Barón de Chirel Reserva 1994

Vino Barón de Chirel Reserva 1994

Puntuación del vino
Puntuación sobre 100:
96
Puntuación Media:
9,2
Calidad-precio:
8,0

Bodega: Herederos del Marqués de Riscal (Rioja)
D.O./Zona: D.O.Ca Rioja
País: España
Tipo de vino: Tinto
Crianza: Con crianza
Graduación (vol): 13,00%
Varietales: 55% Tempranillo y 45% otras
Precio aproximado: De 50 a 99,9 €
Descripción
Otros vinos catados de esta bodega

Elaboración: El vino Barón de Chirel surge en 1986 a raíz de una elaboración experimental a partir de una selección de uva de viñas muy viejas, entre 80 y 110 años. Realiza la fermentación a una temperatura controlada de 26º, en tinas de madera de Allier de pequeña capacidad. A continuación hace la fermentación maloláctica en barricas de roble de Allier de grano fino. La Crianza duró, para la añada 1994, 26 meses (varía según las características de cada añada). Una vez finalizada ésta, el vino es embotellado, pasando un periodo de afinamiento no inferior a 2 años antes de salir al mercado.

Varietales: 55% Tempranillo y 45% otras

32 Opiniones de Barón de Chirel Reserva

Rojo picota de capa alta y ribete anaranjado. Nariz muy cerrada al principio, necesita casi una hora en decantador para abrirse. Tiene un perfil matemático, elegante, preciso en las formas frutales y de la crianza, con buena intensidad. Aromas de frutillos silvestres maduritos, hay bastantes notas minerales, férricas ( metal frio ), calcáreas, también matices de cueros recién curtidos y tela de Barbour. Especias, notitas herbáceas, cacao ( after eigth ), hojarasca, tierra de maceta, campo en otoño y un final como de nuez moscada y anisado. Van apareciendo matices terciaros que recuerdan al tueste y de la serie animal ( cárnicos ) y en donde aparecen tímidamente las flores ajadas y la menta. En boca se percibe cierta sequedad tánica en el ataque que enseguida es engullida por la fruta del bosque y los taninos maduros dejando sentir en el paso una agradable sensación frutal madura. Posgusto muy activo, tánico, tostado, vivo, es especiado y vegetal por vía retronasal. Recuerdo con cariño la época en que salieron al mercado las marcas Barón de Chirel, Torre Muga y Dalmau ( no estoy seguro, pero creo que fueron con la añada 1994 ). Todos hablaban de vinos de mayor extracción y estilo moderno de bodegas históricas de Rioja en una clara respuesta eno-comercial a la Ribera del Duero y Priorato de esa época. Este vino tiene potencial de aguante en botella y mejoría, pero creo que es un vino al que hay que cuidar más, estar más pendiente de la temperatura y humedad de conservación, es como más delicado que las otras marcas de estas bodegas, que son como chaquetas metálicas para el paso del tiempo. Me quedan en mi Bodeguita 5 botellas de esta añada que guardaré con especial atención para intentar tomarlas en la próxima década y dar cuenta de ello. Siempre ( D.m. ).

Casi un año después volvemos sobre este vinazo. Compartió mesa en la comida del día de Navidad con un Olarra RVA del 73. Abrimos la botella un par de horitas antes de su cata que realizamos a 17°C. Tapón un pelín seco que se nos partió al utilizar el abridor de tijeras. Finalmente lo sacamos sin que nada cayese al líquido.

VISUAL: Presenta un color rojo picota de capa media-alta, ribete en tonos rubí ligeramente atejados. Lágrima gruesa, abundante y transparente (92).

OLFATIVA: Su primera impresión sigue siendo a fruta negra madura y licorosa. Posteriormente surgen especiados de pimienta negra, herbáceos de pimiento verde, orégano, notas mentoladas, regaliz, eucalipto, muy balsámico en general. El desfile continua, apuntes minerales de arcilla húmeda, puntito torrefacto y toda una pátina terciaria perfectamente definida: chocolate negro, café, tabaco inglés, cuero curtido y la madera omnipresente en todo momento, muy bien integrada. Sigue al mismo nivel que hace un año, ni se ha inmutado vamos. Una nariz de las que impresionan, compleja e intensa (94).

GUSTATIVA: Mantiene un tremendo ataque, acidez madia-alta pero lo que le hace especial es su cremosidad y su elegancia. De nuevo alucinamos con lo que significa el término redondez. Está perfectamente ensamblado, ni una sola arista, pura seda al paso por boca y en el paladar dejando una sensación más que placentera. Taninos mulliditos, dulces como la miel aunque poco a poco se insinuan tímidamente. Retronasal acompotado con recuerdos terciarios y balsámicos con un post-gusto tremendo, algo de ebanistería y finos especiados. Su persistencia sigue siendo estratosférica, 3 minutos y 45 segundos, una mala bestia vamos. Sensación de vino en plenitud, en su clímax, no cabe duda. ¿Cuánto aguantará ahí?... bendito misterio. Mi primera cata en Verema fue con un Chirel y definitiva e inconscientemente acerté de pleno con la elección. Enorme vino, pura seda y equilibrio, muy cerca de la perfección (97). Aún nos quedan algunas botellitas más por suerte, je,je...

