Blog de Eugenio Saenz

Apuntes vinícolas de enero: dos ilustres visitas

Suele ser enero un mes tranquilo en los asuntos vinícolas, ya que la actividad de catas y eventos comienza a arrancar con más fuerza en el segundo mes del año. Pero eso no quiere decir que hayamos practicado la abstinencia vinícola en estos días, así que en los siguientes renglones les comentaremos algunas de las buenas botellas que hemos disfrutado como casi siempre, en inmejorable compañía.

A mitades de mes recibimos la visita de nuestros amigos de Vinialia, una importadora y distribuidora ya conocida por los lectores de este espacio. Además de puros motivos profesionales, el motivo de la visita no era otro que presentarnos los vinos de su última bodega importada, Gelt-Zilliken, los vinos de Goyo García Viadero y por supuesto, compartir unas buenas botellas en torno a una mesa y a una conversación. Yendo por orden, nos situamos en la cena del sábado que tuvo lugar en el Restaurante El Padre, una dirección que en estos momentos consideramos imprescindible para quien guste de comer y sobre todo de beber bien en Madrid. Y quien haya probado sus croquetas  de gallina vieja, sus huevos estrellados, sus tomates de temporada o sus asados castellanos no hará sino confirmarlo, a lo que si además añadimos la presencia de David y de Mario, pues eso, que es un lugar donde estamos siempre muy a gusto.

En la cena, junto a un soberbio "bellota" extremeño, comenzamos con un Champagne Drappier Grande Sendrée 2002 del que ya hemos hablado en otras ocasiones. Se trata de la cuvée superior de esta tradicional maison, que era la favorita del general De Gaulle. La última vez que lo catamos hace ya algún tiempo, nos confirmó una vez más la gran categoría de esta cuvée, algo que no hace sino consolidarse con este tiempo suplementario de guarda que le ha venido a las mil maravillas, resultando cada vez más amable y más elegante siempre dentro de su carácter vínico. Fabuloso comienzo. Seguimos con unas jugosas croquetas de rabo de toro, además de plato estrella, esos huevos estrellados de auténtico vicio y cuyo secreto no tiene más que la calidad de los huevos y de la patata. Acompañamos con dos blancos más de Francia, un Pinot Gris 2006 seco de Trimbach y un Le Mont sec 2007 de Domaine Huet. Hablamos de dos de los mejores elaboradores de vinos blancos no solo de Francia sino de todo el mundo. El primero nos dejó algo más fríos, es un vino serio, fresco, de estilo muy seco, con mineralidad, pero cierto es que la pinot gris no termina por convencernos del todo en elaboraciones secas, sí y mucho en las dulces, pero en seco adolece de pagada, de carácter, de acidez. Aún así, un buen vino. El Huet es ya un viejo conocido de otras ocasiones y cierto es que en la añada 07 está que se sale, es una chenin profunda, de una clase sublime, vino largo y sedoso, con una importante carga de terruño y una más que probada capacidad de envejecimiento. En su estrato de precios este Huet es un vino casi insuperable y además nos han comentado que la añada 2009 viene brutal en el productor, así que habrá que hacer acopio…

Terminando con los huevos llegó un magnífico bacalao al horno y un poco de lomo de vaca vieja tremendamente sabroso que acompañamos con un vino que aportó Goyo, una de sus primeras elaboraciones que trajo como una curiosidad –el vino con el paso de los años todavía estaba ahí-, además de un Nuits-St-Georges, en concreto un Les Vaucrains 1er Cru 2002 de Henri Gouges, uno de los primeros espadas de esta AOC borgoñona, conocida por sus vinos de raza, poderosamente estructurados y con buena capacidad de envejecimiento, una Borgoña más poderosa pero sin perder su verdadera alma. Vaucrains es quizá el vino más regular de entre los de Gouges y su vino más representativo, un vino equilibrado, con calidad y expresión de terruño, además de un peso y una gran estructura para seguir evolucionando, todo un fiel representante de lo que debe ser un Nuits-St-Georges. Con los postres y quesos se abrió un riesling auslese alemán de un productor de Bernkasteler (una división por debajo del VDP del Mosela), del viñedo Juffer-Sonnenuhr y añada 2005. El productor es Karp-Schreiber y hay que reconocer que siendo un buen vino no terminó por convencer del todo dado que quizá tenía más calidez de lo deseable en un vino de estas latitudes, aun procediendo de una añada cálida. Lo cierto es que estaba bien y mostraba la elegancia y mineralidad de este pago, pero en boca estaba un poco más pesadote de lo deseable, nos acordamos de la vinifcación de Fritz Haag y hay mucha diferencia de calidad, de igual forma que también de precio, pero en este caso está absolutamente justificado.

