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Faustino I, arte y vino

De la mano del arte

El pasado mes de Junio, tuvo lugar el Primer Encuentro de Foreros de este 2017 en el que realizaríamos una ruta por 3 bodegas de la Rioja.

Bodegas Faustino fue el primer destino al que nos dirigimos. Desde Valencia, con casi 35 grados de calor sofocante iniciamos nuestra andadura hasta tierras riojanas donde el bochorno nos da más que una tregua y de repente nos encontramos en pleno otoño, todo esto en apenas unos 300 km de distancia. El clima hace con nosotros lo que quiere, porque puede.

 

Faustino I, con su etiqueta de inspiración flamenca, su botella esmerilada y su redecilla, forma parte de la historia del vino de España y del mundo. Fue en 1861 cuando Eleuterio Martínez Arzok, primera generación de bodegas Faustino se establece en Oyón comprando una casa palacio y los viñedos de la propiedad. Eleuterio comenzó en el siglo XIX la elaboración de vino para vender a granel y fue su hijo Faustino quien dió el salto al embotellado en 1920. Es su nieto Julio Faustino quien en 1960 realiza la primera exportación de vino de Rioja a tierras Austriacas. Austria junto a Londres y los Países Escandinavos son los principales países exportadores de vino de la bodega. Son ya cuatro generaciones de bodegueros los que han dejado su buen hacer en sus muros.

 

Fachada principal Bodegas Faustino

 

Las instalaciones modernas de la bodega nos recibían junto a la coordinadora del departamento de enoturismo del Grupo Faustino, Beatriz García;  María Lasaga y Felipe Ardanza del departamento de RRPP de Grupo Faustino y Juan José Díez enólogo del grupo. La bodega ha sido remodelada en varias ocasiones hasta tener el aspecto  moderno y acogedor de la edificación. 

Juan José nos comenta cómo le gustaría que fuera la añada de este año, tendremos que preguntarle si se han cumplido sus expectativas. Nos cuenta que espera se repita lo que ocurrió en el 81 que heló en mayo, y con buena cantidad de lluvia en el verano se consiguió una añada excelente. Ya nos dirán si se han cumplido los buenos presagios o la sequía sofocante que está asolando a España en estos meses no ha dado una tregua a las viñas de esta zona.

 

Una vez dentro avanzamos por las instalaciones hasta llegar al Museo, lugar donde planeaba sobre el suelo un cuadro de Nicolaes Van Bambeeck y amarrado a él, sin soltarlo ni colocarlo, un ente ectoplásmico que cuanto más lo miramos más se parecía al propio Nicolaes. El pobre fantasma, eterno deambulante de los muros y estancias de la bodega, después de revolotear y dejar el cuadro apoyado en la pared, y conseguir que dos amigos foreros le ayudaran con el transporte, en su chapurreado español nos logró contar quien era, incluso las vivencias de los antiguos moradores de la bodega antes de que fuera comprada por Eleuterio,  de sus amores y de sus andanzas.

Nicolaes Van Bambeeck es el famoso caballero que aparece en las etiquetas de Faustino I. Comerciante de paño, originario de Leiden, que se casó con Agatha Bas que era miembro de una de las familias más importantes de Amsterdam, lo que mejoró mucho la posición social del vendedor. El matrimonio encargó al gran maestro barroco Rembrandt un retrato de los dos. Esta sería la versión oficial que circula por todas las enciclopedias online y offline del mundo, pero no es ni mucho menos la versión del andante fantasma que contó que siendo vecino del magnífico pintor, éste le debía una importante suma de dinero y que para satisfacer la deuda le indicó que a cambio tendría que pintar tanto a su mujer como a él y además conseguirle unas botellas de buen vino. Cada cuál que crea la versión que quiera.

 

 

Lo cierto es que la etiqueta de Faustino fue una idea de Julio Faustino, fundador de la bodega, y seguro que nunca pensó que esta etiqueta llegase a ser tan conocida. Julio consideraba el vino como un arte y quería que de alguna manera esa realidad artística tuviera relación con la bodega, y la mejor forma fue poner una obra de arte en la etiqueta para de esta forma unificar el arte y el vino para siempre.  

