Blog de Eugenio Saenz

Vinoble, la madre de todas las ferias (I)

Capítulo I: Impresiones generales y lo que catamos en los expositores

Pese a que todavía tenemos alguna crónica de cata pendiente de desarrollar en este espacio virtual, hemos decidido en esta ocasión comentar las noticias más actuales y no hay nada más actual que hablar de Vinoble 2010, salón internacional de los vinos nobles que ha celebrado estos pasados días en Jerez su séptima edición.

Esta edición ha quedado marcada por tres principales aspectos que han sido el cambio en la organización, la actual crisis económica mundial y el tremendo calor que hemos padecido. Del cambio de organización ya se hablado mucho en diferentes medios y probablemente no es este espacio el lugar más indicado para enjuiciarlo. No obstante nos vamos a mojar y comentaremos que el balance resultó finalmente positivo. The Wine Academy tenía un aspecto a favor, como era el hecho de heredar un feria totalmente consolidada y un aspecto en contra como era el hecho de que nunca habían organizado un evento de estas características, a parte del cambio de modelo de organización de la feria, que pasó de ser un protectorado del ayuntamiento a ser una feria comercial, como al fin y al cabo lo son casi todas las ferias del mundo. La experiencia es un grado y los primeros momentos resultaron un tanto caóticos, llegando a manifestar en verdaderos fiascos como fue la organización de armonía de El Celler de Can Roca, sin embargo y con el paso del tiempo, la positiva actitud de los responsables y la profesionalidad de los expositores y de los ponentes de las catas fueron poco a poco causando efecto y la cosa terminó por ir rodando poco a poco llegando a funcionar por sí misma.

El segundo aspecto a tener en cuenta es obviamente la grave crisis económica mundial de la que el mundo del vino en general y el mundo de los vinos nobles en particular no resulta en absoluto exenta. El número de expositores fue menor que el de dos años atrás, con algunas ausencias significativas, aunque afortunadamente todos los que estaban, eran. Y el público también quedó muy reducido en su número, en parte por la política de la organización de profesionalizar el evento lo máximo posible y en parte por la ausencia de nuevos compradores que estén dispuestos a mover por el mercado tan especiales vinos. Lo cierto es que el último día por la mañana, el aspecto del salón era triste y desolado, con muy poca gente catando en los stands y algunas catas tristemente medio vacías, como la interesantísima de Vin Santos de la isla de Santorini. La presencia de varios Master of Wine y de especialistas en mercados internacionales que ofrecieron alguna conferencia sobre los nuevos mercados intentaron sin duda animar un momento realmente complicado para la venta y comercialización de estos vinos, vinos que todo el mundo dice que son maravillosos, pero que a la hora de la verdad no se consumen.

Y el tercer aspecto a tener en cuenta fue el calor, el tremendo calor que hemos padecido en Jerez estos días y que llegó a subir el mercurio hasta los 40º. Hace dos años el tiempo fue maravilloso, pero este tocó la canícula. Catar vinos nobles en estas circunstancias es peliagudo y complicado y a ello se le unieron los problemas de climatización en el Palacio de Villavicencio (única zona cubierta) y la ausencia de elementos refrigerantes como aspersores de agua (que estaban fuera de presupuesto). Con todo ello, con mucho sudor, con algún mareo, bebiendo mucha agua (en las catas, porque no había ningún puesto interior  donde se vendiera, algo que sin duda habrá que tener en cuenta para próximas ediciones), salimos adelante sin problemas. Que quieren que les diga. Nosotros íbamos a cubrir una feria y el calor no iba a detenernos. ¿Otras fechas? Puede ser, pero… ¿Cuáles?  Complicado dilema.

