Francesa por España

Cena con juego de cata: España contra el Hemisferio Sur, pierde Uruguay

El domingo  unos amigos  hicieron una cena con cata. Se trata de una, ya casi tradición, que se repite 2 veces al año. La idea es un juego de cata que amenice la cena. Dependiendo de las vacaciones, o de si han hecho un viaje reciente, la temática de la cata cambia.

En esta ocasión el tema era España contra el hemisferio Sur. El nombre resulta siempre muy ambicioso pues catamos siempre 6 vinos (más alguna aparición estelar fuera de concurso), pero bueno, como de lo que se trata es de pasarlo bien, los nombres con un poco de marketing son siempre bienvenidos.

Empezamos con 3 blancos. La dinámica es sencilla, se sacan 3 decantadores con número y cada participante tenemos un papel en el que indicar de qué vino se trata (tenemos en una hoja 3 orígenes y 3 notas de cata), el precio que pensamos que vale el vino en cuestión y también nuestra apreciación: te gusta?

corchos

En este caso los blancos eran un vino de uva albariño de Rias Baixas, un viogner de Uruguay y un  sauvignon de Nueva Zelanda.  No comentaré las marcas. El Rias Baixas no tenía el carácter que se podía esperar de un vino de esta zona de calidad, pero sí era fácilmente identificable, especialmente por el contraste con los otros dos vinos. El Sauvignon de Nueva Zelanda espectacular. Un aroma muy fácilmente reconocible y en boca no defraudó, con mucha permanencia. Muy bueno. El viogner lo identifiqué por extraño. No es un vino que se beba de forma habitual, de modo que es fácil de identificar por no ser un vino conocido. ¿Qué es esto?  Es la pregunta que me hice. En un comienzo no me gustó, pero posteriormente me pareció un vino aceptable. Eso sí, no era un vino barato, más de 10 Euros, frente a 18 Euros del neozelandes y 8,50€ del vino de Galicia. El tema del precio siempre es discutible. ¿Dónde? En el caso del vino de Uruguay el precio era local, pues se compraron en el aeropuerto de Montevideo.

curso de cata en casa

De los 8 que éramos hubo 4 personas que aceptamos todos los vinos.

En el caso de los tintos tomamos un vino de Yecla, un vino de Sudáfrica y otro vino de Uruguay. El vino de Yecla era de Señorío de Barahonda y lo reconocí de inmediato por ser un vino que había probado ya varias veces. Si bien es un vino con bastante alcohol, está muy bien elaborado y la fruta  es protagonista absoluta. El vino Uruguayo era de la variedad Tannat. La descripción del vino era bastante similar a uno de los vinos pero, por sorpresa, no al vino uruguayo, sino al Sudafricano. Las dos descripciones eran bastante similares, así que durante un buen rato dudé… y no fui la única. Estuvo divertido por los comentarios mientras sorbo a sorbo cada uno intentábamos desgranar el vino en cuestión.  El tercer vino que catamos tenía mucho alcohol y estaba con claros desequilibrios. No me gustó. Finalmente me decanté por clasificarlo como el vino de Uruguay, y acerté. Os pongo una foto de los vinos.

3 vinos catados

Todo muy divertido y la comida no desentonó con los vinos, que fueron, salvo la excepción comentada, bastantes buenos.

Este tipo de cena resulta muy divertida y me parece una muy buena idea para disfrutar de la cata de vino.

Sólo hace falta un poco de tiempo para preparar los papeles con las descripciones necesarias, decantar los vinos, que una mano neutral apunte los números… y a jugar

  1. #1

    rafa_g

    Parece divertido, y sin duda aprenderéis mucho

  2. #2

    Miryam777

    Muy buena idea, y desde luego muy divertido. Saludos

  3. #3

    Abreunvinito

    Un acierto ese aliciente de cata ciega.
    Nosotros hacemos una todos los meses y con un tema interesante como hilo conductor.
    Siempre nos divertimos.
    Saludos


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