Opiniones de Megala
OPINIONES
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Muy buen vino de Bodegas Enguera, de aspecto joven, brillante y bonito color, con buena carga frutal donde domina la fruta negra como ciruelas y moras, combinando perfecta y de forma armoniosa con notas de tostados de crianza, cierto toque mineral, montebajo y agradable sensación de licor.
En boca presenta buen ataque, carnoso, equilibrado, buen ensamblaje fruta y madera, elegante, sabroso y correcta acidez.
Postgurto largo de persistencia licorosa.
Habia probado otras añadas pero ésta me ha gustado mucho.

De nuevo una grata sensación con el reencuentro con este vino. Bien vestido, manifestando aún síntomas de juventud, se presenta con una nariz donde la fruta madura, los higos y las ciruelas se acompañan también de frutos rojos en licor, laurel y apuntes minerales y una madera muy integrada donde destaca sobre todo un carácter balsámico que lo hace muy grato. En boca está ya redondo, persistente y agradable en su paso con una buena acidez. Gran vino, donde las notas balsámicas y minerales "refrescan" sus 14,5º y lo hacen difícil de ubicar como vino "cálido".

En primer lugar y al no hacerlo la anterior vez, quisiera destacar una etiqueta que lleva el nombre a modo de firma y que deja claro que nace con la idea de vino de autor, el resultado es moderna y sencilla, dos características que cuando se unen sobra cualquier ornamentación.
Después de casi un año desde lo que fué mi primera botella de una caja de seis (ésta es la última), sigue con su mismo color cereza muy intenso con borde cardenalíceo y con unos aromas que han ganado en mineralidad y en tostados del roble, pero sin abandonar una fruta negra que a mi juicio aún se ha acentuado más, picotas licorosas por doquier y bayas silvestres.
En boca se mantiene firme y ha ganado en madurez perdiendo algo de frescura, se tiene la sensación de estar masticando la fruta, de taninos secantes y un postgusto licoroso y algo balsámico que bien me recuerda al pacharán, final largo y rico al que sin embargo le achaco un poco de pesadez final.

Un vino que cuando lo cogí ya estaba maduro y que ahora al acrecentarse dicha madurez te indica que ha de ser consumido ya y disfrutar de todo lo que ofrece, que para mí no es poco. Otro buen ejemplo de vino mediterráneo y al que se le puede unir a una gran lista de vinos que juegan en la misma liga.

Rojo picota con algún destello viólaceo y buena lágrima.
En nariz tiene una entrada fuerte, que no potente, demasiado alcohólica. Después de airearlo durante un periodo corto de tiempo se aprecian aromas de madera y muy poca fruta.
En boca encontramos algo de fruta, pero a su paso por garganta nos deja bastante sequedad y un final con cierto dulzor que lo hace agradable.

Desconozco las proporciones de ambas variedades aunque la Shiraz se antepone en todas sus fases a una Monastrell que le aporta cuerpo y estructura.

Un vino que se muestra con buenos signos de elaboración, donde la fruta ha perdido expresividad, en pro de unas notas minerales y de crianza que la sustituyen con calidad.

De inicio se muestra cerrado y con predominio de aromas procedentes de la crianza -cueros y torrefactos-, la aireación le aporta claridad mostrándose con un claro carácter mineral de inicio tinta china que evoluciona a pedernal e incluso brea, bien sostenido por un aporte especiado, quizás la fruta esté demasiado en segundo plano. En boca resulta fresco y balsámico en todas sus fases con unos taninos de calidad ligeramente por civilizar lo cual produce una leve sensación de amargor y secante en su final.

Rojo picota de capa media, lagrimeo lento en copa.
Aromas primarios a fruta madura de buena intensidad, notas dulzonas, balsamico (despeja la nariz), sutil toque de madera, regaliz negro y algo de chocolate, fondo mineral.
En boca el paso es seco pero con la presencia de la fruta y una acidez marcada el trago es sabroso, un vino bastante vigoroso y con buena persistencia.

Pues en la línea de la botella anterior. Un vino expresivo y atractivo, tanto en nariz como en boca. Con su buen peso de fruta en boca, que siendo goloso y de aspecto extraído, nunca resulta excesivo. Los taninos se integran muy bien, con ligera sensación secante, pero con atractivo dulzor y carnosidad, acidez correcta, una trama seductora y notable longitud. Un valor en alza en la D.O. Valencia...

Picota de capa alta con ribete ligeramente rosáceo.
Nariz de buena intensidad con aromas de fruta roja compotada y fruta negra madura, higo, notas vegetales muy suaves y un fondo especiado de pimienta.
En boca tiene una entrada potente, con cuerpo, de nuevo esas notas maduras de fruta entremezcladas con la sensación tánica cremosa, más secante. Buen recorrido y correcta acidez.

Un buen vino. Me gusta más que su hermano mayor, el Sueño de Megala y a mejor precio, pues ronda los 11€.

Color cereza-rubi oscurito.
Aroma de buena intensidad y concentración a frutos maduros, toques de tostados, regaliz y flores (violetas), también hierbas y vegetales.
En boca es frutal y fresco, paso de boca agradable y con buen equilibrio, bastante fácil de beber, taninos dulces, buen retronasal y final con persistencia.
No esta nada mal.

Picota con poca orilla, esta cardenalícea, y con abundante lágrima de poco tinte.
Aroma de buena potencia, presencia de fruta negra confitada y con ricas notas amargosas, buen alcohol perfumado.
Carnoso en boca, maduro, fruta sabrosa y finas especias. Con riqueza, buen recorrido.
Estará todavía mejor y yo que lo veré, ya que es mi primera botella de una caja de seis de este 2005 que creo que promete más que el anterior.

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