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Cata Mas Martinet Vs. Cims de Porrera 25 años del Priorat en la XIV Experiencia Verema Valencia

Sara empieza explicando que el año pasado se cumplieron 25 años de la fundación de la bodega Mas Martinet Viticultors y que ese acontecimiento es el germen de esta cata que sí se merece la etiqueta de histórica.

Su padre, Josep Lluis Pérez, fundador de la bodega y visionario del potencial del Priorat en los años 80, tenía ya 78 años y a ella le apetecía muchísimo hacer una parada y mirar atrás. Comentándolo con su marido René (Barbier Jr.) éste le transmitió su entusiasmo y le propuso ponerse en contacto con Daphne (Glorián, Clos Erasmus) y Álvaro (Álvaro Palacios) los otros impulsores de esta comarca junto con su padre, René Barbier padre (Clos Mogador).

A ver si los juntamos a todos, nos animamos y celebramos los 25 años de los Clos del Priorat

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Su idea era hacer algo muy íntimo porque estos 25 años han sido posibles gracias a muchísimos amigos, muchísimos clientes, muchísima gente que creyó en el proyecto cuando aún era sólo un sueño y gracias a todos ellos pudo llegar a ser lo que es hoy,  que este acto íntimo y pequeño sirviera de homenaje.

Se llevó a cabo una cena para 15 personas, importadores y prensa que apoyaron este proyecto desde sus inicios, y durante la misma esta cena se gestó el proyecto de plasmar esos 25 años de alguna manera para que quedara para la posteridad

La cata está planteada desde el año 1989 (primera añada de Mas Martinet) hasta 2005 porque:

A partir de 2006 yo empiezo a hacer cambios un poco más allá de lo que era la idea inicial de los Clos.

Año 1989, 1996, 1999, 2000, 2004 y 2005... Sara va desgranando las añadas singulares que íbamos  catar lamentando tener que compararlas. Todas las añadas habían sido elegidas a propósito, todas tenían su porqué, cada añada significa un punto de inflexión en ese vino.

Enfatiza que son 

Vinos muy hechos porque partieron de plantaciones muy jóvenes.

Pero y antes de iniciar la cata, para entender el renacer del Priorat hay que conocer a quienes protagonizaron ese resurgimiento. Fruto de la cena anteriormente comentada, el homenaje se plasma en un vídeo en el que esos 4 personajes fundamentales comentan sus inicios en un proyecto que revolucionaría no sólo la comarca del Priorat sino toda la escena vitivinícola nacional. 

Os lo dejo a continuación como inimitable prólogo de la cata que tendría lugar a su término.

25 años de idilio con el Priorat

Y un concepto de gran fuerza, una energía arrolladora, una esencia contenida en una sola palabra acuñada por Daphne Glorian que lo define todo:

Mi tribu.

Priorat es una zona vitícola de muy larga tradición pero sólo vitícola porque la uva siempre se vendía fuera por lo que no quedan testimonios de esos vinos, los únicos vinos que se quedaban "en casa" eran los vinos rancios. Antes de la filoxera, la garnacha era la uva mayoritaria, pero después se plantó mucha más cariñena porque daba "menos problemas". Este Priorat de las cariñenas de costers sí se conoce porque se empezó a embotellar como tal en 1974. 

En los años 70 del siglo pasado la crisis obligó a la población a abandonar el Priorat. Se quedaron cuatro personas y cuatro viñedos... Y entonces llegaron ellos. 

Cada generación ha heredado algo de la anterior aunque también quiero pensar que ha rescatado algo.

Al principio fue la garnacha; la siguiente dijo que garnacha no, cariñena. Llegamos nosotros y 

La siguiente generación, la de Sara,

Cabernet, syrah, fuera, lo descartamos 

 

Cada generación busca un estilo de vino...

En el Priorat hay dos zonas climáticas claramente diferenciadas que son Gratallops (caliente) más garnacha y Porrera (fría) más cariñena. Cuando Josep Lluis Pérez llega con su familia se centra en Gratallops. Aquel día tendríamos la oportunidad de probar ambas zonas

 

Clos Martinet 1989

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En 1989 trabajaban con la garnacha. Esa añada tuvo que ser comercializada como vino de mesa al no conseguir la acidez mínima al vendimiar de 12,5º exigida por la el Consejo Regulador del Priorat.

Para mí es una añada emocionante, fue una añada fantástica. El 89 es fruto de plantas de 3er año, plantadas en 1986... Nunca hubiéramos podido imaginar algo así. No es lo mismo que jugar como ahora, con viñedo de 30/40 años. 

