Blog de Eugenio Saenz

Terroir al Limit, frescura mediterránea

El Priorato es una de mis asignaturas pendientes de entre los vinos nacionales. Los elevados precios, a veces justificados pero muchas no, el estilo de los vinos que no termina por enamorarme, y las dificultades en muchas ocasiones que encuentro para armonizarlos con comida hacen que casi siempre sea una zona excluida de mis compras habituales. Pero eso no quiere decir que no estemos interesados en descubrir y catar vinos de esta importante DO, así que siempre intentamos aprovechar catas y eventos para ir profundizando nuestro bagaje vinícola prioratino.

Hace unos meses, durante la celebración del evento Vitis Vinifera en Barcelona, pudimos probar los seis vinos elaborados por Terroir al limit, una pequeña sociedad liderada por Dominik Huber y Eben Sadie, alemán y sudafricano respectivamente, que tenía como principal objeto recuperar viejos viñedos en pequeños terruños, todos con una identidad propia. Dentro de lo complicado que resulta evaluar vinos en un evento en el que pruebas en torno a un centenar, lo cierto es que esos vinos nos dijeron algo diferente, nos mostraron alma y tipicidad y ante todo muy buenas maneras en boca, algo que muchas veces echamos de menos en los grandes vinos de la zona.

Así que a finales de septiembre, Dominik se acercó por la capital del reino de la mano de los responsables de Cuvée 3000, distribuidora de los vinos, en una cata realizada en la Enoteca Barolo. Así pues, una buena oportunidad para conocer este proyecto de mano de uno de sus gestores.

Dominik y Eben se conocieron allá por el año 2000, cuando ambos trabajaban con José Luis Pérez. En 2001 comenzaron a elaborar sus vinos, Eben, el Dits del Terra y Dominik el Arbossar. Actualmente trabajan bajo postulados biodinámicos en el viñedo, aunque solo parte de la viña con la que trabajan sea propia. Se realiza una cuidada selección de la uva y se fermenta con raspón, algo que no impide que las maceraciones duren entre seis y siete semanas. No hay maceraciones prefermentatativas. En la vinificación utilizan tinos de plástico, aunque van a cambiarlos por los de cemento, muy del gusto de Eben, que los utiliza en la elaboración de su vino sudafricano Columella. Para la crianza utilizan barricas de 228 litros y fudres de varios tamaños, con muy poco uso de las maderas nuevas. Las crianzas duran 24 meses, con un único trasiego una vez concluida la maloláctica.

Pero lo que verdaderamente importa son los viñedos que dan origen a sus seis vinos actuales, siguiendo el modelo borgoñón de Village, Premier Cru y Grand Cru.

El Village sería el Torroja – Ví de Poble, elaborado con viñas muy viejas cultivadas en el entorno de este pueblo, entre los 150 y 350 metros de altura. El coupage es de un 50% de garnacha y la misma cantidad de cariñena. Se trata de un vino con tipicidad, con aire mediterráneo y mineralidad prioratina, bien elaborado, con hondura y sobre todo con buenas maneras en boca, donde el equilibrio y una madera bien trabajada salen a relucir. Catamos el 2005 y el 2006, estando ahora mismo más abierto y accesible el primero, y algo más austero el segundo. A ambos les vendría bien un tiempo más de descanso, pero sin duda ambos muestran ya unas muy buenas maneras. Teniendo en cuenta que son los vinos básicos del proyecto, la calidad es elevada, así como la expresión del viñedo percibida.

http://www.verema.com/vinos/47318-torroja-vi-de-poble-2005
http://www.verema.com/vinos/41282-torroja-vi-de-poble-2006

Los "Premier Cru" serían los llamados "Vi de Coster", el Arbossar y el Dits del Terra. Son viñas situadas a unos 500-600 metros de altitud. Catamos la añada 2006 de ambos vinos. El primero procede de cariñenas viejas, plantadas con orientación norte. Se trata de un vino donde aflora una mineralidad más acusada que en el Vi de Poble, con una frescura en boca sorprendente en un vino de estas latitudes. Estructurado, poderoso, largo, muy lineal, supone sin duda la vertiente de la cariñena que más nos gusta, una vertiente representada igualmente en vinos como el Ferret Bobet Selecció Especial.

http://www.verema.com/vinos/42450-arbossar-2006

El segundo procede igualmente de Cariñenas muy viejas, pero esta vez plantadas con orientación sur, con suelos de licorella negra. Aquí encontramos más opulencia, más fuerza, más expresividad en nariz, mucha mineralidad y alma mediterránea. También esa opulencia se hace patente en boca, pero siempre mostrada con unas elegantes y excelentes formas. Vino racial, concentrado, quizá más representante de lo que es la tipicidad prioratina que Arbossar, aunque a nosotros la frescura de éste termina por convencernos más.

http://www.verema.com/vinos/41828-dits-del-terra-2006

Los "Grand Cru" o "Vi de finca" serían Les Manyes y Les Tosses, vinos de mínima producción que nacen de parcelas de garnacha y cariñena respectivamente, situadas a unos 650 metros de altitud. Debido a la imposibilidad de poder contar con los agotados vinos del 2006 y a que por razones biodinámicas Dominik no quiso traer los recién embotellados 2007, se cataron muestras de barrica de 2008 de ambos vinos con 11 meses de crianza.