Una vez analizados estos tres primeros aspectos, pasemos al lugar de los hechos, el Alcázar de Jerez. No hay un lugar más bello en el mundo para realizar una feria de vinos. El encanto de sus jardines, frondosos en este final de la primavera, el del Palacio de Villavicencio, o el de la pequeña mezquita del Siglo XII donde se realizaban las catas más importantes son sin duda un marco absolutamente incomparable e imprescindible para que esta feria sea lo que es, la madre de todas las ferias, al menos de todas las que hemos conocido. Las áreas de expositores estaban divididas en tres, el Palacio de Villavicencio, un hermoso edificio civil del Siglo XVIII que alojaba stands en sus dos plantas, los jardines árabes de San Fernando  y los jardines árabes de El Molino. La presencia total de stands era de 65, 21 menos que en la pasada edición, algo lógico si tenemos en cuenta las circunstancias. Prácticamente no había novedades destacables, aunque hubo algunas que ya citaremos, así que nos dedicamos a catar nuevas añadas de vinos ya conocidos o nuevas sacas en los vinos de Jerez. Asistimos igualmente a un buen número de catas organizadas y a varios eventos sociales paralelos a la feria en los que pudimos disfrutar de la versión más lúdica del evento. Así pues y desde una óptica lo más mesurada que podamos, desde la emoción que nos provocan estos vinos que tanto y tanto nos gustan, vamos ir a narrando todo lo acontecido en estos 4 días de auténtica locura por tierras jerezanas en varias entregas, para que no les resulte la lectura ni pesada ni cargante.

En esta primera entrega hablaremos de los vinos catados en los diferentes expositores. Nos hemos tomado las cosas con mucha más tranquilidad que en la anterior edición, en la que catamos casi 300 vinos en los cuatro días. Ahora ha sido todo más tranquilo, pues hemos tenido que compatibilizar estas catas con las organizadas. Lo más destacable de todo fue sin duda la actitud de los expositores, todos con una enorme ilusión por dar a conocer sus vinos, por que los compradores y distribuidores los probaran, porque los periodistas los valoraran. Esta positiva actitud a pesar de las inclemencias económicas y climatológicas resultó sin duda de lo más destacable de la feria.

Dentro del Palacio de Villavicencio, en su planta baja nos encontramos con el stand del CRDO Montilla-Moriles, que englobaba a varias de sus más importantes bodegas como Cruz Conde, Toro Albalá o Alvear. De Cruz Conde catamos su excelente Fino Cruz conde, que responde al patrón de los magníficos finos montillanos y su PX Solera Fundación 1902, un vino con  unos 20 años de vejez media y lleno de equilibrio y complejidad, muy agradable en boca. De Toro Albalá catamos su fantástico Fino Eléctrico, amplio y poderoso, con una nueva presentación, su Amontillado Viejísimo, una de esas enormes sorpresas en su precio (tiene 35 años de vejez), su Oloroso y Cream PX viejos, vinos de en torno de 10/15 años de crianza y de gran calidad y terminando con sus PX, primero su siempre agradable Don PX 2007, siguiendo por su Don PX 1982 en formato mágnum, un vino siempre convincente y por su gama vieja representada en el PX Reserva Especial 1949, mostrando una suavidad pasmosa y el Ginés Liébana 1910, un PX de tremenda singularidad por sus aromas a pólvora y su acidez en boca. De Alvear esta vez probamos su premiado y delicioso PX de añada 2000 y ese excelente amontillado que es Carlos VII, un vino de impresionante RCP.

Sin salir de Montilla, aunque fuera del stand del CRDO se encontraba Pérez Barquero, una bodega a la que tenemos una especial admiración. Allí nos recibió esa encantadora mujer que es Adela y catamos con ella toda su gama comenzando por Viñaverde 2009, un vino blanco joven de PX, torrontés, moscatel y verdejo lleno de frescura y ligereza. Seguimos con su soberbia gama Gran Barquero, de las mejores compras que pueden hacerse en la zona. El Fino es una joya, uno de los más convincentes que hay en el mercado. Y el amontillado es de lujo por su enorme equilibrio, al igual que su oloroso, poderoso y estructurado. De sus PX dulces, el de Añada 2009 resulta como siempre fresco y razonable, el PX Gran Barquero el perfecto equilibrio y el PX La Cañada, todo un gran PX viejo siempre grande. Capítulo aparte merecen sus Soleras Fundacionales de 1905, tres de los mejores vinos del mundo. El amontillado es enorme, profundo, amplio, persistente, grandioso. El oloroso es pura fuerza, viejísimo, concentrado, un monstruo de complejidad. Y el PX es, sencillamente, la boca más perfecta que existe en este tipo de vinos, el proverbial 10 sobre 10. La perfección. Muchas gracias a Adela por prepararnos esta soberbia cata improvisada y perfectamente orquestada.

