Ariyanas Tinto de Ensamblaje 2009
Vino Ariyanas Tinto de Ensamblaje 2009
FICHA TÉCNICA
D.O./Zona
D.O. Málaga y Sierras de Málaga
Pais:
España
Tipo de Vino:
Tinto
Graduación (vol):
13,50%
Varietales:
50% Petit Verdot; 40% Tempranillo; 10 Romé
Precio aproximado
Precio Aprox:
De 10 a 19,9 €
PUNTUACIÓN
Nota de cata NOTA MEDIA:
8.85
/
94
Nota de cata CALIDAD-PRECIO:
9,6
Opiniones de Ariyanas Tinto de Ensamblaje
OPINIONES
4

Hace ya tiempo que descubrí que los tintos de Ariyanas agradecen un buen tiempo de reposo en botella, para mostrarse con plenitud, con toda la riqueza de aromas que son capaces de desplegar a través de ese ajustando ensamblaje de las varietales Petit Verdot, Tempranillo y Romé. Desde mi punto de vista, este Tinto de Ensamblaje 2009 comienza a entrar en su etapa de consumo óptimo. Habrá que seguirle la pista en los próximos años para ver hasta dónde es capaz de prolongarse esta etapa tan disfrutable de este vino, pero aventuro a que tiene todavía muchísimo recorrido por delante y muchos placeres que aportarnos en su degustación.

La visual resultan increíblemente joven, para el tiempo de crianza del vino en botella. Presenta un color que recuerda a la remolacha roja, con una capa media y un ribete amoratado y púrpura que no muestra el más mínimo signo de evolución. Me atrevería a aventurar que el cierre de cristal característicos de todos los vinos de esta bodega tiene mucho que ver en todo esto.

En nariz es muy frutal, con notas patentes de manzana roja muy madura, de raíz de regaliz, de confitura de pimientos rojos, de moras de zarza, en conjunción armoniosa con un fondo de aromas sutiles de monte mediterráneo, de yerbas aromáticas y jara, que evocan con precisión el terruño de pizarra donde nace este vino malagueño.

En boca, está en un momento maravilloso, con una textura aterciopelada deliciosa. Jugoso. De taninos maduros, finamente carnosos y dulces. Reproduce en boca todos los aromas de fruta y matorral que encontramos en la nariz, con recuerdos nítidos de mora silvestre y manzana roja madura. Poliédrico, complejo, equilibrado, amable y fresco. Con muy buena longitud y final con notas de regaliz y hoja de té verde.

Un vino muy gastronómico... para no parar de beber...

La bodega nacida como proyecto personal de Clara Verheij y André Both, a la cuál dedican día y noche, con trabajo y devoción desde 2003. La recuperación de unas viñas imposibles, en tierras pizarrosas bajo el microclima de la Axarquía malagueña, han mostrado su gratitud con Ariyanas.

Hablamos de uno de los mejores y más finos trabajos sobre la Moscatel de Alejandría, un vino de corte mundial. Creaciones como Ariyanas Naturalmente Dulce y Ariyanas Terruño Pizarroso mostraron el potencial de estas tierras, que unos años más tardes aclamaran la llegada de un blanco seco sobre lías finas y un tinto de ensamblaje. A partir del tinto vamos a descubrir como mima la tierra de la axarquía a variedades como Romé, Tempranillo y Petit Verdot.

Un vino elaborado a partir de un protagonismo de la Petit Verdot, tan bien aclimatadas a tierras mediterráneos y cálidos con un 50%, acompañadas por un 40% de tempranillo y un 10% de romé. Un ensamblaje donde las uvas de tempranillo no proceden de crianza en barrica, mientras que el porcentaje de petit y romé proceden de una crianza durante 4 meses en barricas de roble francés.

