Blog de Eugenio Saenz

Gerardo Méndez y Frédéric Lafarge: dos vitivinicultores bajo una misma filosofía

Cualquier buen aficionado el vino debe conocer y disfrutar de los soberbios albariños de Do Ferreiro y de los voluptuosos Volnay del Domaine Michel Lafarge, de hecho nosotros lo intentamos hacer con relativa frecuencia, sin embargo no habíamos tenido la oportunidad de conocer a los hombres, a las personas que hay detrás de estos grandes vinos que tanto nos gustan. A finales de noviembre y de forma casi consecutiva ambos visitaron Madrid con algunos de sus vinos bajo el brazo y nos brindaron dos maravillosas sesiones que ahora les vamos a contar en detalle.

Gerardo Méndez Lázaro es un pontevedrés (de Meaño) que a sus 57 años está considerado como uno de los grandes productores de vino blanco en España. Hijo de un herrero al que apasionaba el vino fue adquiriendo esta afición desde niño y termina cursando estudios de enología, haciéndose cargo del viñedo familiar. Eran tiempos de los albariños de cosechero (colleteiro), que se embotellaban sin etiquetar y eran conocidos con un nombre distintivo, en su caso era el albariño del herrero (Do Ferreiro), nombre que conserva hasta nuestros días. Ya en 1986 y con la creación de la DO Rías Baixas se comercializan los vinos bajo dicha denominación. En la actualidad producen dos albariños, Do Ferreiro Cepas Vellas con las uvas del viñedo bicentenario de la casa y Do Ferreiro con el resto. En el año 2009 comienza con un proyecto en el Bierzo basado en la uva mencía llamado Corro das Xanas y con otro en la DO Monterrei llamado Amizade, en este caso basado en la uva godello. En la cata que pudimos disfrutar en la UEC bajo el ciclo “El enólogo y sus vinos”, Gerardo aportó todos ellos, lo cual hizo todavía más interesante y completa la sesión. Veamos.

Amizade Godello 2010

Vino elaborado con uvas de godello de viñedos viejos del valle de Monterrei dispuestos en espaldera y sobre suelos de arcilla y pizarra, bajo un clima más bien continental, templado y con una mínima influencia atlántica. La poda es en verde y se fermenta en acero con levadura autóctona. La crianza dura 6 meses en acero inoxidable sobre sus lías finas. De momento solamente se comercializa en Estados Unidos.

Este vino nos sorprende por su pureza y mineralidad, nada que ver con muchos otros vinos de su zona y/o variedad, aquí sobresale el terruño y la finura por todas partes. Nariz de gran limpieza, ligeramente herbácea, terrosa y ahumada, poco frutal y tremendamente mineral. En el paso por boca es pleno, sabroso, con una magnífica acidez, largo, equilibrado y redondo, un vino que da gusto beber, sin duda una de las mayores sorpresas que nos hemos llevado con los blancos de esta zona. A ver si se anima a comercializarlo en España. [8,7]

Corro das Xanas 2009 y 2010

Vino tinto del Bierzo elaborado con viñas de mencía de 5 parcelas situadas en Villadecanes. Son 3,5 has de viñedo con edades de unos 80 años y sobre suelos de arcilla y canto rodado, podadas en vaso y entre 600-800 metros de altitud. La poda es en verde y la selección y vendimia manuales. Se fermenta en depósitos de acero con maloláctica espontánea y una crianza en acero de 4 meses sobre sus lías. Ni se filtra ni se estabiliza.

