Paternina Gran Reserva 1982

Vino Paternina Gran Reserva 1982

Puntuación del vino
Puntuación sobre 100:
96
Puntuación Media:
9,3
Calidad-precio:
10,0

Bodega: Bodegas Federico Paternina
D.O./Zona: D.O.Ca Rioja
País: España
Tipo de vino: Tinto
Crianza: Con crianza
Graduación (vol): 12,00%
Varietales: 90% tempranillo, 10% mazuelo y graciano
Precio aproximado: De 30 a 49,9 €
Descripción
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Elaboración: Permanece durante 12 meses en depósitos para finalizar la fermentación maloláctica y reposar antes de pasar a criarse en madera. El vino madura durante 48 meses en barricas semi-nuevas de roble americano de 225 litros. Embotellado en 1988. Producción limitada a 60.000 botellas de 75 cl. Según la cosecha se deja descansar 36 y 48 meses en los botelleros de los calados de la antigua bodega de Ollauri antes de ser comercializado, en febrero de 1991.

Varietales: 90% tempranillo, 10% mazuelo y graciano

4 Opiniones de Paternina Gran Reserva

Vuesas Mercedes, el aparecer de nuevo catando un vino en Verema.
Por arte de birlibirloque, me hallo aquí con este Gran Reserva de una gran añada en La Rioja. No sé si mítica, pero sí grande.
...Y vaya por delante que, desde luego no por costumbre, no aparecen vinos de estos que les llamamos ( a veces mal llamados) viejunos, por mis manos.
Por eso, quiero pedir disculpas por adelantado; pues seguramente no podré o quizás no sabré apreciar, discernir o evaluar con gran exactitud y/o objetividad con un vino del tipo de vinos al cual podríamos encuadrar a éste Federico Paternina.

Introducidos ya en el tema, permítanme volverme un poco Limonero, Imperial, Joaquín, Gondorf, Eugenio... o tantos otros disfrutadores de este tipo de vinos.
Presentado en botella Bordelesa (qué lastima no poder comparar con esa Borgoñona de la foto) descorchamos el vino con excesiva (no, excesivísima facilidad) el corcho que, eso sí, está como nuevo e incólume al paso del tiempo ¿?. "Mí no entender"...

Botella nº911432.
La copa nos muestra lo que debería ser lo "normal", dado el paso del tiempo: un rubí apagado, con un ribete teja, ocre; terroso, turbio. Capa media. El tiempo sí pasa por este vino en esta fase...En esta botella...
La nariz, definitivamente es lo más interesante del conjunto. Eso sí, también enseña lo que creo que resulta previsible: algo de humedad, tierra. Hongos, madera vieja. Pero también (por supuesto) pasas moscatel. Mucho moscatel...
Aunque las gracias no acaban aquí: hojas secas, algo de café y cacao (un "algo" muy débil).
Pimienta? Vegetales?...Escribo todo esto, y aún la copa permanece a mi lado.
La boca... Y ahora qué digo? Que está sublime? De escándalo? Vivo?
Desgraciadamente, no. Esta botella (ya véis que una cosecha es un mundo y una botella, una pellizquita de esa vendimia) y este caso el vino está fatigado, muy cansado.
La acidez se ha volatilizado. El vino no ofrece ninguna alegría en este apartado. Tal vez ese corcho que tan pronto ha salido "volando" de nuestra botella, tenga la llave y la respuesta a esta situación.
En todo caso, lo que nadie me quitará será el momento culminante que supone el descorchar un pedacito de nuestra historia del vino. Beberme (de forma más o menos placentera), una pequeña porción de viñedo riojano y de sentir en la copa, lo que puede llegar a representar el vino en nuestros corazones: alegría, sinrazón, emoción, placer...Y vaya usted a saber cuántas sensaciones más en nuestro espíritu inconformista.

Pero...sabéis qué?
Que creo que la historia no acaba aquí. Por lo menos con este vino.
...Pues todavía quedan unas tres botellas más en la despensa, para intentar cambiar las sombras por luz.
Pronto, muy pronto, lo comprobaré...

