El Alma del Vino

Primeurs Bordeaux : La Petite Sibérie 2010 (Côtes du Rousillon).

En el mismo lugar que el vino anteriormente comentado y bajo el mismo manto protector del gran anfitrión Thunevin, caté este otro producto de Hervé Bizeul, la añada 2010 de La Petite Sibérie, un monovarietal de garnacha que cuando sea lanzado al mercado tendrá entre doce y dieciocho meses de barrica de roble, con un precio aproximado que sobrepasará los cien euros por botella. Antes que nada debo manifestar que me parece más un vino de boca, que de nariz, en donde, y a la espera de su comercialización; me resultó poco resultón, más bien incapaz, sin completar casi ninguna de las características que podemos esperar de una garnacha. Color apicotado más bien oscuro, con ribete violáceo. Nariz que resume notas frutales muy breves y que tal vez abunda algo más en madera. Nula presencia de notas florales. Boca que expresa concentración, con un ataque primario de dulzor sugerente, y un recorrido durante el que enseña sus taninos, algo agresivos, sin domar aún. Ganará con tiempo en botella. El grado alcohólico se escenifica con bastante criterio y suavidad, no molesta. En el postgusto encuentro apuntes especiados, aún rudimentarios, sin terminar de hacer. Como viene siendo habitual en los Petite Sibérie, será un gran vino, una añada más que correcta e ideal para guardar uno ó dos años antes de su apertura. Cuando todo se lime y asiente, gozaremos de esta garnacha 2010 del gran Bizeul. Sin duda.   Leer más

Primeurs Bordeaux : Les Sorcières du Clos des Fées 2010 (Côtes du Rousillon).

Hervé Bizeul no es un cualquiera en el universo del vino. Formado en la Escuela de Hostelería de Niza, su pasión por el vino le llevó a ganar con 21 años el Concurso Ruinart Meilleur Jeune Sommelier de France. Bizeul es además un interesante comentarista de gastronomía y vinos, con múltiples artículos y escritos referidos a este apasionante mundo. Entre 1997 y 1998 su vida toma un rumbo importante, primero por contraer matrimonio con su esposa, Claudine; con la que dirige la bodega. Segundo por comenzar su carrera profesional como viticultor y winemaker. En 1998 se funda el Domaine, y Hervé y Claudine se consagran como seguidores confesos del vino de garage francés, siguiendo los pasos de Thunevin. Desde los bajos de su casa, comienzan a elaborar vinos agudos, con impecable personalidad. Durante los Primeurs de Burdeos tuve la fortuna de visitar la pétrea y bella localidad de Saint-Émilion, y por ende, comprobar in situ la extraordinaria capacidad de Jean-Luc Thunevin de aglutinar en torno a sí, vinos de todo el mundo, alejado como está del tradicionalismo bordelés. Thunevin, bajo su aspecto amable y complaciente; pasa olímpicamente de las normas establecidas y en plenos Primeurs sorprende a sus invitados con vinos de Burdeos y con otros de lugares tan dispares como España,Hungría,Borgoña ó Alsacia. Thunevin tiene la voluntad de tratar al vino de un modo plural, alejándose de convencionalismos exclusivistas. Lo que para algunos puede considerarse una afrenta al vino de Burdeos, para otros, entre los que yo mismo me encuentro; es una regla de buena educación, compartiendo la fiesta de los primeurs con amigos de otros pagos. Mientras mis amigos conversaban con representantes de otras bodegas, yo no quise perder ni un segundo de mi tiempo, y caté entre otras deliciosas sugerencias el Les Sorcières du Clos des Fées 2010, nueva añada en avanzadilla, de un vino compuesto de un coupage de carignan, grenache y syrah, con uvas recogidas de un modo selectivo en viñas con una edad entre cuarenta y ochenta años. Crianza posterior durante ocho meses en depósitos de acero inoxidable con uso muy limitado de sulfitos. La impresión que me trasladó este vino fue aceptable, dentro de una línea media de aprobación. Picota oscuro con reflejos violáceos, su cromática es correcta. Nariz de fruta madura, especialmente frambuesa; con atisbos progresivos de flores silvestres, me llegó un recuerdo certero de menta y concluí apreciando una expresión mineral muy suave. Boca potente, con entrada dulce bien marcada, unos taninos que no se alejan de esa sensación y que demuestran al poco un giro de amargor, que tiende a prolongar la percepción. Lo que menos me convenció de este vino fue su lado ácido, algo escaso, poco marcado. Ello me lleva a la conclusión personal de que es un vino que tendrá escasa evolución en botella, al menos tal y como lo caté. Entiendo que será un vino aceptable, hasta un punto complejo en nariz y con una expresión media en boca. Sin embargo valoro su capacidad de supervivencia a largo plazo como poco recomendable. De esos vinos que desde su adquisición ya etiquetado, estará pidiendo a gritos un pronto consumo, sin prisa pero sin pausa. Y es que cada bodega sabe a quien y para qué dirige cada uno de sus productos. Lo dicho, aceptable a corto plazo, pero sin proyección de guarda excesiva.   Leer más

