Enoturismo - Turismo del vino

Los vinos de la tierra del pan. Museo del Vino de Morales de Toro

En España, hay una provincia que guarda dos comarcas con los nombres de los productos esenciales de su economía. Zamora es Tierra de Pan y Tierra de Vino; y si se viaja a esta región se verá la importancia de esos dos alimentos tradicionales.
 
Museo del Vino de Morales de ToroCon motivo de la puesta en marcha del Museo del Vino de Morales de Toro llevamos más de dos años vinculados a esta tierra, y queremos describir algunos de sus valores más interesantes. La investigación para documentar este nuevo museo nos ha llevado a conocer la región además de sus instituciones culturales, museos, archivos y biblioteca.  Pero siguiendo nuestra metodología habitual hemos realizado encuestas entre viticultores, bodegueros y hemos visitado bodegas y cantinas de esta interesante provincia. Durante este periodo nos ha sorprendido el reducido número de visitantes y turistas que recorren la región y esto lo hemos comprobado con el análisis de las estadísticas turísticas. Estos datos y otras comprobaciones nos hacen ver que hay un cierto desconocimiento hacia esta provincia, que para nosotros ha supuesto un gran descubrimiento.
 
Esa designación de Tierra del Vino, que corresponde a una zona concreta del sur de la provincia, se le podría atribuir a otras muchas zonas de la misma. Si repasamos las áreas de producción de vino que tienen alguna Denominación, nos encontramos con Toro, Tierra del Vino, Valles de Benavente y Arribes. No estamos hablando de grandes superficies de viñedo, ya que seguimos buscando las tierras que prefieren la calidad a la cantidad. 

Museo del Vino de Morales del Toro

 
En la actualidad en la provincia de Zamora se cultivan alrededor de 13.000 hectáreas (datos 2010), de las que cerca de 6.000 se encuentran dentro de la D.O Toro que es  la más conocida  de la provincia, y que alberga también algún pueblo de la de Valladolid. Con respecto a las variedades vemos que la mayor superficie la ocupa la tinta de toro, aunque hay otras como la garnacha o la juan garcía que las encontramos en varias zonas; en otras, las influencias leonesas ofrecen vides de mencía y prieto picudo, y por el sur llegan las uvas rufete procedentes de la vecina Salamanca.
 
 
Museo del Vino de Morales del Toro
En la D.O. Toro se está  produciendo una interesante evolución. Por un lado grandes empresas nacionales e internacionales están implantándose en la comarca, procedentes de otras regiones, y encontramos afamadas compañías que apuestan por Toro. Y a la vez localizamos iniciativas escondidas por los pueblos toresanos a la captura de las buenas cepas, y son dignas de conocerse. Siempre están los clásicos, los pequeños cosecheros familiares haciendo ese vino que recuerda algo a los del pasado, pero que se admiten en el presente por su potencia y sinceridad.
 
 

El Soporte

En estas orillas del Duero, el suelo es de arenas, y los viejos dicen que la filoxera no pudo caminar entre ellas. Por eso las viñas son viejas, muchas a pie franco, bastantes a tresbolillo y en Morales con unos marcos de plantación que no llegan a las 900 cepas por hectárea. Hasta hace cuatro días las labraban con caballerías por medio de unos yugos extensibles para poder pasar con la yunta de mulares a los dos lados de las cepas, y estas son las razones de que la elaboración del vino fuera verdaderamente tradicional.

Variedad de uva Tinta de Toro

Y que decir de la sustentabilidad de viñedos que casi no necesitan tratamientos. El frío nocturno, el ambiente seco, y la altitud hacen que no se den esas enfermedades tan habituales del mildium y el oídium y que aquí, según nos cuenta Angel Gallego de Morales de Toro buen viticultor y amante de la cultura de la vid, “no se trataban esas enfermedades más que algunos años.”
 
La variedad hace el resto, ya que la tinta deToro, será una tempranillo según dicen, pero sus resultados tienen que ver poco con los productos de otras zonas, bien sean riojanas, de la Ribera del Duero o del vecino Portugal. Yo, que he pasado aquí el otoño he probado las uvas en la cepa, y su degustación las distingue de las otras; y es curioso que la manera de transformar el color de sus hojas otoñales en relación a sus parientes de otras tierras, sea completamente diferente. Será por el terroir y otras variantes, pero los resultados son distintos.
 
Viñedo de Morales del ToroHay otro aspecto que queremos destacar, y es el de la edad del viñedo. Acompañados de Esteban Sanchez Maillo, que lo mismo hace vinos, que aceites, que cría reses bravas, hemos recorrido viñas y tierras y sorprende la edad, tamaño y forma de la viña toresana y zamorana en general, parece, que aquí la modernidad del alambre no ha hecho más que insinuarse,y es de agradecer.
 