Uno de los atractivos de este restaurante es sin duda la maestría de Mario, que con su juventud, su humildad, sus conocimientos y sus ganas de aprender se ha convertido en uno de los mejores "barman" que podemos encontrarnos en Madrid. La coctelería en sus manos en un delicioso arte y un auténtico reto, ya que es capaz de satisfacer siempre nuestras exigencias. Y ante todo es un verdadero especialista en malta, nuestro destilado preferido, con la mejor colección de Madrid y una de las mejores de España. Esta vez le tocó el turno a un Laphroaig de 15 años, un auténtico Islay lleno de finuras y profundidad, pero fuimos probando los diferentes gin-tonic y resto de cócteles servidos y cada uno era realmente original. En fin, siempre resulta reconfortante terminar de esta forma una reunión en torno al vino, aunque hay quien no es un bebedor de destilados y…continuó con el vino.

Al día siguiente de nuevo cita en el restaurante pero por la mañana y a puerta cerrada, para catar los vinos de Goyo y de Zilliken. Goyo García Viadero es un viticultor de la Ribera del Duero, de familia bodeguera y muchos años trabajando en esta tierra de vinos con un objetivo que parece sencillo pero que muy pocos consiguen lograr: intentar recuperar los olores y sabores originales de una tierra de vinos que por desgracia ha ido en muchos casos por otro tipo de derroteros vinícolas. Para ello Goyo ha recuperado viejos viñedos utilizando técnicas ancestrales de vinificación, como la utilización de azufre volcánico y cobre mineral. Quiere que sus vinos sean la más pura expresión de sus viñas y pensamos que va por el buen camino para lograrlo.

Goyo y Vinialia nos presentaron los vinos que forman parte de su proyecto, tanto en su primera añada la 2008 como en la 2009, estos últimos todavía en muestra de barrica.

El Peruco 2009

Vino elaborado con un 85% de tempranillo y un 15% de albillo, se trata de una clásica mezcla de una tinta y blanca, ya que las cepas viejas de albillo se intercalan entre las de tempranillo y le aportan mucho y muy bueno al vino. Está en barrica desde diciembre de 2009 y son barricas viejas de 4 años. Goyo lo quiere mantener un tiempo más en barrica. El vino se muestra ahora cerrado, envolvente, mineral, con una acidez muy fresca en boca y un tanino muy bien resuelto. Tiene muy buena pinta.

Valdeolmos 2008 / 2009

El viñedo tiene más altitud que el del Peruco y un porcentaje menor de albillo. El 2008 se muestra más abierto y accesible, estructurado en boca y con una acidez siempre muy destacable. El 2009 muestra más concentración, más fruta, es más vino, como corresponde a una añada más favorable en lo climatológico. En general dos vinos muy frescos, con mineralidad y francamente disfrutables pese a su juventud.

Viñas de Anguix 2008 / 2009

Este es un viñedo que Goyo cuida especialmente y lo cierto es que el vino se muestra más parco, de más largo recorrido que los anteriores. Aquí ya trabaja con maderas nuevas y el vino resulta más seco y poderoso, con un 2009 más hecho incluso que el 2008, al haberse producido una maduración mucho más uniforme de la uva. Este es un vino para darle más guarda, más tiempo que los anteriores, pero siempre bajo el prisma que Goyo quiere otorgar a sus vinos de respeto absoluto por el terruño que los ve nacer.

En general lo cierto es que los vinos de Goyo nos muestran una Ribera que nos gusta, una Ribera fresca, atlántica, mineral, con vinos accesibles y que destacan por su acidez en boca y el magnífico trabajo con la madera. Los 2009 en principio nos han gustado más, pero en unos años las evoluciones siempre pueden darnos sorpresas. Con vinos como estos la Ribera del Duero volverá al estar en nuestra lista de compras. A seguir así.

