Pedro Ximénez Solera 1830

Vino Pedro Ximénez Solera 1830

Puntuación del vino
Puntuación sobre 100:
99
Puntuación Media:
9,9
Calidad-precio:
8,0

Bodega: Alvear
D.O./Zona: D.O. Montilla-Moriles
País: España
Tipo de vino: Tinto
Graduación (vol): 11,50%
Varietales: 100% Pedro Ximénez
Precio aproximado: De 50 a 99,9 €
Descripción
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Elaboración: Una reliquia de la bodega. Este PX, proveniente de una de las soleras más antiguas de la casa, encierra en sí todo lo que la Pedro Ximénez puede ofrecer en un PX. Elaborado a partir de uva pasificada y con crianza oxidativa, es un vino viejísimo.

Varietales: 100% Pedro Ximénez

13 Opiniones de Pedro Ximénez Solera 1830

Caoba oscuro con destellos yodados, lágrima densa y persistente.

Buena intensidad en nariz donde muestra la complejidad otorgada por su enorme vejez. Notas de higos en confitura, almendras garrapiñadas, granos de café, especias dulces, regaliz negro, ciruelas pasas, tabaco de pipa y ahumados. Va ganando poco a poco en la copa mostrando múltiples capas, chocolate negro, orejones…muy complejo.

En boca muestra toda la esencia que esperamos de un vino de su vejez (cercana a 80 años) pero resultando equilibrado y razonable, casi se mastica por su concentración pero deja un placentero y eterno final de granos de café y frutos secos amargos con una excelente integración de sus 500 g/l de azúcar residual, perfectamente compensados con esos apenas 11 graditos. Persistencia eterna.

Saca de 2004 de este vino que sin duda ha agradecido el tiempo en botella sobre todo integrado el azúcar en boca, un vino viejísimo y superlativo pero perfectamente razonable y que en mi opinión solo está superado en su estilo por el PX Solera Fundacional de Pérez Barquero, lo cual le coloca entre los mejores PX y por tanto entre los mejores vinos dulces del mundo. Para amantes de las sensaciones fuertes. Muy grande.

Saca de 2011 (se sacan entre 7650 y 1000 botellas al año). Con alrededor de 80 años de edad media este vino de atractivo color ébano y que tinta la copa, proviene de la añada fundacional de la bodega. Tiene una nariz con raza, en la que los matices de uca pasa, los recuerdos a café torrefacto y los recuerdos a regaliz negra sobre un fondo de especias exóticas dan paso a un vino con notables amargos, de paso fluido pero con densidad, dulzor equilibrado, largo y con profundidad.

Negro zahíno, brillante con reflejos entre ambarinos y yodados. Tinta la copa en tono caoba. Totalmente cubierto.

Nariz que en sí misma ya es un catálogo de aromas: uva y ciruela pasificada, marrón glassé,pan de higo, polvo de cacao, matices lácticos (café con leche), naranja escarchada, bergamota,praliné.

Desde el primer instante que entra en la boca, ya notamos algo fuera de lo común: volumen, denso, muy glicérico de enorme presencia y estructura. Es potente, esférico pero a su vez delicado, de alta acidez y recuerdo eterno. Una auténtica fiera que deja huella para siempre.

Color caoba oscuro, ribetes yodados, perfecta lágrima que tiñe la copa de color yodado oscuro.
En nariz es de una complejidad e intensidad como para estar un buen rato; predominan los aromas de uvas pasas, frutos secos, higos, orejones, tostados, torrefactos.. Parece la caja de los aromas.
En boca es untuoso, complejo, de enorme elegancia, punto dulce, leve acidez que flota en la boca, sus percepciones de pasas, orejones, higos secos, algo de madera subliminal, un poquito de café con miel.. Todo bailando armoniosamente entre las papilas. Persistencia eterna.

Sublime.

Color negro azabache con reflejo caoba.
Nariz de gran intensidad con aromas de brea, de ciruela pasa, azúcar tostado, orejones, higos secos y en mermelada. Tiene un fondo tostado muy rico, entre pan recién tostado y avellanas.
En boca tiene una excelente acidez, un marcado sabor a pasas, cremoso y untuoso, ampuloso, soberbio en su desarrollo y con un equilibrio exquisito.

Tal vez, el mejor PX que he probado.

Casi negro, muy cubierto, con destellos caoba y aspecto denso. Ribete yodado.
Tiene una nariz intensa y profunda, con notas de regaliz negro, recuerdos a azúcar quemado, notas licorosas, algún recuerdo a frutos secos (pasas sultanas y avellanas) y un fondo de especias exóticas.
En boca tiene un ataque atractivo, denso, corpulento, equilibrio entre amargosidad, dulzor y alcohol, estructurado y bastante largo.
Botella de 50 cl. Saca de 2006.

Se trata de la saca de 2008, aunque el sello está un poco borroso y también podría ser el 2006.

Tiene un profundo color negro iodado que tinta y marca la copa.
El aroma es completísimo, con muchos registros, nueces, usa pasificada, madera vieja, higos confitados, de altísima calidad.

La boca es muy densa, espesa, ligeramente caramelizada, dulzor notorio excesivo para mi gusto, acidez fina frente al dulzor. Explosión de sensaciones en boca que parecen no acaben nunca. Largísimo con final dulce.

No discuto que se trata de un enorme PX, sin duda de los mejores que he tomado, pero me cuesta compartir el entusiasmo general que al parecer reina sobre este vino, para mi gusto peca de exceso de dulzor en boca, que lo desequilibra. Sensación similar encuentro en los PX de Montilla. Para mi el mejor que he probado hasta la fecha es el Niños, al que encuentro más serio, menos dulzón e incluso más complejo.

Es un caoba derretido con mucha flor de azucar, las avellanas y el licor de pasas con támaras y tamarindos y una extraordinaria boca con crema de caramelo, ancho, como un brochazo en el paladar...

Imponente. Creo que es lo que mejor define este PX, Imponente.....
Ya por su impresionante color casi negro, de capa impenetrable, con el borde caoba oscuro destaca una presencia seria, de abuelo culto y algo apolillado pero con un carácter recio.
En nariz es absolutamente espectacular. Una secuencia lenta e imparable de nuevos matices a cada instante, alternándose los dátiles de feria, el pan de higo, frutos secos (sobre todo avellana), el olor de la PX como fondo.. Tostados, caramelo, azucar quemada, garrapiñadas... Es una maravilla
En boca es igualmente sublime, largo como nadie, eterno, redondísimo, con una persistencia increible ligeramente amarga, como a chocolate amargo tostado. Es muy untuoso, te envuelve la boca y no la deja en ningún instante.
Increible vino.

Caoba oscuro con ribetes yodados. Muy denso, deje una impresionante lágrima, tiñe la copa de color marrón claro tierra durante unos segundos, como una pintura al temple.

Nariz increíble, aromas de otro mundo. Pasas, torrefactos, higos secos, tostados, aromas de sacristía, compejidad infinita, potencia, elegancia. Un curso de cata en sí mismo.

Tras su paso por boca se me agotan los adjetivos. Ataque dulce, ligera acidez en el paso, final amargoso y eterno. Que no se acabe nunca, por favor. Casi se puede masticar. Inolvidable.

Solera fundada por Diego de Alvear y Ponce, nieto del fundador de la bodega en 1830. Saca del 2004 (unas 600 botellas de 0,50 litros). Mítico, superlativo. Una verdadera suerte y fortuna haber podido encontrar y comprar una botella. Uno de los mejores vinos del mundo.

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