El Alma del Vino

Restaurantes con vino : la viña del ensanche-bilbao.














Comer ó cenar en La Viña del Ensanche de Bilbao, supone una loa a la delicadeza. Nada de excesos, todo ligero y bien pertrechado. Comenzar con un buen plato de jamón escoltado con pan de hogaza y tomate guillotinado y en su jugo, resulta cuestión de obligado cumplimiento. Ya lo dijo Juan Larrucea, jefe de cocina del Juantxu de Amorebieta, esta tapa en La Viña la pintan cómo en ninguna otra parte. Pero no sólo de jamón vive el hombre. Después nos ilusionamos el paladar con unos espárragos en tempura y una colección de salsas para acompañarlos hasta la boca. Excelente también el wok de verduras, preparadas en su punto, magistrales de textura y sabor. La ensalada de pato es colosal, propia de un restaurante de calificación sobresaliente, aliñada en justa medida de dulzor y acidez. El salmón marinado con espárragos blancos es una auténtica delicia, ejemplo evidente de la calidad de materia prima con la que cuentan en este establecimiento. Maravillosos también los platos de cuchara, que en La Viña presentan con mimo en un pequeño puchero, como si de una tapa se tratara. Lentejas estofadas con foie,alubias con berza y guindilla.
Los hongos con jamón se preparan en este restaurante como en pocos lugares, con una agradable textura, ni muy blandos ni muy tiesos. Sobresalientes.
Hablando de tapas, no hay que dejar de lado su pequeña sartén, continente de huevo, foie y boletus edulis, una delicada gula para clientes agradecidos. Después de probar esta exquisitez, lo estarán más aún, si cabe.
Para los amantes de lo tradicional, La Viña propone un sarteneko pijo, nada que ver con los huevos fritos, pimientos y tocino que se suelen degustar en la zona de Guernica, que aunque sabrosos, carecen de estética emplatados. En La Viña bilbaína el sarteneko está ordenado en el plato con absoluto rigor, e incluso parecen dibujar un cuadro de pinacoteca. También cabe la opción de probar la presa ibérica, cocinada al gusto del cliente, acompañada por unas papas maceradas en salsa agridulce y una vasija con jugo de carne que enaltece el conjunto. Solomillo de vaca, merluza y bacalao y una gulesca carrillera en salsa, ponen una medalla más en la chaqueta del cocinero de La Viña.
En los postres llegan chocolate y hojaldre, porque ambos hay que probar, además de un magnífico flan de queso cubierto con mermelada de fresa. Tanto unos como otros dan cuenta de la frase "un buen postre cierra una buena comida".

Atractiva selección de vinos, algunos de los cuáles incluso pueden pedirse en copa de a uno. Yo bañé mi comida con un Sela 2008 de Bodegas Roda, que me fue servido en magníficas condiciones. Variadas denominaciones de orígen españolas, lo cuál es de agradecer para quienes aparte de comer bien, pedimos un esfuerzo con el vino acompañante.

Este bar restaurante del centro de Bilbao, junto a la Gran Vía y al Palacio de la Diputación vizcaína, fue fundado a principios del siglo XX por un joven leonés emprendedor, Bautista González, y es un clásico de los jamones. Son los nietos del fundador quienes han dado un impulso al negocio, creando una tienda delicatessen en otro local al lado del restaurante, y lanzándose en pos de una cocina sugerente y digna de aplauso. En La Viña de lo simple se hacen rizos.

La Viña del Ensanche. Calle Diputación,10. Bilbao. Teléfono...944155615


"La comida es la parte material de la alimentación; el vino, la parte espiritual" (Alejandro Dumas).

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