Después de la presentación de Goyo, Lluís Pablo y Damiá nos dieron a conocer los vinos de Geltz-Zilliken, una histórica bodega familiar del Sarre, fundadores del VDP Mosel hace ya 100 años. Su viñedo más importante es Saarburger Rausch, de cuyas 8 has orientadas hacia el sur con suelos de pizarra azul devoniana, subsuelo de arcilla roja y con una parte de diabas (una roca volcánica), se obtiene el grueso de los vinos de la bodega. Las viñas tienen entre 10 y 100 años, con una pequeña parte plantada en pie franco. Otros viñedos son Ockfener Bockstein, Saarburger Bergschlösschen y Saarburger Antonius Brunnen. En la viña son poco intervencionistas, solo utilizando fertilizantes orgánicos cuando es necesario y en la bodega muy clásicos, con fermentaciones casi siempre espontáneas, prensado a baja presión y paso a inox para sedimentación previo a la fermentación que suele realizarse en fudres. Posteriormente los vinos vuelven al inox previo al embotellado. Los más dulces solamente realizan una fermentación en acero.

Se cataron los siguientes vinos:

Zilliken Butterfly riesling Qba 2009: fresco, rico y espontáneo, entra solo. Para beber a pares. Mínimo toque dulce y gran frescura y ligereza.

Zilliken Saarburger Rausch Riesling GG 2009: vinificación seca del GG, un vino serio y profundo, con magníficas hechuras para envejecer. Una excepción a la regla de que en la zona solo destacan las calidades dulces.

Zilliken Saarburger Rausch Riesling Kabinett 2008: un kabinett de la zona de manual, fresco, mineral, largo y envolvente, de esos que se beben sin moderación. Quizá el vino que más nos sorprendió de la cata. Realmente bueno.

Zilliken Saarburger Rausch Riesling Spätlese 2009: un vino bien hecho que muestra la calidad del productor, aunque no es el momento de beberlo. Añada más madura que 2008. Para guardar.

Zilliken Saarburger Rausch Riesling Spätlese 2002: perfecto ejemplo de Spätlese entrando en buen momento de consumo, equilibrado y redondo. Para beber ahora por su redondez, aunque puede guardarse.

Zilliken Saarburger Rausch Riesling Auslese 1993: la botella estaba algo "tonta" (reducciones extrañas), aún así ahí había vino, a ver si lo catamos en otras condiciones más adelante. Poco más podemos decir, pero tenía muy buena pinta, de hecho son las calidades más dulces las que más valoradas resultan del productor, también en lo económico, claro, pues sus superdulces suelen batir muchos récords en las subastas.

Así pues, un excelente productor del Sarre, con una serie de viñedos de nivel destacando ese Rausch del que realiza grandes vinificaciones. Uno más a la lista.

Un par de semanas después nueva visita de otros amigos barceloneses, en esta ocasión el grupo de cata Vadebacus, que gentilmente nos devolvió la visita del pasado año.  De nuevo elegimos el restaurante El Padre, porque de bien nacidos es ser agradecidos y donde nos tratan bien y nos dan bien de comer y beber siempre volvemos. En esta ocasión David nos propuso comenzar con una jugosa sardina marinada y unos frescos boquerones a la bilbaína, acompañados por dos excelentes y muy distintos vinos blancos sin barrica, un Egon Müller Scharzhof 2008 y un Do Ferreiro Cepas Vellas 2009. El primero es la puerta de entrada al más grande intérprete de la diva en calidades dulces que hay en el mundo y el segundo,  quizá el mejor intérprete que hay de la uva Albariño, probablemente junto con Marcial Dorado. El Scharzhof está ahora mismo fantástico, fresco, ligero, con una acidez sutil y delineada y un dulzor mínimo y mitigado. Sus uvas proceden el viñedo Rausch, del que hemos hablado anteriormente. Un vino perfecto para tomar con la sardina marinada. Y en unos parámetros distintos, pero también con una enorme calidad, el Cepas Vellas de Gerardo se mostró cerrado en nariz pero pletórico en boca, con una profundidad que hace de este vino uno de los mejores blancos nacionales. No consideramos que sea un vino de gran guarda, pero en un par de años estará perfecto, ahora desde luego muestra mucho y bueno.

