Blog de Álvaro Moreno

¡¡Gracias Carlos!!

Nunca olvidaré aquella tarde de finales de noviembre de 2004 cuando a eso de las 19:00 h. me dirigí como suelo hacer los martes de forma habitual al restaurante El Cordero para participar en alguna de las catas organizadas por la Asociación de Sumilleres de Segovia. Ese día se anunciaba una cata-degustación de quesos, el tema me atraía pero siempre vas con el temor de que la actividad se convierta en una cata más. Allí cuando llegue junto a mi amigo Mazaca (Jose Luis Aragüe) presidente de los sumilleres segovianos se encontraba un hombre alto, fuerte, con el pelo ensortijado, con una camisa de cuadros creo recordar con tonos rojizos y un aspecto de hombre rural, de hombre de campo. Minutos después me sorprendió saber que ese hombre era el ponente de esa tarde y que a pesar de la primera imagen que me había despertado, se trataba de Carlos Domínguez Cidón, uno de los cocineros con más prestigio de toda nuestra comunidad autónoma, beneficiario de un estrella Michelin y autor de varios libros relacionados con diferentes productos gastronómicos. Mi intuición me había fallado, pero eso no fue todo. Cuando Carlos, una vez terminada su presentación, tomo la palabra me di cuenta que estaba ante alguien que no sólo dominaba a la perfección la temática de la charla que estaba exponiendo, sino que disfrutaba de lo que estaba contando y era capaz de hacer disfrutar a todos los que le observábamos atónitos. Con él compartí la grasa en el paladar de un queso Majorero y su agradable aroma a frutos secos; la untuosidad, cremosidad y el suave picante de un apimentonado Afuega`l Pitu asturiano, pero sobre todo en Carlos encontré a una persona que vivía por y para este mundo, y puedo decir que ha sido una de las personas que más ha influido en el amor que yo le dispenso al arte de los fogones y sobre todo con el descubrí lo que es la PASIÓN por la Gastronomía. Todo eso se produjo en una tarde otoñal, el único contacto que volví a tener con él fue en una visita que hice a su restaurante de León, al Vivaldi, en pleno Barrio Húmedo, donde disfruté de una de esas cenas especiales con las que uno se homenajea de vez en cuando. Recuerdo perfectamente su sencillez y cercanía cuando se acercó a saludar a la mesa después de la cena y nos felicitó por la elección de Alión 2000 con el que regamos las viandas. Nunca más volví verle, aunque no he dejado de leer sus libros y seguir sus pasos como la apertura del restaurante en el MUSAC de León, los múltiples cursos en los que ha participado, las ponencias en numerosos eventos gastronómicos como Madrid Fusión, donde siempre ha llevado por bandera la cocina castellana, la cocina de tradición, cimientos de su gran obra culinaria a la que siempre aportó pinceladas de modernidad.

Esta semana nos ha dejado para siempre, se nos ha ido con sólo 49 años después de luchar contra una terrible enfermedad, se ha marchado como los grandes mitos, sin hacer ruido, con muchos platos por cocinar y estoy seguro que con muchos sueños gastronómicos en su cabeza, pero nos ha dejado con un legado tremendo, siempre nos quedará su obra, plasmada en una colección de libros que creo que cualquier persona que tenga una mínima sensibilidad por esta materia no debería perderse.

Carlos, nunca tuve la oportunidad de expresarte en persona mi gratitud y admiración, por eso aprovecho esta pequeña ventana que recientemente se me ha abierto para darte las gracias por hacerme creer, como tú algún día dijiste , que “la cocina te aporta un beneficio espiritual”, y para devolverte de alguna manera lo que algún día generaste en mi, PASION.

¡¡Gracias Carlos!!
La foto de Carlos Dominguez Cidón es de Peio Garcia publicada en el Diario de León.


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