Con Sincio

Los Jándalos

Los Jándalos

 

En estos momentos,   cada día  observamos escenas dramáticas de emigrantes  en sentido   Sur  a Norte,  tratando de escapar de las miserias  del continente africano.

Hace unos cuantos años, en la mitad del Siglo XX, fue desde nuestro país al centro de Europa, y en el Siglo XVIII-XIX y principios del XX, fue en sentido contrario, donde las gente del Norte de nuestro país, buscaban fortuna en América o en Andalucía.

Es muy frecuente “el trasvase”  de ciudadanos de una  provincia  vecina a otras “con mayor movimiento”, por poner dos ejemplos,  los sorianos a Zaragoza o los ciudadanos de Cuenca a Valencia, pero al otro extremo de la península, como son los cántabros, entonces llamados montañeses, a Cádiz y Sevilla, es algo distinto y especial, que en mi criterio se merece una explicación.

 

Historia

 

Si se mira la RAE:

2. m. Cantb. Persona que ha emigrado a Andalucía y regresa a su tierra.

El diccionario de la Real Academia Española recoge que el jándalo es todo aquel que emigra a Andalucía desde otras regiones y vuelve a su tierra con la pronunciación y los hábitos de los andaluces. Dicho término deriva de la aspiración de la A de Andalucía y lo portan cántabros  que se marcharon a Cádiz o Sevilla, a buscarse un futuro mejor

Ya el  fenómeno migratorio  comenzó a raíz de la Reconquista, que tuvo sus cifras más relevantes en el siglo XIX, del que hay numerosos testimonios y del que aún quedan protagonistas en primera persona y, sobre todo  muchos descendientes.

La conquista de América convirtió a ciudades como Sevilla y Cádiz en la puerta al nuevo continente, en un foco de riqueza emergente, de comercio y de transacciones de todo tipo. El Norte de la Península  por contra, padecía una crisis de subsistencia global, sobre todo en el medio rural. No había salidas y sus gentes no tenían nada que perder lanzándose al éxodo.

En el destino, en Andalucía, se necesitaba mano de obra y los inmigrantes del norte eran bien valorados. Al principio «iban analfabetos”,  luego les avisaban que era necesario que supiesen leer, escribir y de números. Ganaron peso entonces las escuelas de comercio y la emigración empezó a ser más estructura, indican los autores.

No fue hasta mitad del siglo XIX cuando surgió el término "jándalo", una acepción fonética que identifica al montañés "andaluz" y que imita la forma de pronunciar la palabra por los nativos de esa zona.

 

Efecto llamada

 

A finales del siglo XVIII, y a raíz del éxito social y económico de algunos emigrantes, se produjo un "efecto llamada". Los que habían triunfado eran un ejemplo a imitar y estos  a su vez, preferían a una persona de su pueblo para el servicio doméstico, por ejemplo. Se  formaron  "cadenas", unos propiciaban la llegada de otros conocidos o familiares, al tiempo que se afianzaba la especialización comercial de los montañeses. Por un lado, al frente de tiendas de ultramarinos; por otro, «en las denominadas "tiendas de montañés", que eran lo que entendemos como bodegas-bares.

Hay pueblos enteros de jándalos, como Ruiseñada, en las proximidades de Comillas... Y como Ruiloba…Los jándalos han impreso su carácter en estos pueblos. Viene luego la gran región formada por los Valles de Val de San Vicente, Valdáliga (la Giralda  en El Puerto) de Caviedes, Cabuérniga y Reocín, verdadera cuna del jandalismo.

 La zona de  Toranzo (La Flor de Toranzo en Sevilla,  Casa Manteca en Cádiz, que proviene de Selaya, zona cercana) es otro enclave del jandalismo.

Algo que los jándalos desarrollaron los siglos XIX y XX fue la conciencia de grupo, hasta el punto de convertirse en sus respectivas zonas en grupos de presión influyentes, incluso a nivel político. «Estaban bien organizados, en gremios o hermandades. Con la creación de los partidos políticos en el siglo XIX”, estos buscaron su apoyo, lo que se plasmó en que numerosos montañeses promocionasen al cargo de concejal o de alcalde. Llegaron incluso a tener mayorías y la reminiscencia de aquella situación es la alcaldesa de Cádiz desde 1995, Teófila Martínez.