Con las jugosas croquetas de gallina vieja y de rabo de toro y con los imprescindibles huevos rotos (alguno comentaba que solo por esos huevos y esas patatas ya estaba justificado el viaje) llegaron dos vinos más, la sorpresa de la tarde y el primer tinto, un Arbois Pupillin Savagnin 2006 de Pierre Overnoy y un Artadi Pagos Viejos 2007. El primero es un vino que aportamos nosotros porque considerábamos que es para conocer en reuniones como estas, ya que se trata de uno de los más originales que se pueden encontrar en el planeta vino. El dueto Overnoy/Houillon es una de las referencias cuando hablamos de elaboraciones naturales, con técnicas ancestrales de cultivo, bajísimos rendimientos y no utilización de elementos químicos ni sulfuroso. Y lo cierto es que este Savagnin se mostró esplendoroso, a la vista turbio y que sería rechazado por muchos nada más verlo, pero con una nariz impresionante, cambiante, con multitud de registros que cada vez iban a más, todo acompañado por una boca de enorme peso y fresca acidez, un vino de verdadero nivel y una botella perfecta, algo que con este tipo de elaboraciones muchas veces es una lotería, pero que en el caso de Overnoy siempre nos ha salido todo bien, lo cual habla a las mil maravillas de la calidad de este productor. El vino gustó muchísimo y nos alegramos especialmente por ello, ya que no es un vino ni mucho menos sencillo de comprender. En cuanto al tinto, poco hay que decir de Juan Carlos López de Lacalle que no hayamos dicho, ya que sus vinos suponen bajo nuestro punto de vista la mejor expresión de lo que debe ser el tempranillo, algo que llega a su punto culminante con El Pisón, al que consideramos el mejor tinto español moderno. Este Pagos Viejos 2007 es un vino joven y apretado, con mucha fruta, muy primario y limpio, complejo, con la madera perfectamente medida, algo que se nota en especial en boca, donde una fresca acidez y una enorme definición frutal hacen que sea un vino sumamente placentero en estos momentos pero con armazón de sobra como para seguir evolucionando con todas las garantías. Los 2007 de Artadi son vinos para tener en cuenta, con un Pisón de los que hacen época y un Pagos Viejos de categoría.

La comida finalizó con un delicado y tierno cabrito asado, donde la calidad del la carne y el punto del asado iban perfectamente sincronizados. Para repetir y, de hecho, repetimos. El último vino fue todo un clásico aunque todavía en pañales, un Tondonia tinto Gran Reserva 1994, el último que ha salido de la histórica bodega del Barrio de La Estación. Como bien decimos es un vino todavía en pañales, portador de ese inconfundible estilo de esta bodega y que tiene toda la pinta de ir evolucionando como hacen siempre estos grandes clásicos, se trata de un vino para guardar décadas. Siempre hemos mostrado nuestra preferencia hacia los Tondonias blancos sobre los tintos, pero desde luego que los tintos son igualmente unos últimos mohicanos del clasicismo riojano que tantas satisfacciones nos ha dado. ¿Llegará este 1994 a ser como aquel increíble 1954 que catamos hace ya un tiempo? Puede que sí, pero solo las décadas de guarda dictarán sentencia. El estilo y la tradición continúan y eso es lo realmente importante. Tras unos postres variados y muy ricos, de nuevo llegó Mario con su carro de coctelería impartiendo su buen hacer y dejando de nuevo satisfechos a todos, con una selección variada a partir de múltiples destilados. Y como nosotros somos siempre files a nuestro malta, esta vez nos sorprendió (a ciegas) con un Arbeg Blasda, un Islay menos turbado que lo habitual pero con el carácter que siempre esperamos de estos maltas, rico, muy equilibrado, cítrico y ciertamente amigable y placentero. Como decía Mario, un auténtico whisky para "connoisieurs".