Primeurs Bordeaux: Château Smith Haut Lafitte (Pessac-Léognan).

El Château Smith Haut Fafitte se encuentra situado en la comuna de Martillac, al sur de la ciudad de Burdeos, y fue a mi juicio uno de los más sobresalientes dentro de la cata que pudimos realizar de todos los vinos presentados pertenecientes a la AOC Pessac-Léognan. La fundación del Château se remonta al siglo XVII, y fue una familia apellidada Du Boscq, la iniciadora de su historia, plantando viñedos en una zona gravosa conocida por el apelativo de Lafitte. Ya en 1720 la finca fue adquirida por Georges Smith, que quiso ganar la eternidad añadiendo su apellido al nombre con el que hoy en día sigue conociendose la bodega. Château Smith Haut Lafitte posee 56 hectáreas de viñedo, plantadas en mayor proporción con cabernet sauvignon, merlot y cabernet franc, y dando menor protagonismo a las variedades blancas sauvignon blanc,semillón y sauvignon gris. En el Château Malartic-Lagravière, propiedad de la familia Bonnie, tuvo lugar esta cata multitudinaria de vinos de las AOC Pessac-Léognan y Graves. Comenzamos en primera vuelta de blancos, y durante la misma tuvimos la buena suerte de catar el blanc de Smith Haut Lafitte, coupage de sauvignon blanc, mayoritario; y sauvignon gris y semillon, para un vino con una nariz portentosa, amplia y que mostró una condición frutal más que sugerente, lo cuál es mucho decir en un primeurs. Expresión nasal de pomelo, de frutas tropicales, con una extensión herbácea y hasta un punto breve final a flor de madreselva. Color amarillo verdoso con reflejos limoneros. En boca denota frescura y un contraste ácido perfecto, nada puntiagudo. Es de paso agradable y muestra un potencial alcohólico sereno. Un vino más que correcto, con buena estructura; cuya retronasal marca un contraste frutal y vegetal, con un pico a la conclusión de marcado carácter mineral. Encontré un ápice de infusión frutal muy placentera, redondeada con una leve salinidad terrosa. Creo reconocer por instantes cierta nota cercana al melón, muy fresca. También hierba húmeda. Gran vino, uno de los mejores blancos de la muestra. En el mismo Château Malartic-Lagravière, y en la segunda vuelta, ya de tintos; durante nuestra cata monográfica de los Pessac-Léognan y Graves, volvimos a encontranos siguiendo los pasos del orden de mesas, con el Smith Haut Laffite, esta vez rouge, organizado sobre un coupage de cabernet sauvignon, en proporción mayoritaria; merlot aproximadamente en un 35%, y cabernet franc. Y de nuevo éxito. Un vino de color picota oscuro con reflejos violáceos y capa uniforme, formando buena lágrima en las paredes internas de la copa. Nariz con resonancia de fruta, y final basado en un fino aroma a regaliz. En todo caso por vía nasal noté predominio de fruta sobre la madera. Boca con taninos bien marcados, sin restar amabilidad al recorrido y acidez controlada. Genial balance de dulzor y acidez. Potencial alcohólico nada recargado. Auguro una buena y larga vida a esta añada de 2010, que en sus puntos de vía retronasal volvió a insistir en un claro carácter frutal con leves notas balsámicas y florales, cercanas estas a flores violetas. No encontré de momento apuntes minerales, que suelen ser frecuentes en los Smith Haut Lafitte más adultos. Del blanc me quedo con su prodigiosa frescura y una rica esencia a la par que profundidad, que lo convierten en un vino que seguirá siendo sugestivo y fácil de beber. Intuyo capacidad de guarda. Del rouge destaco su control perfecto de taninos y con una elegancia que derivará en sensualidad con el paso del tiempo. En resumen, dos vinos del mismo Château que me agradaron y por los que apuesto sin dudar.   Leer más

