Experiencia Verema Málaga 2026: Cata emocionante de la D.O. Valencia que recordarás
Dentro de la Experiencia Verema Málaga y en una de las magníficas salas del Hotel Miramar se celebró la cata “Vuélvete a emocionar: la DO Valencia que recordarás”, articulada en torno al discurso técnico de la Denominación de Origen Valencia y dirigida por Vicent Escamilla, redactor Jefe de la revista SEVI, gran comunicador y conocedor de los vinos de la D.O. Valencia. La cata se planteó como algo más que una simple degustación: fue una reivindicación estructurada del territorio, la identidad y la segmentación cualitativa como herramientas para reposicionar la región en el mapa enológico.
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La cata se inició aportando datos importantes sobre una D.O. que incluye más de 50 bodegas, 1.619 viticultores y una superficie de 7.926 Has. También información sobre las variedades plantadas y su distribución en las cuatro subzonas: Alto Turia, Valentino, Moscatel y Clariano.
La producción de la Denominación de Origen alcanza los 225.215 Hls, siendo las variedades Moscatel, Tempranillo, Monastrell y Cabernet Sauvignon las más plantadas, aunque se nota un creciente aumento de las variedades autóctonas, algunas recuperadas, como por ejemplo la Merseguera, Mandó, Tortosí, Arcos, Verdil, Forcallá o Bonicaire.

En primer lugar mostró las nuevas etiquetas creadas para identificar las cuatro subzonas ya señaladas: Alto Turia, Valentino, Moscatel y Clariano, para a continuación hablar de cada una de ellas, aportando datos de producción, bodegas, altitud, clima, suelos, variedades, etc..
A partir de aquí, Vicent Escamilla centró el relato en un eje conceptual claro: la nueva jerarquización basada en unidades geográficas menores, las subzonas y luego dentro de ellas el vino de pueblo, finca y parcela, como vía para poner en valor la singularidad. Más allá de lo normativo, el discurso incidió en la trazabilidad integral, la reducción de rendimientos y la necesidad de traducir suelo, clima y paisaje en perfiles sensoriales diferenciados. La teoría no quedó en lo abstracto; cada vino funcionó como caso práctico de ese modelo.

