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Los vinos de Muga en el 12º Encuentro Verema. Cata horizontal de bodegas Muga.

Si nos dijeran que citásemos unas cuantas bodegas de La Rioja es más que probable que entre las citásemos, estaría Bodegas Muga. Y es que la familia Muga está ligada a la historia reciente de La Rioja y el vino español. Del mismo modo, no podemos hablar de la historia de la familia Muga sin mencionar la vid, el vino o La Rioja.

jorge-muga-bodegas-muga-encuentro-veremaPara el 12º Encuentro Verema, Bodegas Muga preparó una cata horizontal de sus mejores vinos en diferentes añadas. Jorge Muga, miembro de la tercera generación de bodegueros, y Vicente Almodóvar, comercial de la bodega, nos presentaron de forma sencilla y amena la forma de trabajar de esta bodega, una mezcla de tradición y artesanía no exenta de una visión actual del mundo del vino.

La historia de la familia Muga se inicia con los abuelos de Jorge Muga, quienes vivieron como viticultores sin bodega propia, siempre respetando el campo y aprendiendo de las grandes bodegas de La Rioja. En 1964 pudieron comprar el edificio emblemático del barrio de la Estación de Haro que hoy ocupa la bodega Muga, un símbolo familiar que sigue apareciendo en las etiquetas de sus botellas. Cuestiones pecuniarias no permitieron que las instalaciones pudieran elaborar su primer vino hasta años más tardes, iniciando su andanza con un Muga 1968. Al año siguiente llegó el Prado Enea 1969.

Si no habéis estado en Muga en Haro, es una visita ineludible si se viaja por la zona de Rioja. En Verema tuvimos la suerte de visitar las instalaciones en el 8º Encuentro de Foreros, disfrutando de inmediaciones, el imponente edifcio y sus vinos. Pero si algo hace especial la visita a Muga, es sin lugar a dudas el apartado de la tonelería. De hecho es una de las pocas bodegas españolas que dispone de tres toneleros y un cubero, dando esta importancia al trabajo del roble, que se confecciona y diseña como a ellos les gusta, adecuándose a la características de cada vino, de cada terreno, variedad y cepa.

Jorge Muga destacó lo bien que han sabido entender cada terruño en Bodegas Muga. Escuchándolo hablar hay una cosa que queda meridianamente clara, esta bodega conoce perfectamente cuáles son sus virtudes, de manera que sin falsa modestia, Jorge nos habló de cómo han sabido trabajar cada parcela y variedad de la mejor forma posible. Esta sapiencia se ha ido acumulando durante años, con la experiencia de las tres generaciones, que han vivido y entendido el campo desde dentro. De hecho, en Muga no ha confiado la elaboración de sus vinos a un enólogo hasta la llegada de Jorge, primer enólogo que elabora vino en Muga.

Cata de los vinos de Bodegas Muga

yemas-bodegas-muga-clarificacion-vinoMuga crianza 2005: Bodegas Muga no hace vinos de corto recorrido. Se apuesta por los vinos con capacidad de guarda, de ser envejecidos en botella y disfrutar de ellos como a la propia familia Muga les gusta. Por eso, aunque técnicamente este vino podría ser un reserva, el Muga crianza, no sale al mercado como la bodega entiende debería ser un reserva, por lo que siendo honestos con sus principios, más que con los parámetros técnicos de la D.O.Ca Rioja, prefieren ese etiquetado para "el pequeño de la casa". 2005 fue una añada bastante buena en la que la viticultura fue sencilla y no hubo demasiados problemas. En este caso se trabajó con tempranillo 70%, garnacha 20% y 10% mazuelo y graciano. La subida de temperatura de los últimos años, hace pensar a la bodega que tal vez el futuro pase por reducir la tempranillo, apostando por la mazuelo y la graciano, que están dando resultados excelentes a medida que se trabaja con ellas. El resultado es un vino muy riojano, donde destacan los aromas balsámicos, esas notas tan características de la vainilla, aporte de esos toneles tan bien cuidados. En boca es un vino de gran acidez, un buen peso de fruta y un postgusto delicado de tabaco inglés, con ese toque de las especias tan Rioja.

Se trabaja con tinas y bocois, grandes botas de roble, y se sigue clarificando con clara de huevo fresco. Bodegas Muga no filtra sus vinos tintos. El hecho de seguir utilizando las claras de huevo permite a bodegas Muga seguir elaborando las típicas yemas "de convento". Lástima que desde hace algunos años las leyes sanitarias prohibieran elaborar este tipo de productos, fuera de locales especializados para la elaboración de alimentos. Es por ello que actualmente la bodega lleva las yemas a una pastelería donde las preparan, perdiendo la magia de ese toque artesanal de las antiguas yemas de Muga.