Semaine des primeurs à Bordeaux, una experiencia personal inolvidable.

Atendiendo a una amable invitación personal de Bodegas Muga, he tenido la suerte y el lujazo tan personal como la invitación, de poder participar en la Semaine des primeurs à Bordeaux, una cita más que recomendable para profesionales y aficionados entusiastas del mundo del vino, en donde los conocimientos, el aprendizaje, e incluso la imaginación juegan un importante papel. Se trata de catar vinos en avanzadilla, sin terminar de hacer, plenos de juventud y potencial. Un avance en exclusiva que las bodegas de Burdeos realizan para alegría de quienes sentimos la voraz necesidad enópata de conocer, comparar y juzgar como serán esos vinos cuando ya etiquetados se ofrezcan al público y cuál nos parece que es su realidad actualidad, aún en mantillas. Mi primera experiencia personal en esta fiesta de sensaciones y sentidos en estado de alerta no ha podido ser más gratificante, soberbia y educativa. Tras dos días de catas y percepciones íntimas, me llevo de Burdeos la sensación de que nuestros vecinos franceses son maestros de la presentación y el cuidado de los detalles. Nada que achacar como defecto. Perfecta organización, disciplinada maquinaria con correctos engranajes y amabilidad y buena disposición por parte de las bodegas bordelesas que nos mostraron sus mejores galas y su buen saber hacer. Da sana envidia comprobar con que sencillez y a la vez buen gusto saben los habitantes de aquellos pagos organizar un acto de este tipo, agradando y cuidando sus productos. En segundo lugar me llevo una sensación de contrastes plenos, magníficos y hasta cierto punto incluso divertidos. Cambiar impresiones el mismo día con personajes tan ilustres y variopintos en este universo vitícola como pueden ser Jean-Luc Thunevin, pater de los vinos de garage y del Valandraud, Hubert de Boüard, de Chateau Angelus, ó Pierre Lurton de Château d'Yquem, es una experiencia que da buena cuenta del valor añadido de este viaje a Burdeos. Los contrastes entre los creadores se asimilan de un modo espontáneo a los del entorno visitado, a los de los propios vinos e incluso a nuestra base perceptiva. Y en tercer lugar, y tras catar una amplia colección de vinos serios y bien esbozados, me llevo de Burdeos, prendido en el alma y aunque pueda sonar un tanto excesivo; toda esta colección de estampas íntimas, resumidas para la ocasión y que serán ampliadas en posteriores entradas : -El encanto frutal, fresco y sabroso de los blancos bien equilibrados de Pessac-Léognan, una de mis gratas sorpresas durante el viaje. -La intuición de que Pessac-Léognan es un valor de presente, pero también de futuro con aquellos vinos blancos y unos tintos con estructura y buen equilibrio, dotados de una predecible, a mi juicio; capacidad de guarda. -La redondez, frescura y majestuosidad del Château d'Yquem 2010, un tesoro digno de ser valorado, reconocido y admirado. Complejidad y genial equilibrio. -La elegancia sublime y plena de los Pomerol, dotados de un potencial tánico repleto de frescura. -La densidad, la frutosidad, el empaque, la complejidad y la rica variedad que atesoran los Saint-Émilion, vinos de amplia colección de sensaciones, nacidos para debatir sobre ellos, para cambiar impresiones y para reflexionar durante horas. -Esas sensaciones de regaliz que genera la merlot en versión monovarietal, que te llenan la boca, que seducen por su fuerza y elegancia bien conjuntadas. -La angulosidad y