Gota a gota en Verema

Priorat, Penedés y Baja California

Primero una copita de espumoso para los puntuales. Muy sabroso por cierto, redondo y compacto, muy aromático; frutos secos y pastelería, excelente acidez. Repetible y quizás como para comprar media cajita ya que se avecinan los calores primaverales. Se trata de un Santa Digna Estelado Rosé, elaborado con la variedad país, "la variedad más antigua de Chile", según indica la etiqueta. De la familia catalana Torres.

Una vez más aflorando mi frustada vocación docente, antes de la cata hablé un poco sobre la génesis del vino, recordando las dos vertientes; una como punto de referencia la intervención del Hombre en el proceso de vinificación, que nos remonta a unos ocho mil años antes de Cristo, otros opinan que seis mil, de acuerdo a semillas de uva acumuladas en un sitio determinado allá por las faldas del Cáucaso al norte de Turquía. Y la otra que se refiere a las primeras plantas trepadoras con uvas primitivas en Pangea, cuando los continentes estaban unidos, hace unos 50 millones de años. Ya que si había uvas y por tanto un proceso de fermentación en el grano, esas primeras gotas derramadas eran estrictamente vino. Después llegamos a la cata de seis vinos: un mexicano y cinco españoles del norte, un Penedés y cuatro del Priorat.

Empezamos a degustar los tintos con un Cabernet Franc Edición Limitada 2011 de Monte Xanic, recuerdo con cierta nostalgia aquel vinito de etiqueta anaranjada a finales de los 90, de lo mejor de Monte Xanic en tintos, se bebía unos graditos abajo de lo normal. Daniel Pérez Withaker compartía el gusto por este vino. Me consta. Hoy es como muchos otros vinos de Baja California salado. Huele a pimiento con notas térreas, tanino dulce final amargo, desenfocado.

Novembre 2006 de Raventos, este vino del Penedés huele a humo y cerezas de entrada amplia y final amargo, Monolítico. No está como para repetir.

Camins del Priorat 2010  de Alvaro Palacios. En la etiqueta aparece: samsó (50%), garnacha (40%), cabernet sauvignon y syrah (10%). No tenía noticias de la uva samsó y es que al existir una denominación de origen con el nombre de Cariñena, al parecer los productores no pueden mencionarla como variedad, así que ponen samsó, pero es lo mismo que cariñena. Un vino que al principio desprende aromas químicos a acetona después abre a aceituna negra y unas notas de canela de fondo. En boca es astringente de buena acidez pero algo corto. Repetible.

+7 2008. Otro Priorat, el que más gustó de la noche. Aromas intensos a barniz de uñas, con alguna nota refrescante de eucalipto y otras hierbas de olor, vino redondo de buena acidez y paso de boca. Repetible.

Badeceli 2005 de Bodegas Cal Grau. En alguna comida ya lo había probado y me gustó. En esta ocasión alguien anotó que olía a Uhu, un pegamento bastante volátil... Un poco de aire lo hace de nariz frutal, moras y con notas minerales. Tanino áspero, amplio, y final largo.

 
Cal Pla 2007, el más alcohólico con 14.7 grados. Chocolate amargo, cerezas en licor, frutos rojos, de entrada amplia y envolvente. Brioso y largo.
Imposible dejar de lado el detalle del suelo pizarroso del Priorat, la licorella, que tantos aportes da a sus codiciados vinos.


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