El recorrido comenzó con los blancos, donde la recuperación varietal y la reinterpretación de uvas históricas marcaron el tono. El Malvasía de Sant Jaume 2025 de Valsangiacomo abrió con un perfil aromático expansivo y una boca salina que definía con claridad el concepto de “blanco mediterráneo moderno”.
Nota de cata: Vino de color amarillo brillante con destellos verdosos. Nariz de buena intensidad, carácter fresco con notas de flores blancas, toques tropicales y fondo cítrico. En boca de nuevo es muy fresco, seco, sabroso, con buena acidez, ligero, vivaz y de buena persistencia.
A continuación, la Merseguera —variedad clave en esta narrativa— mostró dos caras: la versión sobre lías de Cantalares (Bodegas El Villar), con mayor ambición estructural y altitud como factor diferencial, y la lectura más radical de Flor de Ahillas (Terra d’Art), donde una parcela vieja sobre suelos pobres rompía con la supuesta neutralidad de la variedad.
Nota de cata de Cantalares 2025 de Bodegas el Villar: De color amarillo pálido con destellos dorados y brillantes. Nariz de buena intensidad con marcado caracter frutal, notas de manzana, melocotón y mango sobre fondo mineral. En boca es sabroso, fresco, un punto graso, acidez media y también media persistencia.
Nota de cata de Flor de Ahillas 2024 de Terra d'Art: De color amarillo pajizo, limpio y brillante, con destellos dorados. La nariz es de media intensidad y va creciendo, buena complejidad con notas florales, recuerdos a frutas tropicales, cítricos y marcado carácter mineral. En boca es fresco, con buena acidez que acompaña un paso liegeramente untuoso, amplio, mineral, cítrico y de muy buena persistencia. Final ligeramente amargoso y complejo retrogusto.
Uno de los momentos más singulares llegó con Alma Sana 2024 de Toni Beneito, un orange de Tortosí que evidenció cómo la tradición puede reactivarse desde una mirada contemporánea. Lejos de rusticidades, el vino se mostró preciso, estructurado y con una narrativa histórica potente: la recuperación de una variedad prácticamente extinguida durante más de un siglo.
Nota de cata Alma Sana 2024 de Toni Beneito: Vino de color dorado con matices naranja de diversas tonalidades. Nariz de gran complejidad, buena intensidad, muy original, notas de frutas maduras, mermelada de cítricos y recuerdos a frutos secos. También cierto carácter mineral y recuerdos a especias orientales muy presentes. En boca sorprende su volumen y estructura, buena acidez, crianza integrada presente en un conjunto complejo, elegante, con peso y de gran persistencia. Desde luego un Organe sorprendente y diferente.
El tránsito hacia los tintos reforzó la idea de diversidad y paisaje. Sensal 2024 de Javi Revert destacó por su ensamblaje de variedades autóctonas —Monastrell, Bonicaire, Forcallà o Arcos— en un equilibrio entre viñedo viejo y joven, mientras que Esencia Vegamar 2023 apostó por un perfil más inmediato, centrado en estructura e impacto. En paralelo, Falcata Arenal 2022 (Pago Casa Gran) ofreció una Garnacha Tintorera afinada, fresca y elegante, desmontando prejuicios asociados a la variedad.
Nota de cata de Sensal 2024 de Javi Revert: De color picota y capa media, limpio y brillante. Nariz de buena intensidad, fresca, fruta roja fresca, toques de fruta negra, monte mediterráneo, flores silvestres y marcada mineralidad. En boca es fresco, tanino presente, excelente acidez que vertebra el paso del vino, ligero y a la vez con buena estructura, amplio, tenso, vivaz en el paso y de muy buena persistencia. Retrogusto frutal y mineral.
Nota de cata de Esencia Vegamar 2023: De color rojo picota intenso con ribete granate. Nariz de buena intensidad con la crianza presente, especias dulces, también clavo, pimienta, tostados, ahumados y fruta roja madura que aporta frescura. En boca es potente, tanino pulido, fruta madura envuelta con crianza presente en fase de integración, buena acidez, elegante y de buena persistencia. Mejorará en botella.
Nota de cata de Falcata Arenal 2022 de Pago Casa Gran: De color cereza picota con matices granate. Nariz de media intensidad que va creciendo con la aireación, sorprenden gratas notas florales, licor de cerezas, monte bajo y toques minerales. En boca buen ataque, amplio, con cuerpo, buena acidez, carnoso, taninos pulidos, carácter frutal envuelto por un marcado sabor a bombón de cerezas, de buena estructura y persistencia.
El discurso de “vino de frontera” se materializó en Clos de Gallur 2022 de Vicente Gandía, un coupage internacional (Syrah, Tempranillo, Cabernet Sauvignon) con clara lectura mediterránea, donde el origen seguía siendo el hilo conductor pese al ensamblaje.
Nota de cata Clos de Gallur 2022 de Vicente Gandía: De color rojo picota de capa media, con ribetes granates. Aspecto limpio y brillante. En nariz de intensidad media-alta y una complejidad notable. Destacan inicialmente las notas de fruta roja madura (fresa silvestre) y guindas en licor. A medida que se oxigena, aparece un toque especiado (clavo, pimienta blanca, nuez moscada) integrado con recuerdos balsámicos de regaliz negro. El fondo es elegante, con matices de chocolate negro, sotobosque y un sutil toque floral que aporta frescura. Entrada en boca sabrosa y con una calidez bien integrada. Presenta una acidez equilibrada. El tanino esta presente y marcado, pero con madurez. Post gusto de persistencia media, dejando un recuerdo frutal (fruta roja).
El tramo final recuperó el vínculo con la tradición más reconocible de la zona: la Moscatel. El espumoso Reymos V.O. reinterpretó el perfil aromático clásico en clave ligera y versátil, mientras que la Mistela de la Cooperativa San Pedro Apóstol cerró la cata con una expresión más clásica, donde la concentración, la pureza varietal y el equilibrio marcaron el desenlace.
Nota de cata Reymos V.O.: De color amarillo pálido con reflejos verdosos, limpio y brillante. Nariz de buena intensidad donde destacan los aromas primarios propios de la moscatel: notas florales, especialmente azahar y pétalos de rosa, también notas cítricas y recuerdos a fruta tropical como mango o lichi. En boca su fresca acidez equilibra el dulzor natural, ligero en el paso, cremoso por su espuma y sabroso con marcado carácter varietal.
Nota de cata mistela de la Cooperativa San Pedro Apóstol: De color amarillo pajizo con destellos dorados y marcada densidad. En nariz gran intensidad, perfumada, notas de miel de azahar, frutas tropicales, mermelada de naranja y otros cítricos. En boca entra suave, con su aire goloso, graso, un punto fresco que equilibra el dulzor, elegante y de muy buena persistencia.

En conjunto, la sesión no solo cumplió con su promesa implícita en el título —“recordar”—, sino que construyó un relato coherente y técnicamente sólido. La DO Valencia se presentó aquí no como una realidad homogénea, sino como un mosaico de paisajes, variedades y estilos que, bajo una segmentación bien definida, aspira a consolidar su identidad en clave contemporánea.
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Una cata muy interesante que además muestra los cambios en la Denominación de Origen. Poner en valor las subzonas y crear unidades geográficas menores. Todo un éxito en Málaga
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Toda una gran cata para el recuerdo, según lo leído fue realmente una joya de cata! Saludos

