Gota a gota en Verema

Fin largo

maula3Este fue un fin de semana largo, con un puente de los ya oficializados por el gobierno. Hace algún tiempo que el gobierno maneja el calendario adelantando y atrasando los días de asueto. El próximo sábado es el natalicio del Benemérito de Las Américas, Benito Juárez, además del inicio también oficial de la Primavera, aunque ya se padecen los primeros síntomas de lo que será una primavera sahariana. Como decía mi abuela; "la perra es brava... y más sí la torean". Los mexicanos no es que seamos flojos sino que somos más cínicos y reconocemos que nos gusta descansar, pero aquí creo que ya se nos pasó la mano. Pasar un día de asueto del sábado al lunes anterior ya es el colmo. Entrados en temas hedonistas, el viernes descorché un Tomero 2005, se trata de un Malbec cuya fruta se percibe aunque casi, casi susurrando, esto al principio ya que huele a cerezas en licor y notas de caja de puros, que por fortuna se van limpiando pero no del todo. El blanquito de esta casa me gustó más. En la etiqueta cuenta el oficio del tomero, quien tomaba agua para regar los viñedos, agua procedente del deshielo de los Andes, situación que estaba prohibida.
El sábado me la pasé en blanco. El domingo por la mañana vi en la TV el programa de Anthony Bourdain,"Sin Reservas", a veces aparecen cosas interesantes otras es muy aburrido. Hablaba del fuagrás o foie gras en francés, esta delicia que para muchos es producto del maltrato de los pobres gansos. En una granja en norteamérica no recuerdo el lugar exacto, parece que los tratan muy bien, pero eso sí, los hacen que abran su piquito para recetarles una abundante cantidad de alimento, y así que su hígado crezca al acumular grasa, aunque yo había escuchado cosas peores. Los grupos pro-animales están muy enojados con estas prácticas y obviamente no comen nada de eso. En mi mesa el fuagrás no es nada común, es más lo como poco, pero no por la defensa de los animalitos emplumados, ni porque me cause alguna alergia, sino porque es muy caro y el de pato es muy malo.
Por la tarde descorché un espumoso de Mendoza Maula Extra Brut con aromas a jengibre, manzana verde y notas lejanas de anís, en boca es un Ginger Ale sin gas, le falta nervio. El tinto de la tarde, uno de mis favoritos, me desilusionó profundamente. Valmar Tempranillo 2003, de la casa del mismo nombre, era un vino rusticón pero donde hablaba la fruta y la tierra, este último que probé es pura maderita con barniz a dos manos, sin ventilar, el aire pudo liberar algo de una fruta marchita, pero nada que ver con los anteriores.
Hoy es lunes por la mañana, no acaba el puente y estoy escribiendo esto en mi compu, a ver cómo acaba este fin.


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