De stand de Sánchez Romate hnos., catamos su siempre soberbio Amontillado NPU de 30 años, un vino de gran misterio.  No estuvimos en el de Wein Burgenland, ya que participamos en la cata comentada de vinos austríacos que será objeto de la segunda parte de esta crónica. Otro importante expositor fue el CRDO Málaga, Sierras de Málaga y Pasas de Málaga. De Cezar Viñedos y Bodegas catamos el Moscatel Sofía, un curioso moscatel con un año de crianza en roble francés. Catamos además los siempre excelentes vinos de Bentomiz, comenzando por su Ariyanas Naturalmente Dulce 2007, vino deliciosamente equilibrado, el tremendo Ariyanas Terruño Pizarroso 2007, para nosotros el mejor vino de toda esta zona y un fantástico Merlot Dulce que presentaban en el evento, un vino con una limpieza y una calidad frutal que sencillamente enamora. Otro clásico en la zona es la Bodega Quitapenas, con vinos de tan buena calidad como el Málaga PX Noble o el Málaga Oro Viejo, auténticos vinos de Málaga llenos de clasicismo.

También obviamos el stand de Tokaj Renaissance, pues igualmente participamos en la cata comentada que ya resumiremos en otra crónica. En cambio sí que probamos algunos Fondillones en el del CRDO Alicante como por ejemplo la impresionante Sacristía de Salvador Poveda, un vino lleno de misterio, así como su ya conocido y convincente Gran Reserva de 1987.

Subiendo a la planta primera del Palacio nos encontramos con el stand estrella de la feria, el del CRDO Jerez y Manzanilla. Ocupa dos salones de ese primer piso y sinceramente pensamos que solamente con este expositor esta feria es la mejor que hay en España. Insistimos, sólo con este expositor. Consta de 6 mesas, dos de las cuales para catar varios de los mejores finos y manzanillas, una de Amontillados, Palos Cortados y Olorosos viejos, otra de PX, Creams y médiums viejos, otra dedicada a los VOS, VORS y viejas soleras y una última dedicada a estos mismos vinos, pero en versiones dulces. Por nuestra afortunada copa fueron desfilado joyas ya conocidas pero del brutal nivel como la Manzanilla Navazos, el Fino Antique, el Oloroso Villapanés, el Amontillado AOS, Amontillado Jalifa, Oloroso Dos Cortados, Palo Cortado P triángulo P, Palo Cortado Privilegio, Amontillado Fino Imperial, PX Viejo, Palo Cortado Cardenal, Amontillado Coliseo…mis queridos y fieles lectores, esto solo pude tener lugar en Vinoble, en Jerez. Esto es el mismísimo paraíso. Y si el mundo tiene que terminarse, que sea aquí por favor.

Otro de los mejores stands es el de González Byass, situado en un lugar privilegiado, aprovechando el viento de poniente, esta vez más necesario que nunca. Ya conocemos sobradamente su gama pero siempre es un placer volver a probar vinos tan serios como su Amontillado Viña AB, un vino de pago de soberbia calidad, su equilibrada y profunda gama VORS (Del Duque, Apóstoles, Matusalem, Noé) o su Palo Cortado Añada 1979, un vino siempre transcendental. Ya hablaremos más adelante de la impresionante cata comentada que nos brindaron, sin duda el momento más emocionante de toda la feria, donde incluso ese componente emocional llegó a superar al vinícola, siendo este último realmente excepcional. Imagínense.

Una bodega que debutó con todos los honores en Vinoble es Urium, joven bodega jerezana de gran interés por el fabuloso nivel de las soleras que han adquirido. Disponen de un Fino en Rama y de una manzanilla pasada de gran calidad, además de una interesantísima gama VORS, en la que destaca su Amontillado y el Palo Cortado. Visitamos la bodega y lo cierto es que tiene mucho encanto. Otra cosa es lo relativo a esta solera vieja de Palo Cortado cuyo precio era estratosférico, pero bueno, todo forma parte de una inteligente estrategia de ventas para darse a conocer. Lo que nosotros podemos decir es que tienen muy buenos vinos y que es una bodega a tener en cuenta.

