Los Chatos

Abiertos de mente

VINOS ABIERTOS DE MENTE

(elaborados por Dani Landi y con mil razones “dementes” para brindar con ellos. Foto: Sobremesa).

Cuando viajamos, además de todas las experiencias, momentos y auténticos “souvenirs” que nos traemos -porque no pesan en la maleta ni pitan en las aduanas-, lo mejor  es volver a Madrid.  Y luego contarlo, claro. Eso ha hecho el enólogo Dani Landi (Daniel Gómez Jiménez-Landi. Madrid, 1977) de sus viajes enológicos.

Lleva toda su infancia entre viñedos. Estudió Filosofía y luego el Máster de Enología y Viticultura de la Universidad Politécnica de Madrid (http://www.upm.es/) , y retomó un proyecto familiar vinícola cuando todo el mundo se dedicaba al ladrillo: va en camiseta, barba desaliñada y sonríe mucho cuando habla de sus vinos. Sus vinos seducen, y él es un auténtico seductor porque-dice- “hace el amor con los viñedos”, y de toda la vida se ha dicho que las cosas con amor, saben mejor.

Por supuesto, todo esto pasa en Madrid. Corregimos: empieza muy cerquita de Madrid, en Méntrida, donde hay viñas desde siempre y cada vez se hacen mejores vinos. Pero hoy se extiende a Madrid, donde el enólogo elabora la mayoría de sus vinos actualmente. De pequeño pisó uva, sudó las vendimias y cuando los agricultores dejaban el campo para ir a la ciudad, él y su primo decidieron perseguir su sueño y culminar un proyecto familiar: hacer vino. Emprendieron una empresa cuya innovación se basó en sacar lo mejor de lo más antiguo: dieron la vuelta a la tendencia del sector vinícola de fijarse en lo que Europa hace para producir vino. Olvidaron lo industrial para dedicarse a lo artesanal, y hacer vino con un paisaje, una cultura y mucha historia.

Es una historia de pasiones. La de Dani por los diferentes viñedos en los que elabora, y la de cada persona que moja sus labios con estos vinos. Sus carencias técnicas –humildemente reconocidas- se suplen con la dedicación que muestra en el cuidado de sus viñas, que como niñas (maduritas, pues la mayoría están en más de 50 años), también se alegran cuando le ven llegar.

Vamos a meternos de lleno en sus vinos, a embriagarnos de buen rollo. Simplemente apuntar que Dani salió de la bodega familiar (Jimenez-Landi) y creó, junto con Fernando García (compañero y otro “loco” de los vinos), el proyecto que hoy presentamos: Comando G (http://comandog.es/) que hace honor, por un lado, a la serie manga de mismo título que en los 80 que marcó la infancia de los enólogos y de su generación. Y por otro, en honor a la Garnacha, uva tinta que consideran un tesoro del patrimonio del Mediterráneo, que ha sido denostada en España y que ellos han hecho renacer como si fuera un proceso de coaching. Porque han logrado sacar de la fea  garnacha, “muy pesada, muy alcohólica, que no llega a madurar y que no va con la madera…” una estilosísima variedad, sin maquillajes. Y al método de las celébrities: ejercicio y puesta en forma. Sabiendo que estamos en el primer post de vino en MS, no queremos caer en tecnicismos y vocabulario que alejen el vino del consumidor ¡todo lo contrario!, pero hay que decir que Landi domina la viticultura y pone a la garnacha en condiciones extremas para hacer una uva de campeonato: suelos de granito, mucha altura, poco sol, frío, lluvias, pendientes pronunciadas… Porque es consciente de que las bodegas las hace el hombre, pero los viñedos no. Y así consiguen sacar la cara guapa de la Garnacha.

La vestimenta importa, claro. Y las de estos vinos suelen ser etiquetas “ilegales”, algo así como vestirse “buscando guerra”. Pero Comando G, como hacen en Borgoña, quiere que se sepa la región, el pueblo, el paraje y ¡hasta la finca!  Y por supuesto, el nombre del vino. Pero incluso en esto son originales: ¿nos suena La Bruja Avería? Icono de los 80, y uno de los últimos vinos revelación. Por cierto, no caigamos en la tentación de que nos gusta más La Bruja Avería de etiqueta rosa que la de etiqueta azul: todos –mientras sean de la misma añada- son el mismo vino, cambia el color porque vivimos dominados por el márketing… Y lo más importante es que nos guste al beberlo.

NOTA: estos vinos fueron catados a finales de 2015

La Bruja Avería 2014 - D.O. Vinos de Madrid – Precio aproximado: 13 €

100% Garnacha de viñedos de tres parajes con suelo granítico (Matallana, 950 m, más de 80 años; Entrepinos, 850 m, más de 50 años; Castaños de Cincho, 850 m, más de 50 años) en el pueblo Rozas de Puerto Real (Madrid). Crianza de 7 meses en madera.

Notas: Color rubí ligero. Aromas de fresas y flores. Muy fluido, fino y con sabores más intensos como mora. Recomendación: ideal para el chateo, tapeo, incluso cocina asiática. Valoración: destacamos que es un vino fácil, ideal para iniciarse.

Rozas 1er Cru 2013 – D.O. Vinos de Madrid – Precio aproximado: 25 €

100% Garnacha de viñedos de tres parajes con suelo granítico (Matallana, 950 m, más de 80 años; Prado Nebrillo; Arroyo Mingo) en el pueblo Rozas de Puerto Real (Madrid). Crianza de 12 meses en barrica de roble francés de 500l.

Notas: Color rubí intenso. Aromas de moras y cerezas. Intenso, cuerpo, equilibrio entre la madera y la fruta y sabor largo. Recomendación: ideal para mesas de raciones y platos para compartir. Valoración: destacamos la presentación de su autor “¡es un orgasmo de vino!”.

La Mujer Cañón 2013 – D.O. Vinos de Madrid – Precio aproximado: 53 €

100% Garnacha de viñedos de más de 60 años procedentes de una parcela a 900m de altura, con suelo granítico, en el pueblo Cadalso de los Vidrios (Madrid). Crianza de 12 meses en barrica de roble francés de 500l y al menos 8 meses de reposo en botella.

Notas: Color rubí intenso. Aromas de fruta madura y especias. Muy intenso, con sabores de frutas, de tostados, de mineral y de especias, con sabor muy largo. Recomendación: vino serio para largas veladas. Valoración: destacamos el hecho de que este vino pertenece al proyecto “Uvas Felices” de Vila Viniteca.

 

A Dani Landi le emocionan los vinos y él nos emociona con ellos. Siempre alerta estaremos para conocer sus novedades, y llevarlas en la mochila para brindar.

Los 4 Chatos

  1. #1

    Jjdomingo

    Me gustan mucho los vinos del Comando G en particular y los de Méntrida en general. Está muy bien que se revitalice la garnacha, especialmente la de Gredos pues es muy agradecida y no conozco a nadie que se la haya dado a probar y no le haya gustado. ¡Salud y continuad haciendo tantas cosas buenas!

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