Blog de Eugenio Saenz

Quintarelli y Dal Forno, los puntales del Valpolicella

Sabida es por los lectores de este espacio nuestra devoción por la diversidad de la Italia vinícola. Sabida es igualmente nuestra preferencia entre los vinos del país transalpino por los Barolos y Barbarescos del Piamonte, pero afortunadamente la enodiversidad de Italia es y abarca mucho más que Piamonte y Toscana. Hoy les vamos a hablar de Valpolicella, una zona que se sitúa en los valles del norte de Verona. Dividida en dos partes principales, una de ellas es el Classico de donde proceden los vinos de mayor calidad y la otra es el Valle de Adigio, donde proceden los vinos más sencillos, como son los típicos Valpolicellas. El gran vino histórico de esta región siempre fue el Recioto, un vino dulce elaborado con uvas pasificadas en rejillas de madera tras la vendimia. Sin embargo, la moda de los vinos secos y el hecho que algunas levaduras autóctonas tienen la capacidad de transformación en alcohol del alto contenido en azúcar de las uvas pasificadas hizo nacer en los años 50 al Amarone, un vino seco cuya elaboración es igual que el Recioto pero completando la fermentación. Hay una tercera variante principal entre los vinos de calidad de la zona y es el Ripasso, técnica recuperada por el enólogo de Masi en los años 60 y registrada en los 80, que consiste en macerar el mosto del Valpolicella en los hollejos del Amarone, añadiendo un poco de este y consiguiendo una mayor concentración y color. La gran uva de esta zona es la Corvina Veronese, aunque igualmente se utilizan otras como Corvinone, Molinara, Rondinella, Croatina y Osoleta, además de algunas conocidas variedades internacionales.

Leer más

Los Champagnes "de vigneron", una realidad palpable

Históricamente, el gran vino de Champagne siempre ha sido elaborado por las casas calificadas como negociantes (NM), que compran la mayoría de la uva a viticultores de confianza y elaboran el vino bajo el credo y el estilo propio de cada casa. Las grandes cuvées de estas “maisons” fueron y siguen siendo los vinos más espectaculares de Champagne y objeto de deseo de todos los buenos aficionados. Sin embargo cada vez vemos más Champagne elaborado por los propios viticultores, un fenómeno conocido con las siglas RM de "Recoltant-Manipulant", vinos que suelen tener una producción más bien escasa y que nacen a través de un trabajo concienzudo en viña y de elaboraciones que tratan de respetar al máximo dicha labor, son vinos que tienen nombre y apellido, que están asociados a una persona o a una familia. Y por fortuna, son cada vez más los importadores y las tiendas que están apostando por estos productos que suelen ofrecer una calidad y una regularidad en la calidad realmente fantásticas, aun siempre teniendo en cuenta aspectos que dificultan esa regularidad como el hecho de proceder a menudo de viñas únicas, de añadas determinadas y de no disponer de una base de vinos de reserva que siempre pueden arreglar un mal año. Estos Champagnes "de vigneron" son indudablemente los vinos que más veces bebemos porque encontramos en ellos todo lo que le pedimos a un vino, que no es otra cosa que frescura, transparencia, personalidad, equilibrio y versatilidad en la mesa. Son los vinos con los que más identificados nos sentimos.   Leer más

Seis interesantes vinos de Sauternes y Barsac

Como continuación a la cata de seis vinos de Burdeos de la añada 2001 de la que les hablamos hace unos días hoy le toca el turno a una cata más específica de la zona, pues entran en juego otros seis "vins licoreux" de las apelaciones de Sauternes y Barsac, en este caso de la añada 1996, en una cata que fue organizada por la UEC y dirigida por el veterano periodista Bartolomé Sánchez, uno de los decanos de la prensa vinícola en España y ante todo un enorme conocedor de la zona y defensor de sus vinos, de los que es un auténtico apasionado.

La magia que obra el milagro de la botrytis proviene de las nieblas matinales que se generan a finales del verano o primeros del otoño por el contraste térmico de las temperaturas de las aguas de los ríos Ciron y Garona, frías las primeras y cálidas las segundas, densas nieblas que hacen que los rayos de sol apenas incidan y consiguen que el hongo suelte sus esporas que germinan y penetran libremente hasta el interior de la uva. Cuando a mediodía las nieblas se disipan, el crecimiento del hongo continúa a costa de los azúcares y los ácidos de la uva y la acción del sol va sobremadurando la fruta evaporando su líquido, con la correspondiente concentración de azúcares y un ligero aumento del Ph. Una vez que haya comenzado al ataque controlado del hongo la vendimia puede comenzar y se desarrolla en varias pasadas llamadas “tries”, que pueden llevar uno o dos meses y cuyo objetivo no es otro que seleccionar los granos cuya podredumbre sea más noble, hay que tener en cuenta que la botrytis es muy irregular y en un racimo puede haber granos con distintos tipos de carga. Hay ocasiones en las que la variedad sauvignon blanc se vendimia sana, sin botrytis, para conseguir equilibrar con su acidez y aromas varietales. Por lo general cada pasada o “trie” se vinifica por separado y es monovarietal, procediéndose al ensamblaje de los diferentes vinos, aunque esta no sea una práctica seguida en todos los Château. Se suele fermentar en barricas o tanques de inox, con duraciones en torno a las 2-4 semanas y entre 20-22º, desapareciendo las levaduras sin que lleguen a consumir todo el azúcar, o de forma digamos forzada, una vez se consiga llegar al grado de alcohol deseado. Se suele criar en barricas de roble entre 18 y 24 meses, con maderas de diferentes edades dependiendo de muchos factores.   Leer más

