecieron ni más ni menos que 8 de los grandes champagnes del grupo LVMH. Nos quedamos con todos lo vinos que aquella cata, pero si hay que destacar dos, esos fueron estos fantásticos rosados que además suponen un tremendo salto de calidad sobre la versión "normal" de la cuvée.   Leer más

Entre grandes vinos, entre amigos...Entrevinos

No suelen ser las navidades una época en la que bebamos y disfrutemos de grandes vinos, ya que son momentos donde predominan otro tipo de reuniones familiares o con amigos donde la compañía y la charla se sitúan por delante del hecho del puro disfrute vinícola, sin embargo este año sí que hemos podido disfrutar de varias reuniones con buenos amigos y compañeros que aprecian y gustan del buen vino tanto como nosotros y por tanto reuniones que quedan marcadas como momentos siempre especiales, como momentos a recordar.

Una de esas reuniones tuvo lugar al principio de las tres semanas puramente navideñas en una taberna vinícola madrileña a la que acudimos siempre muy a gusto por su cercano ambiente tabernario, su buena carta de vinos y sus raciones variadas, bien ejecutadas y nada caras para lo que por desgracia prima en la actualidad capitalina: Entrevinos. Allí nos reunimos seis compañeros de fatigas vinícolas, tres de los cuales se marcaron unos cuantos kilómetros para acudir a la cita, con la premisa únicamente de llevar un par de grandes botellas bajo el brazo, de esas botellas que nos guste compartir con gente que sabemos que las va a apreciar por lo menos igual que nosotros. Así que sin más preámbulo vamos a repasar los vinos que disfrutamos en una velada de esas que estamos deseando repetir, no ya por los vinos sino sobre todo, por la compañía.   Leer más

Los vinos de Massolino y la naturaleza de Serralunga

De entre las 12 comunas que forman parte de Barolo, es probablemente Serralunga d’ Alba la que más y mejor representa el tipo estilístico ideal que esperamos de estos vinos, algo así como Chambolle-Musingy o Vosne-Romanée en Borgoña. El mayor componente calcáreo de los suelos aledaños a esta pequeña villa de apenas 500 habitantes, la mayor pobreza de estos y sus características microclimáticas, hacen que los vinos de dicha comuna suelan ser los más apreciados por los amantes del Barolo, ya que son vinos de desarrollo más lento y tardío, más austeros y estructurados, más minerales, más profundos y en resumen, de mayor prestancia. Igualmente son los más complicados de comprender y los que suelen necesitar más tiempo para estar listos para su consumo, en especial en las mejores añadas, por lo que igualmente resultan vinos poco recomendables para quien se inicia en la noble religión del nebbiolo, de la que somos confesos practicantes.   Leer más

André Clouet y la pinot noir de Bouzy

La semana pasada les prometimos que hoy hablaríamos de champagnes ricos y afortunadamente pagables, que los hay y muchos. Un buen número de ellos están elaborados por “recoltant-manipulants” o pequeños productores que cultivan su propia uva y la convierten en pequeños hechizos burbujeantes que elevan nuestro espíritu y no vacían nuestros bolsillos, siendo sin duda los vinos que más consumimos a lo largo del año. Uno de esos pequeños productores es André Clouet y hoy hablamos de él porque los chicos de Latintorería, en un primer aniversario celebrado por todo lo alto, organizaron una cata con Jean-François Sanz Clouet, quien está actualmente al cargo de las elaboraciones en la casa. Jean-François nos pareció un tipo de lo más sencillo y amable y nos explicó concienzudamente muchos de los secretos de esta centenaria y pequeña maison que produce unos vinos que año tras año consumimos en bastante más de una ocasión.   Leer más

LVMH: bolsos, maletas, Cognac y … ¡Champagne!

LVMH son las siglas del mayor grupo del mundo relacionado con el lujo y la buena vida. Son numerosas la marcas de prestigio que aglutina, que responden a todo tipo de productos selectos. Y desde luego que el vino es una de las más importantes razones de ser del grupo, en especial el champagne, donde casas míticas como Krug, Ruinart, Moët & Chandon o Veuve Cliquot destacan entre su portfolio. Bien entrado el mes de noviembre, en la Enoteca Barolo nos propusieron una de las mejores catas del año, ya que 8 de los más prestigiosos champagnes elaborados por estas cuatro casas formaban un menú prácticamente irrepetible, menú que además fue orquestado por Xavier Monclús, lo cual obviamente tenía un atractivo extra. Xavier es el encargado de la formación en vinos y espirituosos del grupo a nivel europeo y quien le conoce ya sabe de lo que hablo, ya que se trata de un auténtico “showman” capaz de arrancarte una sonrisa incluso en tu día más aciago. Pero en esta cata quienes hablaban eran los vinos, se trató de una cata de puro disfrute, donde las notas eran lo de menos, lo de más era beber y deleitarse con ocho de los mejores vinos del mundo en las copas. Repasemos y revivamos.   Leer más

Castillo Ygay, el gran mito de La Rioja

La Rioja es indudablemente la más importante zona vinícola española junto, obviamente, con Jerez. A través de los siglos han sido muchas las bodegas que han dejado huella con sus vinos legendarios, que han ido traspasando fronteras físicas y temporales. Una de ellas es Marqués de Murrieta, fundada en 1852 por Luciano Francisco Ramón de Murrieta, un hombre de agitada e intensa vida y que en aquella fecha exportó el primer vino riojano a La Habana y Méjico. En 1878 compra la finca Ygay, cerca de Logroño, en la que construye su propia bodega al estilo de los Château bordeleses que tanto admiraba. Luciano fallece en 1911 no dejando descendientes directos y su sobrino Julián de Olivares se hace cargo de la bodega hasta 1977. En 1983 toma las riendas Don Vicente Cebrián, Conde de Creixell, que realiza un gran esfuerzo económico para modernizar los sistemas de producción. Vicente fallece en 1996 y son sus hijos, Vicente Cebrián-Sarriaga y su hermana Cristina quienes dirigen en la actualidad esta centenaria y tradicional bodega riojana.   Leer más

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