Blog de Eugenio Saenz

Vinoble, la madre de todas las ferias (II)

Capítulo II: Las catas comentadas

Uno de los grandes atractivos de Vinoble son sin duda las catas comentadas, pues son momentos donde, con más tranquilidad que en los stands, podemos catar vinos con las explicaciones de sus elaboradores o de personas que los conocen perfectamente. En el recinto ferial había tres lugares donde se realizaban este tipo de catas, en primer lugar La Mezquita, una pequeña mezquita del Siglo XII llena de encanto arquitectónico donde tenían lugar las catas más importantes siendo por acceso nominativo, previa acreditación. El segundo lugar era el Molino de aceite, un pequeño espacio anexo a La Mezquita y el tercer lugar, el Patio de San Fernando, donde se montó una carpa para dichos menesteres. En estos dos últimos lugares, las catas eran de entrada libre y bastaba con estar un cuarto de hora antes del evento para poder entrar. Nosotros disponíamos de una acreditación para las catas de La Mezquita y de cara a cubrir la mayor parte del evento, alterné las presencias en catas con mi mujer, para que de ese modo pudiéramos asumir una presencia en la mayor parte de eventos de cara a preparar este resumen.

Las catas, pese a las dificultades técnicas (calor, traducciones simultáneas, acomodación de los participantes) tuvieron un desarrollo realmente satisfactorio, prácticamente sin retrasos y sin ausencias reseñables con respecto a los programas iniciales, algo que sin duda resulta destacable, ya que tenían lugar unas 5 ó 6 por día. Y el trabajo de los traductores resultó sin duda loable, ya que parece complicado traducir del inglés al español o viceversa, en tiempo casi real y teniendo en cuenta la jerga vinícola. Todo esto hacía más larga la cata y contribuía un tanto a su ralentización, pero no quedaba otro remedio en un salón internacional. Si hubiéramos dispuesto del sistema de traducción simultánea que han implantado en el senado…

El domingo 30 de mayo cubrimos dos catas, la de Tokaj Renaissance por mi parte y la de Vinos de Crianza biológica por parte de mi mujer. También intentamos cubrir la armonía del Celler de Can Roca, pero las inadecuadas condiciones en las que se realizó esta cata acabaron impidiéndolo. Al final, terminamos por obviar las armonías de la Torre del Homenaje.

Así pues, a mediodía comenzó la cata de Tokaj en La Mezquita, cata dirigida por Rita Rakaczki, representante de la asociación Tokaj Renaisance y comentada igualmente por representantes de las cuatro bodegas que aportaban vinos, Alana Tokaj, Gróf Degenfeld, Patricuis y Disznókö. La asociación aglutina a las 20 mejores bodegas de Tokaj y tiene como principal cometido destacar los dos grandes renacimientos que han tenido estos vinos legendarios a lo largo de la historia y que fueron la superación del desastre de la filoxera y la salida del régimen comunista, que prácticamente acabó con su calidad. Además de ensalzar este doble renacimiento, la asociación tiene la misión de proteger y promocionar la calidad de estos vinos a lo largo de todo el mundo y tratar de incrementar el turismo enológico por la zona, a través de visitas y catas organizadas.

Rita nos explicó detalladamente y con diapositivas el proceso de elaboración del Tokaj Aszú, los suelos, las variedades, la botrytis, los puttonyos, los tipos de vino, en una exposición clara y amena, que ahora no es nuestra intención resumir pues esta es una información fácilmente localizable. Sí que hablaremos de los vinos catados y que fueron los siguientes.

Alana Tokaj, Tokaji Muscat "Betsek” 2005

Magnífico Muscat, un vino que se sale del patrón habitual de los Aszú, ya que ni siquiera procede de una vendimia tardía. Vino limpio y mineral, con una baja graduación alcohólica (10,5º)  y encantador por su buen balance y su ligereza, uno de esos vinos ideales para los veranos nacionales. Otra forma de ver y disfrutar de los vinos de Tokaj.

Gróf Degenfeld, Andante 2007 Furmint Botrytised

Interesante vino, con una ligera presencia de botrytis, aunque sin entrar en la escala de los puttonyos. Con acidez y frescura y un dulzor final muy mitigado, puede ser un perfecto vino de aperitivo con un ligero toque de dulzor. Rico.

Patricius, Tokaji Aszú 5 puttonyos 2002

Comenzamos con los Aszú con este soberbio Patricuis, muy mineral, equilibrado, largo, con buena acidez y un final magníficamente balanceado. Para guardar un tiempo, ya que todavía se le nota joven y cerrado, aunque la materia que posee es de gran calidad. Muy bueno.

Disznókő, Tokaji Aszú 5 puttonyos 2000

Nos encontramos ante un gran productor, de los mejores de Tokaj. Este vino se muestra enormemente mineral, atractivo, perfumado, largo, poderoso, muy bien balanceado por su dulzor integrado y su acidez presente. Un vino de gran categoría, de los que se disfrutan poco a poco.

