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Los espumosos ingleses conquistan corazones y mercados

La conquista del espacio

El cambio climático y el Brexit sumados a la fiabilidad de las cosechas inglesas, la tradición artesanal y las últimas tendencias son los factores principales de la explosión de los espumosos británicos que conocen, como nunca antes, un boom histórico.

A estos factores se suman, además, subvenciones gubernamentales, nuevas variedades de uvas, la duración de las cepas, - que se desperdician mucho menos que otros productos como las manzanas -, y, fundamental, el aprovechamiento de infraestructuras existentes para producir vino como el equipo de acero inoxidable de la industria lechera, hoy sumergida en una crisis sin precedentes.

 

Las extensiones de viñedos se ha duplicado en la ultima década e Inglaterra se ha convertido en la zona de viñedos que más rápido crece del mundo con más de 160 bodegas, 2.500 hectáreas dedicadas a su producción y más de 15 premios internacionales de primer nivel otorgados sobre todo a unos espumosos excepcionales.

Actualmente el 70% de los vinos ingleses son espumosos y se elaboran por el método tradicional a partir de uvas que son cultivadas en las regiones del sureste gracias a un clima templado adecuado para Pinot Noir, Chardonnay Pinot Meunier, Bacchus y Seyuval Blanc.

El precio de esas tierras del sur es bastante superior al de suelos en los que no se puede plantar vides, pero infinitamente menor al de terrenos que comparten latitud y que acogen variedades semejantes en la región francesa de Champagne.

¿Cómo empezó todo esto?

La primera bodega en triunfar fue Nyetimber, una compañía que produce espumoso en Sussex, una zona desde donde se extendió la práctica a toda la franja sur a lo largo del paralelo 50, apenas un grado al norte de la región de Champagne.

 

Por si fuera poco, la elaboración artesana se ha puesto de moda y se han incrementado las ventas de cerveza, sidra y ginebra dinamizando el sector, al mismo tiempo que la perspectiva del Brexit, que podría reducir las subvenciones a la agricultura tradicional, está facilitando que los agricultores reciban con los brazos abiertos estas nuevas formas de generar ingresos.

Cifras estratosféricas en poco tiempo

En 2018 Reino Unido exportó 250.000 botellas de vino a 27 países (apenas un 0,16% de lo que exportó Francia, cuya cifra media anual ronda los 150 millones) y los productores esperan multiplicar estas cifras por diez en 2020, hasta llegar a los 2,5 millones.

A finales de 2019 esperan haber plantado dos millones de nuevas viñas y a pesar de que, respecto a Francia, el precio de la tierra apta para cultivo de la vid todavía es bajo, la diferencia en la misma región entre terrenos aptos para el cultivo y los que no lo son aumenta a pasos agigantados: una hectárea en el sureste inglés hoy cuesta 23.000 euros, pero si es buena para vinicultura puede ir hasta los 54.000.

Según el Departamento británico de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales las ventas de vino tienen actualmente un valor minorista de 100 millones de libras.

 

Las estrellas de la fiesta

Este año en los Decante World Wine Awards, donde había en juego 17.000 vinos de 57 países, los británicos se llevaron nada menos que tres ‘Best in Shows’, cuatro Platinum, otros cuatro Gold y 85 medallas de plata. Una bomba para una producción tan reciente.

La secretaria de Estado del Departamento de Medio Ambiente, Andrea Leadsom, destaca el rosado con aguja de Kent y el Chardonnay de Sussez, y las últimas visitas oficiales más importantes a ojos de la Corona, como la de Donald Trump el pasado mes de junio, ya se riegan con espumosos ingleses como el Windsor Fret Park Vineyard de 2014 o el Hambledon Classic Cuvee Rosé NV.

 

¿Qué nos depara el futuro cercano?

Algunas bodegas de vinos británicas ya comienzan a diversificarse: Chapel Down, por ejemplo, elabora Pinot Noir Gin, Chardonnay Vodka y English Rape Brandy y el enoturismo, una tendencia hasta hace unos años anecdótica en las islas británicas, se ha convertido en una de las formas más eficaces de promover una industria que está disparada.

 

Las bodegas británicas, a tiro de Eurostar, se llenan cada mes de turistas que desembarcan en las islas procedente de diversos orígenes, ávidos de catar estos vinos y de dar una vuelta por la campiña inglesa, y las rutas de los viñedos de Sussex se suman ahora a las del Piamonte italiano, la Rioja, la Ribera Sacra o Saint Emilion en Francia.

Bonjour mon ami

Algunos franceses, por cierto, han pasado de mirar con recelo a los competidores del Norte a invertir en esas tierras prometedoras. La productora de champagne Taittiner, una empresa familiar francesa que cada año vende nada menos que un millón de botellas en Reino Unido, - de un total de una producción anual de más de cinco millones-, ya ha comprado un viñedo en Kent.

Tras buscar sitios potenciales durante 12 meses, en 2015 compraron el sitio de Faversham: 69 hectáreas de tierra donde hasta entonces solo se habían plantado manzanos y perales con caracteristicas sorprendentemente similares a las de sus terrenos en Francia hasta en materia de cuestas, pendientes y el microclima favorable.

En 2017 plantaron 100.000 vides, a las que recientemente han añadido otras 40.000 con las variedades típicas del champagne: chardonnay, pinot noir y pinot meunier. En otoño de 2018 recolectaron una primera cosecha de uvas que se pusieron a fermentar, y la primera cosecha completa ya está prevista para este otoño de 2019.

 

Esto son solo algunos de los primeros pasos de la conquista. El espumoso inglés ya ha empezado a extenderse por el viejo mundo y parece que por ahora no esta dispuesto a parar.

 

 

  1. #1

    Josep_Gallego

    Gracias por el artículo. Debemos tener en cuenta estos vinos que seguro darán que hablar en los próximos años. Hay que recordar que en la edición de este año del prestigioso concurso por parejas Vila Viniteca, en la primera fase, disfrutamos del Bride Valley Vineyard Blanc de Blancs 2014. Dorset, England. Un buen espumoso, con excelente acidez y buena complejidad que a más de uno despistó.

  2. #2

    Joaquin1965

    en respuesta a Josep_Gallego
    Ver mensaje de Josep_Gallego

    Y tan excelente. Yo vi una buena oferta y me compré el blanco y el rosado. Las ansias me traicionaron y la acidez fue excesiva (demasiado pronto y aú sin integrar).

    El rosé lo dejo para dentro de un par de años. Creo que son espumosos con buen recorrido y capacidad de guarda.

  3. #5

    ahalliwell

    Me alegra leer este artículo. Como enólogo inglés, residente en España, tengo que afrontar cierta incredulidad / escepticismo si la conversación toca el tema de vinos de mis islas. La producción allí está creciendo a buen ritmo sí, pero partiendo de una base muy pequeña. Toda la superficie de Inglaterra apenas llega a un 0,3% de las hectáreas españolas (aunque el rendimiento probablemente sea más alto). Y de momento los precios siguen altos en general - así que vamos a ver hasta donde llega cuando la industria empieza a tener un poco más de madurez. De momento está experimentando un boom total.

  4. #6

    pepecano

    en respuesta a Josep_Gallego
    Ver mensaje de Josep_Gallego

    Me parece que despisto a casi todos, nunca esperas un espumoso británico en este concurso, pero totalmente de acuerdo en cuanto a la calidad.


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