Blog de Eugenio Saenz

Tres días en el paraíso


Si hay dos tipos de vino por los que siento una especial admiración y si se me permite la palabra, pues incluso devoción, esos son el Champagne y los vinos tradicionales andaluces. Y hoy voy a hablar de estos últimos porque hasta ahora mi relación con estos vinos era la de un consumidor sin moderación, pero después del pasado puente de la Constitución todo se ve de una forma diferente, pues por fin he conocido el mismísimo paraíso. Pues sí, por fin pude pasar unos días por el marco de Jerez en los que he visitado tres de las bodegas más representativas como son Barbadillo en Sanlúcar de Barrameda y el Grupo Estévez y Fernando de Castilla en Jerez. Hagamos pues un repaso de las visitas y de los vinos catados en ellas que al fin y al cabo son la razón este blog.


Antonio Barbadillo es una de las grandes bodegas Sanluqueñas, la mayor por volumen de producción en la zona. Fundada en 1821 por el Sr. Barbadillo que procedía de Covarrubias, una histórica población burgalesa. Las instalaciones son enormes, pero mantienen un sabor clásico y genuino. Disponen de un centro de visitantes con tienda y un museo de la manzanilla que contiene una serie de piezas de interés histórico. Una iniciativa muy loable. Por desgracia, Rosario Pérez-Barbadillo, directora de ventas y con quien habíamos quedado, tenía unos compromisos en Jerez y no nos pudo atender personalmente, sin embargo delegó la visita en Montse Molina, enóloga de la firma y que nos fue dirigiendo por los diferentes recovecos de la bodega. La bodega tiene una serie de salas enormes y muy pintorescas, sobre todo una que llaman “la catedral”, con unos techos inspirados en la mezquita de Córdoba y que hasta hace poco tiempo pertenecía a Hidalgo-La Gitana.

Pudimos catar algunas escalas de la manzanilla que irán a Solear y a la manzanilla en rama. Y lo cierto es que no tiene nada que ver, se trata de manzanilla de verdad. Aunque en honor a la verdad debo decir que Solear es una de las manzanillas comerciales que más me gustan y que considero más regulares y esa manzanilla en rama que se comercializa por sacas estacionales y en medias botellas es una de la mejores que se pueden probar actualmente. De hecho, la noche anterior en el fantástico restaurante “El Faro del Puerto”, fue el vino que consumimos.

En ese momento se encontraban embotellando y empaquetando la nueva añada del “Castillo de San Diego”. Este es un vino que provoca muchas posiciones encontradas pues con seis millones de botellas producidas es el que sostiene económicamente la bodega, sin embargo resulta una pena que el gran público, la gran mayoría de personas, conozca Barbadillo sólo por este vino e incluso asocie el nombre de la bodega a este vino, cuando a mi entender, el santo y seña debería ser la Manzanilla.

Una vez terminada la visita a la bodega, Montse nos preparó una cata de sus vinos VORS (en botella), los más prestigiosos de la bodega sin contar con las minoritarias Reliquias.

Comenzamos por al Amontillado VORS, de carácter más bien biológico, ligeramente punzante, complejo, con notas de frutos secos, piel de naranja y maderas nobles. Boca plena, con buena acidez, largo y persistente, dejando recuerdos de frutos secos y ligeramente dulces.