El 2009 tuvo una maceración de 10 días y fue un año de menos pluviometría y más caluroso que 2010, cuya maceración duró 13 días. En la copa hay diferencias entre los dos, el 2009 es mucho más frutal, redondo y perfumado y el 2010 está más cerrado y reductivo, parece más fresco pero es un vino menos redondo en este momento, quizá para dejar un poco más en botella. Ambos responden a un estilo de mencía que nos encanta, esa mencía sin madera, fresca, mineral, ligera, tintos que da gusto beber por su carácter frutal y mineral y por su ligereza sin perder carácter. Nos quedamos con 2009 de momento. [2009 – 8,3] [2010 – 7,8]

Do Ferreiro 2009 y 2010

Do Ferreiro Cepas Vellas 2009 y 2010

Do Ferreiro Cepas Vellas 2004

Do Ferreiro es la razón de ser de Gerardo y uno de los mejores vinos blancos de España. Elaborado con cepas de albariño dispuestas en parra por su vigorosidad sobre suelos graníticos y con arcilla al fondo, requiere de una pluviometría más pobre para que produzca mejor fruto. Do Ferreiro procede de 12 has de viñedo y se macera entre 12 y 14 horas a temperatura ambiente. Se desfanga el mosto a 15º y se decanta previamente durante 12 horas. La fermentación dura 24 días entre 18-20º en acero inoxidable. Se embotella entre julio y agosto del año siguiente con una producción aproximada de 85.000 litros. Cepas Vellas procede del viñedo Eira de Galiñanes, una ha de viñas emparradas de más de 200 años de antigüedad. Se elabora igual que el normal y se embotella en septiembre del año siguiente. La producción oscila entre 5000-9000 litros.

El ejercicio de cata resultó sumamente interesante, ya que pudimos probar los 4 vinos del 2009 y 2010 juntos y en mágnum, con lo cual apreciamos claramente las diferencias entre los dos vinos y las dos añadas. Los dos años son más bien cálidos, julio y agosto lo fue más en 2010 y con menor pluviometría y sin embargo septiembre resultó más cálido en 2009 y con menor índice de lluvias. En la copa en cambio, el 2010 se muestra más directo, limpio y mineral que 2009, se percibe menos fruta en nariz y más acidez en boca, siendo 2009 algo más esencioso y graso, con más cuerpo. Ambos necesitan un poco más de guarda para redondearse, aunque 2009 se puede consumir ya. Los Cepas Vellas tienen algo más, se advierte una mayor mineralidad en nariz y una mayor concentración en boca, el 2009 está fantástico, pleno de fuerza y equilibrio pero 2010 es  una joya, un vino que destila terruño por los cuatro costados con una fuerza brutal sostenida por una acidez realmente fantástica, un vino que pensamos llegará más lejos con el tiempo.

Así pues y en una primera sensación los 2010 nos gustaron más que los 2009, son algo más austeros y muestran más acidez y mineralidad, y quien prefiera más fruta y más grasa gustará más de los 2009. Según Gerardo, 2011 será “la añada”, estaremos atentos pues. Y Cepas Vellas es claramente un paso adelante, algo que se aprecia catando los dos a la vez, el viñedo evidentemente es el que manda y esa viña vieja es algo muy especial.

Al final de la cata se abrió un Do Ferreiro Cepas Vellas del 2004. Nos hubiera gustado catar alguna añada más vieja pero bienvenida sea esta botella, que con 7 añitos va envejeciendo con clase y categoría, como nos gusta, al estilo renano. El color es más oscuro y se percibe una fruta más madura, miel y ahumados, pero manteniendo una soberbia acidez en boca que llena el paladar y deja al final una huella mineral y herbácea, un vino que se encuentra en su fase ideal de consumo y que pensamos que puede durar así hasta por los menos 10-15 años, lo cual demuestra la calidad de esta viña. Habrá quien le guste y que no le guste, pero un gran albariño con unos años es otra cosa, es un vino muy especial y de enorme elegancia. El problema es…que muy pocos los guardan. Fantástico.

