Francesa por España

Esas cenas entre amigos... Quién trae el vino?!

Una de las ideas que más me atrae de organizar una cena en casa es la elección del vino. La primera pregunta que me suele hacer es: ¿Lo elijo yo o pido que traigan? Si la gente trae vino para una cena que cocino yo me gusta “dirigir” un poco ….

No me gusta que la gente venga a casa con una botella de vino sin saber qué vamos a comer, bueno, sí me gusta. Vamos a entendernos, me gusta que traigan vino. Eso es lo primero. Pero no me gusta que haya la pretensión de que vamos a beber el vino que se trae sin saber cuál es la comida. Lo mejor es cuando alguien sabe qué comemos y se ha tomado el tiempo de pensar qué vino puede ir bien. Puede que haya mirado notas de cata en verema o que haya ido a una tienda especializada y pregunte por distintas opciones. Más allá de que se acierte o no, está el detalle de tomarse el tiempo, que es una cosa muy agradable, sobre todo en estos tiempos en que todos vamos corriendo a todas partes.  Esto permite además conocer vinos nuevos, de bodegas que no se han probado antes. Aunque intento elegir cosas diferentes, tengo costumbre de comprar casi siempre en el mismo sitio (salvo cuando visito unas bodegas y compro allí). En mi tienda me tratan bien y me conocen y eso es siempre agradable; me da la sensación de cercanía y además la conversación es más fluida… “¿Qué tal el vino que te recomendé? ¿No te gustó? ¿por qué?....”

 

Pero si quien compra el vino va a otra tienda, o busca en diferentes referencias en internet, o incluso compra de forma directa en una bodega, hay siempre más probabilidades de que lleguen sorpresas a la mesa.  Una noche un amigo nuestro trajo un vino que le habían recomendado para una comida. Era un plato francés, e imagino que no entiendo nada, y trajo un vino que no iba nada bien. El vino era un dulce de Navarra riquísimo, de Ochoa… Nos reímos muchísimo. Nos contaba que el señor de la tienda había dicho que eso iría perfecto con el foie… Nadie había hablado de Foie para esa noche! Entre los dos se liaron con sus propias ideas, hablaron de todo lo que se podía hablar del vino… y el resultado fue que lo bebimos para el postre, un coulant de chocolate. Ya está, nos reímos con la anécdota y encima el vino nos vino perfecto para el postre.

Pero también me encanta elegir los vinos. No tenemos la fortuna de tener muchos vinos en casa. Todos mis amigos de Francia tienen sitio para una pequeña “Cave” o bodega en el sótano. No penséis en gente rica, ni mucho menos; lo que ocurre es que se construye más a “lo bajo”.  Aquí, normalmente por falta de espacio, la “Cave” es en el mejor caso una nevera.

MI NEVERA DE VINOS

En cualquier caso, busco entre mis vinos y veo si alguno puede servir. En caso de que no sirva o no sea adecuado porque quiero guardar el vino más tiempo o para otra ocasión, pues busco, y la búsqueda siempre es divertida. Verema ha sido para mí una fuente enorme de información para algunas de estas cenas: con muchas notas de cata y vinos referenciados. Es así que descubrí Verema y que me decidí y a pedir tener mi espacio aquí.

Comentaba sobre el tema de las bodegas dentro de casa. Me encantaría poder tener más espacio para poder almacenar vino. En España no es habitual que la gente visite bodegas para llenar el coche. Yo al menos no lo he visto, ni nadie que conozca lo hace. En Francia si conozco a gente que se va a un “Gîte” (casa rural) en una zona rural y visita 2 ó 3 bodegas. Compran vino para guardar en la bodega. Repito que no es una cosa de gente rica; se trata de comprar vino en una bodega y no en el supermercado. Puedes comprar vino en muchas (y no será por no haber bodegas!)  visitas a bodegas en España por 3 ó 4 Euros… También te puedes gastar mucho más. Normal. La realidad es que no sé si no hay costumbre de comprar vino en la bodega porque no hay costumbre, o si la falta de espacio hace que la gente no tome esa costumbre… Vaya, una duda para un sociólogo.

En una semana vamos a Francia para unos días de vacaciones. Pienso comprar vino allí, pero no mucho. No me entra demasiado en el coche, pero aunque entrara, ¡no tengo sitio en casa! Eso sí, aprovecharé para llevar unos buenos sobres de jamón ibérico. Tengo mi propia cruzada por el jamón ibérico.

jamon... iberico

He convencido a casi todo el mundo, pero aún alguno se me resiste, y me dice que es muy graso… ¡Graso es el confit de pato! Bueno, que no quiero polemizar. Lo que he pensado esta vez como estrategia es hacer una cena de carpaccio, cava y champagne. Llevo un cava que me gusta mucho de Gramona, además tiene un valor un poco especial por ser una botella rosa que recolecta dinero para el cáncer de mama… Entre los capaccios voy a servir también ibérico, dos tipos diferentes… Creo que la pareja de amigos que aún se resiste acabaran cayendo esta vez… ¡Ya os contaré! Y a vosotros, qué os ¿gusta que lleven vino? ¿o os da miedo? Preferís elegirlo? ¿Qué os sorprendan?

  1. #1

    Joaquin1965

    Buen post. Sí, es un lío lo de llevar el vino o que te lo traigan.

    Por si te interesa, échate un ojo a algo parecido que suscité yo en su día (aunque seguramente lo verías y posiblemente participaste)

    https://www.verema.com/foros/foro-vino/temas/1067967-diplomacia-vino-vinos-llevados-celebraciones-ajenas-traidos-propias

    Saludos.

    Joaquin

  2. #2

    Obiwan Ferran

    Yo normalmente ya les digo que vino no hace falta que traigan que de eso vamos bastante bien surtidos, si acaso algo de postre. Además está el tema del maridaje, como tú bien comentas. A veces no sé lo que prepararé hasta última hora. Y si preparas una merluza en salsa verde con almejas por ejemplo y te traen un tintorro de esos potentes? Y lo mismo pasa cuando lo llevo yo. O me informo del menú o llevo algo todoterreno (cava o champagne) que no suelen fallar. Saludos,

    Ferran

  3. #3

    Elmesias

    En primer lugar quiero felicitarte por el post.
    A mi me ocurre como a Ferran, si vienen a mi casa, o les digo que no hace falta que traigan vino o como me conocen ya saben que no hace falta que lo traigan.
    Según lo que cocine esa noche pues ya pienso en el mejor vino que le pueda ir.
    Y si voy a casa ajena siempre llevo vino, pero intento preguntar el menú.
    Mañana mismo tengo una cena en casa ajena y no me quieren decir el menú (me dicen que es una sorpresa) por lo que tendré que llevar algun espumoso (todoterreno como bien dice Ferran); y a lo mejor alguna botella que me apetezca a mi probar y aprovecho la ocasión (aunque pueda ser que no le vaya al menú).

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