Alana Tokaj, Tokaji Aszú 6 puttonyos 2005

Vino joven, todavía pendiente de ensamblar esos 222 g/l de azúcar residual, pero perfectamente compensados por los 11,6 g/l de acidez que atesora. Se advierte un enorme potencial y una gran calidad de fruta, pero debe guardarse un tiempo para que vaya redondeándose.

Gróf Degenfeld, Tokaji Aszú 6 puttonyos 2003

Se nota un poco la añada cálida, en el sentido de que se muestra más maduro de fruta y posee una acidez algo inferior al resto, al menos en lo que percibimos en la boca. Aún así, la calidad está ahí y resulta largo y convincente, con un final encantador aunque destaque algo el dulzor final.

Patricius, Tokaji Aszú "Bendecz” 6 puttonyos 2000

¡Gran vino! Ya se va notando la botella y se muestra maduro y elegante, complejo en nariz y delicioso en boca, con una acidez presente y un dulzor final cada vez más integrado en un conjunto que sorprende por su redondez. Ya hablamos de un señor Tokaj, con esa grandeza que esperamos del vino de reyes.


Disznókő, Tokaji Aszú 6 puttonyos 1999

El mejor vino de la cata sin duda, profundo, largo, poderoso, con una acidez que parece un cuchillo y un final de gran persistencia y mejor balance. Nos muestra el gran nivel de este productor y que estos vinos comienzan a estar en perfecto momento de consumo con 10 añitos después de la cosecha.

Pues como vemos una cata muy interesante para comenzar el programa, con unas exhaustivas explicaciones tanto por parte de Rita como de los bodegueros y unos vinos de gran nivel. Quizá no somos grandes consumidores de estos vinos porque a la hora de la verdad nos solemos decantar antes por los Aulese alemanes en su estilo, pero desde luego que su grandeza está ahí por los siglos de los siglos. El vino de reyes y el rey de los vinos.

Por la tarde, la cata de la mezquita versaba sobre vinos de crianza biológica y el ponente era ni más ni menos que Jesús Barquín.  Esta cata la cubrió mi mujer, ya que nunca había estado en una cata con Jesús y desde luego que es algo que merece la pena. Nosotros nos dedicamos durante ese tiempo a darnos una vuelta por el stand del CRDO Jerez y al final de la cata probamos los vinos. La asistencia a esta cata era de lujo con una serie de vinos de gran originalidad que vamos a comentar.

Manzanilla La Guita (Sanlúcar de Barrameda)
Condado pálido (Huelva)                                                                                                                                                                                Fino Gran Barquero (Montilla-Moriles)
Fino Antique (Jerez)                                                                                                                                                                                   Quady Palomino Fino (California)
Tissot Savagnin 2003 (Jura, Francia)

Amontillado Tío Diego (Jerez)

Lo cierto es que todos eran vinos conocidos, salvo quizá el del Condado de Huelva, un curioso vino muy limpio y fresco, con predominantes notas de frutos secos y el Quady Palomino californiano, una versión especial de este tipo de vinos, trabajado en biodinámica, muy al estilo “funny” de esta bodega, pero no exento de calidad y nivel.  Del resto, la manzanilla La Guita en su onda de buena calidad, al igual que el fino Gran Barquero, uno de los mejores en su estilo y nivel de precios. El Fino Antique es otro “miura” de los estos vinos, uno de los más auténticos que existen, un fino para verdaderos amantes de lo biológico. Tío Diego es un amontillado joven, fresco, de uvas procedentes de ese gran viñedo que es Macharnudo Alto, sin duda uno de los mejores amontillados en su nivel y por último el savagnin de Tissot es un vino muy interesante y personal, al estilo de estos magníficos vinos del Jura de los que hemos hablado en entradas anteriores. No es quizá Tissot el mejor productor de la zona, pero sí que tiene vinos de muy buena calidad. Hay que tener en cuenta que este no es un vino ni generoso ni fortificado, por lo que se encuentra en unos registros diferentes a los de sus hermanos de cata.