Michel Lafarge, un clásico en Volnay

Completando la trilogía de artículos dedicada a nuestra venerada Borgoña hoy les hablaremos de Michel Lafarge, probablemente el Domaine que más y mejor recoge en sus vinos la esencia de Volnay, ese pueblo de la Côte de Beune donde la pinot noir muestra esa sedosidad, elegancia, sutilidad y voluptuosidad que siempre asociamos con lo que debe ser el tipo estilístico ideal de los vinos de esta uva. En nuestro continuo y diario aprendizaje sobre vinos, no hace mucho tiempo conocimos los de este productor gracias al magnífico trabajo en la selección que están haciendo una serie de importadores, probado en primer lugar su excelente Bourgogne genérico, después sus igualmente fantásticos Volnay “villages” y “Vendages selectioneés”, hasta que no hace mucho abrimos una botella de su vino más señero, el Clos des Chênes, uno de esos vinos que sencillamente te encogen el corazón, uno de esos vinos ante los que te sientes pequeño y no te queda otra que admirarlos, que disfrutarlos con respeto y alegría, uno de esos vinos ante los que todo cobra sentido. Así pues y cuando uno de los importadores del productor (el amigo Iñaki de Borgovin) nos propuso realizar una doble "minivertical" de este vino y de su monopole Clos du Château des Ducs, en añadas 2006, 2007 y 2008 rápidamente nos pusimos en marcha, reclutamos a unos compañeros ávidos de catar grandes vinos y de pasar una tarde entretenida y sobre las mesas de la Taberna Entrevinos y en la víspera del inicio de la Semana Santa pudimos disfrutar de tan magno evento.   Leer más

Meursault Les Perrières: un premier cru con alma de grand cru

Hay una serie de viñedos en Borgoña que figuran catalogados como premier cru, pero que por la tremenda regularidad en la calidad de sus vinos, por la profundidad que muestran y por su capacidad de envejecimiento, los grandes expertos en la zona los consideran como verdaderos grand cru de facto, incluso superando a veces en pura calidad de sus vinos a algunos de los viñedos de la máxima categoría. Una lista más o menos consensuada a través de diversas fuentes incluiría los viñedos Clos de Saint Jacques en Gevrey-Chambertin, que en manos de Armand Rousseau compite con los mejores pagos de la AOC de la que hablamos en el artículo anterior, Cros Parentoux en Vosne-Romanée, que vinificado por el gran Henri Jayer alcanzó la categoría de mito, Les Amoureuses en Chambolle-Musigny, cuya férrea elegancia compite con la del mismísimo Le Musigny, Clos des Chênes en Volnay, que bajo la tutela del maestro Michel Lafarge consigue transmitir una magia a la que solo aspiran los más grandes y, por supuesto, nuestro protagonista de hoy, Les Perrières en Meursault, considerado como el gran viñedo de esta legendaria denominación de la Côte de Beune, cuyos vinos consiguen un plus de categoría sobre los del resto de viñedos de su zona.   Leer más

Gevrey-Chambertin, los Borgoñas más compactos

Los tres próximos artículos que vamos a publicar en este espacio van a versar sobre una de nuestras cinco zonas vinícolas preferidas a nivel mundial, la Borgoña. Hoy hablaremos de Gevrey-Chambertin, la semana que viene de Meursault Perrieres, un Primer Cru con alma de Grand Cru y la tercera de Michel Lafarge, el gran clásico de Volnay. Y es que Borgoña tiene algo que cada vez nos atrae más, tiene alma, tiene duende, pero no deja de ser cierto que cuanto más vinos de esta zona catamos, más nos damos cuenta de lo que todavía nos queda por aprender, pues la complejidad que posee llega a hacerla inabarcable y a veces, difícil de comprender.