el firme propósito de elegancia que nacen de los Saint-Estéphe. -La fortaleza con criterio de los Pauillac, y en especial el vigor de la añada 2010 de Château Pichon Longueville Baron y la eficacia sobria del Château Haut Bages Libéral. -La complicada acidez, que sin duda generará un buen final de cuento; de los Saint-Julien, lozanía y frescura, pero difíciles. De esa dificultad, espero que nazca más tarde la plenitud. -Los taninos orgullosos y la mezcla de angulosidad y equilibrio que generan los Médoc y Haut-Médoc. Pura calidez. -La filosofía de los vinos de garage traducidos a la realidad por Thunevin y Michel Gracia, padres de dos distinguidos productos el Château Valandraud, impecable en su avance de añada 2010, y el Gracia, potencia salvaje pero con un control lleno de personalidad, un vino que dará de qué hablar. -La leyenda de la elegancia tánica y el aroma a moras de Margaux. -Las tres reinas de Lafite, que como bien dijo alguien narcotizan, hipnotizan, enamoran, cuál canto de sirena, con un encanto enigmático, dotado de una agreste y elegante sensualidad. -El pequeño y el grande de los Cheval Blanc, genuinos, tan diferentes entre si y sin embargo tan complementarios. Elegancia y clase por montera. Dejan ver su casta de grandes vinos. -El aroma hindú y el glamour devánagari del Château Cos d´Estournel, amplificado con sus Goulée, fresco y juvenil, Les Pagodes de Cos, mucha proyección de vino con un presente ya poblado de signos de complejidad, y el buque insignia, el Cos d´Estournel, que en la añada 2010 refleja rigor y elegancia. Mucha clase, amigos mios. -Château Canon y su paleta aromática, frescura, y una finura y redondez que hace de este avance de añada 2010, un pedazo de vino, pleno de elegancia. Si todo esto les parece poco, advierto al lector de mi blog, que no es más que un prólogo a las sucesivas entradas que sobre esta experiencia inolvidable, iré publicando a partir de hoy. Permanezcan atentos a sus pantallas. Fotografía : el autor del blog posando en la magnífica sala de barricas de Château Cos d´Estournel-AOC Saint-Estèphe, (5/4/2011).   Leer más

Imperial Reserva 2001.

En mi búsqueda del Imperial matizado, sublime, genial y especial, al fin; y después de catar las añadas desilusionantes de 2004 y 2005, me topé el viernes pasado con una botella del Reserva 2001 que casi tenía olvidada en un rincón climatizado de mi casa de Haro. Como tenía visita para cenar, decidí incorporar el vino al menú, consistente en una jugosa tortilla de bacalao y un buen plato de jamón de bellota. La composición mayoritaria de tempranillo despunta desde que sale el corcho al exterior. En su color divisé los matices de un cereza picota, con levedad agranatada. Brillante. Nariz que ensalza la fruta roja en jalea y que desprende tirando del hilo matices de madera que desvelan cuero animal y vainilla. En boca resulta bien estructurado, con una entrada en la que la vía de dulzor aparece bien desarrollada y controlada. Acidez que acompaña al recorrido sin invadir, siendo un paso placentero y suave. Lograda conjunción entre fruta y madera. Buena persistencia, que lleva a una retronasal presidida por la memoria de la madera madre, con puntos especiados y de tabaco. Es un vino con clase, que levanta al Imperial a los niveles de un vino serio y bien construido. Ha sido mi reencuentro con el legendario Imperial de otras épocas no tan lejanas. Recomendable y gallardo. Intègre et intégral.   Leer más

Contino Reserva 2001.

