Gota a gota en Verema

Reflexiones de la centésima vigésima tercer cata

René, un entusiasta miembro del grupo de cata, se propuso la escabrosa tarea de explicarnos la elaboración del vino, en sus distintas modalidades; blanco, rosado, clarete, espumoso, fortificado y de cosecha tardía. Jesús M.Podrían escribirse infinidad de libros al respecto, así que resumir tan complicada tarea es algo bastante complejo. Las sutilezas de la maloláctica o el difícil equilibrio de las crianzas en madera y en vidrio, son resultado de las aptitudes, experiencia y conocimientos de alguien que conoce muy bien su oficio. Más aún si partimos desde el viñedo.
Mientras escuchaba la exposición de René, me hizo recordar algunas de las experiencia que he tenido al estar cerca de la gente que hace el vino. Hay de todo en la viña del Señor... desde enólogos muy profesionales hasta gente que lo ve como un mero negocio, que además lo es y debe serlo, pero hay que saber algo más que cuestiones financieras o de mercadotecnia para hacer un buen vino. Pienso que no es un negocio fácil, abarca muchas disciplinas y las utilidades son a largo plazo, es peligroso pensar en las ganacias fáciles e inmediatas, ya que ésto, llevará necesariamente a otros derroteros. Para mí el ingrediente más impotante es una férrea vocación y un gran empeño y tenacidad.

Jesús Madrazo, además de tener estas cualidades, es un gran amigo, una persona a la que admiro, no sólo por su camaradería, sencillez y su alto sentido de la amistad, sino también en su vida profesional. He tenido oportunidad de estar con él en varias ocasiones, una sola en Contino, en la Serna y puedo decir que no deja ningún detalle al azar. Para quienes piensen que la elaboración del vino es algo sencillo, es porque no se han detenido a observar el trabajo de un enólogo in situ. Allí en el campo de batalla, dentro y fuera de la bodega, dirigiendo una multitud infinita de tareas, todas muy importantes.

Como un perseverante consumidor de vino, la inclinación por una bodega o por una marca de vino en particular, es una consecuencia natural y en muchas ocasiones me hace pensar en el esfuerzo y la dedicación que imprime cada persona involucrada en su creación. Cata 123
Pero también soy un juez muy severo con los vinos que considero fuera de mis parámetros estéticos y hedonistas. Creo que esta postura es valida ya que el ser humano tiende a clasificar todo lo que le rodea, de manera reflexiva o inconsciente, después de todo lo que cuenta para el consumidor es lo que hay en la copa, la obra maestra, un vino honesto o el producto de lo que mandan los críticos de vino y los expertos en mercadotecnia. Generalmente estos últimos no entran en mi repertorio.
Entrando en materia propia de la cata pasada, lo único que puedo decir es que el mejor vino llegó al final. Se trató de un Tokaji Aszú de 5 puttonyos, un vino muy bien amalgamado, una acidez que hizo una melodía de todo el conjunto, con un final eterno. Así que tomé nota de la bodega: The Royal Tokaji Wine Company, aunque al parecer no llega a México.


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