El Alma del Vino

Vega-sicilia "unico" 1999.



Correctamente oculta para facilitar su cata ciega, esta botella de Vega-Sicilia 1999 surgió en plena comida de amigos, como regalo de un anfitrión para sus invitados. Y lo hizo con la misma naturalidad que sus certeros apuntes de madera comenzaron a premiar nuestras vías nasales, impecables y elegantes, plenos de contenido, embriagadores.
No es el Vega-Sicilia "Unico" 1999 un vino que se beba todos los días, requiere atención y buena compañía. Y la ocasión, en plena comida para despedir la Navidad; lo merecía. Agradecer a un anfitrión que te tienda la mano con uno de estos ejemplares no es una simple cuestión de precio para un catador. Es ese algo más que nos convierte en seres extraños, incomprendidos, capaces de enamorarnos de un vino sin tener en cuenta su procedencia y valor monetario. Nunca me canso de repetir que para mi el vino no es un producto de mercadeo, sino un objeto de estudio y reflexión, una creación artística que desde su origen alquímico tiene por sí solo un valor añadido ajeno al mercado.
La cata de este Vega-Sicilia "Unico" 1999, elaborado con un 85% de tempranillo y un 15% de cabernet-sauvignon y dotado de 13´5% de graduación, y que pasó 20 meses en tino de madera, 20 meses en barrica nueva, 15 meses en barrica envinada y 23 meses en tino de madera de gran capacidad antes de llegar hasta nosotros; me concedió los siguientes apuntes personales :

Color cereza picota con ribete violeta, nariz plena en aromas de madera, fruta compotada y tabaco. Alejando la copa y repitiendo proximidad, la nariz descubre, junto a las notas ya reflejadas; un cierto y leve toque especiado, entre canela y pimienta.
La boca es potente y fresco, con los taninos bien redondeados y una expresión que conjuga madera y fruta a las mil maravillas. Recorrido elegante y persistencia intensa, con un postgusto muy frutoso y un pequeño elemento balsámico, que me recuerda a la clorofila. Elegante y tradicional, exacto y preciso.
Grande, intenso y repleto de expresividad. Eso sí, hay que saber entrevistarlo.
Muy recomendable y necesario.


"La comida es la parte material de la alimentación; el vino, la parte espiritual" (Alejandro Dumas).
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