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Peter Sisseck o la vertical de reservas de Hacienda Monasterio

Peter Sisseck es un hombre de éxito. En un país como el nuestro, en el que el reconocimiento mediático raramente alcanza a los ‘wine-makers’ Peter es, junto a Álvaro Palacios, lo más parecido a un ‘pop-star’ del vino. Todo ello se debe en parte al reconocimiento que su proyecto personal, Pingus, obtuvo del gurú norteamericano Robert Parker.

Nacido en Dinamarca en el seno de una familia vinculada al sector del vino, Peter se formó como ingeniero agrónomo y enólogo y colaboró con su tío, Peter Vinding-Diers, en algunos de sus proyectos en Burdeos, en concreto en la zona de Graves. Durante su estancia en Burdeos se movió en los círculos de ‘wine-makers’ más innovadores y en concreto conoció a uno de los creadores del concepto de “vino de garaje” Jean-Luc Thunevin. Peter reproduciría posteriormente este concepto con su Pingus.

Pero la aventura de Peter en España comenzó cuando fue contratado en 1990 para que se responsabilizara de un nuevo proyecto en Ribera del Duero: Hacienda Monasterio. Junto a Peter llegó al proyecto el enólogo Carlos de la Fuente. Ambos se encargan de las 70 hectáreas de viñedo propiedad de la bodega entre Pesquera y Valbuena de Duero, plantadas sobre todo de tempranillo pero donde también se pueden encontrar cabernet sauvignon, merlot y malbec.

Así pues, que mejor comienzo para este 8º Encuentro Verema que hacer una cata vertical la gran mayoría de las añadas de la Bodega,  en concreto desde 1994 a 2005. Los vinos que se cataron fueron Hacienda Monasterio Reserva o Hacienda Monasterio Reserva Especial, dependiendo de la añada. Peter dirigió la cata y sus comentarios fueron adecuadamente matizados por el otro enólogo de la bodega, Carlos de la Fuente. Peter diseccionó cada uno de los vinos, mostró no sólo el cómo de cada uno de ellos sino también el porqué, con una detallada exposición de las características de cada una de las añadas y de todas aquellas circunstancias que pudieron afectar al resultado final.

Así pues, frente a un público compuesto por más de 300 personas y con la escalofriante perspectiva del mar de copas que llenaba la sala los afortunados asistentes disfrutamos de un Peter dicharachero y cercano, locuaz, con su inconfundible acento danés y un enorme conocimiento de los vinos que se iban catando.

Demos un repaso a las anotaciones de Peter (en cursiva) sobre cada una de las añadas catadas, así como a las principales impresiones que obtuve en la cata. La vertical comenzo por la añada más joven y terminó con la añada 1994.

Hacienda Monasterio reserva 2005

Añada caracterizada por un invierno y primavera suaves y secos y por un verano caluroso, marcado por la escasez de lluvias. Se consiguieron rendimientos muy bajos a causa de la sequía y muy buena maduración, siendo un ejemplo de vinos equilibrados y maduros, con fruta negra e intensa. Pese a todo o quizás a causa de su “juventud” lo encontré excesivamente potente y tánico. Habrá que ver como evoluciona en los próximos años.

Hacienda Monasterio reserva 2004

Invierno de precipitaciones medias y temperaturas suaves. Con una primavera suave y seca y un verano caluroso con temperaturas muy elevadas al final de septiembre. El elevado color condicionó a la baja los rendimientos de la viña alcanzándose un alto nivel de maduración con vinos potentes y de algo grado alcohólico. Lo cierto es que su alto grado se detecta con una cierta dulcedumbre en el ataque y con notable sensación de cuerpo, pero el vino, merced a su notable estructura resulta atractivo.

Hacienda Monasterio reserva 2003

Añada con un invierno suave con precipitaciones medias, primavera templada y un verano calurosos con muchas horas de sol. En esta añada los vinos destacan por la fruta y el equilibrio aunque las bayas estuvieron lejos de la madurez óptima. Pero lo cierto es que pese a las referencias lo encontré muy fino y atractivo, aunque un tanto maderoso.

Hacienda Monasterio Reserva 2002

Invierno frío y seco, con una primavera de precipitaciones medias y un verano seco con temperaturas suaves y poca luz, al final de septiembre bastantes precipitaciones. Las condiciones climatológicos dificultaron la maduración de la uvas, dando lugar a una vendimia difícil y complicada. El vino pasó sin pena ni gloria por mi copa, sostenido por unos taninos algo secantes y con algunas aristas pendientes de pulir.

Hacienda Monasterio Reserva Especial 2001

Añada que se caracterizó por un invierno y primavera muy lluviosos con una helada en mayo que causó una ligera caída en la producción y un verano caluroso. El resultado fue una buena maduración de las uvas, dando lugar a vinos afrutados y bastante equilibrados. Algunos problemas de brett provocaron una notable renovación del parque de barricas, pese a todo los taninos aparecen bastante suaves y los típicos amargoso derivados del tostado de la barrica bastante bien integrados.