Seguimos con el Oloroso VORS, intenso y especiado en nariz con predominancia de los frutos secos. Potente, poderoso y glicérico en boca donde muestra todo su poder. Gran persistencia y recuerdos de vanillas y especiados.
Después probamos el Palo Cortado Obispo Gascón, no catalogado como VORS aunque por edad media podría serlo. Un vino excepcional por su nariz compleja y elegante, salina, con notas de piel de cítricos, maderas nobles y almendras garrapiñadas y una boca plena, equilibrada con una buena acidez y excelente recorrido. Final amable, largo y con una puntita dulce. Este es un vino de bandera por su RCP, quizá la mejor del mundo en vinos en torno a 20 euros. Así de claro. Así de sencillo.
Por último catamos el Palo Cortado VORS, sin duda el mejor de la tanda. Vino serio y opulento, de nariz punzante, esencia de frutos secos, vainillas, maderas nobles, cedro. En boca es seco, potente, equilibrado, amplio con un final largo y persistente. Muy concentrado y tremendamente opulento. Un vino fantástico, de primera categoría, que se ofrece por un precio de regalo. Yo me llevé una botellita. Un verdadero final de traca para una magnífica visita. Barbadillo es una bodega con unas instalaciones enormes y abiertas a los tiempos que corren, pero que respira tradición Sanluqueña por los cuatro costados. Y sus vinos son santo y seña de su tierra, en especial esa manzanilla en rama y la gama VORS, sobre todo el Palo Cortado. De las reliquias no hablamos pues son un producto marginal por producción y precio. Son sus soleras más viejas. Hace poco probé en salón de Peñín el Amontillado y fue el mejor vino de dicho salón, al menos para quien suscribe. A ver si en la próxima visita podemos catarlas.



Una vez finalizada la visita aprovechamos para dar una vuelta por Sanlúcar, localidad que respira vino por doquier. Bueno, que respira manzanilla. Parada y fonda en dos clásicas tabernas como son Balbino y Barbiana y en el Bajo de Guía, en Casa Poma. Esas papas “aliñás”, las tortitas de camarones, la sopa de galeras o los ínclitos langostinos son delicias andaluzas que piden manzanilla como acompañante. Y aunque ciertas manzanillas comerciales han sucumbido al fantasma del filtrado excesivo, es cierto que algunas como Solear o San León me siguen gustando como aperitivo y mejor si es en medias botellas. Por desgracia la manzanilla en Rama de Barbadillo o la San León RF no son muy comunes. Y decir que la manzanilla Barbiana de Rodríguez Lacave que nos tomamos en la taberna homónima nos pareció también muy interesante.

Al día siguiente rumbo a Jerez para visitar una de los grandes grupos bodegueros, el Grupo Estévez. Las enormes instalaciones situadas en la circunvalación jerezana llaman la atención por su magnanimidad. El Grupo Estévez, de reciente creación, agrupa dos de las más importantes y veteranas bodegas del marco, como son Real Tesoro y Valdespino, amén de La Guita en Sanlúcar y de la yeguada Real Tesoro.


Allí nos recibió Eduardo Ojeda, enólogo y director de producción del grupo. Comenzamos en el impresionante centro de visitas siguiendo por la sala de catas o sacristía de Real Tesoro y la moderna planta de vinificación y embotellado, para terminar en la gran nave que contiene los varios miles de botas que forman el legado de Valdespino.

Y fue allí cuando venencia en mano, Eduardo nos hizo viajar a través de los años catando una serie de vinos que uno a uno son merecedores de estar en el podium de los más grandes vinos mundiales. Comenzamos con la primera criadera de Inocente, el fino santo y seña de la casa. Catamos el vino de la cosecha actual que en unos días se convertiría en el sobretablas. De uvas procedentes del cercano y privilegiado pago de Macharnudo Alto, se trata de un mosto de palomino fino muy aromático en nariz con claras notas cítricas, aunque se encontraba en una fase de un cierto desequilibrado en boca. De haberlo catado unos días antes hubiésemos podido probar el vino tal y como es, antes de iniciar su camino por el ciclo biológico.



Después pasamos a la quinta criadera, donde ya podemos observar un fino más realizado ya con sus inconfundibles notas aldehídicas y de frutos secos. De la solera catamos dos botas, una del propio fino Inocente y otra seleccionada para el Fino Macharnudo Alto, sin duda la cúspide de los finos. Si hay algo que me gusta de estos dos vinos es que el producto embotellado difiere en poco de lo que se cata en la bota. Ambos dos muestras de fino de verdad.


De ahí pasamos a catar una bota de la solera del Amontillado Tío Diego, un excelente amontillado de carácter meramente biológico que como nos comentó Eduardo “es el aperitivo por excelencia en Jerez durante el otoño y el inverno”. En efecto, es un vino que tomado ligeramente fresco resulta un prodigio de equilibrio pues resulta ligero y a la vez profundo y complejo.