[DF 2009 – 8,6][DF 2010 – 8,8] [DFCV 2009 – 8,9][DFCV 2010 – 9] [DFCV 2004 – 9,1]

Unos días después Frédéric Lafarge y su mujer Chantal se pasaban por Madrid con motivo del II aniversario de Latintorería y nos brindaron una interesante cata vertical de su Volnay Vendages Selectionées. Del Domaine Michel Lafarge ya les hemos hablado en anteriores artículos y se trata de un clásico en Volnay y de uno de los mejores productores de tintos de la Côte de Beune. Si bien fue bajo los auspicios de Michel cuando el Domaine alcanza su grandeza, desde 1978 son Frédéric y Chantal quienes están a cargo de los destinos del productor. Frédéric hizo cursos de viticultura y enología y trabajó en Champagne y en Château Palmer antes de dirigir el Domaine. Su gama de vinos y viñedos es soberbia y abarca algunas de las mejores parcelas de su zona. Su filosofía se basa en un concienzudo trabajo con la viña, con podas en cordon royat y pulgares cortos controlando mejor el fruto y la vendimia y logrando así rendimientos más bajos.

El vino a catar es una versión especial que hacen de su Volnay “villages” con la selección de viñas de 4 de las mejores parcelas, con edades superiores a los 45 años  y crianzas en barrica de entre 16-18 meses con bajos porcentajes de roble nuevo. Se vinifica en cemento y con levadura indígena. Despalillan casi siempre la totalidad de la uva, dejando solo un poco de raspón en las mejores añadas. Las 5 que catamos fueron las siguientes:

Michel Lafarge Volnay “Vendages Selectionnées” 2009

Añada cálida y madura, de buena uniformidad aunque un poco falta de carácter bajo nuestro punto de vista salvo honrosas excepciones (como los vinos de las talentosas hermanas Mugneret). Este vino no se salva y se muestra algo cerrado, como falto de pegada, en fase un poco tonta, no termina de explotar ni por fruta ni por acidez. Nos aseguran que hace unos meses estaba excepcional en bodega y probablemente haya que esperarlo un tiempo, pero lo cierto es que se nos queda algo corto en estos momentos y pese a su buena calidad hay que exigirle más. De momento la añada 2009 no va a ser protagonista en nuestras compras borgoñonas, ni en tintos ni en blancos. [7,3]

Michel Lafarge Volnay “Vendages Selectionnées” 2008

Añada más fresca y clásica, con granos pequeños y concentrados. El vino es otra cosa, percibimos más fruta, un precioso fondo  especiado, mineralidad, hondura, una firme acidez en boca y un tanino serio y que necesita integrarse pero que muestra la categoría de un vino con materia para envejecer años. Largo y lleno de caudalías, es un vino de muy alto nivel y perfecto representante de esta gran bodega. Si de la 2009 no queremos saber mucho, la 2008 nos está encantando sobre todo en tintos. Muy bueno. [8,8]

Michel Lafarge Volnay “Vendages Selectionnées” 2007

Añada fresca y ligera, maravillosa en blancos e interesante en tintos, siendo este un perfecto ejemplar. Directo, frutal, etéreo, elegante y delicado, este vino es lo que la teoría dice que debe ser un Volnay, un vino sedoso y sutil ante todo. Largo y delicioso en el paso, lleno de acidez y de fruta pura y cristalina, se bebe de maravilla y mejorará con un tiempo en botella. Sin duda una de nuestras añadas preferidas de la tarde. [9,0]

Michel Lafarge Volnay “Vendages Selectionnées” 2006

Añada de corte más maduro y no excesivamente uniforme, quizá con mejores resultados en tintos que en blancos. Este Volnay está bastante redondo y maduro, un poco al estilo de otros vinos de este año que hemos catado y que suelen encontrarse bastante listos para consumir denotando que no será un año muy longevo, más ideal para quien no quiera guardar o para iniciarse en los vinos borgoñones. Vino redondo especialmente en boca, con equilibrio frutal y mineral, que no emociona pero que se bebe de maravilla, siendo largo y pleno y con un tanino integrado. Gustó mucho. [8,6]