En un nuevo capítulo de ese fantástico ciclo “vinos de pueblo” que nos está llevando de forma virtual por los pueblos más importantes de Borgoña a través de sus vinos en la Enoteca Barolo y de la mano de Luis Gutiérrez, esta vez nos situamos en Gevrey-Chambertin, pueblo situado a 15 km de Dijon y mayor productor de tintos en la Côte d’ Or. El nombre del pueblo viene de Gabriacus, nombre galo-romano existente en el año 640 y el del viñedo de Chambertin, de un paisano llamado Bertin que plantó un viñedo al lado de la abadía de Bèze. En 1847 el pueblo pasa a llamarse Gevrey-Chambertin. Actualmente tiene algo más de 3000 habitantes, siendo uno de los más grandes de la zona, con 542 has de viñedo en total y 9 Grand Crus de los 24 que existen en total en la Côte de Nuits. Sus vinos tintos tienen fama de ser de los más potentes, compactos, concentrados, terrosos y quizá con la mayor capacidad de envejecer de toda la Borgoña.   Leer más

El Celler de Can Roca: un monumento al hedonismo

Según el diccionario de la Real Academia Española (DRAE), un monumento es  una “obra pública y patente, como una estatua, una inscripción o un sepulcro, puesta en memoria de una acción heroica u otra cosa singular.”. Del mismo modo y según el oráculo de la institución que limpia, fija y da esplendor a nuestra lengua, el hedonismo es la “doctrina que proclama el placer como fin supremo de la vida”. Pues bien, no sabemos si realmente existe una obra pública y patente, como una estatua, una inscripción o un sepulcro, puesta en memoria de la doctrina que proclama el placer como fin supremo de la vida, pero desde luego, si hay algo que pueda aproximarse a tal definición, eso es indudablemente el Celler de Can Roca.

Llevábamos ya mucho tiempo pensando en la posibilidad de visitar un restaurante que no hacía más que recomendarnos gente en la que confiamos, que no hacían más que enfatizar las virtudes de tres hermanos y un equipo humano que estaban realizando un trabajo de enorme nivel. Y tras una larga y paciente espera, ese día llego a primeros del mes de abril, en un suave y soleado sábado que terminó convirtiéndose en una de esas jornadas que no olvidaremos nunca.   Leer más

6 interesantes vinos de Burdeos 6

Y de una añada, la 2001. ¿Y porqué? Bien, al amigo Luis Vida, gran conocedor de la zona que ha visitado en varias ocasiones, se le ocurrió proponer a la UEC una cata de 6 vinos de esta añada, debido especialmente a las buenas críticas que ha recibido en los últimos tiempos por parte de la prensa especializada internacional. En el último decenio en Burdeos (2000-2010) tres añadas han destacado sobre el resto recibiendo el calificativo de “míticas”, como han sido 2000, 2005 y 2009. Hubo otras dos bastante complicadas por los meteoros y por causas totalmente diferentes, como fue la muy fría y problemática 2002 y la tremendamente cálida 2003. Y el resto de añadas del decenio, unas más y otras menos, han recibido el calificativo de “clásicas” de la zona, o sea añadas más bien frías, algo irregulares pero tampoco especialmente malas, cada una obviamente con sus propias características.   Leer más

Vitis Vinifera 2011: catando, que es gerundio

La Vitis Vinifera, con el paso de los años, se ha erigido como una de las citas ineludibles para los que habitamos el planeta vino, al menos en España. Con periodicidad bienal y celebrada en los años impares, se trata de la presentación y cata de un buen número de los productores nacionales y foráneos con los que trabaja Cuvée 3000, una de las importadoras y distribuidoras de vinos más importantes de nuestro país. Con respecto a la edición 2009 hubo una serie de diferencias, lo primero el lugar de celebración, en este caso el Teatro Nacional de Cataluña, justo al lado del Auditorio donde tuvo lugar la anterior, y después el hecho de que en tiempos de profunda crisis como los actuales, el número de expositores y vinos fue algo inferior, pero las ganas de todos por dar a conocer sus productos compensaron indudablemente todas las vicisitudes y dieron pie a una jornada de lo más apetecible y aprovechable, a pesar de la paliza que nos supuso tener que desplazarnos hasta Barcelona y volver a casa en el mismo día. Llegamos un poco antes de comenzar el evento y pudimos al menos poder catar los vinos de la presentación sobre la garnacha que se realizó previa a la Vitis, saludando a alguno de los ilustres participantes en la misma. Y a partir de ese momento…a catar y a disfrutar de una jornada que les vamos a contar resumidamente en los próximos renglones.   Leer más

Un nuevo ejercicio de armonías

Aunque invariablemente tenga su trabajo en especial para quien cocina, lo cierto es que siempre resulta un placer reunirse con amigos en casa alrededor de buenos platos y mejores vinos. Hace unos días y aprovechando la visita de un compañero de fatigas vinícolas, cuyos gustos en vinos coinciden bastante con los nuestros decidimos que lo mejor era disfrutar de una buena velada gastronómica en casa mejor que ir a algún restaurante, y lo cierto es que la sesión resultó tan sumamente placentera que hemos decidido compartirla con todos ustedes, pues el placer alrededor de una buena mesa es algo que siempre debe ser compartido con respeto, alegría y humildad, al fin y al cabo no estamos haciendo otra cosa que sugerir armonías entre vinos y platos que a nosotros nos han parecido antológicas. Hay veces que todo esto es mucho más sencillo de lo que pensamos y  poniendo sobre la mesa una cocina sencilla pero impecablemente elaborada y un excelente vino, las cosas prácticamente ya ruedan solas.   Leer más

Herramientas del blog


Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar