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Panorámica sobre los vinos suizos

Chocolates, montañas, queso… y también vinos 

Dice el periodista del Washington Post Jason Wilson, que, según expertos, lo bueno de los vinos suizos elaborados con la uva Chasselas es que, por su sabor suave y su bajo contenido en alcohol, son ideales para cuando se tiene mucha sed y perfectos para tomar a las 10 de la mañana.  

Doy fe de que ambas afirmaciones son ciertas – explica Wilson tras una visita a Ginebra y  Zurich -. Puedo afirmar que el Chasselas es el vino perfecto para tomar después de un expreso y un croissant a las 10 de la mañana. Entra peligrosamente bien. Hacia las 10h15 ya había pedido la segunda copa.  

Poco conocidos, mal promocionados y pasados por alto en muchos certámenes y ferias enológicas, los vinos suizos existen, presentan características únicas y completan nichos que permanecen vacíos en una era de amor al vino que a veces premia más lo sabroso, lo impactante y todo lo que tiene que ver con con historias humanas exóticas y trayectorias sorprendentes.

Las historias de la mayoría de los vinos suizos no emanan episodios heroicos, hallazgos peregrinos o aventuras de cajas de botellas en el fondo del mar. Son vinos elaborados con cariño y buen savoir faire en seis regiones vinícolas perfectamente diferenciadas, cuya producción se consume mayormente en el propio país – apenas se exporta el 2% - y cuyo precio medio sobrepasa los estándares europeos – no es fácil encontrar botellas por 9 euros, pero por una media de 22 euros se puede acceder a un vino de excelente calidad.

A finales del siglo XX, cuando todo el mundo se puso arrancar variedades nativas para plantar Pinot Noir y Chardonnay, ellos se mantuvieron bastante fieles al terruño y respetaron el cultivo local.


Un mosaico regional de altura

Las seis regiones donde se hace vino en Suiza son Ginebra, Vaud (suroeste), Valois (sur), Ticino (Suiza italiana, sureste), región de los tres lagos (noroeste) y la Suiza alemana (norte). 

Cada una tiene sus propias características: de la región de los lagos de Ginebra procede la variedad de uva más original: Chasselas (la del vino mañanero), que ocupa el 25 % de la superficie vinícola total de Suiza, y que se cultiva también en Vaud, la segunda región vinícola más grande, conocida sobre todo por sus vinos blancos frescos elaborados con dicha uva. 

En Valais, donde se produce un tercio de los vinos del país, las viñas se extienden por cientos de kilómetros a lo largo del Ródano en altitudes que van de los 270 a los 1.100 metros. 

Más al sur, en la Suiza italiana las uvas del Ticino crecen al amparo de un clima mediterráneo con mucho sol, y la variedad estrella es la Merlot, que se vinifica tanto en tinto como en blanco, seguida por la Bondola y la Gamaret.

Al noreste, los viñedos de la región de los Tres Lagos se distribuyen en 605 hectáreas donde hay principalmente Chasselas, Pinot Gris y Chardonnay (de uva blanca) y pinot noir (de uva tinta, la más abundante en el país), y en la Suiza alemana -una gran región que abarca el norte - destacan la Räuschling, la Gewürztraminer y la Pinot Gris. 

Sin embargo el total de hectáreas plantadas apenas alcanza las 15.000 (nada comparado con las 800.000 francesas), y la produccion anual ronda el millón de hectolitros, una migaja si lo comparamos con los 42 millones franceses o los 45 italianos. 

 

Los vinos suizos salen a escena

Aunque los helvéticos llevan haciendo vino desde el siglo XVIII, fue en 2008 cuando saltaron al escenario de la mano de la afamada crítica internacional Jancis Robinson, que ensalzó la calidad creciente de esos vinos al tiempo que lamentaba que fueran “tan caros por proceder de unos de los viñedos más bellos, pero menos prácticos del mundo”.

No le faltaba razón: muchos viñedos suizos están altos y la vendimia se presenta bastante complicada ya que, además, la mayoría están plantados en terrazas o laderas y todo se hace a mano: la escarda, la poda en verde, la recogida... Los elevados precios de la mano de obra sumados a la naturaleza de la moneda nacional, potente en los mercados internacionales, hace que los precios sean elevados. 

No obstante, y a pesar de la inaccesibilidad y los comentarios desalentadores de Robinson, en 2012 David Schildknecht, uno de los expertos de la famosa revista Wine Advocate de Robert Parker, incluyó cuatro vinos de las regiones de Vaud, Valais y Ticino en su «best of» de 2012 y lanzó toda una secuencia de alabanzas sobre la Chasselas. 

 

Horizontes alpinos

Los suizos empezaron a estar en el punto de mira a pesar de sus precios y de lo poco que circulaban – y siguen circulando – sus vinos fuera de las fronteras helvéticas, y hoy son cada vez más buscados y se van haciendo hueco, poco a poco, hasta en las charlas de los grandes expertos. 

La estrategia comercial de las bodegas más pudientes y las asociaciones de organismos encargados de la promoción del vino es presentar vinos de alta gama y crear un dinamismo alrededor de dichos productores. 

Entretanto los suizos siguen tomando vino, es uno de los países que más toma del mundo y, de hecho, no solo acaba prácticamente con toda la producción nacional sino que ésta apenas da para satisfacer a la mitad de la población mientras la otra mitad tiene que recurrir a vinos españoles, italianos o franceses. Suiza, quién lo pensaba, tiene no solo grandes viticultores, sino discretos amantes del vino que hacen de su producción elegante un grato disfrute local.


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