Ariyanas Seco Sobre Lías Finas 2014
Vino Ariyanas Seco Sobre Lías Finas 2014
FICHA TÉCNICA
D.O./Zona
Pais:
España
Tipo de Vino:
Blanco
Crianza:
Sin crianza
Graduación (vol):
12,00%
Varietales:
Moscatel de Alejandría
Precio aproximado
Precio Aprox:
De 10 a 19,9 €
PUNTUACIÓN
Nota de cata NOTA MEDIA:
8.93
/
95
Nota de cata CALIDAD-PRECIO:
10,0
Opiniones de Ariyanas Seco Sobre Lías Finas
OPINIONES
3

Amarillo pajizo con reflejos verdosos, limpio y brillante.
En nariz es muy varieta, con una gran paleta aromática, flor blanca, azahar, rosas, fruta blanca, anisados, cítricos, lichis.
En boca sorprende su paso, amplio, cremoso,seco, con una acidez apabullante, con unas sensaciones florales y cítricos que acompañan en todo el paso y unas notas amargosas que hacen que el vino sea muy largo.
Hací tiempo que no probaba una moscatel de esta calidad..

VISUAL: Un color amarillo muy claro, pálido pero brillante y limpio, con reflejos dorados.
NARIZ: Una nariz fresca muy fresca, incluso cuando el vino está por encima de su temperatura parece asomarse a una mañana de invierno, con mucha fruta blanca, nuestra uva malagueña la moscatel se aprecia sin dudarlo y junto a ella manzanas verdes y flores blancas, pero frescura por encima de todo.
BOCA: Entrada sedosa, acidez presente y de calidad que recorre el paladar con equilibrio, sabroso, salino y nuevamente frescor que invita a no dejar de beber.
Un enorme trabajo de esta bodega con la moscatel de alejandría, debido a su gran esfuerzo y sobretodo a la calidad de sus cepas. No dejeis nunca de hacernos vino...

En una añada donde la mineralidad despunta y la pizarra pugna por hacerse sal disuelta en jugo sabroso de uva blanca, Ariyanas se muestra como el vino capaz de rozar el alma de la Moscatel más pura. Llegado a este punto de la historia de esta bodega malagueña, se recogen ahora los frutos del empeño incansable de sus afanados vinicultores por profundizar en la esencia más íntima de la variedad alejandrina, así como profundizan en los suelos sayalonguinos las raíces de sus cepas retorcidas, casi centenarias, en busca de la frugal sustancia vital que se esconde muchos metros por debajo de donde pisa el hombre. Solo con un respecto casi idolátrico por la tierra, la cultura de la vid y su fruto más preciado, pueden conseguirse dosis de excelencia como las que se alcanzan en estos vinos únicos, puros, auténticos, desposeídos de cualquier artificio, liberados de innecesarios ornamentos para dejar al descubierto toda la belleza de su alma, el alma de la Moscatel.

El vino se muestra al mundo con sus colores sosegados y limpios, de tonos amarillos, pajizos y reflejos de sol naciente, para regalarnos pronto sus aromas florales y terpénicos, genuinamente varietales, muy bien definidos, nítidos y elegantes. Las flores blancas de acacia y azahar se abren primorosas, como con las primeras luces de la primavera, para dejar en el aire sus sutiles fragancias, tenues y elegantemente femeninas. La flor envuelve como paño de seda a la fruta fresca y madura, ofreciéndonos aromas de hollejos de uva, de lichis exóticos y cítricos de limón verde y pomelo amarillo, sobre notas anisadas de hinojo. Despliega sus aromas con profusión, a la vez que con elegancia, pero sobre todo con una frescura mineral, cítrica y balsámica, sin parangón, adornada con pinceladas de hierbas de monte mediterráneo, con recuerdos sutiles de tallo de jara recién cortado.

En boca, el vino es generoso al mostrarnos su presencia, dotada de una frescura portentosa, apoyada en una acidez integrada y exquisita, finísima, amplia, que inunda la boca con la vivacidad de los cítricos y de unas discretas notas amargas que contribuyen a darle gracia y jovialidad. La exuberancia de los aromas en nariz contrasta con la justeza y el carácter serio con el que el vino se muestra en boca. De discurrir amplio, se expresa sin tapujos en notas cítricas de piel de lima y flores blancas. La sal de la tierra pizarrosa se percibe en su carácter más sabroso y afilado, modulado por una textura fluida y grasa que aporta cuerpo y lo dota de una grata vinosidad. De muy buena longitud, deja un final de recuerdos fieles a la variedad... fresco, aromático, salino, terpénico... Moscatel inconfundible, sincera y auténtica, con el alma al descubierto.

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