Ya en el lunes 31 de mayo, lo cierto es que el programa era de lo más atractivo, comenzando por una cata de vinos del Roussillon a la que no asistimos, pues comenzaba a primera hora y no llegamos a tiempo. Por desgracia, resultaba imposible cubrir todos los eventos, teniendo en cuenta además que por las noches había eventos a los que acudir igualmente y de los que hablaremos en la tercera parte de la crónica

La cata comentada de la mañana en La Mezquita versaba sobre vinos austríacos y estaba organizada por el consorcio Wein Burgenland y moderada por Johanna Kern-Flois, más conocida como Johanna de Austria. Todo un personaje Johanna, con un estilo de dirigir una cata único y diferente, recitando poesías improvisadas, echándose cantecitos (tiene una voz maravillosa), en fin, que al principio pusimos el ceño fruncido pero el final lo cierto es que acabamos encantados, sumergidos en su propia magia. Los vinos presentados procedían obviamente de la región del Burgenland, de uvas cultivadas en las faldas del lago Nieusiedlersee, un paraíso de la botrytis. Se visualizó una presentación de excelentes fotografías de los viñedos y de los viticultores, además de los pertinentes comentarios sobre la legislación de los vinos, las variedades, los suelos, etc., información siempre necesaria para posicionarse en las zonas que catamos. Los vinos presentados fueron los siguientes.

Chardonnay Spätlese 2008 – Weingut Herrmann, Hügelland.

Ligero, mineral, agradable, algo falto de acidez pero con un final frutal y equilibrado. Un vino fácil de beber y comprender, aunque quizá la chardonnay no sea la mejor uva para producir vinos dulces naturales.

Sämling Auslese 2008 - Franz Lentsch, Podersdorf.

Vino muy cítrico y mineral, con acidez y longitud, de final de fruta madura ligeramente dulce. Agradable en el paso y liviano en el recuerdo. Buen vino.

Beerenauslese Weisser Riesling 2006 - Matthias Leitner, Gols.

Aquí ya se nota algo más la botrytis, pero el vino no se hace pesado por su carácter frutal y buena acidez en boca. Largo y amable en el final, es un vino que nos deja un buen recuerdo.

Sämling Eiswein 2007 - Gesellmann, Deutschkreuz.

Vino de hielo de la variedad Welschriesling en el que se nota un poco la botrytis (algo habitual en los Eiswein de la zona), pero siempre prevaleciendo un carácter mineral y cítrico, con un paso elegante y un final fresco y balanceado. Muy bueno.

Schilfwein Sämling 2008 – Weingut Moser, Illmitz.

Quizá el que menos nos gustó de la cata, un vino de corte herbáceo que muestra una fruta muy madura en nariz y una peligrosa falta de acidez en boca, algo que penaliza sobremanera a estos vinos.

Ruster Ausbruch Pinot Cuvee 2007 - Feiler-Artinger, Rust.

Ya nos metemos en unos niveles de azúcar respetables (222 g/l), pero este pinot blanc lo cierto es que se muestra muy bien balanceado entre dulzor y acidez. Perfumado en nariz, resulta un delicioso néctar mineral en boca, con un final muy agradable.

Trockenbeerenauslese 2006 Welschriesling - Josef Lentsch, Podersdorf.

Un TBA demasiado “exagerado” para nuestro gusto, ya que los 333 g/l de azúcar residual no quedan compensados por los 7,4 g/l de acidez, dándonos un vino demasiado esencioso y dulce, lo cual obliga a beberlo en muy pequeños tragos. No apto para diabéticos.

Alois Kracher – TBA Nº11 2006

No estaba previsto en el programa, pero Victoria Ordóñez aportó finalmente este vino del gran Alois Kracher, quizá el productor más famoso de la zona. Sus TBA van numerados por grado de azúcar, así que este Nº11 es de los más dulces.  Vino elaborado con uva scheurebe, nos ofrece el mismo problema que el anterior, que los 300 g/l de residual no se compensan con los 7,9 de acidez. Buen vino, pero de Kracher siempre preferimos los números más bajos, mucho más equilibrados y razonables.

Como vemos fue una cata de gran interés para profundizarnos en estos magníficos vinos del Burgenland dirigidos por todo un personaje que al final terminó por arrancarnos unos merecidos aplausos. A la hora de la verdad nos pasa lo mismo que con los Tokajs, que nos decantamos por el riesling alemán, pero lo cierto es que estos vinos austríacos tienen un precio por lo general muy ajustado para su calidad. Simplemente hay que probarlos.

Por la tarde eran dos las catas que debíamos cubrir y lo cierto es que prácticamente coincidían en el tiempo, así que volvimos a dividirnos y mi mujer Mercedes acudió a la cata de Oportos y un servidor a la de González Byass. La cata de Oportos corrió a cargo de la Cofradía do Vinho do Porto y estuvo dirigida por George Sandeman. Se explicaron los principales tipos de vino que se realizan en la zona, sus características, su forma de consumo y sus armonías recomendadas. Aporto los comentarios de los vinos apuntados por mi mujer.

Offley Cachucha Porto Branco

Con siete años de crianza se trata de un vino aromático, cítrico, con toques de mermelada, final largo y muy marcado toque dulce. Vino agradable y fresco. Se recomienda consumir en 4 semanas una vez abierto y a 10-12º, como aperitivo o con quesos y foie.