Muga crianza 2009: Este año se tuvo que hacer una vendimia en verde pues la añada 2009 fue algo más dura que la 2005. Catando este vino te das cuenta de que necesita de más tiempo en botella para dar todo lo que el 2005 acaba de mostrar. Estos vinos llegan al consumidor demasiado pronto, que debería guardarlos un par de años para que empezaran a estar en su momento óptimo. El propio Jorge admite esto, pero por cuestiones financieras y logísticas no podrían asumir el guardar el vino durante ese tiempo, lo que además encarecería el producto.

En catas verticales se nota cómo este vino ha ido evolucionando, no sólo en botella, sino desde la elaboración por parte de la bodega. Antes el vino se vinificaba todo junto, mientras que ahora se elabora por separado cada variedad. Esto ha provocado varios cambios en el estilo del vino. El primero el color, que se ha visto potenciado al separar cada variedad y tratarla en su justa medida. Jorge aquí no pudo evitar hacer alusión a los comentarios de algunos detractores que hablaban de la subida de color de vinos por cuestiones de moda. Del mismo modo hizo alusión a la subida del grado, tan criticada desde algunos sectores. El hecho de vinificar todas las variedades de una, hace que el grado alcohólico se diluya, mientras que al vinificarlas por separado el alcohol se diluye. Por contra los vinos son más estables, tienen una variedad aromática más rica y definida y se pueden controlar mejor las variedades minoritarias. Aquí es sobre todo donde se ha ganado, pues se ha podido observar qué aporta cada variedad. La experiencia de la familia Muga les había enseñado qué parcelas eran las mejores, pero no sabían qué dar podía cada variedad por separado, cosa que ahora conocen y se esfuerzan en conocer cada vez mejor.

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Prado Enea 2005 El Prado Enea es una parcela situada a unos 450-500 metros de altura que, sin ser excepcionalmente alta, destaca por sus bajas temperaturas. Junto con las uvas de Torre Muga, la materia prima para este vino es la última en entrar en bodega, lo que garantiza una correcta maduración de la fruta. Este vino se trabaja sin control de temperatura ni adición de levaduras. La crianza de este vino es de nueve meses en roble francés nuevo y 9 meses en roble americano, previamente enviando durante tres meses. Este vino sólo se elabora si la calidad de la añada es considerada adecuada por la bodega, por lo que no existe Prado Enea 2007 ni 2008.

Prado Enea es todo un estandarte de Bodegas Muga, a la que le podemos atribuir un especial mérito por haber sabido descubrir la vocación de las uvas de esa parcela. El propio Jorge Muga dice que de haber intentado hacer otro tipo de vino con estas uvas, hubiera sido un fracaso, pues tienen unas características excelentes para el estilo del Prado Enea. Elaborado con un 80% tempranillo y 20% garnacha, mazuelo y graciano, este vino muestra un carácter propio. Es un vino con un gran aporte mineral, de tierra húmeda, de flores, de fruta negra, de coco, vainilla... En boca destaca el carácter riojano de esa acidez tan bien vertebrada, con buen cuerpo y gran recorrido.

Muga Selección Especial 2005. De nuevo un vino que la bodega mima con esmero. La fermentación se realiza con levadura indígena en depósitos de roble. Tiene una crianza durante 28 meses en barricas, se clarifica con clara de huevo y permanece en botella 12 meses antes de su comercialización. De nuevo un vino con carácter riojano en el que Bodegas Muga ha plasmado su carácter. Mantiene un buen peso de fruta, con un aroma floral de violetas muy marcado, las notas especiadas, los tostados bien integrados y ese paso por boca distinguido a lo que nos tiene acostumbrados esta bodega. Repetimos ensamblaje de crianza: 70% tempranillo, 20% garnacha y 10% mazuelo y graciano.

Muga Selección Especial 2009. Se nota que el paso del tiempo en botella afina los vinos de Muga, pero sin duda es un vino a tener muy en cuenta incluso desde sus impetuosos primeros años de vida. Este vino vuelve a tener ese carácter que observamos en el 2005. Faltan por domar los taninos, que tan sedosos encontramos en la otra añada, pero por contra la fruta, las violetas, y algo de tinta china, están tan bien definidos que no puedes evitar cerrar los ojos para catarlo y disfrutarlo desde su juventud.

Torre Muga 2005. La historia del Torre Muga parte de una visión del tío de Jorge: hacer un vino para exportación, un vino de carácter Rioja con varietales 100% riojanos, sin paso por roble americano. Es el único tinto de la bodega que no incorpora la garnacha entre sus varietales, manteniendo 75% tempranillo, 15% mazuelo y 10% graciano. Este vino permanece en roble 24 meses, de los cuales 18 son en barricas nuevas de roble francés y el resto en depósitos de roble. El éxito en exportación afianza a la familia Muga en que están haciendo lo correcto. Este Torre Muga 2005 mantiene el carácter de los vinos de Rioja, pero tiene un punto dulzón que lo hace más fácil de entender. Tal vez por esa nariz tan bien definida, por esos balsámicos que contrarrestan el aporte de fruta, por esos taninos tan pulidos en boca.