Tras una tarde de paseo por el centro bajando todo lo que llevábamos encima, entramos en la Taberna Entrevinos para pedir unas ricas raciones (los mejillones con crema de puerros, la tortilla de espinaca y gambón y las setas del día) que acompañamos con un mágnum de Château Gruaud-Larose 1994, un deuxeme grand cru clasée de Saint-Julien que en una añada en principio menor y en formato grande lo cierto es que estaba en plena forma, con esos toques terrosos y especiados en nariz tras una reducción inicial y manteniendo acidez y estructura tánica en boca, resultando un vino muy agradable y en buen momento de consumo. Como curiosidad comentar que ambos locales estaban totalmente llenos y con espera, lo cual demuestra que en tiempos de crisis como los actuales, quien da de comer y beber razonablemente bien y además lo cobra a un precio justo no pierde clientela. El problema es que hay muy pocos locales que cumplan con estas tres premisas y desde luego que El Padre y Entrevinos son dos de ellos.

No les vamos a hablar de Enofusión, pues estuvimos un rato en el llamado "enobar" y salimos con la sensación de haber perdido el tiempo. Vinos en autocata y selección sin pies ni cabeza. Y tampoco de las catas organizadas, porque salvo la fantástica cata de González-Byass, a la que no pudimos acudir por el horario, el resto de catas eran de lo mismo de siempre: Grandes Pagos, Grandes Pagos y Grandes Pagos. Mucha variedad. Recordamos con añoranza aquel enorme evento llamado "Renaissance des apellations", que junto con Madrid Fusión trajo a  algunos de los mejores productores biodinámicos del mundo como Marcel Deiss, Domaine Leflaive,  David Leclapart, Andre et Mireille Tissot, Domaine des Sablonettes, Martin Schaeztel, Château Le Puy o Nicholas Joly. Tiempos aquellos.

Bien, pues con esta crónica iniciamos un nuevo año de catas, que por ejemplo en este mes de febrero nos llevará por Borgoña, catando algunos interesantes vinos genéricos de varios pueblos y repasando los vinos de Pommard, daremos igualmente un repaso a algunas garnachas patrias de nuevo cuño, pasaremos una tarde con el famoso enólogo portugués Cristiano Van Zeller y sus vinos, y finalmente y como evento estrella, cenaremos en el que dicen muchos expertos que es el mejor restaurante del mundo.

Así pues, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, intentaremos ser files a nuestra cita semanal con este espacio.

Un saludo,

Eugenio Sáenz de Miera Arnau

(EuSaenz)

PS. No hemos subido ninguna fotografía que siempre da un poco más de alegría al asunto, pero lo cierto es que no hicimos ninguna. Si alguno de los participantes en estas reuniones quiere enviarnos alguna que crea se puede publicar pues…ya sabéis cuál es nuestro mail.

 

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  1. #1

    Alfredo_Maestro

    Pedazo paliza que te das... pedazo envidia que das y en sesión continua.

    Interesantes aportaciones.

  2. #2

    EuSaenz

    en respuesta a Alfredo_Maestro
    Ver mensaje de Alfredo_Maestro

    Hombre, hay que hacer algo para intentar aumentar el consumo medio de vino, no? ;-)

    Por cierto, qué te parecen los vinos de Goyo, los has probado?

    Saludos,
    Eugenio.

  3. #3

    Alfredo_Maestro

    en respuesta a EuSaenz
    Ver mensaje de EuSaenz

    No conozco los vinos de Goyo, me los ofreció David Bosch en su día pero al final no quedamos para catarlos, como me pilla a mano un dia me acercaré para que me enseñe su bodega y viñedos.

    Saludos.

  4. #5

    Vvidlan

    Parece que vamos a coincidir en varias catas. Mes de febrero atareado vamos a tener...

  5. #6

    CarlosGonzalez

    Disculpa, Eugenio, la tardanza en comentar. En esta vida que nos ha tocado vivir no hay nada como estos momentos de satisfacción que proporciona la buena compañía, la de Mercedes y la tuya, en un emplazamientos desconocido y lejos de lo cotidiano.
    Gracias por el sábado que nos proporcionasteis,
    un abrazo
    Carlos

  6. #7

    HerrDirektor

    Eugenio,

    qué bien lo pasamos! como siempre, fin de semana corto pero intenso. Es una gozada viajar a Madrid y que te traten como en casa (bueno mejor, porque allí todo el curro lo hacéis vosotros, je, je).