Una interesante bodega es Francisco Gómez de Villena (Alicante), donde sus representantes nos dieron a catar numerosos vinos de los que destacamos el Boca Negra Monastrell dulce, con todo el carácter de las monastrelles de Alicante, un soberbio Serrata Moscatel muy bien elaborado y un misterioso Fondillón Quo Vadis Solera 1972 realmente atractivo por su profundidad. Buen trabajo de esta bodega y mejor todavía la simpatía y el buen hacer de sus representantes. Bodegas Ochoa nos presentaban su Moscato de Ochoa, un vino deliciosamente adictivo, ideal para estas fechas, elaborado al estilo de los buenos Moscatos d’ Asti. Su gran clásico es el Ochoa Dulce Moscatel 2009, como siempre un vino muy convincente. Y como primicia presentaban el Moscatel Noviembre Dulce 2008, procedente de uvas pasificadas en planta y fermentado en barrica. Ojo a este vino porque nos ha parecido extraordinario, una excelente expresión de la Moscatel de grano menudo. Justo al ladito estaba Gramona, una bodega a la que tenemos un especial aprecio por sus fantásticos cavas. Sus Vi de Gel puede que carezcan de la autenticidad y el romanticismo de estos vinos que solo se dan en países muy fríos, pero son buenos vinos, agradables y con calidad. Probamos sus Gewürztraminer 2006, 2007 y 2008, gustándonos más el primero, al que le sienta la botella de maravilla. El Gra a Gra 2003 se mostró serio y concentrado, con gran categoría. Y como primicia por el evento nos dieron a catar un magnífico Pinot Noir Vendimia tardía que puede que sea comercializado como Gra a Gra tinto, un vino realmente encantador. Cada vez que pasábamos por el stand nos acordábamos de lo bien que nos hubiera venido uno de sus cavas con el calor que estábamos pasando…

Y al igual que en 2008, nos encantó tanto el trato recibido como los vinos en el expositor de Vins du Roussillon. Vignobles Dom Brial presentó un montón de excelentes vinos comenzando por sus Muscat de Rivesaltes 2008 y 2009, deliciosamente armónicos. Continuamos con el Château Les Pins 2004, un Rivesaltes Ambré elaborado con garnacha blanca, macabeo y malvasía, vino delicioso y estructurado. La bomba llegó con el Château Les Pins 1993, un vino que nos mostró lo bien que envejecen estos vinos en la botella. Una maravilla. Pasamos a los tintos con un Les Pins Rivesaltes Primage 2005, elaborado con garnacha, un vino frutal y realmente encantador por su acidez. La traca final llegó con el Rivesaltes Grande Reserve 1989 y con el Rivesaltes Grande Reserve 1969, elaborados a partir de garnacha blanca, macabeo y malvasía con 20 y 40 años de crianza en barricas bordelesas respectivamente. Vinos de meditación, soberbios, elegantes, estructurados, maravillosos. ¡Qué delicia de vinos! Gran productor Dom Brial, sin duda.

Otro productor que ofrecía una excelente selección de vinos es Seppi Landmann, de Alsacia. Ni más ni menos que un recorrido por su Grand Cru Zinnkoepfle en versiones VT y SGN a través las tres variedades más significativas de Alsacia. Así pues comenzamos con el Grand Cru Zinnkoepfle Gewürztraminer VT 1998 y el Grand Cru Zinnkoepfle Gewürztraminer SGN 2007, ambos perfectamente balanceados, mejor ese 98 ya en perfecta madurez. Los fuegos artificiales llegaron con los Grand Cru Zinnkoepfle Pinot Gris VT 2001 y el Grand Cru Zinnkoepfle Pinot Gris SGN 2007. ¡Qué vinazos! Armonía, balance, profundidad, hermosura. El SGN, un vino de emoción. Y terminamos con la Diva, nuestra amada Diva, en forma de Grand Cru Zinnkoepfle Riesling VT 1998 y Grand Cru Zinnkoepfle Riesling SGN 2001, dos pequeñas maravillas llenas de acidez y categoría. De todas formas cada vez lo tenemos más claro. La Diva es la Diva y la Gewürtz es en Alsacia donde alcanza sus mejores cotas, pero nuestra favorita en esta zona es la Pinot Gris. Esta variedad es sin duda la más equilibrada, casi parece hecha a la medida de esta zona y de estos vinos. Todos nos parecieron soberbios, pero los Pinot Gris fueron realmente superiores.