Torre Muga 2009. En esta añada se notan más los aromas tostados de la barrica, con un punto de azúcar quemado, mucha fruta roja y en boca un tanino aún marcado pero ya dando síntomas de cremosidad en su desarrollo y una acidez exquisita. De nuevo aquí Jorge hace un alto en el camino y vuelve a sentirse orgulloso del trabajo de selección de la bodega. Y es que no podría haberse conseguido un vino así con las uvas del Prado Enea, del mismo modo que hubiera sido imposible elaborar un vino de características similares al Prado Enea con las cepas que se han destinado a elaborar el Torre Muga.

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Aro 2005 fue el primero de los Aro que catamos. En este caso estamos ante un vino de gama alta, con un precio por encima de los 100€, un vino de corte más moderno que el resto, apostando por un estilo muy concreto. En este caso estamos ante un bivarietal, 70% tempranillo y 30% graciano, aunque es más que probable que en un futuro empiecen a incorporar mazuelo, por los excelentes resultados que está dando esta variedad. Este vino se selecciona de cepa en cepa, marcadas y seguidas por GPS, cepas que además se están utilizando para propagar, dada su calidad. En principio la idea no era hacer un vino, sino seleccionar las mejores cepas de la bodega para propagarlas y así aumentar la calidad de su plantación, pero finalmente se decidió hacer este vino, desde mi punto de vista, espectacular. El vino tiene una nariz bien definida, una estructura excelente que se repite en su paso por boca, con un aporte de fruta brutal, muy fresca, y unos balsámicos que lo hacen más fresco y ligero.

Aro 2009. En este caso cuesta más entender el vino, que se muestra todavía indómito. Posiblemente la graciano le dé este carácter más agreste, más difícil de entender. Sin duda el vino mejorará en su crianza en botella, pues volvemos a la idea de que estos vinos son de largo recorrido. La idea inicial de la bodega era esperar a venderlo un poco más tarde, pero en Estados Unidos el mercado demanda estos vinos más jóvenes, así que decidieron adelantar su salida al mercado, confiando en que sea el consumidor final el que guarde el vino en casa. La apuesta de Jorge Muga es de 10 años para que el vino esté en óptimas condiciones. Habrá que esperar, aunque se le ve muy buenas hechuras, y desde luego el 2005 está excelente en estos momentos.

Escuchar hablar a gente que elabora vino en La Rioja es siempre interesante, principalmente por la cultura tan asumida que tienen del vino. Otro de los lujos de los Encuentros Verema es la presencia de profesionales en estas catas comentadas. En este caso, Chus Madrazo, de Viñedos del Contino, se encontraba entre el público, lo que dinamizó la cata comentada, aireó algún tema polémico de la D.O., como el uso de los bocois o los fudres no autorizados en la D.O.Ca. Rioja, además de sacar a Jorge Muga más de un secreto sobre la elaboración de sus vinos.

En definitiva, una cata de lujo en la que Bodegas Muga demostró lo bien que saben hacer vino, la longevidad de los mismos y la aptitud de la familia Muga, enólogos y viticultores de la bodega, para descubrir la verdadera vocación de cada cepa.

Cata de Muga en el 12º Encuentro Verema Cata de Muga en el 12º Encuentro Verema

 

  1. #1

    Arrutzi_Najera

    Me alegro y te felicito por el hilo de la cata de Bodegas Muga. Confieso que quise hacerlo y entre algo de pereza y que el amigo Jorge (lo digo con el máximo de respeto y con cariño) no me encandilo, no supo transmitir, enamorar, que se yo. Menos mal que sus vinos no se quedaron callados y fue una gozada. Las notas de cata si la he subido. De todas formas no quiero parecer injusto y quiero resaltar que la cata fue de primera, por los vinos, por Jorge y por las sabias intervenciones de Jesús Madrazo. Un abrazo.

  2. #2

    Dani C.

    en respuesta a Arrutzi_Najera
    Ver mensaje de Arrutzi_Najera

    Bueno, Jorge no es un showman, desde luego, pero habla con una sinceridad apabullante. A mí me encanta escuchar a estos riojanos de pura cepa hablar sobre vino, porque transmiten esa sabiduría de la zona.

    Un saludo y celebro que disfrutaras con la cata.
    Dani

  3. #3

    Arrutzi_Najera

    en respuesta a Dani C.
    Ver mensaje de Dani C.

    Sinceridad, tienes toda la razòn.


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