    El viticultor del que no recuerdas el nombre se llama Karp-Schreiber: estoy totalmente de acuerdo con tus comentarios al respecto y siguiendo la máxima del "Doctor" Legorburu: "para opinar hay que descorchar", eso es lo que hicimos y realmente hay veces que la comparaciones puedan ser odiosas, pero en Juffer Sonnenuhr, Fritz Haag gana por goleada.

    Agradecido por tus comentarios de los vinos de Goyo y de Geltz Zilliken, dos proyectos nuevos que quisimos compartir prácticamente en primicia con vosotros.

    Espero que nos veamos pronto.

    *Mención especial a David y su equipo del restaurante El Padre, derrochan profesionalidad y amabilidad a raudales al margen de dejar nuestros estómagos más que satisfechos.

  7. #8

    EuSaenz

    en respuesta a CarlosGonzalez
    Ver mensaje de CarlosGonzalez

    Nada hombre, gracias a vosotros por aguantarnos...

    Y en efecto, un día muy intenso y divertido.

    Saludos,
    Eugenio.

  8. #9

    EuSaenz

    en respuesta a HerrDirektor
    Ver mensaje de HerrDirektor

    OK, corregido, gracias por la info.

    Ya sabes que tanto los vinos de Goyo como los de Zilliken me gustaron, cada uno en su estilo obviamente.

    Los próximos tres meses viajaré por tierras catalanas tres veces para temas de comer y beber por supuesto, nos esperan El Bulli, Vitis Vinifera y Can Roca. A ver si saco tiempo y cuando menos nos vemos, quizá lo más fácil se el día de Vitis, pero estaré catando todo el rato.

    Un saludo y hasta la próxima.

    Eugenio.

  9. #10

    Mosela

    en respuesta a EuSaenz
    Ver mensaje de EuSaenz

    Buenas Tardes,

    En referencia al Riesling Karp Schreiber me gustaria salir en su defensa. Como alguien ha comentado anteriormente las comparaciones son odiosas,y evidentemente no vamos a comparar a una bodega que lleva ya unos años en España y tiene una produccion de 110,000 botellas, con otra bodega como pueda ser Karp (al igual que otras muchas bodegas en el Mosel)que elabora 16,000 botellas y esta empezando a llegar a España.
    Tambien comentar que un Auslese (por lo menos en la zona del Mosela) tiene que tener cuerpo, estructura ya que para un riesling ligero, yo hubiera recomendo un spätlesedulce. Un buen Auslese si es bueno debe tomarse solo, y este vino es un buen ejemplo.
    Opino que se quizas en España no tengamos un completo concepto de los vinos Alemanes, ya que es bastante complejo y como enologo considero muy dificil llegar a comparar las boedegas,ya que hay muchisimas y de una altisima calidad en esta zona.
    Un Saludo

  10. #11

    EuSaenz

    en respuesta a Mosela
    Ver mensaje de Mosela

    Estoy de acuerdo, pero la clave es la acidez, al menos en mi opinión. Y el Karp andaba un poco justo. Pero en su precio, es una opción muy recomendable, en especial para iniciarse en tan nobles vinos.

    Saludos,
    Eugenio.

  11. #12

    Mosela

    en respuesta a EuSaenz
    Ver mensaje de EuSaenz

    Hola Eugenio,

    Quizas puede que destaque el alcohol (10º Vol.) o el azucar residual con 125 gr/l pero la acidez con 9,5 gr/l no lo consideraria justa.
    De todas formas me ha parecido muy interesante su opinion.

    Yo recomendaria para iniciarnos en los riesling un QBA Dr. L , mucho mas facil que un Auslese 2005

    Un saludo

  12. #13

    EuSaenz

    en respuesta a Mosela
    Ver mensaje de Mosela

    Es más una cuestión de percepción que de números, la analítica dice que hay acidez, en efecto. Está claro que un Qba del Dr. Loosen es un vino mucho más sencillo de comprender. Por otra parte, la añada 2005 en Alemania no es de mis preferidas, en particular en Mosela.

    Saludos,
    Eugenio.


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