La garnacha de Les Manyes se asienta sobre suelos nada habituales en la zona, de cuarzos y calcáreos sobre capas de arcilla. Nada más llevarlo a nariz, admirando esos maravillosos efluvios garnacheros, nos vienen a la mente los nombres más destacados de los que trabajan con esta maravillosa variedad, sí, esos que encontramos en el Ródano sur. Este vino, en su estilo, juega en la liga de las grandes garnachas. Profundo, personal, arrebatador, poderoso y a la vez ligero, nos conquista desde el primero momento. Le falta todavía un año para salir al mercado, pero a nosotros, esa todavía falta de redondez que se le aprecia nos parece incluso una virtud. Vamos, que lo dejaríamos así. Lo que tenemos claro es que la versión definitiva de este vino será algo grande, sin duda en el top nacional de vinos de garnacha. Para no perdérselo.

http://www.verema.com/vinos/47319-les-manyes-2008

Y la Cariñena de les Tosses procede de una viña con suelo de licorella. Aquí notamos un vino más hermético, con una profundidad mineral arrolladora, parece una mina de grafito. Vino tremendamente concentrado y con una gran estructura, necesita todavía ir redondeándose en la barrica y después en la botella en cuanto salga al mercado. En boca muestra una frescura y una linealidad que hemos encontrado en muy pocos vinos de la zona, sin duda resulta tan complicado de conseguir como placentero de catar. Pura frescura mediterránea. La mejor expresión de la cariñena que hemos podido probar hasta el momento.

http://www.verema.com/vinos/47320-les-tosses-2008





Como resumen final decir que lo que más podríamos destacar de estos magníficos vinos es la expresión de terruño que encierran cada uno de ellos, amén de su tipicidad varietal y zonal. Y sobre todo que ofrecen unos pasos por boca con una frescura y una nobleza tánica superior a lo encontrado habitualmente por estos lares. Lástima de las producciones mínimas (apenas 10.000 botellas entre todos) que los hacen vinos complicados de encontrar. Los precios, siendo elevados, no lo son más que muchos vinos similares de la zona, la mayoría de inferior calidad, al menos para quien suscribe. Los Torroja Vi de Poble oscilan por los 30 euros, los "Vi de Coster" por los 45 y los de gama superior "Vi de finca", por algo más de 100. De todos ellos el mejor situado con respecto a su calidad y su precio me resulta el Arbossar, un vino que incluso tendré en cuenta para futuras compras y recomendaciones. Y desde luego que si pudiera tendría igualmente alguna botella de Les Manyes, una garnacha como la copa de un pino, grande de verdad.

Así pues, y a pesar de que los vinos del Priorato no suelen ser casi nunca objeto en nuestras compras, sí que es cierto que con proyectos y vinos de la categoría de los que hablamos hoy, cada vez será una zona que tendremos más en cuenta.

Grandes vinos sin duda que merece la pena descubrir.

Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau
(EuSaenz)
  1. #1

    jgomezp

    Buenas tardes, Eugenio. Yo soy un enamorado absoluto de la forma de entender el Priorat que tienen Dominik y Eben. Es posible que alguien piense que su manera de hacer es borgoñona y que poco tiene que ver con el Priorat. Pero es que yo siempre he pensado que con la extraordinarias frutas y terruños que hay en la zona, las vinificaciones miraban más al pasado que al futuro. Y no tengo la menor duda de que el futuro es Terroir al Límit. Tengo poca experiencia con les Manyes i les Tosses, lo confieso (aunque de ambos he bebido), y ya bastante con el resto de vinos. De todos ellos, coincido plenamente contigo, me quedo con la sulieza y prefunda feminidad de l’Arbossar, una carinyena de orientación norte norte, en un viñedo que es para conocerlo. Bien, de hecho todos los viédos que manejan estos dos son para conocerlos.
    Yo tengo la suerte de conocerles, incluso de haber trabajado un poquillo con ellos (absoluto amateur que mira y aprende) y me quedo con su forma de hacer las cosas, en la tierra y en la bodega.
    El Arbosssar que viene, por cierto, será como para caer de culo (para tus compras futuras!): los presentan el próximo lunes en Torroja.
    Joan

  2. #2

    EuSaenz

    A ver si algún día puedo acercarme por allí, porque está claro que cuando conoces la zona y los viñedos comprendes mejor los vinos. Y esos vinos de Terroir al limit me dijeron algo diferente sin duda. Tienen alma.

    Un saludo,
    Eugenio.


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