El Alma del Vino

Licinia 2007.



Avalado por una plaza de finalista en la XIX Edición de La Nariz de Oro en la categoría de tintos con más de nueve meses de crianza, y reconocido por nuestro amigo Parker con noventa y dos puntos, el Licinia cuenta ya con un Baco de Oro, un Bacchus de Plata y un premio Zarzillo. Además, fue el vino elegido para maridar la cena que se organizó para los más de 80 periodistas internacionales de Madrid Fusión.
Con semejante carta de presentación, la botella llegó, se abrió y venció. No hubo discrepancias al respecto. Todos los presentes reconocimos abiertamente la especial impronta de este vino, elaborado por la enóloga Olga Fernández, al servicio de las Bodegas Licinia, propiedad de Víctor Algora y Jose Ramón Lissarrague.
Formado en base a un coupage de 40% Syrah, 30% Tempranillo y 30% Cabernet Sauvignon,con catorce grados y medio, el Licinia 2007 pasó 10 a 12 meses en barricas nuevas de roble francés, antes de su salida al mercado.
Su cata me concedió las siguientes reflexiones personales :

Color picota de alta intensidad. Nariz plena de fruta, con recuerdos francos a frambuesa, cereza y mora. Después de mover la copa y volver a la carga, empieza a expresar notas de vainilla que se abren aún más hacia un recuerdo final de regaliz negro. Boca potente pero bien estructurada, nada de empalagos. Taninos perfectos, con una nota de madera afinada y un recorrido sereno pero carnoso y goloso. El ensamblaje de madera y fruta es sencillamente genial. Persistente. En su postgusto es frutoso y recibe una nota final muy especiada, con vainilla y canela.
Un gran vino que cabalga a lomos de la modernidad, sin olvidar la tradición.
Muy recomendable.


"La comida es la parte material de la alimentación; el vino, la parte espiritual" (Alejandro Dumas).
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