La RCP pues la misma que en mis anteriores valoraciones, excelente. 17 euros por botella... sin comentarios.

MARIDAJE: Compartió el segundo plato de la comida del 25-Dic, un típico plato catalán, prunas y pinyons (ciruelas y piñones). Exquisito maridaje, frutas rojas pasificadas, esos piñones tostaditos, sabores totalmente armonizados con los prescriptores de nuestro vinazo. Tremendo el disfrute y sensacional experiencia de nuevo con estos Chireles.

Salud-os!!

Disfrutado en la Comida de Bojos Pel Vi celebrada en el Restaurante El Laurel el 07/01/2017.

Mi última botella de este vino-añada.

Descorchado y decantado entre 1-2 horas antes de su consumo (aunque deberíamos haberlo decantado mínimo 6 horas después de obtener la opinión de otros foreros más expertos en las añadas 90's de este vino).

Visual: rojo picota de capa media-alta casi alta, ribete anaranjado-transparente con ligero poso en el mismo, brillante y de buena y abundante lágrima.

Nariz: aromática potente a fruta negra y roja madura, regaliz, balsámico-mentolados, flores violetas, torrefactos, chocolate, herbáceos, ligeros cueros, caja de puros y, en general, terciarios verdaderamente fenomenales. Nariz fina pero potente y compleja. Muy equilibrada. Huele a vinazo.

Boca: ataque suave, con bastante fruta aún, paso por boca sedoso, de medio volumen, buena estructura, acidez que va de menos a más desde la apertura con la oxigenación (media-alta en el momento de la cata), sabroso, tanino potente todavía pero, a la vez, delicado y pulido junto a un fondo de maderas que hacen del paso por boca un momento de sensaciones fantásticas.

Final largo, sabroso, rico, amable, con notas a fruta negra, torrefactos, caja de puros y chocolate que lo rematan maravillosamente bien.

Gran vino que va de menos a más desde el descorche. Quizás con la nariz un pelín por encima (en calidad) sobre la boca pero sobre el que tenemos dudas de qué habría pasado de haberlo dejado decantado 3-4 horas más (tenía pinta, en los últimos tragos, de ir creciéndose en boca respecto a los primeros sorbos iniciales).

Vamos con el tercero de los seis vinos que trajimos a una comida en la que nos juntamos antiguos alumnos del colegio de EGB del 66 (todos recién cincuentones, je,je...). Cada uno fue trayendo el vino que le pareció. Esta botella fue una de mis aportaciones. La abrimos una hora antes de su cata. El tapón se nos partió al igual que la botella de hace dos años y al final tuvimos que decantar. Catamos a 17°C:

VISUAL: Color rojo cereza de capa media con el ribete rubí atejado. Lágrima densa, lenta y abundante (87).

OLFATIVA: En nariz y a copa parada encontramos mucha fruta madura, arándanos y grosella así como marcados recuerdos de guindas en licor. La intensidad brutal, apabullante diría. Al agitar desprende todo un recital aromático: especiados de pimienta negra y canela, herbáceos de monte bajo, pimiento verde, regaliz, de nuevo ese puntito de chucherías de fresa ácida, balsámicos mentolados (after-eight) y terciarios que aportan distintas notas: cuero curtido, chocolate negro, tabaco inglés y un toque mineral muy elegante. Equilibrado bouquet, complejo y de alta intensidad. ¡Chapeau! (94).

GUSTATIVA: En boca es un espectáculo. Ataque correcto, de acidez media-alta pero pura seda al paladar. Amplio, opulento y lácteo, con los taninos pulidos a la perfección, esférico es su mejor definición con un ensamblaje grandioso entre fruta y madera. En el retrogusto nos deleita con notas especiadas, finos recuerdos amaderados, tostados de la barrica, ahumados y un sutil toque mineral arcilloso que provoca una persistencia descomunal, en torno a los 4 minutos. Vino de una enorme amabilidad y elegancia, aristocrático si me permitís el palabro, con mucha personalidad. Dijimos en la cata anterior que pedía botella a gritos, pues bien, dos años después sí está pulido, la botella lo ha mejorado, memorable la verdad, cerca de la perfección. Mis amados Chireles, ¡¡qué pasada Veremeros!! (98).

La RCP excelente, ya comenté que sacamos un buen lote del 94 y 95 por 17 euros la botella (allá por el 2014). ¡Chollo!

