VISTA: Picota oscuro, de capa muy alta y con el ribete diferenciado en tonos violeta. Limpio y brillante. Lagrima muy abundante, densa, gruesa y de caída lenta que tinta profusamente la copa.
NARIZ: Tiene buena intensidad, es fina y elegante, profunda y penetrante, con excelente definición y mucha persistencia. Contiene unos aromas limpios de frutos rojos maduros y algo alicorados, acompañados de monte bajo, nuez moscada y cacao. No hace gala de mucha intensidad pero si de una enorme calidad.
BOCA: Amplio, denso y contundente, pero no pesado. Es de los que van colmando la boca progresivamente, de menos a más, con finura y delicadeza, haciendo gala de un tacto maravilloso, elegante y sedoso. Soberbio el ejercicio de equilibrio entre concentración y frescura. Contiene la acidez exacta para aligerar el paso, y unos taninos de lujo, bien carnosos, que hacen salivar y mantienen la tensión sobre las encías. El interés va en aumento trago a trago, porque no deja de crecer. ¡Menudo despliegue!. La fruta esta dulzona y golosa, a la par que tersa y crujiente. Se presenta envuelta en capas de cacao y manzanilla que se suceden sin descanso, generando un bucle que te arrastra hasta un postgusto eterno, en el que el cacao parece imponerse, dejando la boca colmada con un bombón de licor. ¡Hasta el infinito y más allá...!
Para mi gusto, este Cuesta de las Liebres 2021 es el prototipo del vino perfecto. Aquel cuyos aromas y sensaciones rememoras al día siguiente con total nitidez.
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