Ferreira 10 años Porto Branco

Nueva categoría entre los Portos blancos, aromático, poderoso, seco en el final, de corte especiado. Más serio que el anterior. Se recomienda consumir en 16 semanas una vez abierto, ligeramente fresco, como aperitivo o con quesos y foie.

Offley Forrester Reserva Porto

Buen vino de iniciación a los Oportos, complejo pero no complicado. Unos 5 años de vejez. Notas frutales y balsámicas. Se recomienda consumir en 4 semanas una vez abierto, con quesos y chocolates y entre 16-18º.

Poças LBV 2003 Porto

Entre 4 y 6 años de crianza en madera, como dice su propio nombre se trata un vintage embotellado tardíamente. Estos vinos suelen dar muy buenas sorpresas en sus mejores ejemplos. Frutal, intenso, especiado y limpio, con un paso por boca poderoso. Para consumir en 5 semanas una vez abierto a unos 16-18º, con quesos y chocolate.

Sandeman Vintage 2007 Porto

La categoría estrella entre los Portos, se encuentra ahora mismo joven y primario, con mucho poder, requiere un largo tiempo de guarda en botella. Se recomienda decantar, consumir en 24 horas y acompañar con quesos azules o chocolates negros.

Ferreira 10 años Tawny Porto

Tawny con 10 años de vejez media, se presenta rojizo, con toques de vainillas y una ligera oxidación. Final tenuemente dulce. Consumir en 4 meses una vez abierto con quesos, foie, platos cremosos e incluso algunos postres de frutas.

Sandeman 20 años Tawny Porto

Tawny con 20 años de vejez media, se trata de un vino más complejo y asentado, con un color más evolucionado. Complejo y poderoso, con volumen y un final de menor dulzor y mayor persistencia. La casa recomienda consumir en 8 semanas una vez abierto, con foies, quichés, quesos o postres de frutas y cremas.

Offley Forrester 30 años Tawny Porto

Tawny con 30 años de vejez media, aquí ya notamos una mayor prestancia, más poder y más complejidad. Un vino serio, estructurado y elegante, de color ambarino oscuro. Se recomienda su consumo en 4 meses una vez abierto, sólo, al final de una comida y como copa de meditación, incluso acompañando un puro.

La selección como vemos tuvo un cierta lógica, en especial porque se cataron casi todos los tipos de Oportos existentes, quizá solo faltó el exclusivo Tawny de 40 años y los casi en desuso crusted, además de los siempre especiales colheitas. Aún así, este año echamos de menos más presencia de estos grandes vinos del país vecino, algo que también puede comprenderse pues Vinoble es ante todo la feria de los vinos de Jerez y estos pueden considerarse como los grandes competidores de los Portos en su estilo de vino.

Y a la vez que mi mujer disfrutaba de esta gran sesión de Oportos, nosotros disfrutábamos de la que sin duda fue la mejor cata comentada de Vinoble, siempre en nuestra opinión, la cata llamada “Del mosto al VORS” y protagonizada por González Byass, una de las grandes bodegas no solo de Jerez sino de todo el mundo. La cata estaba dirigida por Antonio Flores, enólogo de la bodega y presentada por Paz Ivison. Consistió en recorrer, a través de 8 muestras de bota, el camino que sigue un vino de Jerez desde que es mosto hasta que llega al VORS más viejo, una cata vertical muy especial que ya hemos tenido la oportunidad de hacer en otras ocasiones, pero que en esta ocasión llegó a los máximos niveles posibles. Las explicaciones técnicas de Antonio fueron excepcionales, demostrando que, además de un excelente profesional se trata de un magnífico comunicador. Quizá solo hubo un par de peros en la cata que fueron el tremendo calor que, en la pequeña carpa del patio de San Fernando llegó a ser incluso complicado de soportar en ciertos momentos y el hecho de que sirvieran primero el 4 palmas, quizá para que se abriera más en nariz pero que cuando lo catamos, casi un par de horas después, estaba ya demasiado atemperado. Pasemos a comentar las muestras de bota catadas.

Mosto

Sin duda el mejor mosto de palomino que hemos catado, teniendo en cuenta que no es un mosto propiamente dicho, sino un vino sin encabezar, antes de su paso a sobretablas. Es la más pura expresión del palomino fino, vino austero, mineral, grácil y trasparente, sabroso en boca y amplio en el final. Este vino embotellado sería ya una delicia.

Solera Tío Pepe

Si alucinamos con el mosto, esta versión del Tío Pepe de bota nos puso la piel de gallina. ¡Vaya fino! Un fino que sin duda se encuentra entre lo mejor que podemos encontrarnos. La pregunta nos surge… ¿porqué no embotellarán esto? Aunque fuera en pequeñas sacas y a un precio superior, pero desde luego que merecería la pena y mucho, reconociendo que el Tío Pepe normal es uno de los mejores finos en su estilo. Impresionante.