La puntuación que tras analizar en ficha de cata bajo 14 conceptos resultante, refleja el buen momento de forma y la ruptura con añadas anteriores por mostrarnos el perfil base del trabajo en años futuros. 92 puntos reflejan un vino con un sabio respeto por la fruta, un derroche frutal que prácticamente se mastica y una dulzura, equilibrio y sutileza en boca de vinos con mayor longitud temporal, amén queda la expresión del terroir que Ariyanas tiene acostumbrado con sus vinos.

Inicialmente nos encontraremos con su original diseño por su botella y su único tapón de cristal, aquí olvidamos el corcho y la rosca y subimos un peldaño más de sufisticación, viajamos a seducir desde el tapón.
Visual potente, intensa y cubierta con tonos cerezas-amoratados con impresionante tintada, que nos adelanta su sinceridad en nariz, un derroche de fruta rojas en confitura que prácticamente masticamos. Ensamblado a la perfección con notas florales que le otorgan un halo de perfume exquisito. La pizarra de la Axarquía impregna de mineralidad las raíces aún de viñas jóvenes, otorgándole toques de tierra roja y pólvora que aparecen en nariz y boca. Goloso en su ataque, maduro en sus taninos que nos muestran una corta pero tostada crianza, aromas de cacaos de altísimo porcentaje se reproducen en su paso con un toque amargo en su final que pausa y engarza en contrastes el final amargo con un postgusto dulce.
El mejor momento para degustar Ariyanas tinto de ensamblaje 2009 no es otro que el considerado por nosotros, puesto que Ariyanas mostrará su versatilidad con multitud de platos y seguro nos reconfortará sobre manera alrededor de una buena conversación. Excelente el resultado de esta añada y el equilibrio de su coupage.

El título lo pongo en honor a la maravillosa nota de cata de Mario Cavaradossi, que ha descrito el vino a la perfección y con mucho arte.

Lo único que puedo añadir es que el Ariyanas Tinto es un vino muy agradable de beber, afrutado, elegante, equilibrado y bastante largo.

Una lástima que no se hagan más vinos como este.

Cuesta unos 10€.

Visual de elegante color cereza, muy poco cubierto, con ribete de tonos púrpura que expresa sin tapujos la elocuencia de una juventud bien cultivada. Con esa facultad para conmover que tiene la belleza cuando se expresa en los tonos de un vino de porte elegante y vivaz, de lágrima fina y ligera. Un perfil visual que anticipa la finura y la delicadeza con la que, sin duda, se ha concebido el vino.

Con una nariz en la que se ha trazado la fruta a pinceladas llenas del aroma de las fresas frescas y maduras, de las grosellas y las frambuesas silvestres, golosas y fragantemente aromáticas, llenas de viveza. En un abanico primario de delicadas sensaciones frutales que resplandecen en el olor suave y delicioso de las violetas y en la fragancia inquietante del bosque mediterráneo. La madera solo está presente para embellecer el lienzo del vino con el puntillismo de unos toquecitos delicados de ligeros ahumados, y la sutileza de las especias delineadas con trazo fino sobre la franqueza de la fruta. Con todo esto, se ha dibujado en el aroma del vino un paisaje que enamora, quizás quebradizo, que no se desvela si se tiene la pereza de buscar sólo la impresión de lo inmediato.

Con una boca muy frutal, en la que nuevamente aparecen las frutas rojas, frescas y maduras, para cautivar como protagonistas principales de la escena. Con un perfil armoniosamente fresco, airoso, equilibrado, lucidamente delicado, elegante a la par que cálido y maduro. Con la fluidez que da una acidez perfectamente integrada que hace que el vino discurra con gracia y frescura, arropado por las sensaciones carnosas y de cuerpo que le aporta la estructura de un fruto bien madurado, de taninos suaves, pulidos y nobles, sedosos y refinados.

Un vino que invita a beber y que puede convertirse en uno de los mejores acompañantes de muchos tipos de comida, por su frescura, su fluidez y su armonía en nariz y en boca. Quizás una de sus mejores añadas, o quizás la mejor. El tiempo lo dirá....

Precio en tienda: ~12€

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