De hecho, el portuense grupo hotelero ‘Los Jándalos’ que administra el santanderino Santiago Cobo –esposo de la también cántabra Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz y ex concejala de El Puerto--, es un homenaje a los hombres de su patria chica que han emigrado a estas tierras, también conocidos en El Puerto como montañeses y que, en la actualidad, conforman una importante colonia desde el repoblamiento de Alfonso X ‘El Sabio’.

 

 

Los chicucos-  "los chinos" de hace 100 años

 

Hace unas semanas, Alfonso de La Giralda en El Puerto de Santa María, me dijo: “nuestros antepasados eran los chinos de ahora”.

Con trece o catorce años los jóvenes montañeses llegaban a Cádiz, Jerez y El Puerto de Santa María con lo puesto,  dispuestos a trabajar y aprender el oficio en la tienda de un familiar o vecino, previo acuerdo entre éste y su padre. De esta forma no tenían solo una boca menos que alimentar sino que además aseguraban el porvenir de sus hijos. Aquellos niños fueron conocidos en tierras gaditanas como “chicucos”, término que les acompañaría el resto de sus vidas.

Los chicucos (conocidos como jándalos cuando con el paso del tiempo regresan a su tierra) se hicieron dueños de la mayoría de ultramarinos de la zona y en épocas difíciles, como en la posguerra, supieron fiar en las tiendas. Es más, aún a día de hoy, y a pesar de que desde los años sesenta no llega ningún chicuco a la provincia de Cádiz, los gaditanos siguen utilizando la expresión “voy al chicuco” para referirse a “hacer la compra”.

Los chicucos  que se vinieron a trabajar a Andalucía con pantalón corto, se pasaron la vida detrás del mostrador del almacén de ultramarinos o una tienda de comestibles, durmieron debajo de ese mismo mostrador sin quitarse el baby de curro rodillo y ahorraron y cuando tuviera un dinero se establecieron como comerciantes, con tiendas que pregonaban poemático su nombres en recuerdo de su tierra: el Valle del Pas, la Flor de Toranzo,

 

Ejemplos

 

Ultramarinos La Giralda

El Puerto de Santa María

El establecimiento data del siglo XIX. En 1912 lo coge Antonio Ruiz de la Canal, nacido en Caviedes (los veremeros recodareis Casa Cofiño), montañés, como manda la tradición de estos establecimientos, muchos de ellos regentados todavía por familiares, en este caso sus nietos Alfonso y Angelita, que cuando le dices que eres de la Montaña, sus ojos brillan de forma especial.

Una de las pocas tiendas de ultramarinos que perviven en la provincia y además conservando su mobiliario y su personalidad, una verdadera joya de arquitectura comercial en el centro de El Puerto de Santa María.  Tienen un gran surtido de productos y están especializados en cosas como el bacalao salado que traen de Islandia. Tienen también sobaos pasiegos o  quesada (directamente desde Casa El Macho en Selaya) y un gran surtido de conservas, chacinas y quesos (muy buen Payoyo, de lo que doy fe), además de una amplia sección de vinos con importante presencia de jereces y vinos de la zona. Otra actividad curiosa que realizan es que siguen tostando café. Junto al despacho tienen un pequeño reservado donde sirven chacinas y conservas con vino.

En épocas pretéritas de penuria económica, como la posguerra, supieron fiar en las tiendas. Los clientes llevaban lo necesario cada mañana y, a final de mes, liquidaban lo prestado. No se quedaba ninguna casa sin comer. Por eso los porteños, a los montañeses nos aprecian bastante.
Muchos establecimientos de estas características han ido desapareciendo, bien porque no llegan nuevas generaciones de chicucos procedentes de la tierruca, bien porque los hijos de éstos se independizan de la esclava profesión del mostrador. El caso es que ya quedan como reliquias en el tiempo, frente a la globalización y las grandes superficies.

 

Bar Vicente “Los Pepes”

 

En El Puerto de Santa María

Francisco Sordo Rubín, Natural de Camijanes, llegó a El Puerto de Santa María en septiembre de 1937, cuando tenía 15 años, para trabajar con su hermano Maximino, que días antes de estallar la Guerra Civil se había hecho cargo de El Resbaladero, en 1950 lo tomó Vicente Sordo.