Hacienda Monasterio Reserva 2000

Invierno frío, primavera lluviosa y verano suave y seco que concluyó con un septiembre lluvioso. La maduración de las uvas fue correcta aunque resultaron algo faltas de concentración y dieron lugar a taninos muy duros a causa del elevado tamaño de las bayas. En mis anotaciones el segundo mejor vino, con un tanino algo rugoso pero bastante fino, y un paso bastante amplio y sabroso pese a la falta de concentración de la uva.

Hacienda Monasterio Reserva 1999

Añada caracterizada por un invierno frío, una primavera con precipitaciones medias y verano caluroso. Las condiciones fueran las mejores para un nivel óptimo de rendimiento y de maduración, hecho que se nota en los vinos que presentan unos taninos duros y difíciles de pulir. El vino me resultó atractivo, aunque no fue de los que más placer me aportó. El tanino y su buena acidez parecen auspiciar una larga vida por delante.

Hacienda Monasterio Reserva Especial 1998

Invierno suave y primavera lluviosa dando paso a un verano largo y templado. A causa de las lluvias primaverales los rendimientos fueron altos. Es una añada muy afrutada sin mucha concentración ni potencia pero si equilibrada, con lo cual han envejecido bien. Uno de los vinos más elegantes de la cata, con unos taninos que son pura seda, resultando redondo y equilibrado.

Hacienda Monasterio reserva 1997

Añada que se caracterizó por un invierno y primavera fríos, hubo incluso una helada que afectó a buena parte de la ribera excepto a los viñedos de la bodega por estar en una zona de laderas. El verano fue nuboso y con lluvia. La presencia de lluvias en septiembre y octubre dio lugar a una vendimia larga y complicada en la que fue difícil garantizar la adecuada madurez. En una añada difícil el vino está razonablemente bien, lejos del equilibrio de otras añadas como 96, 98 o 2000, por poner algún ejemplo.

Hacienda Monasterio Reserva Especial 1996

En este caso se trató de una añada caracterizada por un invierno lluvioso con primavera suave y un verano largo, cálido y estable. Tan buenas condiciones dieron lugar a una fruta con buena madurez y abundante. La gran insolación dio lugar a una fruta de excelente calidad y muy equilibrada, lo que se tradujo en los vinos. Mi favorito de la cata. Magnífica presencia, sin excesos, armónico con una bella trama y que parece capaz de seguir desarrollándose en la botella.

Hacienda Monasterio Reserva 1995

Invierno frio y primavera variable con una nevada bastante tardía (10 de mayo). El verano fue muy caluroso con un septiembre suave que facilitó la vendimia. La helada primaveral tuvo como consecuencia una menor producción, pero el caluroso verano garantizo madurez en la fruta que a su vez dio lugar a vinos potentes equilibrados. El vino se mostró algo cansado pero para mi gusto más expresivo y completo que el 94.

Hacienda Monasterio Reserva Especial 1994

Añada caracterizada por un invierno frio con temperaturas extremas, la primavera fue suave con precipitaciones medias que dieron paso a un verano caluroso. Así pues el calor del verano adelantó una cosecha que inicialmente parecía venir algo atrasada, alcanzándose una buena maduración. A finales de septiembre se llevó a cabo la vendimia, que al hacerse sin lluvias, fue una vendimia muy ordenada siendo los frutos maduros, con taninos duros y serios. Después de 12 años en botella el vino muestra el lógico cansancio, pero está razonablemente vivo, resultando fino y presentando un atractivo bouquet.

Y así se puso el broche de oro a la jornada inaugural del Encuentro, dando paso a la primera de las miniferias que se alargó hasta bien entrada la madrugada.

  1. #1

    ramico

    Bueno, coincidimos en algo, para mi el 96 tambien fué mi favorito, y quiero recordar que tambien gustó mucho a los compañeros de mesa.

  2. #2

    Dani C.

    A mí también fue el 96 el que más me gustó, seguido del 2000 que apunta muy buenas maneras.

  3. #3

    Sky-Walker

    Para gustos colores. Para mí todos ricos excepto el 1999 con algún defecto en nariz (que no en boca). Los mejores 2001, 2004 (dentro de unos añetes), 1995 y 1998.

  4. #4

    frederic

    Fué impresionante la cata de los 12 vinos de hacienda monasterio y no menos la locuaz y entenedora explicación de este crack de la elaboración como es peter sissek.
    mi opinión de la añada 1996 es de excelente y la de 2005 también lo será con el tiempo.
    salut.

