El Alma del Vino

Chacra pinot noir 2006-treinta y dos-.



En una entrada de este blog, comenté la experiencia de un Chacra 2006, tan monovarietal de pinot noir como este, pero catalogado por la magnífica bodega de Patagonia con los dígitos cincuenta y cinco.
El trece de Octubre de 2010 narraba en mi blog la historia de estos vinos, que nace cuando el aristócrata italiano Piero Incisa Della Rocchetta se enamora perdidamente de la pinot argentina y decide emprender la gran aventura de su vida, comprando unos viñedos abandonados e iniciando su cultivo y posterior vendimiaje.
"De cada viña hacemos un vino para exaltar el carácter particular de cada una de ellas. También tenemos una suerte increíble al tener una viña tan vieja, que produce poca cantidad pero de muy alta calidad. Me enamoré totalmente de este lugar y agradezco sinceramente la posibilidad de contar con un personal muy profesional. Yo soy un poco obsesivo y exigente porque pienso que aquí se puede hacer uno de los mejores vinos del mundo, que no tienen nada que envidiarle a los mejores vinos franceses”, asegura con orgullo el propietario de Chacra.
Ahora llega por la misma vía que me facilitó la botella anterior, este 2006 Pinot Noir de Chacra, numerado con un treinta y dos.
La diferencia entre ambos reside en el hecho de que los números 55 y 32 hacen mención a los años de implantación de los viñedos que dan lugar a la uva, madre de estos caldos, esto es 1955 y 1932. El 55, trece grados. El 32, doce y medio.
Así pues estamos ante la abuela, habiendo probado antes la madre. Generación tras generación, mientras nuestro buen amigo Piero sonríe satisfecho.

El Chacra Pinot Noir 2006 Treinta y Dos, provocó en mi las siguientes reflexiones :

Color cereza oscuro, con matices violetas. Igual de tímido que su hermano pequeño, necesita un tiempo para sugerir, pero cuando llega su momento, alcanza cotas de excelencia. Se muestra en nariz, con recuerdos tostados, toques a vainilla y pimienta. La boca es plena, muy sensual, suave y con unos taninos redondos, que se abren hasta alcanzar un posterior punto de dulzor muy marcado. Gran persistencia, con un postgusto que recuerda a regaliz y canela.
Un vino para reflexionar, muy introspectivo. Merece la pena entregarse a él, al menos durante una hora, tomando notas sobre un folio, preguntándole en voz baja todo aquello que quieras conocer sobre su origen y su desarrollo.
Es un vino para ser entrevistado. No decepciona, siempre y cuando se demuestre interés y paciencia.
Necesario en cualquier muestra internacional de Pinot Noir.
Más que recomendable, soberbio.
  1. #1

    anonimo

    Veo que eres todo un experto en la materia, sin duda acudiré a ti cuando tenga cualquier duda sobre el maravilloso y complejo mundo del vino...

    Un beso,

    María
    http://sibaritaeres.blogspot.com/

  2. #2

    Juan Cuatrecasas

    Gracias María :
    En este mundo nunca se termina de ser experto. Yo me limito a catar y a anotar lo que me sugieren los vinos. Gracias por tu comentario y cuenta con que intentaré solventar las dudas que se te planteen.
    Saludos cordiales.
    Juan

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"La comida es la parte material de la alimentación; el vino, la parte espiritual" (Alejandro Dumas).
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