Blog de Álvaro Moreno

René Barbier. Lección magistral en la vieja Mitsubishi del 68

 

La brillante exposición de Eugenio Saenz en la “ventana anexa” de este colorido patio que es Verema, me hizo rememorar, los mágicos momentos que viví recientemente al auspicio del maestro Barbier.

Sin duda una de las experiencias más emocionales que he vivido en mi breve trayectoria en el Mundo del Vino ha sido el paseo por la entrañas del Priorat que tuve la fortuna de realizar con el maestro Rene Barbier en su vieja furgoneta “hippy” Mitsubishi del 68. Más de dos horas intensas recorriendo rincones espectaculares de Gratallops, una clase magistral de cara al Doctorado en Pasión y Vinos.

                                          

Hablar de Rene Barbier es hablar del verdadero impulsor del renacimiento y la eclosión definitiva a nivel internacional de esta pequeña región vitícola catalana, tengo la sensación que el Priorat le debe tanto a Rene como Rene al Priorat y eso es mucho decir. Ese joven enólogo tarraconense, hijo de viticultores franceses, con formación en Borgoña y Burdeos, un día se enamoró de este paisaje olvidado, con gran tradición enológica, y adquirió su propia finca en 1979, Clos Mogador. Él fue quien encandilo a ese grupo de visionarios a finales de la década de los 80, que promovió el resurgimiento del Priorat. Alvaro Palacios, Jose Luis Perez, Daphne Glorian, Carles Pastrana y el mismo Rene, fueron los 5 magnificos que en 89, en un ambiente un tanto hippy, digamos en una especie de comuna, comenzaron a elaborar conjuntamente los que a la postre se han convertido en algunos de los vinos españoles más laureados y demandados internacionalmente.

                                         

Rene transmite sabiduría, maestría, sosiego, pasión, es una especie de “genio loco” que muestra un discurso meditado, del que está plenamente convencido. Cuando le escuchas hablar tienes la sensación que es un hombre que ha conseguido su meta, ha conseguido llegar a la verdad, a su verdad y se encuentra en ese momento de disfrutar el haber alcanzado ese gran logro.

Si tuviera que elegir una palabra para describir a Rene, me quedaría con Integración, su bodega, su viñedo, la vivienda en la que reside y sus sueños pasados y futuros se integran en un rincón del Priorat.

Es absolutamente sobrecogedora y emocionante la vista de Clos Mogador, uno de los viñedos más espectaculares que jamás he pisado, tanto por su estética y orografía, un ondular de terrazas dibujadas en un escarpado anfiteatro natural, como por la naturalidad del mismo. Un viñedo identificado plenamente con su dueño, natural, en el que la viña convive en armonía con hierbas, flores, olivos, pinos,… en el que se trabaja de forma ecológica, con el empleo de equinos, aunque sin “rezos a la viña” nos comenta Rene, jejeje. 

                                        

Seguimos el viaje por este fascinante parque de atracciones, en un suceder de subidas y bajadas, por angostos caminos de arena, con vistas sobrecogedoras del precioso pueblo de Gratallops, con La Ermita de Alvaro Palacios de fondo. Recorremos su segundo viñedo, Manyetes, formado por angostos costers, en terruño extremo, casi de aspecto lunar, con pizarra descompuesta (licorella), salpicado de viejas cepas de cariñena y garnacha, conviviendo en perfecta armonía por algunos olivos centenarios y frutales.

                                         

En el trayecto nos encontramos con la que Rene nos dice la viña más vieja de garnacha blanca de todo el Priorat, que forma parte del coupage de su Nelin. Dejamos a un lado la viña que da origen al Clos Erasmus de Daphne Glorian y nos topamos con las modestas instalaciones del uno de los componentes de la flamante nueva generación de jóvenes vignerons que seguirán haciendo grande Priorat, Fredi Torres, joven suizo de origen español, discípulo de Rene y del que él habla maravillas. Con semejantes mimbres, pasión y un maestro de tal calibre un proyecto sin duda a seguir muy de cerca, Saó del Coster.

El recorrido se completo con la visita a la bodega, totalmente integrada en el paisaje, con preciosas vistas a la sierra del Montsant. Rene nos muestra orgulloso el pequeño jardín de plantas autóctonas del Priorat que ayudan descubrir los aromas de los que se impregnan sus vinos. Nos explica que sus vinos comienzan la fermentación en barricas con la tapa abierta, a pesar del trabajo que ello conlleva y terminan la misma en unos curiosos depósitos de pvc que pocas veces antes había visto. Otra curiosidad es la antigua prensa que utilizan, que no es de vino si no de aceite. Vertical y utilizando múltiples esteras conformando varias capas de hollejos para conseguir la extracción justa de los mismos. Me alegró encontrar también los cada vez más vistos depósitos de hormigón en forma de huevo para la elaboración de sus blancos, otro asunto a seguir.

                                          

Lo más llamativo sin duda es la sorprendente sala de barricas de Clos Mogador, en la que podemos presenciar una espectacular falla de pizarra en su interior, dibujando una singular alegoría con doble dirección, como si la licorella se introdujera en los vinos de Rene o como si Clos Mogador se introdujera en los entresijos del Priorat.

Que mejor manera de despedirnos de Rene que compartir una copa de su Clos Mogador, en este caso de la añada 2008, en su coqueta sala de cata, con una ventana abierta al Priorat, aperitivo de almendras tostadas de su cosecha y esa mirada feliz. Elegancia en la copa, maestría en la voz.

Gracias Maestro¡¡

  1. #1

    JoseRuiz

    Trasmitir esa emoción, parece ser que es una característica intrínseca de los cinco que llamas "magníficos". Tuve la suerte de visitar Clos Martinet el pasado 18 de marzo y fueron casi cuatro horas de completa emoción con la compañía de José Luis Pérez. Nos enseño el viñedo, la bodega y catamos sus vinos, pero lo mejor fue escucharle, como nos contaba sus proyectos, sus ilusiones, su teoría de control del vigor, etc.

    Todo un humanista que elabora extraordinarios vinos que nos dió un lección magistral en todos los sentidos.

    Saludos,

    Jose

  2. #2

    alvaro-sg

    en respuesta a JoseRuiz
    Ver mensaje de JoseRuiz

    Gracia Jose por tu comentario, estoy convencido de lo que cuentas, yo también he estado no hace mucho con Adriá el hijo de Jose Luis Perez y por lo que parece de tal palo tal astilla. Es fascinante para un aficionado el tener la fortuna de introducirte en el mundo de alguno de los grandes aunque solo por unas horas.

    Un abrazo.



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