Después le llegó el turno a la solera del Palo Cortado Viejo CP, un verdadero vino de bandera que por su vejez y calidad es ya de por sí uno de los grandes. CP es la abreviatura de Calle Ponce, que era el lugar donde se encontraba la antigua bodega. Por la tarde nos dimos un paseo por esa calle situada en el flamenco barrio de Santiago. Se trata de un Palo Cortado fino, tremendamente equilibrado, complejo y lleno de sutilidades. Muy limpio y profundo, largo y persistente. Lástima que se comercialice apenas con cuentagotas aunque seguro que habrá alguna sorpresa al respecto. En la actualidad su solera se utiliza para refrescar la criadera del brutal Palo Cortado Cardenal.

Un alto en el camino y llegamos a la sacristía, denominada como el “Rincón de Curro Romero” con firma y recuerdos del Faraón de Camas, buen aficionado a estos vinos. Aquí nos encontramos con las soleras y las Botas NO de los grandes vinos de la firma que íbamos a catar.

Comenzamos con el Amontillado Coliseo VORS, uno de esos pocos vinos que sobrecogen incluso al más frío de los mortales.

De este vino he puesto una nota de cata:

http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=20283


Es un vino complicado como corresponde a un amontillado viejo (de hecho a mi mujer fue el único que no le gustó), pero que tiene la hondura, la complejidad y la expresión de los vinos más grandes. Quizá el más grande amontillado que he probado junto con el NPI de Sánchez Ayala y el Solera Fundacional 1905 de Pérez Barquero.

Posteriormente llega el turno del Palo Cortado Cardenal VORS. Expectación máxima pues he comprado una botellita y me espero sencillamente lo mejor. No sólo no me defrauda, sino que me impresiona por su potencia tanto en nariz como en boca. Es como el Viejo CP pero al cubo. Un vino lleno de matices, lleno de fuerza, lleno de complejidad, lleno de vejez. Sin duda en la cúspide de los Palos Cortados Viejos, quizá junto con el P triángulo P de Osborne, las añadas (78 y 79) de González Byass, el Privilegio de Emilio Hidalgo y el Capuchino de Domecq, al menos de los que yo he probado. Un grande de verdad. En la reciente cata ciega que Jesús Barquín realizó para “elmundovino.com” resultó vencedor con ni más ni menos que 19,5/20, cerca de la perfección. Curiosamente el segundo clasificado en esa cata fue el VORS de Barbadillo que probé (y compré) el día anterior con 19/20.


Volviendo a la cata, el siguiente vino fue el Oloroso Seco Soleras de su Majestad. Los olorosos secos no son los vinos que más me gustan, sin embargo este muestra una fuerza apabullante por su vejez y una gran complejidad en nariz. Un verdadero vino de bandera, también de lo mejor que he probado en este tipo de vinos junto a dos debilidades personales: el BC200 de Osborne y el Sibarita de Domecq.

Antes de entrar en los dulces, Eduardo me señaló una Bota NO de Cream Viejo y me dijo que si quería probarlo. No hay que imaginarse mucho mi respuesta. Los cream son vinos denostados y no sin cierta razón pues suelen ser mezclas de olorosos secos con PX embotelladas por cientos de miles sobre todo para el mercado anglosajón.

Pero vaya amigos, esto era otra cosa. ¡Menudo cream! Brutalmente complejo en nariz, potente, penetrante y con un paso por boca excelso por su equilibrio entre el carácter seco y el ligero dulzor final. Un vino realmente impresionante que esperemos que, aunque en minúsculas cantidades, pueda embotellarse algún día. Yo desde luego me apuntaré.

Pasamos a los vinos dulces, el primero fue el PX Niños VORS. También estaba expectante pues fue otra de mis adquisiciones, aunque en este caso ya lo había probado anteriormente (una vez más el amigo Rafael Luque). Aquí ya se me comienzan a agotar los adjetivos. ¡Vaya PX! Grande de verdad, denso, concentrado, una esencia de higos y dátiles, un verdadero monstruo de concentración en el paladar, con una excelente acidez natural fruto de los años de vejez y un final con el dulzor justo y dejando esas sensaciones amargosas que sólo ofrecen los PX más grandes y sublimes. Otro vino para mi podium particular de los más grandes junto con el Solera 1830 de Alvear, el Marqués de Poley 1945 de Toro Albalá o el Viejo de Osborne.