Lo que hace del Contino, un vino singular de manera habitual, es la elegancia que atesoran sus añadas, una tras otra. Es clásico, tradicional; pero añade al protagonismo riojano básico un paso adelante, el de saber convertir la identidad eterna del Rioja en un producto actual, pleno de complejidad, que avanza por la senda idónea para quienes buscamos siempre un más allá, ese punto conceptual que hace de un vino dejar de ser un simple acompañante de cenas, comidas ó meriendas. Un vino de reflexión, capaz de adornar momentos íntimos y de no resultar más de lo mismo. Esta añada de 2001 muestra una tonalidad rojo cereza de capa media y brillante. Reflejos atejados. Nariz inmensa con recuerdos a cuero, vainilla y tabaco. Impregna la vía olfativa, y finaliza mostrando un contenido amplio de aromas frutales, que da muestras de cerezas y guindas licorosas. La boca tiene un ataque inicial en donde el dulzor se abre y ensancha, para patrocinar un posterior recorrido pleno, sedoso y aterciopelado. Los taninos están trazados con redondez, se muestran claros pero amables. Es muy prolongado, con una persistencia digna de aplauso. En su vía retronasal aparecen apuntes de heno y regaliz, sin descuidar la fruta roja madura y los tostados. Muy equilibrado y con un ensamblaje sobresaliente. Colosal, lleno de matices. Una copa del Reserva 2001 de Contino despierta los sentidos, llama a la reflexión y potencia el amor por el vino. Muy cerca de la cualidad redonda que se busca en un vino de calidad. Muy recomendable.   Leer más

Terra de Verema-Corelium 2007 y Triumvirat 2008.

Siguiendo el apartado de colaboraciones de bodegas con este blog de vino, saco hoy a la palestra a la Bodega Terra de Verema, localizada en la tarraconense población de La Vilella Baixa y acogida a la denominación Priorat. Fundada en 2005, sus métodos de elaboración se basan en la biodinámica, y en la filosofía fundacional del negocio va incluida la pasión por el terruño, unida a un esfuerzo por recuperar los viñedos olvidados del Priorat. Ramón Farré, quién me envió las muestras de forma desinteresada, lleva el mando enológico, asistiendo en calidad de influyente colaboradora en el alumbramiento, la enóloga Ester Nin, una de las estrellas de la biodinámica catalana. De hecho a Ester se le confían los viñedos de la afamada Clos Erasmus y colabora igualmente con Cal Raspallet Viticultors en el Penedés. En cata a la que asistieron cinco personas, los dos vinos de Terra de Verema me expresaron lo que sigue a continuación : Corelium 2007: Coupage de garnacha y cariñena, con quince grados de potencial alcohólico. Los frutos proceden de viñas con entre setenta y cien años de antiguedad, todas ellas situadas en la Finca La Cometa. Criado durante dieciseis meses en barricas nuevas de roble francés. Capa uniforme, con una tonalidad apicotada y reflejos tenues violáceos. Nariz con amplia referencia frutal y claros aportes de botica. Mentolado, con recuerdos de madera cortada y fresca. Es un vino que deja clara su vocación balsámico-mineral. Boca gustosa, con señales de garnacha. Punto inicial de dulzor, que se desvanece rápido y que lleva a un recorrido en donde los taninos se muestran vivarachos, pero no excesivos. Equilibrio de acidez. Denota calidez. Buen nivel de persistencia. Postgusto que certifica la fruta y que añade sensaciones de tierra y matorrales, hierba y pino. Un vino complaciente, aromático y profundo. Muy recomendable. Triumvirat 2008: Coupage de cariñena, garnacha y syrah, con frutos recogidos del terroir Licorella, en viñas con treinta y cinco años de antiguedad. Doce meses de crianza en roble francés. Color rubí oscuro. Capa media. Nariz de fruta negra con atisbos de mora y un primario apunte complementario ahumado. Alejamos la copa y regresamos. Sigue la nota frutal, esta vez acompañada de un claro toque de pimienta molida. Especiado. Boca gustosa, con la acidez bien trazada y un recorrido amable, prolongado. Es persistente en grado medio alto. Su postgusto me envía recuerdos de moras y grafito. Vino de esencia, con equilibrio y una notable amistad entre fruta y madera. Recomendable. Sólo me queda añadir que la agencia Parker concedió al Corelium 2005 y al Triumvirat 2006, noventa y cinco puntos. Muchas gracias a Ramón Farré por su colaboración con El Alma del Vino.   Leer más

