Marqués de Riscal Reserva 1925

Vino Marqués de Riscal Reserva 1925

Puntuación del vino
Puntuación sobre 100:
99
Puntuación Media:
9,8
Calidad-precio:
10,0

Bodega: Herederos del Marqués de Riscal (Rioja)
D.O./Zona: D.O.Ca Rioja
País: España
Tipo de vino: Tinto
Crianza: Con crianza
Varietales: No especificada, entiendo que Tempranillo y Cabernet Sauvignon, mayoritaria tempranillo
Precio aproximado: Desconocido
Descripción
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Elaboración: No especificada, aunque se elaboraba con largas crianzas en roble viejo.

Varietales: No especificada, entiendo que Tempranillo y Cabernet Sauvignon, mayoritaria tempranillo

5 Opiniones de Marqués de Riscal Reserva

Botella con muy buen estado exterior, con una etiqueta perfecta y un buen nivel de líquido (casi pleno). No obstante, el corcho se había venido abajo, seguramente a raíz de su transporte, circunstancia que exigía una inmediata apertura. Ello no fue sin embargo inconveniente, pues la cápsula estaba también intacta, lo que permitió la adecuada conservación del vino, permitiendo disfrutar del mismo plenamente, con un resultado espectacular. Recién abierto, sin decantar.

Vista: Impresionante color cereza, casi picota, de capa alta, con tonalidades más propias de un vino de escasos diez años que de uno, como el presente, a punto de cumplir los noventa. Únicamente se atisba algún indicio de edad en un mínimo ribete de color atejado. Muy brillante. Extraordinariamente limpio, sin presencia de precipitado alguno, pudiendo consumirse hasta la última copa sin necesidad de adoptar precaución alguna en el escanciado. Esplendoroso!

Nariz: De muy buena intensidad, sin notas iniciales de reducción. El vino se presenta también limpio y franco en nariz, con frescura, con una buena presencia y peso de la fruta. Oliendo a vino en plenitud, comienza, lentamente, a desarrollar unos terciarios que aún se encuentran en su fase inicial!. Ligeras notas de cuero, bosque umbrío, caza, tabaco, suaves trazas de pimienta. Notas de sacristía, ceniza. Y un olor peculiar que no conseguí identificar del todo pero que, en cierto modo, me recordó al aroma de la sobrasada.

Boca: Con una entrada en boca muy agradable, el vino se presenta desde la primera copa equilibrado, redondo, aterciopelado; casi sumiso, con unos taninos totalmente domados, con una acidez de libro y una muy buena amplitud. Sin apabullar, pero agarrándose bien a las papilas, desarrollando por fases, y de un modo perfectamente estructurado, todas sus bondades. La fruta roja (con algún atisbo de fruta negra) siempre en primer plano, bien madura, con alguna traza licorosa que se queda en lo meramente testimonial. Tras la primera copa, aparece la trufa, los toffes, el chocolate negro, con un paso por boca siempre dócil y ligeramente terroso. Complejo y creciendo con el tiempo, con el que aparecen mayores registros: las duelas envinadas, el cuero, las notas de pimienta rosa y, por último, unas suaves notas herbáceas y vegetales que le dotan, ya en las últimas copas, de un punto final amargo con el que se completa un magnífico cuadro final.

Y qué recorrido le queda!! ¿50 años?, ¿100? No lo sé, pero las botellas que aún me quedan esperarán con calma en la bodega... Prisa, visto lo visto, no hay, aunque nos encontremos ya, en mi opinión, ante un vino en plenitud. Vital, vigoroso, casi imperial, con distinción y presencia. Un galán de marca mayor que marca el sentido de una época que no volverá; un vino de los que, por desgracia, ya no van quedando.

Y es puede haber vinos buenos, muy buenos y excelentes. Más allá, sólo existen vinos como éste.

33 euros.

Espectacular color para un vino que va camino de los 100 años. Rubí marronoso de capa media-alta, ligeramente turbio con partículas diminutas en suspensión, reflejos anaranjados y rojizos, ribete atejado con claras diferencias con el menisco.

Botellas abiertas durante un par de horas antes de servirlas. Aromas de gran concentración y fina reducción, con un apunte de acético que aparecía y desaparecía. Inicialmente, al servir y a copa parada, aparecen notas de odres de cuero, duelas, setas secas, incienso... Al agitar la copa y respirar se transforma: salvia, té egipcio, endrinas en sazón, guinda en licor, encina quemada, pedernal, carne, ahumados, laurel, clavo, especias... Sigue evolucionando dando paso a notas de fruta negra y roja dulzona, azúcar caramelizado y un curioso recuerdo a un vinagre extra-viejo de Modena, tipo Extra Oro. De gran calidad e intensidad!!! ¿¿88 años?? Difícil de creer...

