Los Chatos

Méntrida y sus vinos nos echaban de menos

Hemos estado en Méntrida, y nos ha hecho mucha ilusión que Méntrida venga a vernos a Madrid. Enhorabuena por la iniciativa y la organización.

Un par de los chatos firmantes conocemos Méntrida a fondo. Las bodegas también. Algunos meses de septiembre hemos acabado allí el verano en los años mozos, corriendo encierros y aguantando todo tipo de inventos de la comitiva de fiestas. Méntrida ha sido un germen en nuestra a afición por el vino y en las enseñanzas del cuerpo, el equilibrio, y la madurez. No tuvimos ninguna de las tres, pues eran bacanales. Pero Méntrida nos enseño a querer el vino a pesar de lo que, en aquéllos años, le hicimos sufrir, por los abusos cometidos. Desde entonces hemos aprendido, hemos cogido buena forma y además somos más formales, valga la redundancia. Pero no pudimos evitar ser de los primeros en acudir a la cita el otro día en Madrid. Con miedo de que las pandillas de entonces aparecieran por allí y se acabara lo que se daba.

No se acabó. Nos recibió un cartel que en nada nos recordó a nuestra Mérida. Pero volvimos a recordar tiempos felices. Descubrimos vinos muy ricos. Ninguno era gran vino. Pero desde luego todos era mejores que los de los años de universidad. Se está convirtiendo en una de las regiones con más evolución. Y esperamos con ansia que llegue el salón del año que viene. Este año el número 12+1 se nos antojó complicado, así que, como solemos hacer. Sólo tomamos 11. 

 

Si tenemos que destacar alguno: Arrayán y la Cooperativa Santo Domingo de Guzmán nos hicieron tilín más que otros. Esperamos que Méntrida vuelva pronto. De momento ya avisamos a algunos bodegueros que aunque nos quedó lejos en el tiempo, volveremos porque están a la vuelta de la esquina.

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