Beatriz Gourmet

El Educador en Vinos y Gastronómadas Logroño.

 

Fue el sábado pasado. Y fue por dos veces... la primera vez.

Como blogger me estrenaba en el mundo de las quedadas, o Kedadas, o como sea que se escriba el asunto. Y aunque muy ligada al mundo del vino por diversas razones; entre ellas obviamente mi lugar de residencia, jamás antes había acudido a un curso express de maridaje. Podría incluso afirmar que en mi caso, en casa del herrero cuchillo de palo (ésto va para @galletanas) y tan sólo tengo a bien apreciar algunos blancos y si son dulces mejor. Me encanta el moscatel de Ochoa, el MR de Telmo Rodríguez y cosas así. 

Cuando Rafa Prades, @rafaprades, anunció su Gastronómadas en la ciudad de Logroño me pareció una proposición irresistible para una gastrófila como yo; aunque lo de nómadas no resultara demasiado ajustado a la realidad ser una gastronómada oficial me parecía un planazo. Prometo repetir y desplazarme unos cuantos kilómetros para ganarme el título.

 

 

Hablamos de un proyecto gastronómico que se gesta en Barcelona, a iniciativa del mismo Rafa Prades de Gastronomía con los cinco sentidos y de Elena Pozueta de En la cocina de Pozu. Más tarde se unieron más amigos y se realizó la primera gastrokdd en Valencia. Había nacido Gastronómadas. Luego vino gastronómadas Tarragona, Salamanca, Zaragoza... hasta llegar a donde nos encontramos.

Estos encuentros de amigos tuiteros y blogueros que se desvirtualizan sin tapujos ante un plato de solomillo, o una tapa de calamares, están bien aderezados de eventos y gastroplanes; como éste alrededor del vino de la mano de Jose Ramón Jiménez Berger.

 

 

José Ramón personaliza un interesante proyecto: El Educador en Vinos que conduce a sus discípulos por una calle emblemática, como lo es la calle Laurel de Logroño, para ofrecerles un itinerario de pinchos y vinos maridados con su correspondientes apuntes y comentarios. En definitiva un curso de vino y maridaje en contacto con la realidad. Interesante, original y divertido.

Nos encontramos hace cosa de un mes en una cata de vino y chocolate en la pastelería Viena donde he de confesar que no conseguí prestar tanta atención al vino como al chocolate. Lo siento... padezco adicción, creo que eso me excusa. Así que esta era mi verdadera oportunidad para aprender con el Educador de Vinos. 

 

 

La ruta comenzó en el bar D.O. Laurel donde degustamos un pincho de ensaladilla de bogavante con un viura; un vino blanco Viña Tobía. Nuestro educador nos empieza explicando las técnicas básicas de cata. Oler la copa con el vino quieto, mover la copa y hacerlo de nuevo. Intento escuchar, catar, tuitear y fotografiar a la vez, no es fácil pero una se va acostumbrado y luego es pan comido.

No sé si El Educador en Vinos se habrá encontrado alguna vez con alguien tan pez como yo. Creo que soy la alumna perfecta, sin vicios ni conocimientos previos, y por ello, muy agradecida. Permeable y moldeable, me fui dejando guiar a través de las tapas y las copas, y aprendí un montón de cosas junto a mis compañeros de ruta.

 

 

Jose Ramón había elegido los vinos de forma intencionada de modo que algunos resultaran el acompañamiento perfecto en algunos casos y todo lo contrario en otros. Cinco auténticos casos prácticos de libro. Patricia, @chafardeando en twitter, da fe del primer maridaje perfecto; boquerones fritos con ajo y guindillas, del bar Calderas, que se elevan a la quinta potencia acompañadas del Tremendus, un vino clarete, sí clarete de viura y garnacha! con propiedades ideales para hacer de esa tapa un deleite.

 

 

Continuamos nuestra ruta cada vez más animados, más sorprendidos y con más preguntas. Y he de reconocer que por encima de los maridajes predecibles y perfectos, buen pincho con buen vino, lo que más llamó mi atención fue justo lo contrario; los marijades impredecibles para un aprendiz como yo. O lo que es lo mismo... un fantástico vino que desaparece al unirse con un ingrediente que le hace de antídoto, o un vino no tan espléndido que resucita por virtud de una sencilla tapa.

 

 

La discrección no fue la nota que caracterizó el aterrizaje de los gastronómadas en la calle Laurel, pero de eso se trataba, de compartir nuestra experiencia con el mundo 2.0 que nos seguía a través de las redes. Un curso de maridaje virtual!

 

 

Esta es la tapa de piperrada, queso de cabra y cebolla caramelizada, deliciosa e inofensiva salvo para el vino que la acompaña; un crianza de Carlos Serres fantástico, que víctima del componente lácteo del queso, pasa a transformase en "otro vino" a años luz de lo que inicialmente era. Una pareja, en suma, totalmente incompatible.

 

 

Al final de la noche me esperaba el premio a la aplicación y atención dedicada durante cosa de hora y media a mi educador en vino y sus lecciones. Aunque el curso por si sólo ya resultaba un premio.

Y es que me encontré con un vino blanco dulce de los que tanto me gustan. Fue en El Rincón de Alberto. Un moscatel; AC, que esconde la consigna "abre chirlas". Se trata de un etiquetado atrevido y provocador, que propone un vino para ligotear. ¿

No sé si el vino por sí solo podría conseguir que alguien me conquistara pero unido, o mejor dicho, maridado con la Torrija con Crumbel y Ras el Hanout de Alberto, lo iba a tener difícil para resistirme.

Un dulce final para el primer evento de la gastrokdd en la ciudad que ha resultado ser en 2012 "Capital gastronómica". Algo que ha hecho acercarse a Logroño durante este año a los mejores chefs de España de la mano de Francis Paniego y su proyecto Somos capital. Rafa Prades estuvo muy acertado en elegir destino, "cómo íbamos a perdérnoslo"!

 

 

Somos gastonómadas!

 

Beatriz Gourmet.

www.tobegourmet.blogspot.com

 


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