Nos dejamos expositores tan interesantes como DG Viticultors (lo siento Jordi, no nos dio tiempo para más), Bodegas Ontañón, Jorge Ordóñez y sus moscateles, Camilo Castilla, Terry, Harveys, Argüeso o los vinos de la DO Valencia. Imposible catarlo todo en 4 días y más con nuestra apretada agenda.

Pasamos a los stands situados en los Jardines árabes de San Fernando.  La DO protegida de Vinos de calidad de Lebrija (Sevilla) presentaba una serie de generosos de gran interés como el Generoso flor de Lebrija de González Palacios, vino seco, con un gran carácter de la flor. Igualmente satisfactorio resultó El Poeta, así como el Frasquito Reserva en rama, un vino de gran profundidad y autenticidad. Ojo a estos vinos pues tienen una calidad como para competir directamente con muchos finos jerezanos, cada vez desgraciadamente más afeitados por embotellados excesivamente tratados.

El stand de Bodegas Tradición fue como siempre uno de los más concurridos. La calidad de sus vinos y el buen hacer de sus representantes son un inmejorable acicate para visitarlos. Y como siempre su gama VORS dice el resto, auténticos vinazos viejo llenos de clase, poder y autenticidad. Nuestro preferido, el amontillado. Y una de las grandes sorpresas catadas en esta edición de Vinoble fueron sin duda los vinos australianos de Seppestfield, bodega establecida en 1851. Su Fino es una verdadera joya, limpio, fresco, muy auténtico, capaz de competir y mejorar a muchos de los que se servían en el expositor del CRDO Jerez. Catamos igualmente el amontillado y el oloroso y lo cierto es que nos gustaron igualmente, del mismo modo que su Para 1989 21 years, un "Tawny australiano" sorprendente. Lo cierto es que los vinos de esta bodega fueron una de las comidillas del salón. Como vemos la bodega tiene una importante tradición, pero era la primera vez que probábamos sus vinos. El fino, insistimos, es un vino para tener muy en cuenta.

Dejamos para el final el stand más concurrido en estos jardines, el de Vinos Perea, donde siempre había mucha gente catando sus vinos. Y es que la selección que llevaron fue una de las más interesantes de la feria. Comenzamos catando los vinos alsacianos de Louis Sipp, de los cuales nos ofrecieron una gama de su Grand Cru Kirchberg, tanto en Riesling, como en Pinot Gris y en Gewürtztraminer y en calidades VT y SGN. Todos muy buenos, pero el mejor, en nuestra opinión, el salvaje Pinot Gris SGN 2005, un vino con una profundidad y un balance arrolladores. Los riesling igualmente muy buenos, los gewurtz, pese a no ser nuestra variedad preferida, estuvieron a un alto nivel. Muy buen productor alsaciano y realmente encantadores sus Pinot Gris, que insistimos en que es nuestra variedad preferida en Alsacia. Catamos igualmente la gama de vinos de Inniskillin, quizá el productor de Icewine canadiense más conocido. Probamos los cuatro vinos que aportaron, a saber el Vidal 2006, el Riesling 2006, el Cabernet franc y el Vidal Sparkling. Nos gustó más el Riesling que el Vidal (la acidez de la Diva marca diferencias), nos causó una grata impresión el tinto y todavía más el espumoso, un vino realmente fantástico y originalísimo. Vinos todos ellos de gran interés sin lugar a dudas. Pero la bomba llegó, cómo no, con una ración de Diva germana, un estratosférico SA Prüm Graacher Himmelreich BA-GK 2005. Pletórico, grande, balanceado, equilibrado, profundo, salvaje. ¡Qué mono tenemos de Diva! En unos días, ración doble…

No catamos en esta zona algunos vinos, como por ejemplo los Moscateles de Setúbal de Horacio Simoes, los monastrelles de Silvano García, los madeiras (por desgracia no había vinos viejos), los Moscatos d’ Asti, los Rivesaltes de Grain de Lune, los Oportos de Sogrape, los vinos de Castaño y los dulces de Canarias. En fin, absolutamente imposible catarlo todo.

