La Despeña

El vino desde la mineralidad.

Cuando descubrimos en la programación para febrero de la UEC que se iba a tratar el tema de la mineralidad en el vino, pensamos que sería tremendamente interesante iluminar un poco tan controvertido asunto. Fuimos documentándonos y releyendo viejos hilos de Verema y artículos de  revistas auntiguas y empezamos a tener la sospecha de que muy posiblemente nos quedaríamos como estábamos. Como veréis la realidad, como sucede en la mayoría de las ocasiones, nos ofreció una solución intermedia.

Llegamos con tiempo, lo que nos permitió ir repasando el magnífico dossier a que ya nos tiene acostumbrados Jesús. Ojeamos los vinos que íbamos a catar, entre los que había generosos, blancos gallegos, alsacianos, y tintos que representaban los tipos de suelo principales que podemos encontrar en España. Para nuestro regocijo comprobamos que la cata incluía una malvasía canaria. A la vista de las referencias incluidas pensamos que si no era seguro que aprendiéramos sobre mineralidad, sin duda cataríamos muy buenos vinos.

Bartolomé Sánchez, cManzanilla pasada Pastranaoordinador de la cata, con su discurso quizás aumentó nuestras dudas sobre la mineralidad, pero con excelente criterio comenzó rápidamente con el primer vino:

Manzanilla Pasada Pastrana. (DO. Manzanilla de Sanlucar). Ya desde que percibimos su aroma nos dimos cuenta de que estábamos delante de un gran vino. Intenso y muy limpio. Recuerdos de flor de manzanilla, frutos secos (avellana tostada), y un toque salino en el que muy seguramente tienen que ver los vientos de poniente que refrescan las albarizas de Sanlucar. En boca sorprende de entrada su finura, su volumen y un posgusto enorme, que nos dejó recuerdos de panadería y frutos secos y de nuevo esa leve salinidad. ¡Qué gran comienzo!

Sin tiempo para recuperarnos de la “sorpresa” le llegó el turno a un gallego ilustre:Do Ferreiro Cepas Vellas


Do Ferreiro Cepas Vellas 2009. (DO. Rías Baixas). Albariño (100%). Se incluyó este vino como representante de suelos graníticos, y la verdad es que nos dio igual el motivo porque estaba tremendo. Un poco cerrado al principio, fue poco a poco mostrando aromas de flores blancas, balsámicos (hinojo), cítricos (limón y pomelo) y frutas blancas (manzana Golden). Ya desesperábamos de encontrar mineralidad entre tanto despliegue olfativo cuando se despertaron unas sutiles notas de tiza que poco a poco fueron creciendo. Si en nariz prometía en boca confirmaba su prestancia con finura y elegancia, acidez importante pero que no molestaba por estar perfectamente compensada con la fruta, garantía de que mejorará con los años. Guardaremos unas botellas (si podemos).

El siguiente era para algunos de nosotros un desconocido, que a partir de ahora seguiremos con gran interés:

Domaine Zind-Humbrecht Clos Windsbuhl 2006. (AOC. Alsace). Pinot Gris (100%). El vino empezó cerrado con aromas de boletus y llegamos a temer que con algo de TCA. Fue sólo un momento. Nos olvidamos por completo de la mineralidad y nos pusimos a disfrutar de un vino imponente. Se combinaban los aromas de flor de acacia, con resinas y miel, y casi sin quererlo descubrimos unas notas de pedernal. ¡La mineralidad! En boca es muy suave y elegante, con un posgusto largo que recordaba la manzana asada y la miel. Por ponerle un pero, estaba ligeramente falto de frescura, pero se le podía perdonar por su extraordinaria elegancia.

Pasamos después a los tintos, que aún siendo vinos de gran calidad no nos emocionaron tanto como los blancos. Entre ellos destacaremos:

Altos de Losada 2007. (DO. Bierzo). Mencía (100%). Aroma intenso a hongos, monte bajo. Balsámico, con recuerdos de turba mojada. Evolucionó hacia madera de cedro. En boca se mostró amplio y estructurado, con marcada acidez y taninos algo verdes. Un vino al que posiblemente le falte un poco para su consumo óptimo.

El Titán del Bendito 2007. (DO. Toro). Tinta de toro 100%. Buena intensidad aromática con recuerdos de especias dulces (clavo, vainilla) que casi tapaban la fruta. En boca se mostró potente, tánico, con buen cuerpo y el final de regaliz característico de esta denominación.

El final de fiesta nos hizo volver a las emociones del comienzo:

Teneguía Malvasía Dulce 2006. (DO. La Palma). Malvasía 100%. Aroma muy complejo y elegante en el que se mezclaban miel, flores blancas con frutas tropicales (mango, maracuyá, plátano) y de nuevo aromas minerales con notas de roca húmeda. En boca fue una auténtica delicia con buena acidez que compensaba un marcado amargor, y una dulzura impresionante. Su posgusto era complejo trayendo recuerdos de ensalada de fruta macerada en licor.