Esto ya sería lo máximo en cualquier otra bodega del marco, pero aquí hay algo más. Y ese más es el Moscatel Toneles. Nos dirigimos a una batería de toneles de 1000 litros, más grandes que las botas de 30 ó 36 arrobas habituales. Eduardo introduce la venencia y extrae un líquido negro y denso que deposita en nuestros catavinos.

De nuevo sin adjetivos, esta es mi nota de cata:


http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=16524

Decir que es el mejor vino que he probado nunca me parece poco, creo que es una de las cosas que más me han impresionado en mis 36 años de vida. Una de esas pocas cosas que no se olvidarán. Un vino que de verdad recomiendo a todo buen aficionado que lo pruebe al menos una vez en la vida. Es caro y escaso, pero no prohibitivo, por ahí circulan un montón de vinos tintos “de moda” con un precio similar o más caros.


Por compararlo con el Niños u otro PX de primera categoría, pues resulta similar, quizá en nariz da alguna nota cítrica o de fruta confitada que no da el PX, pero es en boca donde muestra una característica diferenciadora: la acidez. Toneles tiene una acidez brutal, perfectamente integrada en el vino producto de los años de vejez (se estima en casi 100 años).

Un vino único en el mundo que puede llegar a emocionar y a resultar adictivo. Eduardo nos puso una segunda copa. Muchas gracias.

Una vez finalizada esta impresionante cata, creo que nunca en mi vida he probado tantos vinos de este nivel en tan poco espacio de tiempo, nos dirigimos a ver la yeguada del Real Tesoro donde pudimos contemplar los preciosos “Pura Sangre” negros que la forman. Pudimos conversar además con el capataz de la cuadra que es uno de los mejores especialistas en el caballo jerezano. Son caballos de tiro. Los carros de época se encuentran en una sala que también pudimos visitar, contemplando algunos carruajes de gran valor histórico y artístico. Toda una sorpresa que completó una jornada inolvidable de la mano de Eduardo, un perfecto anfitrión.

Poco después parada y fonda en el típico y flamenco barrio de Santiago para comer y reponer fuerzas de cara a otra visita para la tarde: Bodegas Rey Fernando de Castilla. Unos días antes tuve la ocasión de conocer a Andrés Soto, su director comercial, en una cata en Lavinia Madrid del PX Antique y los tres Brandies “Single Cask” seleccionados por el amigo Flequi Berruti que comercializa la macrotienda vinícola. Quedamos en vernos si era posible y afortunadamente lo fue.


Lo primero que llama la atención de esta bodega es su arquitectura, ya que está situada en unos edificios históricos del centro de Jerez. Es pequeña y realmente atractiva por su diseño y puesta en escena. Hay dos grandes edificios de crianza, uno que contiene las botas de la gama Antique y otra que contiene las botas de los Brandies. Andrés nos presentó a Jan Pettersen, el director general, que luego se uniría a nosotros en la cata.

Y de nuevo, venencia en mano, Andrés se dispuso a ofrecernos muestras de bota de la solera de los vinos de la gama Antique, santo y seña de la casa. Recordemos que son vinos que aunque por edad pueden estar certificados, la bodega ha decidido que no lo sean. Además están presentados en unas preciosas botellas transparentes de cristal de 50cl. Aires nuevos en una DO ya de por sí muy tradicional. Bienvenidos sean.

Comenzamos con el Fino Antique, un fino de gran personalidad y fuerza. Intenso en nariz, con notas salinas y de frutos secos. Graso y potente en boca, pleno, con un final muy sabroso y persistente. Un fino de mínima producción (sacas de 1000 botellas). Lo que no se embotella se utiliza para refrescar la primera criadera del amontillado.