Nos queda por último el grupo de stands situados en los Jardines árabes del Molino. Barbadillo es una bodega a la que tenemos un especial cariño, no solo por la enorme calidad de sus vinos, sino por la calidad humana del equipo que la gestiona. Esta vez conocimos al propio Antonio Barbadillo, un tipo de lo más afable y que nos consta que lee Verema. Ya conocemos sobradamente toda su gama de vinos, así que nos dedicamos a catar la última saca de su soberbia Manzanilla en Rama (primavera 2010), que como siempre está pletórica y salvaje, puro zumo de flor. No llevaron en esta ocasión sus trascendentales Reliquias. Fernando de Castilla es otra bodega con la que tenemos un especial “feeling”, por las mismas razones que Barbadillo. Y su gama Antique como siempre fantástica, vinos sellados por la calidad y por la seriedad. Vinos con el sello de los grandes jereces. Y otra Bodega amiga es sin duda El Maestro Sierra, de la que ya hablaremos en la tercera entrega de esta saga, pues estuvimos visitando detenidamente el primer día de nuestra estancia por Jerez.

Interesantes resultan los vinos de Quady Winery (USA), que un buen amigo definió como “funny wines” o vinos divertidos. Y así resultan estas curiosas mezclas de vinos con cítricos y de vinos aromatizados. Lo mejor, que tienen una cierta calidad pese a su carácter tan especial. Otro vino que nos volvió a causar una grata impresión fue el Aleatico de Elba 2006 de Aquabona y el Petreto Porriture Noble, respectivamente un Passito de la isla de Elba y un vino botritizado de la Toscana, que catamos hace dos años y de nuevo nos han vuelto a gustar mucho.

Y volviendo a redescubrir vinos, una vez más los Vin Santos griegos de la isla de Santorini nos volvieron a encantar, son vinos sellados por la autenticidad, con un estilo propio y definido. La variedad Assyrtico es una joya mediterránea, llena de acidez y de tanino noble. Más adelante profundizaremos en ellos, pues fueron objeto de una interesantísima cata comentada.

No catamos en esta zona los vinos de Garvey, Lustau, Balma Bentitia, Gutiérrez Colosía, L’Olivera, Diprimisa y Juvé i Camps. Vinoble debería tener 5 días, o cuando menos uno sin catas comentadas para que nos dé tiempo a pasarnos por todos los expositores.

Bien, pues hasta aquí la primera parte de esta crónica de Vinoble, la parte dedicada a los vinos que catamos en los diferentes stands. La semana que viene hablaremos de las catas dirigidas como la de Tokaj Renaissance, Vinos de Austria, Vinos de crianza biológica, Oportos, Château d’ Yquem, González Byass, Santorini o la cata de los Master of Wine…

Y es que Vinoble 2010 nos ha dado para contar mucho, así que lo contaremos. La semana que viene, más.

Un saludo,

Eugenio Sáenz de Miera Arnau (EuSaenz)

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  1. #1

    alvaro-sg

    Eugenio, eres un gran comunicador, se siente la pasión en tus palabras. Yo estuve allí y despues de leer tu articulo me quedo con la sensación de haberme perdido más del 80 % de la feria. Espero con ansia las próximas crónicas de Vinoble.

    Enhorabuena.

  2. #2

    EuSaenz

    en respuesta a alvaro-sg
    Ver mensaje de alvaro-sg

    Gracias Alvaro, lo cierto es que para poder catar todo esto, asistir a las catas comentadas y además a los eventos paralelos hay que estar un poco loco y llevar un alto ritmo. Eso sí, por la mañana y antes de acudir a la feria, una horita de spa en el hotel y como nuevos…

    Un saludo y me alegro de que te haya gustado la crónica.
    Eugenio.

  3. #3

    Olaf

    Siempre suena bien esta feria. Pero son muy malas fechas para mi y no solo por el calor. Gracias por compartir la detallada crónica.
    Sobre los alsacianos... ya se que generalizar es malo y no se si es que me estoy volviendo mas alemán. Pero cada vez me gustan menos. La gewurtz, como bien dices, solo es tolerable en esta región, pero aun así, no creo que nunca dedique uno de mis euros a comprar un vino de esta uva. La pinot gris... no se, ese carácter alcohólico-licoroso no me convence. Solo rieslings hay algunos que me atraigan y eso que no he probado el famoso St Hune. Últimamente he probado bastante alsaciano. Z-Humbrecht no lo trago, por mas que su amable enólogo sea tocayo mio y una persona encantadora, sus vinos me superan. Marcel Deiss tiene algunas cosas interesantes y quizás mi preferido sea Josmeyer en sus versiones riesling. Trimbach también me suele gustar, pero tampoco ha conseguido nunca enamorarme (como ya he dicho, me falta un vino suyo). De Sipp probé algun SGN riesling que me gustó bastante. Pero cuando comparo con la otra orilla del Rin... me quedo con el estilo alemán, por muy predecible y cuadriculado que digan que es.
    Saludos