3ª Criadera Viña AB

Solera Viña AB

Posteriormente llegó una muestra de la tercera criadera y de la solera de Viña AB y volvieron los fuegos artificiales. Viña AB es un pago histórico de Jerez y este vino es una joya, limpio, profundo y encantador. Tiene unos 8/10 años de vejez media. La muestra de la solera nos fascina por su equilibrio y profundidad, es un vino de antología.

3º Criadera Amontillado del Duque

Solera Amontillado del Duque (VORS)

El siguiente conjunto consistió en el escalón superior en los amontillados, pasamos a la gama VORS, primero con la tercera criadera y después con la solera de Del Duque, que tiene unos 30 años de vejez media. De nuevo la magia de las muestras de bota nos lleva hasta el cielo, con unos vinos frescos, profundos, amplios y grandiosos, mostrando la más pura definición de lo que debe ser un amontillado.

Solera Museo (40 años)

Esta es una de las soleras más viejas de González Byass y prácticamente era la primera vez que se cataba en mucho tiempo. Se trata de un amontillado de unos 40 años de vejez, pero con una frescura y un carácter punzante que nos recuerda su inequívoco origen. Uno de esos pocos vinos que llegan a emocionar por su calidad y trascendencia. No sabemos si volveremos a catarlo más veces, pero ahí queda reseñado como algo grande de verdad.

4 Palmas (50 años)

Si bien la solera anterior era prácticamente inédita, este "4 palmas" sí que ha sido embotellado para algunas ocasiones especiales, como el anterior Vinoble, la cata de la Fundación de la Cultura del vino o el Encuentro Verema. Se trata de un amontillado técnicamente perfecto, definido por Antonio como "un Tío Pepe con 50 años". Vino impresionante, de una enorme profundidad, grande, poderoso, eterno, pero que nos muestra de donde viene, porque tras ese bosque cetónico encontramos un fino, un maravilloso fino. Quizá junto con NPI y la Solera Fundacional de Pérez Barquero, los tres mejores amontillados que hemos catado, vinos que están entre los mejores del mundo sin ninguna discusión.

La cata, tal y como vemos, no tuvo desperdicio y fue extraordinaria. Lo cierto es que catar muestras de bota es siempre un lujo y máxime en vinos tan buenos, que ya nos gustan mucho en versiones embotelladas. Siempre nos hacemos la reflexión de porqué los bodegueros no se deciden a embotellar este tipo de muestras, aunque fuera en mínimas cantidades y a precios superiores. Los grandes aficionados lo agradeceríamos, pues se nota y mucho. La calidad final de los vinos de Jerez depende muy mucho del tratamiento en el embotellado. Con todo, lo mejor de la cata fue sin duda comentarla con nuestros compañeros, ni más ni menos que Juan Manuel Hidalgo (Bodegas Emilio Hidalgo) y el equipo al completo del restaurante Casablanca, brillantes vencedores de la copa Jerez, así que pudimos hablar largo y tendido y disfrutar de unos vinos con gente que los conoce y disfruta tanto o más que nosotros. Un lujo impagable.                                               

Pero esto no es todo, amigos. Al final de la cata, Antonio nos presentó a Don Mauricio González Gordon, presente en la misma. Don Mauricio es el Marqués de Bonanza, hijo predilecto de Jerez y presidente de honor de González Byass. Lo cierto es que cuando estrechamos la mano de ese hombre, ya casi nonagenario, percatándonos de su lucidez, de su inmejorable aspecto físico ,”eso es porque ha bebido mucho Jerez” ,- nos decía Juan Manuel Hidalgo-, impregnándonos de su saber estar y de su sabiduría nos sentimos pequeños, nos sentimos simplemente absorbidos por una persona que es y forma parte de la historia del vino español y mundial. Fuimos felices y nos emocionamos por ello. Una de las mejores catas que hemos disfrutado y uno de nuestros mejores momentos como aficionados al vino. Ojala podamos llegar como Don Mauricio a su madurez, aunque asumimos que eso es prácticamente imposible, por mucho vino de Jerez que bebamos.

Y burla burlando, ya vamos entrando en el tercer día de feria, el día 1 de junio, el día Y, el día de Yquem. La cata más importante de la feria conlleva una gran expectación y comienza con algo de retraso. En la mesa principal se encuentran la traductora, Pancho Campo, Bruno Murciano y Sandrine Garbay. Sandrine es la directora técnica del Château y es una mujer de imagen impecable, inglés fluido y mucho amor por su trabajo. Sus comentarios sobre la propiedad y las características de las añadas fueron sin duda extraordinarios y contribuyeron a comprender más y mejor los vinos catados.