En boca paraliza por su frescor y por una amplitud más propia de una gran infraestructura. Vino en plenitud, de contundente acidez, vivísimo, vigoroso, con una estructura más fibrada que musculosa que se ha ido tramando y limando durante años en botella. Se ha puesto todo en su justo sitio, integrado, esférico. No deja de cobrar vida al oxigenarse apareciendo más fruta madura con un deje cítrico, especias, ligeros amargosos, tostados, vainilla.

Un tinto resplandeciente del que es difícil creer su edad si no fuera por esa nota acética tan fuera de lo habitual. Una muestra más de la magnitud gigantesca de los viejos Riscales. Ay Riscal, quién te ha visto y quién te ve!!!!

Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2013/05/marques-de-riscal-1925-reserva.html

Nuevamente y cada vez que te encuentras ante un vino semejante, crees que puedes reflejar y dar a entender las sensaciones encontradas. Nunca más lejos de la realidad porque encuentro registros que no tengo asimilados, por lo que se hace difícil transmitir estas sensaciones.

Bueno contar mi propia experiencia con este vino si que voy hacerlo.

En vista encuentro un vino con un color bastante parecido a un Borgoña antiguo, o sea sin mucho cuerpo una capa muy baja, cereza, si alguno recuerda una garnacha del Rhodano Chateneauf du Pape Rayas, pues muy similar

En nariz encuentro un vino muy evolucionado con un declive notorio donde se aprecia su vejez digna y por supuesto noble como su cuna, pero con la evidencia de estar en otra dimensión ya mas alejado de su origen, sin esa esencia de juventud frutal, con un recuerdo de barniz y maderas viejas, en un trastero cerrado, que una vez abierto y oreado nos da el mismo registro mas limpio y ligeramente alcohólico como un whisky de malta.

Una entrada en boca agradable con cierta acidez sin ningún referente frutal destacable, lógico que tenga algún recuerdo de procedencia pero poco mas, presente el buen alcohol de farmacia con una madera notoria, que te lleva a un repunte otra vez de destilado, sin duda una experiencia mas, esa bendita noche

Dificil, muy dificil para mi intentar plasmar lo que éste vino ha supuesto para mi.
Color cuero marron, sin borde con un espejo limpio. Capa media. Lagrima muy fina, muy lenta y muy elegante.
Mucha intensidad en nariz . Al princpio estaba cerrado , pero poco a poco, se fue abriendo y aparecieron frutas rojas que paulatinamente fueron subiendo de tono y acapararon el protagonismo. Paralelamente surgieron notas de maderas nobles con especies. Mas tarde hay cafe, cacao y torrefactos muy fuertes que no logran tapar nunca las frutas y el fondo de madera. Nunca desaparecieron estos aromas. Se instauraron y no se fueron. Era como si hubieran estado esperando 83 años para aparecer y que ser apreciados.
Paso por boca impresionante. Pleno, elegante, fino, redondo, potente , sedoso. Enorme complejidad, enorme en gusto , enorme en plenitud. parece mentira que tenga la edad que tiene. Enamora, cautiva , emociona y no puedes por menos que rendirle pleitesia. Es poesia, es arte, es magia. Cuando lo bebes no puedes por menos que pensar que estas bebiendo una forma de hacer vino, una historia que no tiene fin, un sentimiento y una herencia dejada por los que lo hicieron.
Postgusto con fondo de madera y sabor de fruta mezclados con mas sabores que no se describir , pero que estaban alli.
Al beberlo no puedes por menos que recordar a quien lo hizo y darle homenaje. Enorme legado. Enorme herencia.
No se lo que vale, pero beber historia no tiene precio

Reconozco la dificultad de una poner nota de cata sabiendo que estamos ante un vino con 82 años, pero …

Color subido, de cuero marrón viejo con ribetes cobrizos y capa media-alta.

Nariz intensa y muy compleja. Quedan unos sorprendentes recuerdos de fruta roja licorosa, herbáceos y especiados, clavo de olor sobre todo. Aparece un delicioso bouquet terciario donde advertimos cuero, humedades, chocolate negro y blanco, hongos y torrefactos. No decae y tras una hora en copa sigue ofreciendo registros. Fantástico.

Pero es en boca donde esperas estos vinos. Su finura, delicadeza, redondez, su todavía impactante acidez, su final sedoso, los recuerdos terciarios y su gran persistencia se quedan en el paladar llegando a emocionar. Dejo la copa un tiempo y el vino sigue mostrando fuerza y finura. ¿Cómo es posible este milagro?

Esto es algo más que beber un vino, es beberse parte de la historia reciente de España. Resulta increíble y a la vez emocionante el poder contemplar esta magna obra que seguro seguirá perdurando. No puntúo, porque no se puede puntuar al arte y de verdad estamos ante una obra de arte imperecedera.

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