Si analizáramos la edad media de los viñedos de Rioja, nos sorprendería su jovialidad, que mucho se nota en la gran parte de sus vinos. En Toro, no es difícil encontrar viñedos centenarios, sin injerto y con todas las características de la época, y lo mismo, eso se nota en los vinos. Hemos probado esos vinos hechos por cosecheros de toda la vida y te quedas sorprendido.
 
También admiran esas vinificaciones con la madre (hollejos) durante meses en el caldo, que nos recuerdan a los vinos que tomábamos en el Campamento de Montelarreina en los años finales de 1960. Todavía encontramos en varias zonas de Zamora elaboraciones clásicas que nos transportan a los vinos de antaño, que son tan interesantes como históricos. La historia que se puede falsear, nos dice que los vinos de Toro eran blancos de albillo, verdejo y verdeja, y se teñían con las uvas tintas, eso lo relata el Marqués de la Ensenada en cuanto a cultivos y Agustín García de la Puerta en 1842, en un magnifico “Tratado” que me ha dejado mi amigo Carlos, esposo de Inma de la bodega Estancia Piedra. Así que los vinos de Toro, tradicionalmente se hacían de uvas blancas; no lo diré en la taberna de Dativo en lo de Bodegas Velasco.
 

Los Barrios de Bodegas

Sorprende que a la salida de los pueblos zamoranos encontremos unas singulares formaciones que nos indican que en su subsuelo hay unos espacios horadados donde se mantiene constante durante todo el año la temperatura y la humedad, condiciones estas necesarias para la conservación de los vinos.
 

Bodega en la DO del ToroLa localización se realiza por manifestaciones exteriores muy diversas. En unos casos la puerta de la bodega sobresale de la tierra, en otros unas jorobas en el entorno a modo de caparazones de animales prehistóricos, nos delatan las cuevas. Si cambiamos de región las salidas de aireación atraviesan el suelo y brotan de la tierra como setas. Todos estos elementos nos marcan que bajo la tierra hay actividad.

Debajo del suelo zamorano hay trabajo, se pisa la uva, se prensan sus hollejos, fermentan los mostos y duermen los vinos; y esto pasa bajo las calles de Toro, donde un Proyecto del Instituto de Patrimonio Cultural de España está recuperando estas bodegas algunas de ellas medievales. El subsuelo del casco antiguo de Toro está socavado y no falta casa o palacio que no tenga su calado. Algunos interesantes y visitables como el de Bodegas Reja Dorada en la calle del mismo nombre o el de Bodegas Velasco en la calle Corredera.
 
En los pequeños pueblos zamoranos encontramos variados barrios de bodegas, en El Perdigón estas viejas instalaciones subterráneas han alcanzado fama como restaurantes y merenderos. En el norte de la provincia hay bellos conjuntos como el de Bretocino con las formaciones amontonadas que se distinguen en la ladera. Toda la comarca mantiene esas construcciones de arquitectura popular y en la zona de Vidriales, con muestras como las de Ayoó de Vidriales.
 
Merece especial atención el Barrio de Bodegas de San Román de Hornija, población vallisoletana, al lado de Toro y que tiene sus viñas en su Denominación. Este conjunto está formado por una treintena de bodegas excavadas en una roca blanda que endurece al contacto con el aire, en las que todavía se elaboran elegantes vinosEn este barrio son varias las bodegas que mantienen en funcionamiento las impresionantes prensas de viga, hechas con troncos de negrillo (olmo), que pueden superar los 12 mts. de longitud. Como conjunto es uno de los más importantes que existen en la comarca con una reconocida actividad.
 
Son varias las fiestas y celebraciones populares que se desarrollan en estas cuevas. La última para acabar el año en su postrer sábado, en ella se recorren las bodegas con acompañamiento de la charanga y degustando los productos gastronómicos más apreciados. Pero hay más fiestas en el barrio, la de la matanza, la de San Juan y siempre hay algún bodeguero trasteando en su cueva que nos ha de ofrecer un vino de excelente calidad. Como será de alta la calidad, que la bodega que Vega Sicilia tiene en la D.O. Toro, está a la vera de las bodegas hornijanas.
 

El vino de Colón

Palacio de la Nunciatura

De pequeño, oía una canción que decía “que era de mi abuela el huevo de Colón”, en la escuela había diversas interpretaciones y yo siempre pensaba que tenía que ver con la redondez de la tierra y el encuentro de unas Indias equívocas. Pero nunca había oído hablar del vino de Colón. Pues en Toro me han explicado que el vino que llevó D. Cristóbal en su segundo viaje a América, salió de esta ciudad, e incluso he visitado la bodega en la que según la tradición se elaboró el vino.
 