El maridaje debía ser una paella de leña con pato, costilla y setas, pero la verdad es que este vino nos lo tomamos casi en su totalidad reposando la paella y con un aperitivo de mejillones al vapor. Exquisito con los mejillones y excelso en general, para bebérselo solo, pero más de una botella, je,je... Gracias Jorge y Lola una vez más por vuestra hospitalidad. A repetirlo en cuanto podamos!!
Salud-os!!

No podía demorarse más el momento de abrir este regalo de un buen amigo, y el cumpleaños era un buen motivo.
Presenta color granatoso, ribete atejado, naranja en algunos puntos, capa medio-alta.
En nariz se aprecian aromas licorosos, fruta roja compotada, ahumados. Hay cuero, especias (clavo, canela, pimienta), pimientos rojos asados. También verdes. Todavía una buena intensidad.
En boca hay también algo de fruta roja muy madura, pero predominan las notas tostadas, los especiados, la piel de animal. Acidez ya muy baja, buen volumen, muy elegante, sedoso y con personalidad. A maderas elegantes (cedro) le acompañan sensaciones de notas de evolución. Clavo, humo, tierra mojada, monte mediterráneo. Trama excelente. Posgusto agradable.

Y por fin llego el día!! Lo esperaba como agua de Mayo. La última botellita del 2014 en la India, un Barón de Chirel de 1994. Lo bueno se hace esperar. Abrimos la botella una hora antes de la cata y lo servimos a 17°C. El tapón lo intentamos abrir con un sacacorchos tradicional y se destrozó (veo más abajo no solo nos pasó a nosotros). El corcho estaba seco pese a que la botella llevaba 2 meses en posición horizontal reposando. En fin, quizás la conservación previa no fue la adecuada o es posible que el corcho no tuviera la calidad requerida. Pero bueno, vamos a lo que vamos:

VISUAL: Nos deleita con un color rojo picota de capa alta con el ribete granatoso, de lágrima muy abundante y gruesa. Estupendo color pese a sus 20 añitos. Buenos presagios...

OLFATIVA: Tiene una intensidad alta, impactante. A copa parada apreciamos la fruta roja muy madura, potente y embriagadora. Al agitar se muestra un tanto licoroso y con unas sutiles notas minerales de tinta china. Al momento surgen los terciarios, cuero, tabaco de pipa, cacao y café. Cada vez que acercamos la nariz nos llegan sensaciones nuevas, ahora un cierto toque como de bosque umbrío, hojarasca húmeda, trufas...y seguimos... especiados de pimienta negra y nuez moscada, aromas a pimientos asados, herbáceos muy claros de romero, así como recuerdos a chuches de fresa ácida. Fabulosa nariz, compleja, muy expresiva e intensa. Ese misterioso coupage de estos Chireles es un gran acierto.

GUSTATIVA: En boca es portentoso, amplio, con una acidez importante y con los taninos aun presentes. Se muestra carnoso y marcadamente mineral. En retronasal se aprecia la madera perfectamente y unas claras notas de fruta roja en compota. Es increíble que tras 20 años tenga esa acidez tan bestial y esos taninos tan marcados. De persistencia larguiiiiisima, mas de dos minutos. A buen seguro le queda mucha vida por delante. Vino excepcional como siempre, similar al 95, pero con mucho mas carácter. Mientras el 95 creo que está para beberse ya, este 94 me pide botella a gritos, a ver si esos taninos se doman un poco. Aun así, es increíble, un 94 que pide botella...brutal. Estos Chireles son mi debibidad, lo confieso.

La RCP excelente pues pude conseguir esta botella en un lote por unos 17 euros. Decir que lo he puntuado una decimita por debajo del Chirel del 95 por lo ya comentado, necesita botella, pero sigue siendo un vino sobresaliente sin lugar a dudas.

Maridamos esta maravilla con un solomillo al romero con sus patatitas aromatizadas. Rico de verdad. Final de temporada en la India con un vino espléndido... El día 18 ya estaremos por Benicasim. Ganas tenemos. Salud-os y Feliz Navidad Veremeros !!

Botella y etiquetas en buen estado. Corcho en su parte exterior bien pero que se ha desgrunado y destrozado al intentar sacar y que he tenido que meter y filtrar con un filtro de café con embudo y decantador.

Decantado 3 horas.

Visual: rojo picota de capa alta,ribete atejado-anaranjado,limpio si se decanta aunque con posos al final del decantador,brillante y con excelente y abundante lágrima.

Nariz: fruta negra intensa y en licor, mermelada de albaricoque y melocotón, membrillo, tostados, chocolates, café, torrefactos,maderas viejas de calidad, especiados, regaliz, balsamicos y mentolados, aromas a reducción y oxidativos, cueros y piel de animal. Muy muy complejo, en evolución "in-crescendo".