El local mantiene el sabor de siempre, apenas modificado desde los años 20. Detrás del mostrador, hay de todo, como en botica: los anaqueles, cuadros y reclamos publicitarios de detrás del mostrador. Un cartel de Toros con el Niño del Matadero, otro con Paquirri; fotos de José de los Reyes, ‘El Negro’ y ‘Carrurra’, un espejo de ‘Coñac’ Decano, de Caballero; botellas antiguas de vinos de Osborne, un escudo del Cádiz, un cuadro de la vecina Casa de los Leones,…

Allí sigue Veinte y su hijo, como no Vicente también, que podíamos llamar Vicente II (con sentimiento montañés aún)  y III. Al abuelo Vicente le he conocido, pero ya desgraciadamente fallecido.

Podíamos añadir en el mismo Puerto de Santa  María, a ultramarinos Diana, bar Santa María  o al restaurante de Paco Ceballos.

 

Bodegas  

 

A esta actividad de comercio minorista hay que sumar otra paralela en las bodegas. Los montañeses entraban a trabajar en ellas, algunos como capataces, y pronto fueron valorados porque tenían buen gusto para catar el vino. Con el paso del tiempo, acabaron quedándose con algunas bodegas en las zonas de Jerez, Chiclana, Puerto de Santa María, donde todavía hay testimonios destacados del papel que allí jugaron los montañeses.

Bodega  Vinícola Soto

Jerez de la Frontera

Fundada en 1780.  Soto,  fue fundada por Francisco de Soto natural de Riaño Santander, que llego a Jerez y se estableció como cosechero y almacenista de vinos en la calle de caldereros, ahora ya en manos de Garvey,  sus marcas Fino Soto y  sobre todo su Ponche Soto son historia vida

 Herederos de Argüeso

Sanlúcar de Barrameda

Fundada en  1822 el también castellano León de Argüeso natural de Arija Burgos (pero en esa fecha, la hoy poblacion burgalesa pertenecía a la entonces Santander y ahora llamada Cantabria), funda la bodega Sanluqueña, establecido al principio en un pequeño local de ultramarinos de la calle de la bolsa. Su manzanilla San León es monumental.

Bodegas Obregón

El Puerto de Santa María

Fundada  en 1935, funcionando actualmente en El Puerto de Santa María,  fundada por J L  González Obregón, en la calle la Zarza, con su fino La Draga. Y funcionando al menudeo a día de hoy,  en el centro del Puerto de Santa María..

 

 

 

 

 

Blancos de Solera en Cantabria

 

Los blancos de solera son vinos producidos en el corazón de Castilla, nacidos en las cepas de Nava del Rey y llevados desde hace generaciones en sus primeros meses de vida a la Montaña, donde los cántabros los embotan en cubas  para que se produzca la crianza bajo velo en flor. Por ello se suele ver o se oye comentar,  que en tal sitio hay blancos de solera o blancos de la Nava.

Estas soleras, de diferentes dimensiones, suelen estar escondidas en las profundidades de los almacenes, en las trastiendas, o en las mismas barras de las antiguas tiendas de coloniales que hoy se han convertido en bares.

Son lugares  de lo mas típicos, un autentico bares o tiendas-bar de pueblo, llenos de gente a la hora de tomar el blanco, servido en cuartillos.  De hecho, se suele comentar “ir de blancos”  en vez de ir a tomar un aperitivo o una cerveza, y se refieren a este tipo de blancos.

En muchos lugares se pide  un cuartillo y cualquiera de las raciones presentes en la tienda de ultramarinos, tienen un chorizo, queso, anchoas, etc.

Otro tema es el nivel del blanco, pues el concepto es bueno, pero ha degenerando, solo suele existir una  barrica o   en todo caso dos, etc.…….Pero ahora están los verdejos, que en la mayoría  de los casos no se sabe cual es peor.

 

Comentario:

 

Legado y unión de dos zonas tan distantes en la geografía nacional, pero que siguen unidas por recuerdos y costumbres, por ejemplo se sigue jugando al bolo palma, juego tradicional de Cantabria,  en Cádiz y  Santoña tiene como patrona a la Virgen Santa María del Puerto el día 8 de septiembre y la patrona de El Puerto de Santa María es el 8 de septiembre.