Terminó la cata y cuando volvíamos a casa lo de menos era la mineralidad. ¡Que grandes vinos habíamos catado! Después de todo "beber es fácil", especialmente si los vinos son buenos.

 

  1. #1

    Danycky

    La verdad es que hay aromas y matices en el mundo del vino que me descolocan..y uno de ellos es la dichosa mineralidad. Quizás pueda ser que no tenga en mis registros olfativos el olor de la pizarra ni el olor de una piedra. Es por esto que creo que hubiera sido interesante el asistir a esta cata en donde se presuponía que nos toparíamos con estos aromas...en fin...en otra ocasión quizás.

  2. #2

    Vvidlan

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    La verdad es que la cata fue muy interesante. Sirvió para apreciar un poco mejor la mineralidad, y en cierto modo para desmitificarla. Lo cierto es que disfrutamos muchísimo los vinos, que creo que es lo más importante.

  3. #3

    ramico

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    Siempre que comentamos sobre este asunto sale el tema de diferenciar la salinidad de la mineralidad, como en el caso de la manzanilla. Como lo visteis al final??

  4. #4

    Vvidlan

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    Bueno yo entiendo que una cosa es el sabor salado en boca que está presente en casi todos los finos y manzanillas, y otra el aroma salino que sólo he apreciado en las manzanillas.
    La explicación que más me ha convencido la recibí en una cata de Lustau, en la que bebimos una manzanilla y un fino seguidos, pudiendo diferenciar bien los aromas. El aroma salino de la manzanilla me recuerda a la mar, y de acuerdo con el enólogo de Lustau es probablemente debido a los arrastres salinos del viento de poniente, que al estar Sanlucar muy cerca del mar, realizan pequeños depósitos en la uva proporcionando este matiz salino.

  5. #5

    EuSaenz

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    Para mi la salinidad es una forma de mineralidad, pero bueno, este es un tema muy subjetivo y que pude dar lugar a múltiples interpretaciones. Variedades, suelos, climas, todo influye en la mineralidad de un vino. Por cierto, el vino alsaciano elegido no es ni mucho menos para mí un ejemplo de vino mineral…

    En los vinos de Jerez podemos encontrar los dos matices, la palomino es una uva muy neutra y que transparenta muy bien la mineralidad caliza de los suelos de albariza, además en Sanlúcar o en El Puerto, le presencia del mar hace también su trabajo.

  6. #6

    Vvidlan

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    Desde mi punto de vista, el sabor salado de los finos y manzanillas es sobre todo debido a la forma de crianza. De hecho se puede apreciar también en los finos de Montilla, con uva y suelos diferentes.
    No soy un gran conocedor de los vinos de Alsacia, pero estoy de acuerdo contigo en que este vino no era un buen ejemplo de mineralidad. De cualquier forma las notas de pedernal estaban ahí. De cualquier manera lo importante para mi es que ha abierto mi horizonte hacia los vinos de esta zona, que realmente creo que me van a gustar.

  7. #7

    ramico

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    Yo prefiero diferenciar la salinidad de la mineralidad. Interpreto la salinidad en esos aromas de las manzanillas y finos principalmente, y la mineralidad en esas pizarras gallegas o esos cantos rodados navarros.

  8. #8

    EuSaenz

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    Zind-Humbretch es un productor que marca mucho su estilo en los vinos, es muy bueno pero también muy intrusivo. Ya depende un poco del estilo de vino que te guste. En cuanto a la pinot gris es una variedad que me encanta en calidades dulces, no tanto en las secas.

  9. #9

    Vvidlan

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    Como digo en la nota de cata, el vino me gustó, pero me pareció que le faltaba un poco de frescura. Ya te pediré algunas recomendaciones de pinot gris, a mi me gustó. No puedo opinar sobre los secos, porque no los he catado nunca.

  10. #10

    Vvidlan

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    En la mayoría de artículos que he consultado los autores coinciden con tu apreciación, pero en cualquier caso creo que todos tenemos la misma idea.

  11. #11

    EuSaenz

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    Será sobre los dulces, no? El que probasteis es seco…

  12. #13

    EuSaenz

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    Ese es el principal problema del vino alsaciano, que muchas veces viendo la etiqueta no sabes lo que vas a beber, en especial en cuanto al azúcar residual. Aquí manda más el estilo del productor y la cuvée en sí, por ejemplo Trimbach, Schaetzel o Kreydenweiss son siempre más secos. En Zind-Humbretch su Riesling grand cru Brand suele ser más seco, pero los pinot gris de Winsdbuhl tienen algo de residual. En calidades dulces (VT o SGN) no resultan tan jarabes, en especial riesling o pinot gris, incluso vinos tan salvajes como el Larme de Lave con sus casi 500 g/l de residual…

  13. #14

    Vvidlan

    en respuesta a EuSaenz
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    Perdon por el error. En efecto es seco, sus nueve gramos de azucar residual me han llevado a la equivocación.


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