Planeta Passito di Noto 2008.

Monovarietal de moscato, elaborado por la bodega Planeta, con base en la italiana Sicilia, y con viñedos repartidos por toda la geografía de la isla, desde las cepas de moscato bianco en Noto-Siracusa, hasta las frappato y nero d´Avola de Ragusa. La filosofía de la bodega es potenciar la tradición vitícola italiana potenciando las variedades autóctonas, eso sí, sin descuidar otras como la merlot ó la syrah. El Passito di Noto 2008 es un vino dulce suave, ligero, que da una condición cromática bella, alzando el amarillo dorado a retazos de dorado intenso no dominantes pero sí presentes en copa. Nariz que atrapa recuerdos florales, pétalos de rosa, unidos a miel y orejones. Boca sabrosa con dulzor y acidez en buen consenso, con un recorrido suave y una persistencia media. No resulta excesivamente licoroso. Postgusto final con notas de jazmines y fruta blanca. Un vino suculento, ligero y que resulta fácil de beber. Recomendable.   Leer más

Aliceres Edición Limitada 2009.

Los aliceres, término que da nombre a este vino de Ribera de Duero, son tablas puestas de canto, con las que se cubre el hueco en los techos de alfarje. Tengo que agradecer al propietario de esta novedosa bodega, Segundo González; la colaboración desinteresada que ha tenido con este blog de vino, ya que la botella catada es una donación por su parte, deseoso de que la catara y diera mi opinión al respecto. Además su Edición Limitada 2009 supone para mi el inicio de un proyecto personal, el de una estrecha colaboración con bodegas de todas partes del mundo, a fin de catar sus vinos y poder incluir en mi blog crónicas de todo aquello que me expresen. Aliceres es una bodega fundada en 2009, como fruto de la unión de tres amigos con conocimientos de trabajo en bodega y un amor común hacia la uva. Uva tinta fina, control de temperatura y fermentación, depósitos de mil litros y producción limitada a ocho mil botellas numeradas. La bodega se encuentra localizada en Curiel de Duero, población perteneciente al Valle del Cuco, en la comarca de Campo de Peñafiel. Segundo, junto a Borja González del Campo y Jesús Pablo Camargo, acaban de lanzar al mercado su opera prima, el primer retoño de un estimable proyecto vitícola. En mi cata personal, compartida con algunos amigos, pude destacar las siguientes características : Color apicotado con reflejos violáceos. Capa uniforme. Nariz compleja, plena de matices. Abarca una colección de frutas rojas maduras, ciruela y mora, así como una nota ahumada y otra que hace pensar en los toffee. Es una nariz peculiar en positivo, divertida y amable. Boca con un primer golpe de dulzor contenido pero expresivo, avanzando hacia una acidez bien controlada. Denota juventud, intuyendo que con más tiempo en botella el vino crecerá en condición. Resulta aún verde en cuanto a madurez. Es fresco, goloso, pulposo. Persistencia media alta. En su retronasal vuelven a aparecer notas frutosas, que compiten con los tostados, llevando cierta ventaja final estos sobre aquellas. Aliceres Edición Limitada 2009 es una apuesta de futuro. Un vino de buena traza cuyo desarrollo se intuye positivo. Tiempo al tiempo.   Leer más

Domaines Lupier-El Terroir y La Dama 2008.