Semejante botella - imposible de encontrar en el hexágono - se destapa con infinitas precauciones y se vierte delicadamente en las copas el precioso vino que contiene : lo observamos atentamente, lo olfateamos meticulosamente como perros truferos, lo catamos como Dios manda y, por fin, cada uno da su opinión. Le llueven elogios a este Paternina de todas partes. Aquí tenéis un breve compendio de expresiones típicas francesas - " oh la la ! " ( ¡ Uy ! ), " Ah, la vache ! " ( ¡ jo ! ), " oh, mes aïeux ! " ( ¡ madre mía ! ) - todo esto en medio de silbados, murmullos y grititos de admiración.
De estupendo color picota oscuro con irisaciones levemente cobrizas, parece más joven que su edad. Muestra una gama aromática bastante amplia con notas bien definidas de fresas silvestres, de ciruelas damascenas, de jalea de saúco, sobre un fondo amaderado discreto que nos remite a una tienda de antigüedades. En boca, es un rioja de categoría, aborgoñado - repite ciertos acentos de un Morey-Saint-Denis - ampuloso, armonioso, distinguido, completo, concentrado, profundo, con una trama tánica sutil, muy suave y sedosa, de larga persistencia, increíblemente resultón - destila sabores a cereza negra, a confitura de pétalos de violetas y a especias refinadas - pero sin perder un ápice de rigor.
Indudablemente, relega al olvido casi la totalidad de los riojas modernos - " quick and dirty wines " - e invita a la reflexión, tras haberlo bebido religiosamente. Se produjeron 60.000 botellas de este tinto de gama alta - riojanísimo - y no es poco ; surge la inevitable pregunta por cómo conjugar calidad y cantidad : no sólo es cuestión de saber hacer sino también de filosofía del vino.

Botella ciertamente impecable, como recién salida de bodega. El corcho salió de una facilmente con el sacacorchos de láminas.

Bonito color rubí sorprendentemente vivo, muy limpio y brillante, reflejos rojizos más que anaranjados, de capa media, apenas aclarado en el ribete, no da síntomas de su edad.

Nariz no muy potente pero muy fina, de clásica complejidad, fina reducción con fruta roja muy confitada y con esas notas avainilladas levemente dulces sobre un fondo de madera vieja (olor a baúl de la abuela) y trazas balsámicas que refrescan el conjunto y lo dotan de viveza.

En boca está redondo pero tiene brío, empuja de inicio con cueros, aromas de habano y torrefactos y abre al rato hacia los toques de fruta confitada y los finos especiados, de gran equilibrio y finura, y bien sostenido por esa viva acidez tan propia de la añada. Sabroso, graso, ampuloso, con un final largo de gran clasicismo, especiado y levemente amargoso.

Muy bueno y aún con recorrido.

De color rubí rojizo, brillante, luminoso, muy limpio y claro, de capa media. No hay apenas precipitados y pasa por un tinto más joven de lo que realmente es. Reflejos anaranjados y granadinos. Ribete amplio, cobrizo, con clara diferencia con el menisco.

De factura muy clásica, al viejo estilo de Paternina. Aromas de media intensidad, con predominio de las notas de maderas viejas, envinados, vainilla y un fondo casi medicamentoso, balsámico, que nos trae una fuerte sensación a salvia, verbena, fenugreco... Al abrirse desprende tostados cremosos, especias molidas (cúrcuma, pimienta ahumada) junto a una frágil pátina de cueros, frutos rojos muy maduros, cascarilla de naranja y algo parecido a caja de puros. Sensaciones de vino reposado y maduro. Muy muy clásico.

En boca sorprende por la potencia y concentración. Fresco, nervioso, con taninos grasos pero aún marcados. Se nota que estamos ante un vino de 1982, con esa marcada acidez inicial y una amplitud notable. Especiado, vivo, enterísimo, más parecido a las buenas buenas cosechas del Conde de los Andes que a los habituales Gran Reserva de la bodega. Final larguísimo, confitado. Excelente vino!!!

Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2013/11/paternina-1982-gran-reserva.html

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