 

Tres momentos, tres historias y 3 con 4

La cata que se llevó a cabo fue una cata vertical desde la añada más reciente hasta la más antigua de Faustino I GR, todas ellas de años pares y todas de años terminados en 4. Las añadas que se cataron fueron las 2004, 1994 y la 1964. La añada de 1964 ha sido hasta el momento la mejor añada de la historia para esta bodega aunque las otras dos también fueron excelentes.

Después de la visita al museo comenzamos con la cata vertical de 3 añadas de este vino:

 

Faustino I Gran Reserva 2004

Nos comenta Juan José, que el 2004 fue un año con una climatología de libro para lo que es la viticultura; un año con calores en verano, lluvia abundante y  una sanidad excelente, lo ideal para vendimiar la uva y conseguir un vino y una añada magnífica.

La composición varietal de este Faustino I GR  2004 es de un 85% Tempranillo, 10% de Graciano y 5% de Mazuelo, estas dos últimas variedades son las que le van a conferir esta acidez necesaria para los Grandes Reservas. De este GR se hicieron 216.000 botellas.

La composición varietal de los distintos vinos va a depender del enólogo, ya que cada añada es distinta y va a necesitar una composición diferente.

  • Nota de cata: En vista el vino tiene un color rojo cereza con ribetes rojizos con buena viveza y capa media. En nariz se encuentra una fruta viva todavía, fruta madura y sazonada con buenos toques dulces impregnados por la madera. Se aprecian ligeras notas de vainilla, de caja de puros. En boca es un vino que tiene una entrada dulce con muy buena fruta, muy redondo con una acidez interesante ya que para hacer grandes reservas es muy importante que tengan esta acidez dura y en este vino se percibe. Se trata de un vino largo, con una madera muy dulce en boca. Al cabo de unos minutos el vino se va abriendo y aparecen matices de chocolate negro y otras características del vino que evoluciona a una velocidad impresionante.

 

Nos comento Juan Jose que este era un vino muy interesante, para ir probándolo en el tiempo y comprobar su evolución en el momento, a la media hora, al cabo de una hora.

 

Sobre porqué no habían monovarietales de graciano, una pregunta realizada por uno de nuestros foreros más participativos, dijo que era difícil encontrarlos, solían ser muy escasos y un poco duros precisamente por el tipo de variedad. De ahí que en la Rioja lo que se hace es mezclarlo con otras variedades, como el tempranillo, para aumentar la longevidad de los vinos. El Graciano es una variedad minoritaria de Rioja y lo que hace es proporcionar cuerpo, acidez y dar mucho color al vino debido a que se produce una bajada del pH para hacer los colores más estables.

 

Después de los momentos más técnicos, tuvimos otros más anecdóticos ofrecidos por nuestro ectoplasma preferido, en este caso la relación que tienen el vino y el amor, unidos desde los tiempos del Rey de Persia, que al llegar a la zona plantó viñas y transmitió toda la cultura y sabiduría de la agricultura a sus habitantes. Enamorado del fruto de la vid, quería tener uvas durante todo el año y para ello se le ocurrió guardarlas dentro de unas tinajas y así poder disfrutarlas en todas las estaciones. Pero al cabo de unos semanas comenzaron a correr rumores de que el rey había hecho un veneno y lo tenía encerrado en unas tinajas en Palacio, y que sus súbditos morían envenenados.  Una de las concubinas, cansada y aburrida del poco caso que el rey le profesaba decidió quitarse la vida tomando el veneno que había en esas tinajas (algo impensable hoy en día!). La pobre bebió una copa y seguía viva, continúo con la segunda y no solo no se moría sino que le dió por cantar y al tercer intento además de cantar... reía, tal era su felicidad y jolgorio que llegó hasta los oidos del rey que al verla tan féliz se contagio y la convirtió en su favorita. Desde entonces en todas las fiestas el rey daba su “veneno” a sus invitados y conseguia que en ellas siempre hubiera amor, vino y alegría.  

 

 

Mientras nos encontramos en la nave de barricas realizamos la cata del segundo vino: el Faustino I GR 1994.

 

Faustino I Gran Reserva 1994

Los varietales de este Faustino I Gran Reserva 1994 son tempranillo, mazuelo, graciano y cariñena. Cómo ya hemos comentado antes la cosecha del 94 fue calificada como una de las mejores cosechas de La Rioja. 

  • Nota de cata: De color rubí con destellos en teja. Notas de roble, con buena acidez, fresco y más joven en apariencia. Notas de fruta madura al igual que su hermano pequeño. Ideal para asados y carnes, setas e incluso con pescados de intenso sabor. Un vino con un potencial de guarda muy largo pudiendo llegar a ser uno de los grandes clásicos de Faustino.

 

Cómo nos encontrabamos en la sala de barricas la curiosidad nos llevo a preguntar por el tipo y por la cantidad y nos contaron que en la bodega actualmente  se guardan 32.000 barricas, mayoritariamente de roble americano con algunas de roble francés para vinos especiales. A la uva de Rioja le sienta bien el roble americano por sus características más expresivas, más dulces y avainilladas y sobretodo debido a que el poro de esta barrica es más abierto que la francesa y esto hace que la evolución del vino sea mayor. La composición del parque de barricas es de un 80% de roble americano y 20% de roble francés.

 

El proceso de limpieza y desinfección de las barricas utiliza un tren de limpieza donde primero se vacían, limpiándose después con agua fría, agua caliente, vapor, agua caliente y después agua fría de nuevo, por este orden. Posteriormente se azufran con pastillas y se mantienen apartadas unos días. Este proceso se lleva a cabo para que la barrica se quede totalmente limpia sin restos de tartratos. Sin esta limpieza al final no habría paso de microoxigenación ni contacto con la madera y por supuesto desinfección de la misma, algo muy importante para que no sean un foco de bacterias acéticas ni levaduras que puedan contaminar el sabor de los vinos. Los trasiegos se hacen cada 6-8 meses para compensar las pérdidas por evaporación.

 

Faustino I GR 1964

Avanzando por el viaje a la más antigua de las añadas que catamos nos encontramos con el último de los 3 vinos de la tarde, el de la añada del 64, considerada como la mejor añada de la historia de la Rioja. Compuesto mayoritariamente por tempranillo con un poco de graciano, mazuelo y viura.

En este Faustino I Gran Reserva 1964  se buscaba madera para aportar redondeo al vino, una madera francesa, aunque no precisamente tenían que ser nuevas barricas se buscaban maderas limpias y maderas de buena calidad. No se podía poner una madera muy potente ya que aplanaría y se comería a los vinos, tenía que ser elegante y sútil, que no predomine, que le de complejidad pero no eclipse otros sabores y sin duda lo consiguieron.

Este vino tiene un 12,4% de alcohol, y el secreto de la conservación de estos vinos viejos con baja graduación viene dado por el pH de 3,4, un pH más ácido que hace que el vino se mantienga más vivo y ligero.

  • Nota de cata: Color rojo ocre con sus ribetes cobrizo. Aromas de miel, de fruta licorosa, algúnos toques ligeramente herbáceos, todos ellos sin ser tapados por la madera. En boca es un vino más ligero que el resto, un vino complejo, ácido, dónde se vuelve a percibir de nuevo esas notas amieladas y una frescura increible para tener estos años.

Fué en la sala de guarda donde abrimos este vino, que se conserva de manera perfecta y con una acidez estupenda siendo esta característica el secreto que guarda el vino.

 

 

Faustino tiene un gran stock de vinos, ya que dispone de 5 millones de botellas guardadas de vinos de todas las añadas, coincidiendo en que las añadas más excelentes son las añadas que más stock tienen.

"El éxito de Faustino ha sido entender el producto de Gran Reserva, vender un vino del 94 en el 2016 es complicado si no   sabes". Comentó Juan José

Actualmente se está comercializando solamente la añada del 70, la del 94 y la del 64, aunque no se pueden encontrar en cualquier punto de venta. Los precios van desde los 60 hasta los 90 euros y mayoritariamente las ventas son en el exterior y en la tienda de la bodega.

 

Foto de grupo en Bodegas Faustino

 

Un vino es un lienzo en blanco que hay que imaginar, trabajar y crear para transformar esa materia prima en una obra, en un producto que emocione.  El vino es arte como bien lo pensó Julio y así seguirá siendo por muchos años y nosotros disfrutaremos de estos "lienzos" que tanto nos hacen soñar. 

 


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