La acidez que tiene es fruto de su empeño en no pasar de 12,5º al vendimiar, una idea muy "bordelesa" que tenían muy marcada cuando llegaron al Priorat. Ahora es una prueba de que el Priorat cuando envejece se carga de mineralidad.

Nosotros bebemos los Priorats jóvenes, muy exuberantes y potentes, muy frutales. Ahora esos vinos tiran para la tierra, la piedra, el petróleo, el regaliz...

La cata:

Tiene un color parduzco tirando a rubi, con capa baja.
En este 89 se ve muy bien ese inicio de hidrocarburo que está ahí y que aguanta en esa nariz. Aparte de los hidrocarburos se detecta alguna nota de barniz, ligeros balsámicos, fruta roja en licor y de nuevo mineralidad negra en forma de pizarra.
En boca mantiene una buena acidez, se repite la fruta en licor y el frescor balsámico. Pinceladas de madera noble y elegancia en este vino que se mantiene en pie sin ayuda.
Un lujo haber podido catarlo.

Los vinos de Priorat se empezaron a vender a partir del año 92, fueron adquirirendo nombre y prestigio en el mundo del vino a través de los Clos. 

 

Durante los años 90 tenían muy claro que el Priorat tenía muy buen suelo, de hecho vinieron aquí por el suelo. Pero también se dieron cuenta cuenta de que la clave de todo estaba en la piel, en el tanino.

Durante todos los años 90 fuimos buscando madurez y piel, pero en muchísimas añadas la madurez de piel no significa una madurez tecnológica, técnica y cuando obteníamos esa madurez, la fruta se nos pasaba, pero si no teníamos un tanino maduro...

En esa década su objetivo fue obtener más madurez cada año y más concentración.

Y a mitad de los años 90 encontramos Cims de Porrera.

Cims de Porrera es un proyecto que fundan con Vall Llach de Lluis Llach para recuperar las cooperativas. 

Al principio se centraron en la garnacha, y eso que se habían ido a Porrera donde casi sólo había cariñena. Concentraron sus esfuerzos y atención en el 20% de garnacha que había, relegando la cariñena a depósitos para venderla a granel.

A los 2 meses, un día haciendo una cata de esos depósitos para ver cómo la podíamos colocar, llamé a mi padre porque allí teníamos algo impresionante. Pero tardamos 8 meses en entender lo que teníamos allí. Había una profundidad que nunca había sentido en un vino, ni en las garnachas, ni en los cabernets ni en ningún otro de los vinos.

Por primera vez los vinos no tenían que parecerse a nada.

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Cims de Porrera 1996

Este 1996 estaba planteado al principio como un 100% garnacha y terminó siendo un 50% garnacha-50% cariñena. Rápidamente pasó a 30-70, a 10-90 y a 5-95.

La profundidad de la cariñena es una historia aparte. Se parece mucho a la gente que trabaja los viñedos. Cada pueblo tiene su carácter pero la orografía, el clima, influyen en las variedades al igual que influyen en la gente que las cultiva. A mí Porrera me gusta mucho porque es una tierra muy valiente.

Cims de Porrera 1996 es ese querer hacer una garnacha y encontrarse con la cariñena por el camino.

La cata:

Muestra un color rojo picota tirando a parduzco con ribete ocre y capa media-baja.
Mantiene una profunda carga frutal con notas vegetales de oliva verde y un toque ahumado. Una vez más encontramos petróleo.
Acidez increíble, muy frutal, fresco y largo con un punto amargo y metálico pero de tacto sedoso, maravilloso.

Buscamos la madurez pero Porrera no es Gratallops, no tiene nada que ver con un Clos Martinet 96 o un Clos Morgador del mismo año ¡y estamos en zona fría! Hacer este vino supuso valentía porque siempre teníamos cabernet, syrah, merlot... Nunca nos imaginamos que podríamos trabajar sin esas variedades porque no habíamos descubierto el potencial de la garnacha y la cariñena.

Y no se debe olvidar que es un vino de cooperativa de garnacha y cariñena. 

Hacer Cims de Porrera supuso un punto de inflexión muy, muy importante para darnos cuenta de que no necesitábamos esas variedades en las que nos habíamos apoyado al principio. Hubo un momento en el que ni las mejores syrahs ni cabernets te salvaban de una añada mal ¡la garnacha y la cariñena eran mejores! Ya no las necesitábamos.

El suelo de Porrera tiene un ph especial y en él se fijaron a partir del año 2000. Antes no se veía porque iba detrás, no había acidez, pero según iban pasando los años y los vinos se iban desnudando, te quedaba eso que los estaba aguantando, el ph.