  5. #6

    Jilguero

    Veo que no nos ponemos de acuerdo, como es lo normal, y como se vio en la votación que se realizó....
    Creo también que hubo mucha "cercanía a la corriente" de Sissek, que se decantó por alguna de sus añadas :-)
    Por continuar con los comentarios, yo me quedo sin duda con el 2001. 2004 y 2005 tienen mucho tiempo por delante, pero seguramente sea un muy buen vino. Me haré con alguna botellita para cuándo estrene la nevera que me recomendó Mr. C, que es un crack en todo, hasta en lo de encontrar pareja :-D

  6. #7

    Dani C.

    Yo ya tengo la nevera Alberto!
    Se nota que sabes de mujeres, ahora de vinos... :-)
    A mí ese 2000 me conquistó por completo. El 96 tenía el plus de estar en un momento excelente. De acuerdo con esos 2004 y 2005 que apuntan muy buenas maneras, para mí mejores maneras el 2005 que 2004.

  7. #8

    JaimeJ

    Desde luego, no creo que ningún aficionado de este foro pueda nunca olvidar una vertical de estas características. Me sentí afortunado de formar parte de un acto que difícilmente se podrá repetir. Los vinos lo de menos. Ejercicio magistral sobre la evolución de un vino y sobre la climatología aplicada. Coincido con Sky en que esa nariz fue lo único que me descentró. Gran nivel en general.

  8. #9

    BacoVive

    Coincido con la opinión de JaimeJ de que fue una cata extraordinaria, en todos los aspectos; inolvidable para los que tuvimos la oportunidad de estar allí. P.Sissek estuvo mucho más locuaz de lo que yo le he visto nunca, esforzándose por trasmitir por qué su vino es importante y el compromiso de su empresa por superarse año a año y de sacar en cada añada lo mejor, un vino pletórico de fruta y de fuerza. En este sentido me quedo con una frase suya, que comparto: "no existen grandes vinos (añadas) sino grandes botellas".
    De todo lo que catamos mi preferido el de la añada 1996, del que leo en mi cuaderno de notas "potente, amplio, sabroso, ... enorme"
    Mi único "pero", la nariz del de la añada 1999 llena de matices animales, pero que después en boca estaba estupendo.
    A destacar, la vida que aún tenían las añadas más antiguas.
    Y para aquellos que no pudísteis estar con nosotros deciros que fue impresionante ver una sala de catas como la que montó Verema con más de 300 personas compartiendo espacio y pasión.

  9. #10

    ramico

    Lo bueno, que tambien hay que mencionarlo, es que o no se rompieron copas o fueron escasos los destrozos. Que para el parafernalio montado ya es un exito.

    Paco estuvo a punto de liarla parda, pero tuvimos reflejos ninja y la cosa no pasó de un susto:)))))

  10. #11

    rafelia

    Qué envidia para los que no pudimos estar!!!
    por lo que se adivina en las fotos, el montaje de Verema resultó espectacular. Hecho de menos alguna panorámica de toda la sala
    un saludo, rafelia
    www.rafeliadoors.spaces.live.com

  11. #12

    JoanPena

    Paco...que decir de una cata magistral...como todo el evento. Realmente fue un lujo de incalculable valor una vertical de este maravilloso vino y junto a una grandísima figura del mundo del vino como es Peter Sisseck. Muchos fueron los vinos que me gustaron y por diferentes motivos. Personalmente aun recuerdo un maravilloso 2005 aunque como dices bien está por hacerse pero...apunta maneras realmente espectaculares...me gustó mucho el 2001 y el 96 pero mi preferido de la cata fue precisamente el 1995 y siento , desde la humildad, discrepar que sea un vino cansado...oí alguna cosa muy dura en el mini debate posterior a la cata...alguien lo tacho como de un vino ya decadente...DIOS MIO....seguramente no tengo ni idea pero a mi fue el vino que mas me apasiono por complejidad, sutileza y elegancia. Pero como siempre...lo maravilloso de este mundo es que cada opinión cuenta ya que el mundo del vino es sumamente subjetivo...bueno cuentan todas las opiniones menos la de que el 95 estaba acabado...me quede de piedra!!!
    En fin...una maravilla todo Paco y como resaltas tu mismo....ese mar de copas y pensar en la logística de todo ello me asusta...demuestra que la gente de verema...todos, sois un equipo fenomenal y nos agasajasteis de entrada...con esta maravillosas vertical pensada, confeccionada y ejecutada de forma magistral......GRACIAS.

    Joan Pena

  12. #13

    AntonioJesus.AkatA

    Me sorprendió la franqueza de Peter, quizás no supe en ocasiones anteriores encontrar a una persona accesible y que sabe lo que tiene y lo más importante, reconoce los errores. Sobre el dialecto mantenido entre Peñin y Peter o Peter y Peñin mejor dicho, simplemente magistral, sin hace comentarios porque sobran las palabras.

    Me sorprendió la evolución de alguna de sus añadas, me quedo con el 2000 y por supuesto el 1995 donde entiendo que a pesar de algunas opiniones, mantenía una tanicidad elegante y fruto de 14 años -como debe ser-.


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