Blog de Verema.com

El paisaje agrario en La Rioja Alta

Estas palabras quieren aclarar algunos conceptos en relación con las noticias que aparecen en la prensa y que han motivado una gran participación en las redes sociales alrededor del tema del impacto de una línea de Alta Tensión en la zona norte de la ciudad de Haro en La Rioja.

El hecho es que la zona norte de la ciudad,  está separada de la provincia de Burgos por el bello conjunto de los Montes Obarenes y de la de Álava por la Sierra de Toloño, teniendo el paso natural del río Ebro por un enclave de extraordinaria belleza, como son las Conchas de Haro.

Este espacio posee tanto valor paisajístico que está catalogado con las más altas clasificaciones medioambientales al ser una Zona de Alta Protección para las Aves y ese espacio atravesado por las infraestructuras cobija a dos de las seis Zonas de Especial Conservación de Importancia Comunitaria, como son el conjunto de Obarenes-Sierra de Cantabria, y el de Sotos y Riberas del río Ebro, en la zona de Haro, Briñas y San Vicente.

El poseer esta tan alta protección, nos tenía tranquilos a la hora de esperar nuevas incursiones en los estrechos terrenos que permiten  el paso de las infraestructuras por esa zona altoriojana.

Por otra parte en las directrices de Protección del Suelo no Urbanizable de La Rioja, que han sido conocidas por todos los interesados, aunque todavía no estén aprobadas, se declara como territorios de Paisajes Agrarios de Interés: el Paisaje del Viñedo de la margen izquierda de los ríos Oja y Tirón, donde ocurren y ocurrirán la mayor parte de los impactos.

No hablaremos del interés artístico, cultural y simbólico que tiene el entorno en el que cada año se reúnen miles de personas para participar en una, poco agradable para nosotros, Fiesta del Vino pero que publicita a Haro por todo el mundo. La romería a San Felices y a su ermita que se situará por encima de la línea de alta tensión tendrá el impacto de esas líneas, cuando se vaya a desarrollar alguna eléctrica devoción.

Pero la historia es la que nos debe contar que ese bello estrechamiento que orada el río Ebro comienza a deteriorarse con un Camino real medieval que tenía un puente gótico con su ermita y su pontazgo, que hoy a todos nos encanta.

En el año 1861, se decide el trazado de la vía férrea que iba a llegar de Burgos por Belorado, Santo Domingo y Haro, y que por los avatares de la política decimonónica terminó en Miranda, con gran enfado de los jarreros (habitantes de Haro),  por lo que para unir posteriormente Miranda con Castejón, se hace el túnel de las Conchas que fotografía  J.Laurent en esas fechas.

Luego viene la autopista A- 68; los trazados de líneas, el impacto tremendo de las canteras de Ofitas de San Felices, los gaseoductos, los posibles desdoblamientos de las carreteras N 232 y N 124, el diseño de un trazado de ferrocarril de media velocidad, y otras posibles infraestructuras que se agrupan en esa reducida superficie.

El problema no son las torres, o este es  uno de los deterioros, sino los posteriores impactos que están por venir; y a la vista de la inoperancia de las administraciones municipales y autonómicas que no informan a los afectados, ni lo comunican a sus vecinos, para que ellos sean conocedores de un impacto que les va, cuando menos, a sorprender visualmente, es por lo que debemos hacer una campaña de concienciación de la importancia del paisaje.

No se trata de oponerse al progreso ni de leerse cada día los Boletines Oficiales que incluyen toda la información, sino de que los ayuntamientos que son los primeros interesados en promover actividades como el turismo, el comercio local, y el crecimiento municipal, sean conscientes de que el deterioro medioambiental reduce ese tipo de desarrollos blandos; y simplemente se pide coherencia.

No se puede estar declarando zonas de calidad ambiental como son las incluidas en la Red Natura 2000 y plantar esas infraestructuras en su emplazamiento. No se puede hablar de Viñedos Patrimonio de la Humanidad[1] y a la vez permitir los desdoblamientos de vías de comunicación que los destruyen.

Y sobre todo no se puede perder la calidad de vida de los habitantes, que no solamente se mide en kilowatios de potencia consumida, sino también en el disfrute de entornos sin impactos.

Parece que el problema se oriente exclusivamente a los viñedos, y nuestra preocupación es el territorio en el que vivimos, trabajamos y disfrutamos, y lo que queremos es advertir de que los impactos sean del tipo que sean van a continuar, y que si deseamos que nuestro entorno lo sea de calidad, debemos poner las herramientas para protegerlo, ya que medios existen y hay comunidades vecinas que bien están blindando su territorio para que su paisaje no se deteriore.

Es sorprendente que el hecho de que se hable de viñedos haya motivado a muchas personas a unirse a este debate, pero creemos que todos los paisajes agrícolas poseen valores, que por lo menos deben de considerarse a la hora de plantear posibles deterioros. Sabemos que hay soluciones, más complicadas, más caras, e incluso más perjudiciales para los propietarios de suelo agrícola, en cuanto al desastre ocasionado por los soterramientos de las líneas eléctricas. Y lo que solicitamos es que se estudien esos trazados y no se llegue a los hechos consumados cuando los propietarios poco pueden hacer para expresar su opinión.

En el caso que nos ocupa los propietarios de viñedos fueron advertidos en sus plazos pero se vieron impotentes para presentar alegaciones a hechos prácticamente consumados. Lo que solicitamos es una información pública, ya que el paisaje no es una propiedad particular, eso es el suelo. El paisaje hoy es un valor comunitario que cada territorio posee o no, y deteriora o mantiene. Y de ese paisaje salen productos, pagos vitivinícolas, patrimonios, recursos o entornos destruidos que nadie visita ni tiene en consideración.

El hecho de que  un espacio de viñas tenga  protección desde el siglo XVIII, cuando se efectúa la primera delimitación de un territorio vitivinícola en Portugal, permite que hoy ese entorno sea Patrimonio de la Humanidad y reciba casi un millón de visitantes año. Les puedo hablar de Saint Emilion, o de Cinque Terras o de Tokaj que han defendido su territorio, pero no solamente los bodegueros, sino los comerciantes, los hosteleros, los deportistas y los escolares, como se puede ver analizando la magnífica campaña que desarrolla la región de Champagne para conseguir ese galardón.

Hablemos por lo tanto de paisajes cotidianos, de aquellos en los que queremos  vivir y disfrutar y lo que pedimos es que cuando ocurran este tipo de agresiones los ciudadanos nos enteremos por los mandatarios, y no sea necesario estar suscrito al Boletín Oficial correspondiente.

Por otra parte demandaríamos a las compañías eléctricas que cuando  envían a sus clientes, la publicidad y su implicación con el medio ambiente también le cuenten como tienen a la población de muchos territorios españoles, molestos y decepcionados por su hipocresía de barco velero movido por los vientos australes, mientras en nuestros paseos vespertinos vemos unas torres de alta tensión delante de uno de los paisajes más característicos de la Rioja Alta: Las Conchas de Haro.

 

Luis Vicente Elías

Colaborador de verema.com y trabajador en Haro.

 



[1]Los paisajes de viñedo en busca de reconocimiento mundial. Revista Comunidad, nº 111, mayo 2008, pg. 36


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