Elisa Úcar Muruzábal y Enrique Basarte Gutiérrez tienen en su haber el aval otorgado por el crítico inglés de la revista Decanter, Steven Spurrier, al situar a sus hijas las garnachas La Dama y El Terroir, entre las catorce mejores monovarietales del mundo. Al parecer Spurrier conoció las garnachas del matrimonio navarro durante una cena del Simposio Internacional de la variedad, e incluso, como una recurrente escena escolar, se levantó de su asiento y solicitó en alta voz aquello de ¿quien es el autor de esto?. Cuenta Elisa, en una entrevista concedida al Diario de Navarra, que temió lo peor, pensando que tal vez preguntaba porque le parecía malo. La humildad sincera de una artesana del vino, por aquel entonces casi desconocida. Fue entonces cuando Spurrier alabó aquellos vinos y prometió incluirlos en un artículo de Decanter, hasta que al final decidió otorgarles el reconocimiento por el que hoy en día son respetados, por ejemplo, a la misma altura alcanzada por el famoso Espectacle parkeriano de Clos Mogador. Domaines Lupier es una bodega localizada en San Martín de Unx, pueblo de la Merindad de Olite, estrenada con la añada de 2008, que sólo construye vinos con garnacha de viñas viejas. Su gran mérito consiste en considerarla como una bodega de garage, hogareña y artesana. De ahí en adelante, el valor de estos dos vinos se comprueba catándolos. Y así lo hice, gracias a mi amigo Curro, que nos los proporcionó para una cata monovarietal, en la que quedaron más que bien situados, ello sin conocer siquiera la bonita historia que encierra su consolidación en el mercado vitícola internacional. El Terroir 2008 es un vino de color rojo violáceo, de capa firme. Nariz profunda, con intensidad. La fruta roja aparece convertida en esencia de frambuesa y cereza, como si de un perfume se tratara. Es mineral con atisbos de olor a piedra mojada, calcárea. Una gran nariz. La boca se muestra carnosa, con un punto breve de dulzor en la entrada y con un recorrido en donde los taninos se despliegan con solidez, pero sin atrevimiento excesivo. La acidez se muestra controlada, sin aceleraciones. Muy bien equilibrado, con cuerpo solemne. Alta persistencia. De su retronasal se advierte la presencia de fruta roja madurada y un toque muy significativo de tierra fresca. La Dama 2008 contrasta con El Terroir. Mantiene un cromatismo similar, tal vez un poco menos uniforme de capa, pero sin mostrarse asimétrico. El violeta algo más presente en brillo. Nariz que asoma frutos rojos y bayas, con un perfume más femenil. En su última cercanía nasal aventura flores, que identifico como violetas. Es etéreo, vaporoso. La entrada en boca sugiere un dulzor menos potente, más liviano que El Terroir. Recorrido magnífico, lleno de elegancia y gentileza. Acaricia la lengua, se muestra rotundo en cuanto a equilibrio, incluso a mi juicio superando al ya soberbio Terroir. Es extenso, llena de calidez, al contrario que El Terroir que a mi juicio da argumentos de más frescura. Agradable persistencia media alta. Retronasal convertida en un homenaje a la fruta y generando un instante de placer que recuerda a las biznagas de jazmín. Dos estupendos vinos de garnacha. Si tengo que elegir, me quedo con La Dama. Aunque sobre gustos, no hay colores. Enhorabuena a Elisa y Enrique por estos dos soberbios retoños.   Leer más

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"La comida es la parte material de la alimentación; el vino, la parte espiritual" (Alejandro Dumas).
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