Boca: excepcional entrada en boca. Complejo, con algo de fruta aún, licor,mermeladas y dulce de membrillo,buen volumen. Taninos dulces y pulidos aunque aún presentes en las encías lo que indica que, de tener un corcho en condiciones aguantaría 10-12 años más. Paso por boca muy muy agradable y sabroso. Todavía con acidez media. Final largo y persistente con retrogusto y retronasal especiada,licorosa,a mermelada y membrillo fenomenal.

Muy buen Reserva,de larga vida,con casi 20 años y,si se le da el tiempo y oxigenación adecuada, está fantástico. Si el corcho aguantara (aunque el descorche sea difícil) podría vivir 10 años más sin problemas si se conserva bien pues sus taninos y acidez lo permiten.

Buena RCP pues aunque vale 60-70 euros a mí me salió por 30.

Bastante mejor esta botella que la precedente.

A destacar... Un año estructurado, ideal para vinos longevos y Barón de Chirel 1994 se presente en plena forma y con más futuro aún.

Una añada procedente de un año muy seco que obligó a una vendimia muy temprana, el 12 de Septiembre. Con una uva muy sana y fresca. Un chirel estructurado y de crecimiento lento y pausado en botella,

Luis Hurtado cuenta que ha sido a partir del 2008 cuando se ha podido beber cómodamente la añada de 1994. Un vino que desarrolla grandes dosis de complejidad y estructura en boca. Inicialmente muestra una paleta aromática completa en terciarios (caza y maderas viejas) que evolucionan con zancada amplia tras la oxigenación, notas de licor macerado con cerezas, la fruta aparece con rasgos pasificados.

Sabroso y salino en su paso con buena acidez aún resultando fresco. Taninos robustos con trazas secantes que aparecen en el cielo del paladar con un postgusto largo y maduro. Un vino con muy buen futuro por delante.

Artículo completo de la Vertical de Barón de Chirel 1994, 2001, 2006, 2008 y 2010. Marqués de Riscal reinventa su vino más clasista en http://www.taninotanino.es/posts/vertical-baron-de-chirel-de-herederos-de-marques-de-riscal

Corcho aparentemente bien visto desde fuera pero que sólo aguanta el descorche en su primer tercio, el resto, al intentar descorchar repetidamente, se desmenuza y rompe en trozos quedando medio corcho adherido a las paredes de la botella. Ante ésto, toca pasar con cuidado el vino a un decantador filtrándolo con un filtro de tela para el café (de forma que los posos y los trozos de corcho queden ahí y no lleguen ni al decantador).

Decorchado 5 horas antes de la toma.

Visual: rojo picota, capa media-alta, ribete atejado, buena lágrima que cae lentamente. Parece vivo a pesar de sus ya 17 años de vida.

Nariz: inicialmente con un buen toque oxidativo, a "química", vino viejo y hasta vinagre, terciarios y mueble viejo que va desapareciendo con la oxigenación, luego aparece bastante fruta negra,coco, vainilla, pimienta negra, tostados y mentolados sutiles.

Boca: entrada fácil, suave, sedosa, algo mineral, con una buena dosis de acidez que conserva todavía, paso por boca fenomenal y final medio-largo con un postgusto y retronasal memorables. Pienso que puede vivir todavía, como mínimo, 2-3 años más en buenas condiciones (y llegar a esos redondos 20 años de vida).

Donde más me ha gustado este vino es en visual y en boca. En nariz le falta algo de fuerza ya (va decayendo): después de 5-6 horas descorchado es ciertamente apreciable pero no es tan potente como sucede con otros Riojas clásicos de su categoría, ejemplo, un Viña Ardanza Reserva Especial 2001 tomado en la misma cena se lo comía con patatas en nariz aunque hay que entender que un vino, Ardanza 2001, está en su momento óptimo y este Chirel del 94 quizás ya lo pasó hace 4-5 años.

En cualquier caso, un gran vino, que sigue vivo y del que tengo 2 botellas más a las que daré matarile en, como mucho, los próximos 2 años (espero que viva todavía). La RCP es sólo correcta pues hay vinos que valen menos de la tercera parte (el Ardanza Reserva Especial) y viven lo mismo e incluso mucho más de 17 años con una nariz superior.

De color rubi con ribete teja,en nariz es de media alta intensidad,fruta negra madura,balsamico,cuero,cacao y cierto toque mineral,en boca es sedoso,totalmente perfilado,taninos integrados pero notorios,redondo,con cuerpo,glicerico,con peso,tiene cierta elegancia,un final largo,la primera vez que lo prove no me parecio tan soberbio,hoy es un vino de muy alto nivel,personalmente me quedo con el 96 pero he de reconocer que la evolucion de este vino ha sido magnifica.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar