Marevinum

Maridaje de Cavas pago de Tharsys y foie Rougié

 

Foto de Rafa Muñoz Biedma

EL TALLER DE LOS SENTIDOS DEL FOIE

El pasado 25 de noviembre se desarrolló en el espacio Gourmet del Corte Inglés de Alicante, una sesión de lo que se denominó “El Taller de los Sentidos”, donde de la mano del innovador sumiller Germán Alguacil, se presentó una armonía excepcional entre los cavas valencianos de la bodega Pago de Tharsys y los foie gras de la casa francesa Rougié.

Por parte de Rougié, Eloisa González y Mario llevaron a cabo una exposición divertida y accesible donde mostraron la historia, métodos y requisitos de la elaboración de sus preciados productos, pudiendo degustar una amplia variedad de foies, con el atractivo añadido de comparar los mismos acabados elaborados con oca y con pato. También se degustó foie con dos pimientas y champagne, con higos y una especialidad de foie entero de oca con trufa.

En cuanto a los vinos, los asistentes recibieron una lección magistral de mano de la enóloga de la bodega, Amparo Furriol, en cuanto a la elaboración de un vino espumoso de calidad y las variedades que vinifica su empresa, muy vinculada al terruño de su pago y a las variedades autóctonas.

Se cataron dos cavas millesimés del 2.007, un rosado brut elaborado con garnacha, con 16 meses de crianza y un brut blanco de macabeo, chardonnay y parellada con 20 meses de rimero. Después se ofreció el Pago de Tharsis Brut Nature, blanco de macabeo y chardonnay con 16 meses de crianza. A continuación se cató su espumoso (que no cava, al no estar autorizada la variedad por la D.O.) elaborado con uva bobal vinificada en blanco: Tharsys Único. Una verdadera curiosidad enológica y un tributo de los bodegueros a su tierra natal. La Cata terminó maridando un lingote de foie de pato entero macerado con licor de membrillo, edición limitada del cocinero Sergio Vieira, ganador del Bocuse D’Or, junto con un vino dulce natural, elaborado con la variedad Bronx (uva de mesa) ligeramente pasificada. En resumen, se disfrutó de una sinfonía de calidad y sensaciones intensas que, bajo el formato de una cata sencilla y muy popular (quizá demasiada señora mayor interesada en comer y beber de gorra sin atender a los ponentes), se convirtió en un evento de éxito que, durante un par de horas sumergió a los asistentes en el placer que proporciona un buen foie regado con un inmejorable cava. Perfecto para hacer funcionar nuestros sentidos y elevarlos a la máxima expresión del disfrute.

 

 

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