 

 

Copyright Gabriel Argumosa

 

 

 

  1. #1

    G-M.

    De verdad, Gabriel, me ha entusiasmado.
    Algo sabía de ese nexo Cantabria-Cádiz porque tú me habías contado, pero desde luego tu post ha significado todo un descubrimiento para mi.
    Jándalos, chicucos... realmente interesante. Seguro que a los que citas les impacta.
    Y eso de "ir de blancos" y tomar blancos de solera, lo he vivdo en mis propias carnes cuando trabajé por Cantabria hace unos cuantos años, y mira que me pateé toda la comunidad pero sólo observé esa tradición en la zona de Torrelavega. Cuando visitaba a mis compañeros de Torrelavega, siempre acabábamos tomando el aperitivo... en Suances, pues a la entrada de ese pueblo había un baruco tal y cómo los describes, no tenía nada, pero tenía mucho encanto y tenía... blanco de solera.

  2. #2

    Gabriel Argumosa

    en respuesta a G-M.
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    Es un tema bastante desconocido, incluso por una gran mayoria de los cántabros y hasta que no se visita la zona de El Puerto o Cádiz, no se puede dar uno idea de su importancia y dimensión.

  3. #3

    oscar4435

    Ya decía yo que no me sonaba esto como alimento , pero como hay tantos nombres , por si acaso.

  4. #4

    G-M.

    en respuesta a Gabriel Argumosa
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    Y la palabra "ultramarinos"?

    Es de mis palabros preferidos.

    Ultra Marinos. Acojonante. Qué evocadora.

  5. #5

    Gabriel Argumosa

    en respuesta a G-M.
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    También muy bonita : importador de coloniales

  6. #6

    G-M.

    en respuesta a Gabriel Argumosa
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    Sí!
    Esa también la adoro: Coloniales
    Y Colmados? Y Mantequería?

  7. #7

    Gabriel Argumosa

    en respuesta a oscar4435
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    Je je tienes razón.

  8. #8

    Gabriel Argumosa

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    Son palabras con mucho significado.

  9. #9

    G-M.

    en respuesta a oscar4435
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    No jodas, Óscar, no te comas ningún jándalo, que si son de raíz cántabra, serán seguro duros y secos!

    xxxd

  10. #10

    jacomur

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    Y si a la palabra: ultramarinos añades la coletilla de " Finos". Suena muchísimo mejor. Así denomino a las mal llamadas "tiendas de delicatesen.

  11. #11

    jacomur

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    Y con callos en las manos de tanto trabajar.

  12. #12

    G-M.

    en respuesta a jacomur
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    Lo que pasa es que ahora ya muchos de los productos de esas tiendas son patrios, ya no son de ultramar...

    Cómo les podemos llamar entonces?

  13. #13

    Gabriel Argumosa

    en respuesta a jacomur
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    No hay que buscar palabras nuevas, en la mayoria de los casos tenemos palabras de toda la vida, que defienen bien las cosas. Ahora me recuerdo lo de "vinos finos", que aún en Liberalia he podido leer.

  14. #14

    jacomur

    Me ha gustado mucho esta rememoranza histórica. Felicidades Gabriel.

  15. #15

    jacomur

    en respuesta a G-M.
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    La tienda de la esquina o del barrio.

  16. #16

    jacomur

    en respuesta a Gabriel Argumosa
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    Y en algunas etiquetas de algunas de las centenarias bodegas riojanas.

  17. #17

    Gabriel Argumosa

    en respuesta a jacomur
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    Muchas gracias.

  18. #18

    G-M.

    en respuesta a jacomur
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    Ese término no define bien aquella tienda que únicamente trata o se especializa en productos "selectos"

  19. #19

    jacomur

    en respuesta a G-M.
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    Esos productos selectos , se ven en casi todas las tiendas. Por lo menos por aquí.

  20. #20

    G-M.

    en respuesta a jacomur
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    En "casi todas" las tiendas de Torrelavega venden caviar granadino o Recaredo Turó d'en Mota 1999 o aceite de Argán?


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