Michel Lafarge Volnay “Vendages Selectionnées” 2005

Una añada cálida pero tremendamente uniforme y con una maduración perfecta, grande en tintos y no tanto en blancos, con tintos de gran capacidad de envejecer que en muchos casos pasan por una fase de cierre. No es el caso de éste, que se muestra realmente pletórico de fruta y limpieza, es un vino profundo y mineral, de paso limpio y redondo, con un fantástico balance entre fruta y mineralidad, expresando terruño y portando ese clasicismo de los vinos de este productor. Fabuloso vino con vida para rato y que comienza a expresarse en plenitud, sin duda nuestro preferido de la cata vertical. [9,1]

Hay quien dice que no merece la pena el sobreprecio del “Vendages Selectionnées” sobre el Volnay normal, hay que tener en cuenta que es casi el doble, sin embargo otros piensan que sí merece la pena. Nosotros nos mantenemos entre las dos partes y consideramos el Volnay normal como una compra perfecta pero siempre teniendo alguna botella (por ejemplo 2007 y 2005) del especial para ocasiones que lo requieran, la diferencia de calidad existe y se nota, aunque la de precio también. Pero si lo que queremos es RCP pura y dura, el Bourgogne genérico de este productor, elaborado con viñedos comunales de 40 años es de un nivel extraordinario para su precio y altamente recomendable.

Michel Lafarge Volnay 1er Cru “Clos del Chênes” 2004

Por último se cató su vino más señero, el premier cru “Clos del Chênes”, considerado por muchos expertos como el verdadero Grand Cru tinto de la Côte de Beune. Se elabora a partir de 1 ha plantada en 1950 y es un vino de una calidad legendaria que muestra incluso en añadas complicadas como esta 2004, maravillosa en blancos pero no tanto en los tintos, donde se aprecian a veces ciertos verdores. Aquí percibimos complejidad y clase a raudales, profundidad y un toque del encantador clasicismo que nos conquista. Sin duda un enorme vino al que hay que esperar y pese a que no alcanza el nivel de otros años se encuentra en otra dimensión. Sin duda, el gran vino de Volnay. ¡Quién pillara ese 1962 que Frédéric abrió unos días atrás! [9,3]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con todo, lo mejor de estas catas fue conocer a los hombres, a las personas que hay detrás de estos grandes vinos que tanto nos gustan. Gerardo nos pareció un tipo afable, sencillo, campechano, enamorado de su viña y profundo defensor de su filosofía de trabajo. Con él tuvimos una amigable charla sobre sus vinos y se mostró siempre muy interesado en conocer nuestra opinión sobre ellos, algo siempre de agradecer. Frédéric nos sorprendió gratamente pues a pesar de la barrera del idioma (su mujer Chantal habla un castellano perfecto), se esforzó lo más que pudo para contestar todas nuestras preguntas y así conocer más sobre los secretos de uno de nuestros productores preferidos de toda la Borgoña, algo que sin duda nos congratuló. Fue todo un lujo poder conocerle y contar con él para una cata de sus vinos.

Así pues, Gerardo Méndez y Frédéric Lafarge son dos vitivinicultores separados  por algo más de 1000 kms pero unidos bajo una misma filosofía: ambos son los encargados de llevar las riendas de dos bodegas familiares y artesanas, basadas en un profundo trabajo en la viña y en unas vinificaciones cuyo objetivo no es otro que elaborar vinos que sean fiel reflejo de sus viñedos, de sus terruños, que sean fruto de una tierra que sus antepasados trabajaron con ilusión y empeño. Nosotros seguiremos bebiendo y disfrutando de sus vinos. Y que siga así por muchos años.