Clos Martinet 1999

Con el transcurso del tiempo, las añadas más maduras y concentradas del Priorat destacan por esa sobremaduración en aromas, olores muy cerrados. Este vino supuso llegar al borde del precipicio, al límite de una escalada de madurez de vértigo que les llevó desde el 12,5% inicial hasta ¡un 16%! 

El 99 fue el último año de proporciones altas de cabernet sauvignon y syrah, con sólo un 30% de garnacha.

A partir del 2000 Sara empezó a cortar, a hacer sobre-injertos y a mirar más el ph.

Trabajamos en orgánico. Nuestro objetivo era mantener e incrementar la humedad en el viñedo, cubrimos el suelo  para conseguir alargar maduraciones sin deshidratación. Las piedras que tenemos en Priorat son pizarra que reflejan la luz y la tranasforman en calor. Tenemos de sensores de temperatura en el suelo y gracias a ellos hemos descubierto que los picos más altos de temperatura se dan a las 18:00, y esta temperatura no es que sólo deshidrate, es que se quema ¡de ahí vienen los 16º!. La clave es tratar de reproducir el suelo de un bosque, el suelo cubierto.

Los grados de maduración de la piel ya no son tan altos como hace años porque ya no voy buscando ese tanino tan bestia ¡cuánto más tanino más años!. Ahora buscamos ese equilibrio entre el tanino y el nivel de ph.
Los vinos con ph más bajo son más introvertidos los primeros años pero tienen una madurez muy buena y el grado alcohólico baja porque no hay deshidratación.

La cata: cata-mas-martinet-verema-valencia-2015-

Tienen un color rojo picota amarronado con ribete tirando a teja y lágrima abundante.
Aromas concentrados con un punto alcohólico, muy mineral. Fruta negra y pimiento asado. Madera nueva e incienso.
Ataque potente pero muy dulce en boca. Fruta muy madura pero manteniendo el tanino, ese tanino de la tierra que lo sostiene. Sabroso y fresco a pesar de la madurez.

Cims de Porrera 2000

Otro punto de inflexión después del 99. Es ese sospechar que el ph iba a ser lo que marcaría a partir de entonces. 

También tiene que ver con que la añada 2000 es una de las favoritas de Sara, una añada de calor pero con finales de agosto y principios de septiembre muy fríos. Suelen ser añadas poco comerciales porque los finales de agosto muy calurosos dan vinos con mucha fruta, muy "entendibles", y cuando ocurre a la inversa, el resultado son vinos más cerrados, más minerales, con mayor expresión del terruño y mucha mayor complejidad

Y el negro... Cómo va creciendo el negro... porque cuando son más jóvenes son más rojos. La fruta va desapareciendo y queda la piedra, queda el hierro. La añada del 2000 fue una añada negra, mucho terruño, un frescor super especial.

Una de las cosas más bonitas que me ha traído el hacer vino es la conexión con la naturaleza, poder explicar a través de una botella de vino donde estamos, en qué añada, qué reflejamos de lo que pasó. Cada año, cada vendimia busco: ésta se va a parecer a... y ¡no hay ninguna que se parezca!

 

La cata:

Tienen un color rojo picota muy puro todavía y un ribete acerezado. Capa media y lágrima abundante.
Se muestra cerrado, con pereza a abrirse. Los primeros aromas recuerdan a fruta escarchada, tras ellos aparece la humedad, una mineralidad contenida y oscura, y pinceladas de ahumados.
En boca muestra un compensando equilibrio entre la fruta presente, la frescura y la mineralidad, sobre un fondo levemente alcohólico.

 

Cims de Porrera 2004

La añada 2004 se parece mucho a la 2000:

Nunca estoy de acuerdo con René respecto a las mejores añadas: a él le gustan cálidas a mí frías. Para mí la 2004 es una añada fría, se parece mucho al 2000, para él lo contrario. Como yo vendimié muy pronto (última semana de agosto) recuerdo que a finales de agosto hacía mucho frío por la mañana, luego en septiembre empezó el calor así que René que vendimia más tarde (empezó el 15), la recuerda como una añada cálida.

Aquí ya estaban en más de 90% de cariñena. Según Sara, la cariñena es una uva muy poco varietal, depende mucho de donde se cultive pero a ella le encanta:

Para mí eso es una joya porque realmente es super buena en terrenos con vocación de grandes vinos, los refleja muy bien. Si el suelo es mediocre la uva será mediocre, aunque la planta tenga 90 años, nunca va a ser buena. Pero hay sitios impresionantes que sólo a través de la cariñena podrás ver que son grandes.