Sandrine nos comentó datos tan interesantes como el hecho de que las viñas de Yquem son las más altas de la AOC (85 metros) y que por tanto son más secas, al ser el lugar donde primero desparece la niebla. Son unas 100 has con 4 tipos de suelos diferentes, siendo de lodo y grava, calcáreos, de arcillas y arena. Las vendimias suelen durar entre 6 semanas y dos meses y pueden constar de hasta 6 pasadas, terminado en noviembre, incluso algunas a primeros de diciembre. Utilizan levaduras naturales y crían los vinos en roble nuevo, con unos tiempos totales que se van reduciendo poco a poco hasta los dos años. Las fermentaciones se paran enfriando el vino. Las añadas catadas fueron 2007, 2000, 1996 y 1990.

Yquem 2007

Embotellado en febrero de 2010. Se trata de una gran añada para la propiedad, que Sandrine sitúa a la altura de 2009, un año con una muy buena botrytis. La vendimia tuvo lugar en 6 pasadas desde el 10 de septiembre hasta primeros de noviembre. Tiene 14,2º, 137 g/l de azúcar residual y 4 g/l de acidez en sulfúrico.

Como bien dice Bruno Murciano, se trata de un sacrilegio abrir esta botella ahora mismo, pero nos deja entrever el gran vino que es. Está algo cerrado, pero se advierte una enorme profundidad, una soberbia calidad de la botrytis, que apenas se deja percibir. En boca es un vino pétreo, de tremenda acidez, largo, mineral, esférico. Tiene sin duda todos los elementos para convertirse en un Yquem de los grandes, de los que evolucionará décadas positivamente. Este, desde luego, no lo abriríamos hasta por lo menos dentro de 30 años. El mejor de los cuatro de largo, al menos en nuestra opinión.

Yquem 2000

Buena añada en Burdeos, mala añada en Yquem, algo que suele ocurrir, también en el signo contrario. Llovió mucho en octubre, con presencia de podredumbre gris. Se realizaron dos pasadas antes de las lluvias y de ahí salió el vino de la cosecha, de la que tuvo que desecharse un 80%. Tiene 14º, 125 g/l de azúcar residual y 6,75 de acidez en tartárico.

A pesar de todas las vicisitudes, el vino muestra una calidad más que convincente y es complejo y equilibrado, concentrado y abierto. Un gran vino, aunque obviamente no esté a la altura de las mejores añadas. Los grandes deben saber sobreponerse a las malas añadas e Yquem lo ha conseguido con este 2000.

Yquem 1996

Añada clásica en la zona, de buen ciclo y maduración lenta. La botrytis se desarrolló en septiembre y la vendimia tuvo lugar en octubre a través de 6 pasadas, de forma rápida y precisa. No anotamos los datos técnicos del vino.

Lo cierto es que, a pesar del los datos positivos de la añada, el vino no termina por mostrar lo que debe ser un gran Yquem. Es un vino sabroso, con equilibrio y complejidad, pero carece de la grandeza que esperamos de un mito como éste. En nuestra opinión, una añada menor en este vino, o al menos así lo percibimos con la botella catada.

Yquem 1990

Un año cálido y seco, con vendimia realizada en 4 pasadas, entre el 27 de septiembre y el 10 de octubre. La botrytis fue muy sutil. Tiene 13,5º, 128 g/l de azúcar residual y 5,7 g/l de acidez en tartárico.

Este Yquem se muestra algo más evolucionado, con más carácter oxidativo. Aún así, se trata de un vino de gran prestancia, complejo, sutil, rico, abierto y pletórico. Se nota ese calor de la añada, pero sin perder frescura y acidez. Un gran vino que probablemente no sea de larga longevidad, pero que ahora se encuentra en un momento fantástico, un Yquem para consumir ahora. Nos comentaba Sandrine que de estas tres grandes añadas consecutivas (88, 89 y 90) el que más le está gustando en su evolución es el primero, que considera llegará más lejos que los otros en el tiempo.

Las principales concusiones que sacamos de la cata son que la añada es un factor capital en este vino y que son muy importantes las diferencias de calidad entre éstas, además de su capacidad de envejecimiento. Por supuesto, lo mismo ocurre con los precios. Otra conclusión que sacamos, es que, al menos por los vinos que probamos, el mito está por encima de la realidad, vamos que siendo buenos vinos no nos parecieron estar a la altura de la fama y los precios que atesoran y cotizan. Y la tercera conclusión es que los Sauternes en general siguen sin ser nuestros favoritos, que seguimos prefiriendo los vinos alemanes, en especial los dulces del Mosela. Pero desde luego que nos consideramos unos afortunados por poder asistir a esta gran cata, por poder probar estos vinos con detenimiento y por disfrutar de la clase magistral de Sandrine, sin duda lo mejor del evento, un lujo para nuestro continuo aprendizaje sobre vinos.