En la calle de la Tabla Redonda está el Palacio de la Nunciatura, que es un bello edificio del siglo XVI, que se levantó sobre otra construcción anterior y que concluyen en el siglo XVIII, los parientes del Obispo Manso. Según la tradición de esta casa en la que reside D. Gildo García, que es una enciclopedia de 92 años, se elaboraba vino en el siglo XV, y que el nombre de la carabela del primer viaje, La Pinta, estaba relacionado con la medida de vino que se empleaba en Toro en esta ciudad.
 
Que la tradición oral haya mantenido este relato, sea verdadero o falso, es ya un valor a considerar. D. Gildo continúa esa tradición y elabora su vino y cuando me acompaña a la bodega que está a 16 metros bajo tierra, habla de Colón y del Obispo Manso como si fuera ayer, y citara a sus parientes. La importancia de la exportación de los vinos toresanos a América se plasma en muchos documentos del Archivo de Indias de Sevilla, ciudad esta de las que salían hacia las travesías aceánicas.
 

El Museo del Vino de Morales de Toro

Una de las iniciativas que va a promover el turismo del vino en la región es la próxima inauguración del Museo del Vino de Morales de Toro, en la bodega que Pagos del Rey, posee en esa localidad, cercana a Toro. En la instalación primitiva de la antigua cooperativa del lugar, se ha reconstruido una interesante edificación para albergar el futuro museo
 
Construcción Museo del Vino de Morales de Toro La propia construcción ya tiene valores patrimoniales como para ser visitada. Es una estructura en hormigón con una interesante cubierta sostenida por estribos de hormigón y tensores de hierro. En su interior se guardan los antiguos 28 depósitos de hormigón, que sirvieron a los 150 cooperativistas que crearon esta asociación para elaborar sus vinos en 1964. Algunos de estos envases se han abierto y en su interior se van a poder observar  materiales museográficos y también audiovisuales.
 
En la primera planta de 300 metros cuadrados, se explica la historia del vino, su difusión por el Mediterráneo, su distribución en España y su localización en las Denominaciones de Origen ribereñas del Duero, para llegar a mostrar las Tierras de Pan y Vino de Zamora. Esta información la proporcionan las piezas en exhibidores, las mesas de luz, las pantallas táctiles y otros medios interactivos así como las réplicas de los objetos de origen clásico vinculados al servicio del vino.
 
Depósito de fermentaciónEl segundo conjunto informativo contienen los objetos etnográficos, y las informaciones vinculadas a las variedades características de la viña toresana, así como las propiedades organolépticas del vino. A través de medios interactivos podrás comprobar tus conocimientos sobre el vino y si eres un buen enólogo para elaborarlo. Visitado este primer espacio entre los antiguos depósitos se pasa a su interior para conocer el proceso de fermentación, el trabajo del campo, la elaboración y comercialización del vino, concluyendo este recorrido interior, para acceder a la planta superior.
 
Sobre los depósitos de fermentación, y bajo la sorprendente cubierta de tensores de hierro y hormigón, vamos a recorrer la historia del vino de Toro, desde sus orígenes, la vinculación con los Monasterios, su relación con el Camino de Santiago.
Museo del Vino de Morales de Toro
 
Durante la Edad Media fue un vino muy conocido tanto en la literatura, así  como en  el romancero, y en la tradición oral nos aparece este vino muy valorado y apreciado. El descubrimiento de América hace que este vino salga de España y cruce el océano para surtir a conquistadores y misioneros. El puerto de Sevilla fue la salida de este vino que gracias a sus cualidades podía aguantar la larga travesía marina. Autores de prestigio tanto médicos como escritores y poetas, narran las virtudes de estos vinos como lo describe el museo a través de interpretaciones audiovisuales, que también describen las imágenes antiguas de la ciudad de Toro. 
 
El recorrido continua mientras las cajas mágicas nos van informando de la historia, los documentos en los se cita y la superficie y medidas del vino de ToroUn conjunto de objetos etnográficos nos muestran las tareas laborales para la obtención del pan y del vino, los dos productos agrícolas que dan nombre a dos regiones zamoranas. Atravesamos el acceso al otro lado del espacio para continuar con la historia del vino, en la llegada del siglo XIX momento de gran cambio tanto en el cultivo de la vid como en las técnicas de vinificación.
 