La cata:

Comparte el color rojo picota muy puro todavía y el ribete acerezado, con el 2000. Capa media más fina y lágrima acuosa.
Sorprenden sus aromas frescos, frutales y joviales, pero tras ellos asoma mineralidad de piedra negra, mucha profundidad, notas vegetales maduras y un cierto matiz animal. Complejo y muy interesante.
En boca se muestra frutal y opulento. Ensambla con suavidad pinceladas ligeramente amargosas con un punto alcohólico. Elegante.

 

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Clos Martinet 2005

Año de calor y ¡eso que a Sara le gustan los fríos!

En este vino hay mucha garnacha pero aunque en el año 2000 fue cuando empezaron a sobre-injertar, Sara declara que nunca va a sobre-injertar toda la cabernet, ni la syrah, ni la merlot, ni la monastrell, porque se perdería lo que es Clos Martinet, siempre va haber un porcentaje de esas variedades en el vino. Y ello a pesar de que se les pueda considerar que van contra-corriente pues la tendencia ahora es la de recuperar variedes autóctonas y allí siguen ellos con la cabernet sauvignon... pero pocos han hecho lo que ellos han logrado para reivindicar la dignidad de la cariñena.

Sólo hacía 5 años que trabajaban en orgánico pero gracias a los primeros frutos de ese trabajo se consiguió que, a pesar del tremendo calor, no llegar al límite del 99.

Clos Martinet 2005 habla mucho de él. 

Comparándolo con el Cims de Porrera 2004 -aunque a Sara no le gustan este tipo de comparaciones- se observa que en el Clos Martinet hay más expresión de fruta y en Cims de Porrera más expresión mineral, y que ambas están está por encima de sus variedadades

Es que es eso, garnacha de zona caliente y cariñena de zona fría. Es que cuando fuimos a Gratallops fuimos buscando esa fruta y la imagen de los 90 del Priorat es ésa, la exuberancia... La magia del Priorat es esa diversidad tan grande en un sitio tan pequeñito.

Cada pueblo está enclavado en una situación distinta por lo que cada expresión es diferente, por eso desde el año 2000 hacemos las "catas de pueblos y de fincas" a las que sólo vamos los productores que presentamos los vinos.

La cata:

Rojo picota limpio y brillante con ribete que mira al rubí y lágrima acuosa.
Este vino es el primero en el que encuentro fruta roja en los aromas pero no falta la mineralidad ni los sutiles toques ahumados.
Muy frutal y mineral al mismo tiempo. Muy largo y con ese final amargoso que le brinda profundidad.

Sin embargo Sara ya no hace las cosas de la misma manera, ahora le interesa más la expresión del terruño y de la añada que la de cada variedad, que se intuya está bien pero hasta ahí:

Yo lo que quiero es meter la nariz y decir: Esto es Priorat, zona fría, año fresco y profundo. Ya. ¿Pero con qué lo has hecho? ¡Qué más da! Puedes viajar por el mundo con un vino... Para mí eso es lo emocionante.

 

XIV Experiencia Verema Valencia Cata Mas Martinet

Fuente del vídeo: Canal YouTube de VilaViniteca
  1. #1

    Davidmontserrat

    Excelente reportaje y fantástico vídeo.
    Recientemente, tuve la suerte de estar unos días en el Priorat. Disfruté mucho de la zona, de los viñedos, la Serra del Montsant y la espectacularidad de sus cuestas y laderas. Sin duda alguna, para entender la complejidad de los vinos del Priorat hay que visitar la comarca.
    Felicidades a todos los que han conseguido este éxito.

  2. #2

    J_de_Castro

    Muy buena crónica, Mara. Una suerte haber podido disfrutar de esa cata dirigida por Sara. Gracias por compartirla.

  3. #3

    Mara Funes

    en respuesta a Davidmontserrat
    Ver mensaje de Davidmontserrat

    Muchas gracias David y perdona por el retraso en contestarte.
    Sin duda es una comarca cuya visita marca pero lo que tú dices me parece que es extrapolable a otras zonas, o por lo menos yo no bebo el vino del Bierzo igual que antes después de haberlo visitado y haber vivido su magia.
    Un saludo!

  4. #4

    Mara Funes

    en respuesta a J_de_Castro
    Ver mensaje de J_de_Castro

    Si bien es cierto que estos vinos hablaban por sí solos, gozar de la guía de Sara es un lujazo incuestionable.
    Gracias Javier!

  5. #5

    Davidmontserrat

    en respuesta a Mara Funes
    Ver mensaje de Mara Funes

    Buenos días Mara. Gracias por tu consejo. Visitaré otras zones vinícolas. saludos.


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