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Varios viñedos franceses ya están en manos de empresarios chinos

Empresarios chinos ya han comprado en Francia 160 châteaux, - termino que designa a las bodegas, tengan un castillo o no - y van camino de adquirir a precio de oro varios viñedos más. El año pasado, por ejemplo, el poderoso empresario de Hong Kong Peter Kwok compró el château Pauillac, en Burdeos, por nada menos que 20.000 euros el metro cuadrado del viñedo, más de lo que vale un metro cuadrado en Manhattan.

Mi hijo estudia en Estados Unidos, así que estaba buscando un sitio que quedara a medio camino

Comentó Kwok, justificando así que no lo hace como inversión sino porque le gusta el país y el estilo de vida.

Algunos amigos que tienen viñedos ya me advirtieron de que la única forma de hacer fortuna con el vino era invirtiendo una fortuna aún mayor...

explica este hombre de negocios, que empezó a comprar propiedades en Francia en 1997 y que ya ha invertido alrededor de 70 millones de euros.

La tendencia de Kwok la han seguido otros millonarios chinos: entre 2014 y 2016 Keqin Hu, otro enamorado de Francia, compró 1.700 hectáreas en Indre (centro) y en 2017 otras 900 hectáreas en Allier (sur), mientras Jack Ma, propietario de Alibabá, ya tiene cuatro châteaux en el sur francés y la famosa actriz Zhao Wei posee el Château Monlot, en Saint Emilion, cuyas botellas vende a unos 120 - 150 euros.

 

¿Qué buscan los chinos?

El gigante asiático ya es el primer consumidor de vino del mundo. Aunque en proporción de población no lo es tanto, - la costumbre no está tan instaurada como en el viejo continente, - en términos de cantidad consumida supera con creces a Estados Unidos, el primero de la lista, que apenas tomó en 2018 unos 3.000 millones de litros frente a los 5.000 del dragón asiático.

El 80% de lo que los nuevos propietarios producen en Francia se consume en China y, aunque no sea un negocio excepcionalmente rentable, muchos de los millonarios que poseen viñedos también tienen acciones en empresas galas, líneas aéreas o equipos de fútbol, y el vino de Burdeos en una mesa china es un indicativo de buen gusto y glamour.

Entretanto para los franceses la coyuntura es casi inevitable: el campo ha perdido valor y las empresas cada vez acaparan más territorio porque a las familias les resulta más rentable vender. Los impuestos de sucesiones son tan altos que muchos herederos prefieren que su bodega la adquieran los chinos y repartirse el pastel.

 

Más allá de los mares

El fenómeno no es exclusivo de Francia, la adquisición de tierras agrícolas por parte de Pekín crece en todo el mundo, de América Latina a Europa pasando por África con presencia destacada en países como Argentina, Chile, Brasil, Mozambique o Camboya. Esas fortunas buscan viñedos y campos hasta en latitudes como Australia o Nueva Zelanda.

En 2012 el grupo chino Shandong Ruyi compró la plantación de algodón más grande de Australia, otro grupo inmobiliario adquirió en 2016 en el mismo país el rancho más grande del mundo y un súper holding acaba de comprar un gran fabricante de salchichas estadounidense.

Desde 2010 los chinos han invertido 97.000 millones de dólares en comprar terrenos agrícolas por todo el mundo.

 

El Conejo de Oro

Sin embargo, y aunque no es un fenómeno exclusivo de Francia, muchos franceses no lo están llevando bien. El hecho de que, por ejemplo, el histórico Château Tour Saint-Pierre de Saint Emilion pasara a manos chinas y abandonara su nombre del siglo XVII para pasar a llamarse Lapin d’Or (Conejo de Oro) revolvió las entrañas de varios amantes del vino, que tuvieron que asumir igualmente los rebautismos de otras bodegas de la comarca como "Antílope Tibetano", "Gran Antílope" o "Conejo Imperial".

Los chinos, no obstante, son cuidadosos con el terruño y en general todo sigue igual que antes de la compra, con nuevos propietarios respetuosos que suelen mantener el savoir faire y a los trabajadores de las tierras.

A los franceses quizás no les gusta esta tendencia, pero esta apertura de horizontes es percibida en China con mucho entusiasmo y altas dosis de fascinación: ya son casi 4.000 los alumnos chinos matriculados este año en estudios vínculados con el vino en Burdeos, de enología a ingeniería agrícola de la vid pasando por enoturismo o marketing y comercialización del vino.

En el dragón, las grandes metrópolis como Pekin, Shanghai y Hong Kong se hacen eco de esta tendencia y no paran de abrir locales de moda dedicados al vino donde los más pudientes ya pueden degustar, como si estuvieran en Europa, una copa de la bebida que ahora causa furor.

Y vosotros que pensáis ¿pueden los chinos conseguir aumentar el consumo de vino en España, igual que han implantado las tiendas multiprecio? Quien sabe, tal vez lo que no conseguimos los españoles los consiguen los chinos.

 

  1. #1

    J-Carlos

    Lógico, la balanza de pagos se tiene que acabar equilibrando, el dinero que se va, acaba volviendo.

  2. #2

    Josep_Gallego

    Interesante artículo que refleja una realidad que como dice J-Carlos, por cuestiones financieras, va a seguir sucediendo en muchos sectores. Lo único que pido es que se respete el valor del vino

  3. #3

    Vicentvisommelier

    Es lógico. Hay mucha gente que tras la herencia no pueden pagar los impuestos que preceden un Gran Crú y similares, teniendo que abandonar sus ilusiones y vendiendo su terreno. Una lástima

  4. #4

    Jorditec

    Pues a mi no me gusta nada. Ni que pase en Francia, ni en Italia, ni en nuestra tierra. Debería primarse que la tierra se quede en casa y trabar la venta a empresarios extranjeros.
    Los impuestos los rigen los dirigentes políticos de turno... pues vaya tela como está nuestra vieja Europa politicamente hablando.

  5. #5

    Miryam777

    A tu pregunta “¿pueden los chinos conseguir aumentar el consumo de vino en España, igual que han implantado las tiendas multiprecio? ” . Si la calidad es igual que las tiendas multiprecio , pues va a ser que no . Saludos


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