La descripción de las innovaciones  junto con la descripción del ataque de la filoxera, completan ese momento que se une a los primeros de éxito internacional de los vinos en las Exposiciones Universales. A finales del siglo se crean la Estaciones Enológicas y dentro de ellas sus laboratorios como el que existió en la vecina localidad de Toro, y que se representa en una caja mágica. Es momento de comercio y de transformaciones, ya que aumentan los destilados en la zona para suministrar al mercado  portugués y se envían los vinos al francés. 
 
Museo del Vino de Morales de ToroSe dedican algunas informaciones a los barrios de bodegas tan bellos y frecuentes; a través de un audiovisual se hace un repaso geográfico por esta manifestación. El consumo tanto alimentario como festivo, se refleja en la documentación, acompañado de la música y de la tradición oral en la que se cita. No pueden faltar los datos, las estadísticas y las imágenes de los ciclos agrarios y los procesos de elaboración, para concluir el recorrido por esta segunda planta.
 
El tercer espacio es el más institucional y lo dedicamos a describir la empresa y la familia Felix Solís, que desde 1952 se encuentra ocupando un lugar destacado en la elaboración de vinos. Por medio de materiales gráficos, cartografía y una audiovisual se ofrece una descripción del papel que ocupa esta empresa en la comercialización de los vinos españoles en el mundo con su presencia en multitud de países.
 

Toneleria. Museo del Vino de Morales de ToroAl lado de esta sala se encuentran los despachos de dirección, la cocina equipada para elaborar comidas de encargo, y el almacén. Pero el visitante debe descender para llegar a la zona de crianza de los vinos.

Desde un mirador se puede observar la Sala de Barricas con 2.000 unidades, en un espacio que contiene además dos espacios expositivos uno que vincula el vino con el arte a través de un mural pictórico y una segunda hornacina que ofrece un taller de tonelería en el que un autómata nos enseña a trabajar las duelas.
 
La visita se concluye en la tienda donde se pueden degustar los vinos de Pagos del Rey, naturalmente los de Toro, pero también los de Rueda, Ribera del Duero y de Rioja, y podremos llevarnos como recuerdo una botella de la colección Museo, que solamente podremos encontrar en este enclave, y especialmente pensada para coleccionistas. El recorrido que nos llevará una hora y quince minutos nos permitirá sobre todo conocer el vino de Toro, pero también hacernos una idea general de la importancia de la cultura del vino en el mundo. Para concluir nuestra andadura podemos disfrutar de una comida en el vecino Restaurante El Chivo, donde los jueves es tradición venir a comer los garbanzos de Fuentesauco, con su relleno, y sus complementos.
 

De compras por Toro

Esta villa que tuvo Cortes y Leyes, respira los sábados aire de mercado y se ven a los agricultores de los pueblos vecinos, venir “mudados” a hacer sus compras y echar un torrezno y un vino en esa calle que tiene por acceso la torre del reloj y concluye en una de las colegiatas más bellas de CastillaEsa calle  se hace plaza, frente al ayuntamiento, que por cierto, posee una magnífica bodega restaurada, y al lado la Iglesia del Santo Sepulcro. En esa calle la vida cambia los sábados y hay un ambiente especial. Se mantienen tiendas donde podemos comprar semillas y también ollas de Pereruela, junto con cestas de castaño. Y además, nos ofrecen productos regionales de gran calidad.
 
Colegiata del ToroEstamos en tierra de cereales, el pan, las pastas y las empanadas son exquisitas en cualquier panadería local. Si queremos unir repostería con patrimonio, es obligado visitar el Convento de Sancti Spiritus y gozaremos de ambas cosas. Cerca la imagen de la Virgen del Canto, da nombre a muchas bellas toresanas, y se guarda en su ermita que se abre a un mirador sobre el Duero que nos habla de los otros cultivos, los del regadío. Si es en invierno, los humos blancos de la Azucarera, ocultan manchando el paisaje, y nos harán comprender lo que hay que pagar por el desarrollo y el empleo.
 
Volviendo al centro habremos pasado por palacios, monasterios, templos y otros elementos patrimoniales, que nos explican la importancia de Toro en el pasado. El comercio de productos tradicionales es abundante y el tapeo en los bares de la zona histórica es abundante. La degustación de la mayor parte de los vinos de la Denominación, es fácil si recorremos los bien surtidos bares de la ciudad. Además varias vinotecas nos ofrecen todos las marcas.
 
La región toresana bien merece, por estos valores descritos, un fin de semana para conocer la comarca, siendo el punto de partida  el Museo del Vino de Morales de Toro, que abrirá sus puertas al público el próximo sábado día 15 de febrero.
 
Luis Vicente Elías
 
  1. #1

    Hugof

    Interesantísimo y didáctico artículo. Muchísimas gracias.


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