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Legaris: descifrando el vino de la Ribera del Duero desde las alturas

El segundo día de la Experiencia Verema Valencia 2019 despertó con una cata de vinos de la mano de Legaris. Jorge Bombín, enólogo de la bodega, fue el encargado de adentrarnos en el mundo del vino del Tinto Fino de la D.O. Ribera del Duero.

Legaris es una bodega que trabaja con una clara filosofía: buscar la máxima expresión del origen del vino. De ahí que Legaris optara por utilizar durante esta cata de vinos tintos un único hilo conductor: la variedad Tinto Fino bajo cinco perfiles muy diferentes.

Jorge Bombín Legaris Experiencia Verema Valencia

Jorge Bombín en la cata de Legaris Experiencia Verema Valencia 2019 

La D.O. Ribera del Duero dispone una amplia variedad de tipos de suelos, además, es una tierra que puede presumir por tener áreas geográficas de elevada altitud lo cual aporta a sus vinos unos perfiles muy singulares. Y precisamente por eso, por la altitud que tiene las parcelas de Legaris, ésta toma una gran importancia durante la cata que transcurrió el pasado viernes en el Hotel Las Arenas de Valencia.

 

Tipicidades de la Ribera del Duero 

Páramos de Legaris 2015

Las uvas de Tinto Fino con las que está elaborado este vino nacen a 900 m de altitud, sus cepas están enraizadas a un suelo pedregoso que se extiende por tres páramos situados en Valladolid, Peñafiel y Pesquera. 

El color que muestra es muy intenso y tiene bonitos reflejos violáceos. En nariz el vino Páramos de Legaris 2015 tiene buena intensidad y ésta se encuentra acompañada de fruta roja con unas marcadas notas de crianza en barrica. Una vez entra en boca el vino pasa bien, es fresco, su tanino es suave, tiene acidez y la fruta es sabrosa y roja.

Botellas de la cata de Legaris Experiencia Verema Valencia

Vinos tintos de la cata Legaris en la Experiencia Verema Valencia 2019

Legaris ha elaborado una Colección de Vinos de Pueblo con el objetivo de obsequiar a tres pueblos míticos en su historia vitivinícola: Alcubilla de Avellaneda, Olmedillo de Roa y Moradillo de Roa. Tres poblaciones que forman parte de la piedra angular de los viñedos con los que esta colección quiere honrar a la tierra que los ha visto nacer.

Los tres vinos tienen en común la altura; son vinos de vértigo que, además con el fuerte efecto añada que existe en esta tierra vitivinícola, hacen de ellos unos vinos singulares que marcan de una forma muy tangible la diversidad que existe en la Ribera del Duero.

Con esta colección la bodega emprende una etapa nueva destacando las cualidades del Tinto Fino según la tierra de la que procede y lo marcada que sea su altura. En la vinificaciones de estos vinos, Jorge Bombín explicó, que realizan microfermentaciones con un fin puramente didáctico y conseguir la esencia de cada uno de los terroirs.  

 

Alcubilla de Avellaneda 2015

Alcubilla de Avenadella es una localidad y también un municipio de la provincia de Soria, quizá por eso el perfil que muestra este vino sea algo diferente o menos conocido.

Alcubilla de Avenadella 2015 presenta un color picota de capa media-alta y destellos violáceos. En nariz es muy elegante, floral, rico en fruta y las notas de la crianza se encuentran perfectamente integradas. En boca es amplio, fresco, delicado, el tanino es muy redondo y se muestra muy suave. Por último tiene un postgusto largo y agradable.

 

Olmedillo de Roa 2015 

Las cepas responsables de este vino se localizan a más de 600 m de altura en pleno corazón de la Ribera del Duero. El viñedo está rodeado de pinares y el suelo es arenoso, un tipo de perfil de suelo que se encuentra de forma habitual dentro de esta Denominación de Origen.

Olmedillo de Roa 2015 es un vino de color rojo picota intenso y denso. En nariz hay fruta roja y negra madura envuelta por agradables aromas terciarios que le aportan notas de crianza muy variadas. Una vez en boca se muestra amable, fino, redondo y tiene cierto frescor balsámico acompañado de una crianza debidamente acoplada.

Legaris. Experiencia Verema Valencia 2019

Jorge Bombín durante el transcurso de la cata de Legaris

 

Moradillo de Roa 2015

Este vino de pueblo nace en un suelo pedregoso (canto rodado) a 970 m de altitud. La altura hace que el Tinto Fino adopte el carácter extremo que conlleva madurar las uvas en estos límites de altitud.

El vino Moradillo de Roa 2015 en nariz tiene abundantes notas terciarias entrelazadas con fruta negra muy madura. En boca tiene una buena estructura, el tanino es redondo, elegante y fino. De trago largo y con peso. 

 

Calmo 2014

Último vino que catamos y, sin duda, fue el vino con más profundidad de todos. Jorge explicó que Calmo 2014 es un vino de lágrima nocturna.

Al finalizar cada día de vendimia, el vino que queda en los depósitos que -previamente ha sido descubado- se sigue escurriendo durante toda la noche por gravedad pasando éste a través de la pasta y recogiéndose en otro recipiente. El vino obtenido mediante este método  al día siguiente se mete en una barrica identificando el depósito de origen.

La crianza de los vinos tendrá lugar en esa misma barrica hasta el final de la misma. Esta manera de elaboración y de recogida nocturna hace que los vinos obtengan una mayor concentración convirtiéndose en vinos más potentes y con mayor cuerpo.

Calmo 2014 es un vino de color rojo picota muy intenso que inspira profundidad y seriedad. En nariz tiene abundante fruta roja y negra (ambas muy maduras) que le aportan un toque licoroso. La crianza está perfectamente integrada y es rico en especias y moras. En boca es muy amplio, graso, sedoso y sabroso. Potencia con clase y refinadas notas de regaliz. Es un vino muy largo y con mucho recorrido que, ahora mismo, está en buen momento para beber pero que alcanzará la cima dentro de unos cuantos años.

Muchas gracias a Legaris y a Jorge Bombín por hacernos disfrutar de este viaje a través de la Ribera del Duero con sus Vinos de Pueblo. ¡Hasta la próxima y enhorabuena!


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