La cata de la tarde era otra de las principales del evento, la cata de los "Master of wine". Muy pocas veces se había conseguido reunir a cinco para comentar una cata y este Vinoble fue una buena ocasión. Así pues, presidían la mesa Ulf Sjodin MW, Mai Tjemsland MW, Peter Koff MW, Sarah Jane Evans MW y Colin Gent MW, que junto con Pancho Campo MW fueron comentando uno a uno los 9 vinos objeto de la cata. Es evidente que son personas con un enorme conocimiento vinícola así que fueron desgranando los vinos concienzudamente y explicando curiosidades sobre las diferentes zonas de producción, algo que, teniendo en cuenta el hecho de que era necesaria la traducción simultánea, hizo que la cata se alargara en tiempo más de lo previsto. Sería imposible reproducir ahora estos comentarios y consideraciones, simplemente vamos a hablar de los vinos en cata y de lo que nos parecieron, al fin y al cabo la selección de vinos dulces y generosos del mundo presentada resultó de una gran categoría.

Garvey Oloroso Añada 1989

Vino presentado en esta cata, de muy baja producción, un oloroso de raza, con poder y prestancia, de final largo y sabroso, con una gran persistencia. El concepto de Jerez de añada es algo muy interesante y que poco a poco se va asentando, aunque como siempre comentamos, el pasado, presente y futuro de nuestros más grandes vinos pasa por la solera y criadera.

Henriques & Henriques  20 years old Malmsey

Malvasía de Madeira de uno de los más importantes productores, vino de solera con 20 años de vejez media. Profundo y poderoso, con un toque alcohólico algo más marcado que el anterior y un final ligeramente abocado. Gran persistencia. Un vino de gran calidad, pero que sucumbía ante el oloroso anterior.

Inniskillin Vidal Icewine 2006

El sello de calidad Inniskillin se hace patente en este vino, con ese toque de manzana asada tan característico y el equilibrio que siempre muestran los productos de este gran elaborador canadiense, aunque quizá echamos en falta esa acidez que tiene la riesling y no la vidal. Un gran vino en cualquier caso.

Anita & Hans Nittnaus TBA 2002

Vino elaborado con chardonnay y pinot blanc en el Burgenland. Magnífica añada en la zona, como ya pudimos comprobar con algún Kracher anterior. Muestra un gran equilibrio entre dulzor y acidez, estando esta última muy bien integrada contribuyendo a que el vino (que tiene cerca de 300 g/l de azúcar residual) sea disfrutable. Muy bueno.

Tokaj Disznókó Aszú 6 puttonyos 1993

Enorme vino, quizá el mejor de la cata. Hablamos de un aszú de una de las mejores casas, de 6 puttonyos y ya entrando en madurez. Se muestra complejo y concentrado, largo y profundo, con un encantador final perfectamente redondeado y delicioso. Nos muestra lo bien que les sienta la botella a estos grandes vinos y lo gran productor que es Disznókó, un grande de Tokaj.

Rozes Vintage Port 2003

No podía faltar un Oporto en esta cata y qué mejor que un vintage, la gran categoría reina en estos vinos. Rozes no es un productor “top”, pero tiene unos productos destacados y este vintage se muestra ahora un poco cerrado pero siempre noble. Estos vinos, o se consumen pronto o hay que guardarlos 20 años, no hay término medio. Lo cierto es que Oporto merecía mejor representación en Vinoble, pero claro, todo no puede ser…

Jorge Ordóñez Nº 4 Esencia

Este vino siempre nos ha parecido excesivo, pero dentro de esa grandilocuencia se advierte una gran calidad de elaboración detrás. Hablamos de 530 g/l de azúcar residual (!!!), pero que resultan razonables por la buena acidez del vino. Aún así, nosotros preferimos el Nº 2, que pensamos que es el más equilibrado de la gama.

Toro Albalá Pedro Ximénez Ginés Liébana 1910

Para finalizar la cata se sirvió este curioso PX que se encuentra en la gama más alta de Toro Albalá, una solera de 1910 y un vino de unos 30 años de vejez media. Se trata de uno de los más singulares PX existentes, con unos curiosos aromas a pólvora y una fina acidez en boca que le otorga una gran ligereza para el tipo de vino que es. Un gran vino de mínima producción y precio exagerado (unos 400 euros), debido a su exclusividad.

Como vemos, la cata tuvo un gran nivel por la variedad de los vinos presentados y por los comentarios de los "Master of wine", que desde luego demostraron unos profundos conocimientos vinícolas, al fin y al cabo muy poquitas personas en el mundo han sido capaces de obtener tan preciado título. Una cata sin duda entretenida y provechosa.