El Amontillado Antique, un favorito del propio Andrés, se muestra fresco y atractivo, con una importante predominancia de las notas biológicas. Muy equilibrado porque además muestra notas de frutos secos y maderas nobles. En boca es amable, redondo y persistente. No tiene la complejidad de otros amontillados, pero en este caso es algo positivo por su gran equilibrio de registros. Un amontillado realmente interesante y sobre todo muy bebible, apto para todos los públicos.

Seguimos con el Oloroso Antique, un vino que como sus hermanos de gama muestra un inmejorable equilibrio de registros. Vino redondo, perfectamente terminado y que a pesar de una cierta gordura en boca resulta de lo más apetecible por su redondez final. Además me pareció un vino que puede dar un cierto juego en la mesa con platos de caza de pluma o pelo o incluso algún arroz caldoso con carne o aves. Muy bueno.


La gran expectación llega con el Palo Cortado Antique. Y se cumplen las expectativas. Un Palo Cortado de gran nivel, de nariz intensa, punzante, compleja y expresiva y un paso por boca con una extrema redondez donde los registros que ofrece la vejez del vino se combinan con otros de frescura. Un vino hecho, redondo y de un excelente nivel, sin duda comparable a otros VORS de gran nivel en el marco. A mí es el vino que más me gustó de la gama y me parece uno de los más interesantes que tenemos en el mercado. Un verdadero lujo de vino.

Terminamos con el PX Antique que ya probé unos días antes y que me encanta, aunque a mi mujer le gustó todavía más, de hecho es su favorito. Y lo es porque es un PX tremendamente equilibrado (esta es la palabra que define toda la gama). Pero en este caso a un grado máximo pues todo está en su sitio. Es lo suficientemente complejo, pero no resulta joven ni pesado. Es dulce en su justa medida, no resulta nada empalagoso. Tiene acidez, es largo, amplio y muy persistente. Es una golosina de vino que sin duda va a gustar a todo el mundo. Para mí es el mejor PX en su rango de precios. Un vino de los que no falla.

Una vez completada esta primera parte, Andrés cambió la venencia y nos dirigimos a la bodega donde descansan los brandies. Primero catamos una muestra de las Holandas de Alquitara, el destilado de yema que utilizan para los brandies de Solera Reserva y Solera Gran Reserva. Son destilados de uva Airén de gran calidad, ya que respetan muy bien las notas varietales y la integración del alcohol es excelente teniendo en cuenta que este destilado “madre” tiene 65º. Cuando el destilado es de gran calidad y este es el caso (podría ofrecerse como un excelente orujo) las soleras y criaderas tienen más fácil su trabajo de afinamiento.

Catamos muestras de criaderas y soleras del Brandy Solera Reserva y del Solera Gran Reserva, e incluso alguna muestra criada en roble francés Allier. Algunos proceden de botas que han contenido olorosos y otros de botas que han contenido amontillados. Son brandies de una pureza máxima, con una fantástica integración del alcohol que ofrecen una gama de matices excepcional, pasando por frutos secos, maderas nobles, vainillas, notas balsámicas, café en grano, etc. En boca se muestran secos, redondos, potentes y con una plenitud salvaje. Largos y muy persistentes, son copas de meditación. Con chocolate negro o un cigarro dominicano pueden ser un inmejorable acompañante.

Como despedida Andrés nos ofreció la estrella de la casa, el Brandy Solera Gran Reserva “Unico”. Este procede de destilados de alambique de la máxima calidad y ha permanecido intacto en las botas desde hace más de 30 años. Un Brandy de una concentración asombrosa, intenso, aromático, complejo hasta no poder más. Llena el paladar y explota en la boca dejando una persistencia eterna y un recuerdo de frutos secos. Uno de los mejores destilados del mundo del que salen sacas mínimas de muy poquitas botellas. Un auténtico lujo.

Una vez terminado este festín nos dirigimos a la coqueta sala de catas de la bodega donde ya con la compañía de Jan Pettersen volvimos a probar el Palo Cortado y el PX que fueron nuestros favoritos, esta vez en botella. Además Jan nos ofreció una copa de un Cream “Premium” que está desarrollando y en el que ha puesto mucho empeño. Un cream fantástico, lleno de matices y muy equilibrado entre dulzor y extracto seco. Un excelente vino.


