Peña La Verema

Cata de Amontillados viejos de la Peña La Verema

Nos prepara Juan Such una cata especial con vinos, como mínimo, diferentes. Se trata de amontillados viejos que fueron completados en la cena, para no perder el sur de vista, con finos (El Maestro Sierra) y manzanillas (San León -Argüeso), para terminar en los postres con unos PX que, para mí, destilaban, miel con pasas (PX Viejísimo de El Maestro Sierra y PX Viejo Rare Sherry de Osborne). Este último es un VORS (Very Old Rare Sherry), es decir, que tiene más de 30 años de vejez media.

Como entrada, el maestro Such nos da una clase introductoria para tener algunas nociones sobre cómo se elaboran estos vinos. No voy a repetir aquí mis apuntes que siempre serán peor que el original pero sí comentar, al menos, que los amontillados resultan de someter a una segunda crianza oxidativa, unos vinos base que han seguido una crianza biológica. Estos vinos base pueden ser manzanillas (en Sanlúcar) o finos (en Jerez y El Puerto de Santa María). De entrada esto ya establece unas diferencias en los amontillados. Como siempre, también en estos vinos tan especiales, se debate si las diferencias se deben al terruño (ecosistema, diferencias en las levaduras de la fase previa de elaboración del vino base) o, más bien, al factor humano (estilo que impone la bodega), que se plasma en el vino de reposición utilizado, el número anual de sacas, etc.

En definitiva, lo que estos vinos necesitan, como elemento más identificativo, es tiempo. Tiempo para la crianza biológica (hasta 12 años) y para la posterior crianza oxidativa (a veces, más de 50 años).

La poca experiencia de muchos miembros de la peña La Verema en la cata de estos vinos se dejó notar en los aciertos en cata ciega. Sólo Iñaki acertó dos de los cuatro vinos y otros tres participantes (Paco Higón, Jose Luís Contreras y Javier de Castro) acertaron uno.

Las puntuaciones obtenidas marcaron un hito en la larga historia de esta peña, alcanzando el vino más valorado un 9,42 (el más alto de todos los vinos catados hasta ahora) y el menos valorado casi un 8,5. Inaudito. Ciertamente, pudo contribuir a esto el hecho de que tres de los diez participantes asistieran a la última feria VINOBLE de vinos generosos en Jerez de la Frontera donde, parece ser, vieron la luz. Personalmente, no entiendo cómo se puede medir con la misma vara un Priorato, por poner un ejemplo, y un amontillado. Me parecen especies distintas, pero en fin, lo dejo para la reflexión. Quizá necesito ir a VINOBLE, para caerme del caballo, como Saulo, y darme cuenta de la ignorancia en la que me encontraba.

La única nota no andaluza de la velada, que se probó ya en la cena, fue un vino canario (nos vamos aún más al sur), el Contiempo, de bodega Arca de Vitis, vino blanco de la comarca del Valle de Guimar, enviado por Esteban Dorta, forero de Verema.com.  

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