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Descubriendo la biodiversidad en Dehesa de Luna

Flora, fauna y vino en Dehesa de Luna

Antes de la llegada del otoño y aún con un paisaje casi veraniego un grupo de foreros y prescriptores de Verema realizamos una visita a Dehesa de Luna donde nos recibieron Silvia Burruezo (enóloga en Dehesa de Luna), José Luis Asenjo (director ténico) y Victoria Díez (Responsable de Comunicación). Lo primero que nos explicaron fue la distribución de la finca, no sin antes coger fuerzas y energías con un apetitoso desayuno.

La finca consta de 3000 hectáreas, de las cuales 1000 son de monte mediterráneo, 1000 de montes de tierras reforestadas y 1000 dedicados a la agricultura (de los cuales 750 están cultivados con cereales de secano extensivos). La parte más alta de la finca se sitúa a 960 metros, y la bodega se localiza a 750 metros sobre el nivel del mar.

Después de conocer la gran envergadura de Dehesa de Luna, así como su división, nos subimos a los todoterreno para hacer un recorrido por la finca. Con los todoterrenos pudimos subir hasta el punto más alto, desde donde se puede vislumbrar un extenso mosaico con diferentes variedades de flora. Especies de la zona mediterránea como el romero, la retama, la coscoja o la encina, combinado con parcelas de reforestación y cereal. La finca, que pasó a manos de Dehesa en 1996, también está poblada por multitud de aves rapaces, de hecho, excepto 2 o 3, todas las variedades de aves rapaces de la península se pueden ver en Dehesa de Luna.

Dehesa de Luna

Al contrario de las clásicas extensiones de viñedo de España, donde todo es viñedo y las fincas comparten casi las mismas condiciones, Dehesa se sitúa en uno de los bordes de la meseta, donde está aislada, sin llegar a ser un paisaje manchego. La característica diferencial de Dehesa es precisamente esa, sus llanuras son más que un viñedo, es pura naturaleza rodeada de más naturaleza.

Por tanto, si el vino, viene de la vid, y a su vez, la vid está influida por su entorno, ¿qué vino saldría de 83 has rodeadas de 3000 has de naturaleza? El mejor posible con las características climatológicas de la zona.

Volvimos a los todoterrenos para bajar a los viñedos, donde hablamos de cómo han evolucionado desde que se plantaron hace 16 años, momento en el que solo hacían cereal, y cuando se planificó la inversión para mejorar los ingresos, de modo que se realizfó una plantación de olivar y otra de viñedo con un punto de vista productivista, sin más pretensiones.

Vista finca

Con el paso de los años, vieron que podían darle otra utilidad a sus productos, y en lugar de venderlos a otras bodegas, podían crear la suya propia y producir sus propios vinos. De modo que en 2005, se dieron cuenta, en sus primeras elaboraciones, que los viñedos que ellos habian estado cultivando tenían un techo cualitativo muy marcado y solo valían para hacer ese tipo de vino, que en aquel momento se llamó Pago de Luna.

Fué ese momento en el que decidieron plantar otro viñedo completamente diferente, técnicamente  complejo, con 12 ha netas ocupadas por cuatro variedades, algunas de ellas con varios clones,  cuatro sistemas de conducción diferentes, dos densidades de plantación diferentes y un riego independiente diseñado para cada una de las parcelas.

Foto grupo en el viñedo

Toda esta complejidad en la técnica surge como resultado de querer obtener un tinto de alta gama, y para ello se emplearon distintas variedades que tienen diferentes comportamientos tanto en bodega, como en campo, y de las cuales se quiere resaltar lo bueno y ocultar lo malo, por tanto, es lógico pensar que tienen que tener tratos diferentes.

Sumada a esa complejidad técnica, surge la problemática de las altas temperaturas en las zonas y el exceso de insolación, grandes enemigos de la uva de calidad. Po ello, se diseñaron con especial cuidado los sistemas de conducción. Por ejemplo, un sistema posicionado como la espaldera se orientó norte-sur más 45 grados, para evitar los excesos térmicos por la tarde, además de subir hasta 2 metros la altura de vegetación y estrechar la calle a 2 metros de anchura. Del mismo modo, se utilizaron distintos sistemas de conducción no posicionados, es decir, sistemas donde la vegetación se coloca libremente en el espacio, obteniendo un microclima de racimos aireado, iluminado pero evitando exposiciones directas al sol.

creó en las primeras plantaciones un sistema posicionado con una pared de vegetación, además de subirlo 2 metros y acortar las calles 2 metros, lo que provocó la compra de maquinaria muy específica.

Viñedos

Con el tiempo han visto que funciona mejor los sistemas no posicionados, lo que permite el crecimiento libre. Se obitene así un sistema muy poroso, muy ventilado, pero al mismo tiempo muy protegido del sol. El sistema se llama eje vertical, realmente es un vaso, pero los pulgares se distribuyen en la vertical y alrededor de la vertical a diferentes alturas. Han sido necesarios 35.000 euros por hectárea de media en La Cañada, es como se llama la finca que visitamos,  para llevar a cabo este cambio de rumbo que han supuesto estos 21 años desde que nació Dehesa de Luna.