Llegamos ya al último día de feria y en una mañana un tanto desolada, con muy poco público en el recinto, nos incorporamos a la cata de Vin Santos de la Isla de Santorini, que tuvo lugar en el patio de San Fernando. La cata estuvo realmente interesante y fue una pena que ni la mitad del aforo estuviera cubierto. Presentaba Nico Manessis, del consorcio "Greek wine World" y comenzó con un vídeo para situarnos en la isla y en sus viñedos, no olvidemos que hablamos de una isla de gran historia y tradición en el vino, de casi 3000 años de antigüedad. Sus viñedos no se vieron afectados por la filoxera, debido la composición puramente volcánica de los suelos y las cepas se podan en una forma de círculo, como si fueran una cesta, para protegerlas del viento. Las principales variedades son blancas y destacan la assyrtico, aidani, athiri y platani. Un 20% restante son tintas.

Se trata de vinos naturalmente dulces sin encabezar y que tienen una crianza de dos años como mínimo. Por nuestras copas fueron desfilando hasta 11 Vin Santos (por cierto abreviatura de "Vinos de Santorini") y lo cierto es que el nivel nos pareció más que destacable, en especial los de Domaine Sigalas, Boutari & Son Winery, Hatzidakis y Santorini Winery. Son vinos que se caracterizan por su estructura tánica y por su acidez más que marcada, pero siempre perfectamente balanceados. Además envejecen muy bien en la botella como pudimos comprobar con las añadas más viejas, que nos muestran una mayor complejidad de aromas pero siempre manteniendo la frescura y el poder. Lo cierto es que la variedad assyrtico nos parece una excelente casta mediterránea, ideal para elaborar este tipo de vinos, a los que se suma el carácter mineral de los suelos volcánicos de origen. Unos vinos de gran originalidad y muy buena calidad, ideales para finalizar un programa de catas de verdadero lujo, cuyo amplio resumen les hemos brindado en estas páginas.

La semana que viene más, hablaremos del Vinoble que tuvo lugar fuera del recinto ferial, del Vinoble social, de la parte más lúdica del evento, con momentos como la visita a Maestro Sierra, el espectáculo ecuestre, la presentación de alimentos de Cantabria, la visita a Urium, la cena de gala de González Byass, la gran fiesta de Tradición, la gala de entrega de premios de la copa Jerez…

En fin, que echamos la vista atrás y no sabemos como sacamos tiempo para estar en todo. ¡Hasta la próxima semana!

Un saludo,

Eugenio Sáenz de Miera Arnau

(EuSaenz)

  1. #1

    in vino veritas

    voy remontando del final hacia atrás :-)

    menudo cronista estás hecho.

    esa Cata que comentas "del Mosto al Vors" fué, practicamente, todo mi Vinoble de este año, pero mereció la pena.

    esa 3ª Solera Viña A-B me dejó hablando solo...para mí, algo así como la "frontera perfecta" entre el "vino" y esa otra "cosa" que son los Grandes Jereces Viejos (digo "cosa" en tono nada peyorativo, al contrario...son como "Copas de Alto Nivel", más que vinos "para beber").
    Tenía la "facilidad del vicio" esa A-B, la seriedad de un Amontillado-Fino...la frescura de un Fino-Amontillado...discrepo con A. Flores (que osadía eh!:-) en que fuera "potencia"...para mí esa aún presencia tan marcada de "flor", AFINA y de qué manera la nariz. Lo dicho...para mí...LA FRONTERA (perfecta).

    lo que dices del Tio Pepe "virgen"...es justo lo que iba a preguntar al final de la Cata...pero para no "liarla", jaja...por favor!!! embotellen ya eso!! se "remonte" o no...pero hagamos que pase de moda la "palidez" de una vez!! (eso iba a preguntar:-)

    el salto a "oxidativa" de la 3ª del Duque cumplió con creces su funcion en la Cata...ser DIDACTICA.

    la MUSEO fue para mí eso, con mayusculas...un "tiro" de vinazo...es como tomarte la profundidad de un Coliseo, con una "amabilidad" añadida que yo, personalmente, cada día agradezco más (no pretendo comparar vinos, no es mi estilo, solo trato de explicarme).

    el "grito" de acidez del 4 Palmas (insolencia rebelde de un Gran Vino), cierto es que ese CALOR que comentas, no fué su alidado.

    no me enrollo más, fué un enorme placer compartir esa cata con vosotros.

    un abrazo

  2. #2

    EuSaenz

    en respuesta a in vino veritas
    Ver mensaje de in vino veritas

    Un cata para estar hablando horas de ella, sin duda. De haberse celebrado en un lugar con mejores condiciones ambientales, nos hubiéramos metido en una charla-reflexión sobre todo esto que comentamos, embotellados, etc. Lo del Viña AB es, en efecto, una frontera entre lo humano (el vino) y lo divino (el Jerez viejo) y en versión de bota es para llorar. Una gran cata y una mejor bodega.

    ¿Para cuándo ese Tío Pepe "en rama"? A ver si hay suerte, porque algo creo que se ha embotellado, pero todo va a los ingleses.

    Saludos,
    Eugenio.

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