    Olaf

  4. #4

    pasoslargos

    Como siempre impresionante el paseo por Vinoble. Fue un placer encontrarte de nuevo, aunque con estos programas tan apretados, es difícil, compartir un buen rato como la ocasión merecía.

    Enhorabuena por la crónica. Simplemente magistral.

    Un abrazo, Juan Diego.

  5. #5

    EuSaenz

    en respuesta a Olaf
    Ver mensaje de Olaf

    Pensamos igual, Olaf. De hecho, cuando probé los Sipp, lo cierto es que me gustaron bastante, en especial los Pinot Gris, pero es que después cuando catamos el BA de SA Prüm un mundo nuevo se te abre. Yo gasto mis euros en Alemania y no en Alsacia, pero reconozco que hay cosas muy buenas y que lo que probamos en Vinoble en general me gustó bastante.

    Eso sí, no me cuesta nada reconocer que, hasta el momento, el mejor riesling seco que he probado jamás es un Clos de St Hune 1990. Ningún Bürklin o Bassermann Kirschenstuck, ningún Dönnhoff Hermannshohle, ningún Breuer Berg Scholossberg catados hasta el momento han llegado a ese nivel. Otra cosa son los precios, claro.

    Vinoble, a pesar de todas las vicisitudes, es una gran feria que merece la pena disfrutar. Anímate para 2012.

    Un saludo,
    Eugenio.

  6. #6

    EuSaenz

    en respuesta a pasoslargos
    Ver mensaje de pasoslargos

    Gracias amigo, me hubiera gustado compartir algún rato más con vosotros, pero esto fue de locos. Y todavía me queda mucho que contar…

    ¿Te veo este mes en la UEC? (Me he apuntado a los champagnes de vigneron y a la cata de dulces del Roussillon)

    Saludos,
    Eugenio.

  7. #7

    pasoslargos

    en respuesta a EuSaenz
    Ver mensaje de EuSaenz

    Pues como tengo ya el panorama laboral más tranquilo, espero estar en ambas. Así que nos vemos y comentamos la jugada.

    Saludos, Juan Diego.

  8. #8

    _Guillermo_

    Enhorabuena, Eugenio, por esta especial crónica que me hace recordar todo lo vivido. Me alegró conocerte y charlar contigo con una copa de manzanilla en rama.
    Definitivamente, propongo para próximas ediciones 7 días de feria, con sus noches incluídas por si acaso se repiten los 40º.

    Espero tus letras sobre Maestro Sierra, para mi de lo mejor.

    Saludos.

  9. #9

    EuSaenz

    en respuesta a _Guillermo_
    Ver mensaje de _Guillermo_

    Gracias Guillermo, muy rica esa manzanilla en rama al final de la jornada de feria, con su charla incluida. Si señor, serían necesarios más días si se quieren hacer las cosas con más tranquilidad, pero bueno, tampoco nos quejemos que las cosas también pueden ir a peor. Lo mejor de Maestro Sierra no son sus vinos (que son extraordinarios) sino sus personas, buena gente con la que siempre es un placer conversar y compartir una copa de vino. Y si es de Amontillado 1830 mejor que mejor…

    Saludos,
    Eugenio.

  10. #10

    mrduarte.Akata

    Gracias por tu reportaje, asi podemos recordar muchos momentos agradables.
    No tuvimos ocasión de saludarte, habia mucho publico.
    Hasta pronto desde Málaga

  11. #11

    EuSaenz

    en respuesta a mrduarte.Akata
    Ver mensaje de mrduarte.Akata

    De nada, es cierto, no tuvimos ocasión de vernos, de todas formas la primera quincena de agosto voy por allí abajo, a ver si tenemos ocasión de quedar un día como aquella vez en Rincón de la Victoria.

    Saludos,
    Eugenio.

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