Terminamos echando un vistazo a la pequeña y artesanal sala de embotellado, proceso que se realiza a mano y con ausencia de filtrados o estabilización, lo cual viene a dar más hincapié al estatus de bodega artesanal que Fernando de Castilla quiere ofrecer. Productos únicos, personales, de gran calidad y a un precio más que razonable. Con dos personas de la enorme experiencia y conocimientos de Jan y Andrés todo es posible. Todo eso y mucho más.

Bodegas Barbadillo, el Grupo Estévez y Fernando de Castilla son tres de las grandes bodegas del marco de Jerez y por tanto tres de las grandes bodegas mundiales. Sus vinos son todos muestras de su tierra y de sus tradiciones. Y los afortunados clientes y aficionados que podemos disfrutar de sus vinos y de la hospitalidad de sus dirigentes y trabajadores no podemos hacer otra cosa que estar agradecidos.

Volveremos más pronto que tarde.

Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau



PS: dejo dos enlaces a sendos artículos escritos por el amigo José Angel Dianes y publicados en “elmundovino.com” el primero sobre Valdespino y la solera del Palo Cortado Cardenal y el segundo sobre Fernando de Castilla. José Angel está mucho más documentado que yo y ofrece una serie de datos del máximo interés de ambas bodegas aparte de su docta opinión sobre los mismos vinos que yo he catado.

Valdespino:

http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=5&vs_fecha=200704&vs_noticia=1175801255

Fernando de Castilla:

http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=10&vs_fecha=200705&vs_noticia=1180634435

  1. #1

    Olaf

    Menuda envidia me has dado mientras lo leía. A ver si esta primavera puedo seguir tus pasos y hacer una visita al marco de Jerez. Mientras espero ese viaje, este fin de semana he atacado mi primera botella de Las Cañas. Impresionante, como siempre. Aunque quizá encontré mas expresiva la botella que nos bebimos en tu casa. Puede que esté todavía mareada por el viaje o que unos meses mas de botella le sienten bien, tal y como comentamos en su dia.

  2. #2

    EuSaenz

    Pues sí Olaf, ha sido toda una experiencia. No dudes en hacer un viaje esta primavera.

    En cuanto a Las Cañas, yo también creo que le vendrá bien un tiempo de descanso.

    Un saludo

  3. #3

    JavierRivera

    Hola, me gustaría aprovechar este comentario para hablaros de una página web de enoturismo que estoy haciendo.
    Me gustaría saber si la encontrais interesante para ayudar a la gente a preparar sus viajes, vistas a bodegas, etc.
    Turismo de vino- web de enoturismo

    En el pie de la pag. está la dirección del blog, por si quereis dejar algún comentario.

    Muchas Gracias!

  4. #4

    EuSaenz

    Javier,

    He visto por encima la web y tiene muy buena pinta, me parece una iniciativa muy loable.

    A ver si tienes suerte. Ya te pondré algún comentario.

    Saludos

  5. #5

    Miguelx

    Magnifica descripción Eugenio.

    Muchas gracias por realizarla (¡hace ya tanto tiempo!) haré en diciembre un viaje a Jerez, en el que tengo ya reservadas visitas a las bodegas del Grupo Estevez y a Fernando de Castilla.

    Estoy preparando el viaje y ya estoy de los nervios :-)
    Me muero de ganas de estar allí.
    Un saludo
    Miguel

  6. #6

    EuSaenz

    en respuesta a Miguelx
    Ver mensaje de Miguelx

    Pues sí, han pasado ya casi 10 años pero afortunadamente todo sigue igual por allí, vas a disfrutar mucho de esas visitas.

    Un saludo y muchas gracias,
    Eugenio.

  7. #7

    Miguelx

    en respuesta a EuSaenz
    Ver mensaje de EuSaenz

    Eso es precisamente lo que voy buscando a Jerez, disfrutar de esa desaceleración temporal que mantiene el marco de Jerez en la elaboración de esos maravillosos vinos que tan buenos y únicos momentos nos hacen pasar.

    Un saludo
    Miguel

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