Un saludo,

Eugenio Sáenz de Miera Arnau

(EuSaenz)

(*) No solemos fotografiarnos con los productores pues siempre preferimos mostrarlos en fotografías en su medio natural, bien en bodega o viñedos antes que en el siempre más frío espacio de una cata, sin embargo y teniendo en cuenta el carácter festivo de la misma decidimos hacernos una fotografía con Frédéric Lafarge y su esposa Chantal que dejamos puesta para la posteridad. Tampoco hemos salido tan mal … ;-D

  1. #2

    Kintiman

    Como te cuidas bandido, ayer mismo me han llegado unas botellitas de Do Ferreiro y Do Ferreiro Cepas Vellas de la añada 2010 y por lo que cuentas vienen pisando fuerte, habrá que catarlas.
    En cuanto al Corro das Xanas, lo probé el año pasado y me gustó mucho, mencia sin contemplaciones, lo que no sabía es que lo elabora Gerardo Méndez, curioso.
    Un abrazo.

  2. #3

    EuSaenz

    en respuesta a Kintiman
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    A mí me gustaron mucho los 2010, con esos pescados y mariscos de allí arriba van a ir de perlas. Corro das Xanas es una mencía rica y sencilla, además bien de precio, lo que pasa es que hay poca. Y si puedes conseguir una botella de Amizade godello no lo dudes, aunque me temo que todo ha ido a USA.

    Saludos,
    Eugenio.

  3. #4

    saguibial

    en respuesta a EuSaenz
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    Hola Eugenio:
    Vaya articulo para empezar el año.Fantastico.
    Saludos y espero otros articulos como este.Gran nivel
    Alejandro

  4. #5

    Smiorgan

    Fantásticas catas, Eugenio.
    Probé por primera vez Do Ferreiro 2010 este verano en el "Túnel del Vino" de la Festa do Albariño, y la verdad es que me gustó mucho. Yo si lo noté frutal, y con una acidez fantástica, como corresponde a un albariño de verdad, no a esas frutitas platanito-tropicales a las que no han estado intentando acostumbrar algunos.
    Saludos.

  5. #6

    EuSaenz

    en respuesta a saguibial
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    Gracias Alejando, iremos poco a poco. Esta semana hablaremos sobre uno de nuestros cavistas preferidos, Recaredo.

    Saludos,
    Eugenio.

  6. #7

    EuSaenz

    en respuesta a Smiorgan
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    La verdad es que las dos fueron muy interesantes. Ya sabes que los albariños de Do Ferreiro son siempre más austeros y eso se hace patente en el 2010, lo cual no quiere decir que no tengan su carga frutal pero siempre sin artificios. Cenando el jueves cayó otro albariño que ha envejecido de perlas y que te recomiendo a ciegas: Lusco 2004.

    Saludos,
    Eugenio.

  7. #8

    Smiorgan

    en respuesta a EuSaenz
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    Hola Eugenio.
    Pazo de Señoráns Selección de Añada 2005, Añada de Baladiña 2004, Lusco 2004...Creo que habrá que dar por desterrado el mito de que los albariños han de beberse como mucho al año siguiente. Y no hablo sólo de estos ejemplos con gran trabajo sobre lías, sino incluso de los jóvenes, que si son de calidad, mejoran en botella un par de años.
    Probé Lusco 2010 en el mismo evento que mencioné antes (probé más de 30 así que...). Según mis notas no me disgustó, pero no me entusiasmó demasiado. Habrá que darle otra oportunidad.
    Saludos.

  8. #9

    EuSaenz

    en respuesta a Smiorgan
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    El buen albariño sabe envejecer con clase, está claro. Yo te hablo de Lusco 2004, ahora el nivel no es el mismo. Y me acuerdo de un Lusco 2000 que tomamos en 2005 más o menos y que estaba salvaje. El Pazo de Señorans S.A. 2005 lo probé hace unos días y es una pasada sobre todo en nariz, pero ese es un vino de larga crianza y que acaba de salir, para guardar un tiempo más. Y no nos olvidemos de los grandes de la parte portuguesa como Dorado y Soalheiro. Para mí Dorado es el que mejor envejece, todavía es posible encontrar algún 2001 y es un vino soberbio.

    Saludos,
    Eugenio.


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