Cata de uva entre viñedos

Después de la explicación técnica de los viñedos, nos dirigimos a una cata de uva. La cata de uva es una herramienta más que sirve para la toma de decisión de la fecha de vendimia, además del análisis del mosto (PH, acidez, grado alcohólico. etc) El protocolo de cata puede seguirse me diante una ficha (imagen inferior. Nos confesaron que al final acabaron interorizandolo y es normal que después de muchas catas no necesiten ninguna ficha para seguir el procedimiento.

Ficha de protocolo de cata de uva

En nuestro caso, que no estamos tan habituados y que no tenemos siempre estas magníficas ocasiones para realizar la cata de uva, sí utilizamos la ficha protocolaria, y seguimos los siguientes pasos:

  • Examen visual, nos fijamos en la forma del racimo, en el color, que sigue una escala: rosa, rosa pálido, rojo, rojo oscuro y negro.
  • Consistencia mecánica: cuanto más dura está la uva, más verde está. Conforme avanza la maduración, la uva empieza a ablandarse, incluso puede llegar a estar fofa, para ello podemos clasificar el grano en tres: duro (se rompe con una fuerte presión), elástico (se deforma ligeramente cuando lo tocamos volviendo a su forma inicial después) y grano débil (no vuelve a su forma originaria). Lo siguiente que hacemos es desgranarla, y vemos si se rompe o no el hollejo al arrancarla, y si el pincel está rojo, con pulpa o limpio.

Uvas de cata

  • Cata. Primero catamos la pulpa, que previamente se separa en la boca del resto de la uva, y la juzgamos en base a su dulzor, ácido, herbáceo y afrutado. Lo siguiente es catar el hollejo, que es la parte más agradable y donde vemos cual es el tanino, y juzgamos su punto de maduración. La última parte es la cata de la pepita, que juzgamos en base a su color y su textura al masticarla: si está verde, está blanda, y con el paso de la maduración, se vuelve crujiente.

 

La esencia de la Bodega Dehesa de Luna

Una vez finalizada la cata de uvas nos dirigimos de nuevo hacia la bodega, donde disfrutamos de una visita por las intalaciones y las zonas de elaboración con los diferentes depósitos y sistemas de producción.

Bodega Dehesa de Luna

 

Cata de vinos de Dehesa de Luna

Visitada la bodega nos pusimos 'al lio',  la bodega nos tenia preparado un aperitivo en la terraza de la bodega, donde disfrutamos del embutido ibérico de la zona de extrenadura, maridado con algunos de los vinos de la bodega. Comenzamos la cata disfrutando del rosado por excelencia de la bodega: Dehesa de Luna Rosé 2016.

Dehesa de Luna Rosé 2016

Este vino elaborado mediante la técnica blanc de noir y a base de Cabernet Sauvignon, supone todo un cambio de aires para aquellos no muy aficionados a los vinos rosados. De color salmón claro, con tonos frambuesas y capa media baja. Presenta un intenso aroma a fruta blanca (manzana),y notas florales. En boca Dehesa de Luna Rosé 2016 resulta muy fresco y vivo, la presentacia floral es mas intensa. Con buen cuerpo y untuoso, notas de fruta roja. Sin duda un estupendo rosado ideal para embutidos, arroces y snacks.

Dehesa de Luna

Pasado el aperitivo nos dirigimos hacia el salón, donde disfrutamos de una estupenda comida compuesta por ensaladilla, gazpacho manchego y tarta de quesa con arándanos, de postre. La comida fue maridad con Orígenes 2015 y Gran Luna 2013.

 

Orígenes 2015

Orígenes 2015 es un tinto de la Tierra de Castilla elaborado a base de Tempranillo, Syrah y Cabernet Sauvignon. Posee un color rojo picota, brillante y de lágrima densa. En nariz resulta frutal, con notas herbáceas y balsámicas. En boca mucha presencia de fruta, sobre todo, de fruta roja. Con cuerpo y astringente, pero manteniendo la dulzura de la fruta.

Origenes 2015

Gran Luna 2013

Tinto envejecido durante 18 meses en barrica de roble francés, y elaborado con Cabernet Sauvignon, Syrah, Tempranillo, Graciano y Petit Verdot. En nariz Gran Luna 2013 posee aromas carnícos y balsámicos, con notas de madera. En boca es potente, pero amable, con intensa fruta pero a la vez con alta presencia de madera. Posee notas acidas, lo que le da cierta frescor y complejodad.

Dehesa de Luna

 

Por último agradecer a la Bodega Dehesa de Luna, por hacernos pasar una jornada tan rica, dinámica e interesante, así como a todos los foreros asistentes. ¡Nos vemos pronto!

 

Foto grupo

 

 

  1. #1

    Jacobocastello

    Yo fui uno de los que compartió esta visita a Dehesa de Luna, fue una jornada espectacular, por lo completa que fue y por el entorno, el paraje que hay en Dehesa de Luna que es una maravilla de la Madre Naturaleza. El trato de Silvia, José Luis y Victoria, así como el resto de trabajadores fue de lo mejorcito, y como no también Verema que coordino la experiencia vivida, en dos palabras, PARA REPETIRLA, y que sea pronto.


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